jueves, 18 de noviembre de 2010

Crítica: Amer

El tándem debutante formado por Hélène Cattet y Bruno Forzani se presenta en sociedad con esta personal propuesta denominada “Amer”, uno de esos títulos que tienen la cualidad innata de no dejar a nadie indiferente, o lo odias o lo amas, como ya quedó muy bien reflejado, por ejemplo, en su exhibición en el festival de Sitges de hace un par de años, donde cosechó aplausos y abucheos a partes iguales y es que aunque la película se nos ha vendido como un “giallo” tradicional, nada mas lejos de la realidad, pues pese a su estética “giallera”, “Amer” difícilmente es susceptible de etiqueta y posiblemente nos encontremos ante uno de los trabajos mas personales y extravagantes de los últimos años, un viaje en el cual, acompañaremos a una mujer en tres etapas distintas de su vida, infancia, adolescencia y madurez, estructurado en sendas historias independientes aunque retorcidamente conectadas y con un claro denominador común, la experimentación.

“Amer” es la historia de Ana, una niña a la que acompañaremos en tres momentos fundamentales de su vida y con la que compartiremos sus miedos, sus fobias y sus deseos, comenzando por la siempre marcadora infancia de una inocente niña que no comprende el sentido de la muerte, la adolescencia de una joven que deja atrás la niñez para convertirse en una mujer y el regreso al hogar de una mujer madura que tiene que enfrentarse con los fantasmas del pasado.

“Amer” es arte en estado puro, una de las experiencias audiovisuales mas fascinantes que he visto en mucho tiempo y la clara evidencia de que en el cine, ni mucho menos está todo inventado. Una marcada estética de “giallo” italiano (aunque estamos ante una producción franco-belga) es la principal seña de identidad del filme, aunque desde luego no la única, y es que tras la típica secuencia de créditos que suele venir de la mano con el “giallo” y la no menos característica banda sonora al mas puro estilo de los míticos “Goblin” (ahí quedan ´piezas para el recuerdo como las de “Profondo Rosso” o Suspiria”), nos encontramos ante un perfecto ejercicio estilístico cinematográfico, donde seremos bombardeados por un sinfín de recursos visuales y sonoros que nos adentrarán en este particular universo, campo de pruebas para todo tipo de experimentación por parte de sus noveles directores.


Una de las características fundamentales del filme, es su forma de contar los acontecimientos, sin apenas líneas de diálogo, todo construido a base de gestos, de miradas, de sensaciones, sensaciones que se transmiten al espectador de forma vertiginosa y que son capaces de asustarnos, incomodarnos o excitarnos dependiendo de la situación y es que aunque la principal fuente de inspiración de “Amer” esté bastante clara, la película, bajo su marcado carácter críptico y experimental, también tiene un marcado carácter de cine “exploitation”, haciendo claras referencias a la sexualidad femenina a lo largo del filme, como queda muy patente en el segundo segmento, una continua provocación sexual encarnada en las sinuosas carnes de la joven actriz francesa Charlotte Eugène Guibeaud o en el tramo final, de marcado carácter erótico e incluso en la primera parte de la película, donde se flirtea de forma muy inteligente con la menstruación femenina en una de esas secuencias desbordantes de imaginación que encontraremos a lo largo de la película.

El problema de “Amer” es que detrás de esta deliciosa puesta en escena, se esconde la mas absoluta nada. Y es que la cinta no tiene argumento alguno mas allá del que cada uno quiera otorgarle a cada uno de los segmentos, por lo que no es difícil que pasados unos cuantos minutos de metraje comencemos a sospechar que mas que una película, lo que estamos viendo es el trabajo de fin de curso de un estudiante de cine que quiere lucirse y transgredir, por lo que la sorprendente impresión inicial puede degenerar en el mas absoluto tedio y la mayor virtud de la cinta convertirse al mismo tiempo en su mayor handicap.

Conclusión, “Amer” es un regalo para los sentidos y una máquina de generar sensaciones de todo tipo, con una puesta en escena fascinante, una banda sonora con olor a naftalina acertadísima, cargada de morbo y plagada de tantos detalles y distintas connotaciones que son prácticamente imposibles de asimilar en un único visionado. Una original manera de mezclar el “giallo” y el “exploitation” con la experimentación mas vanguardista y que además cuenta con un reparto que lo hace de lujo, especialmente las tres actrices encargadas de dar vida a la protagonista en sus tres etapas, Cassandra Foret, Charlotte Eugène Guibeaud y Marie Bos respectivamente, en un ejemplo de manual de lo que significa transmitir sensaciones al espectador.

Es una lástima que detrás de toda esta parafernalia (y lo digo en el mejor sentido del término), no haya nada, no haya una historia que seguir que de sentido a la amalgama de secuencias en la que termina convirtiéndose el filme. Pese a ello y casi con la certeza de que “Amer” tan solo sea una bonita manera de no contar nada y a sabiendas que muchos, como película la encontrarán insufrible, no se puede negar que es una experiencia digna de ser catada.


11 comentarios:

Jesús Duque dijo...

Estoy acuerdo, es algo que hay que ver pero sin tener que esperar algo a cambio!!!Me parecio absurdo y a la vez se me paso el tiempo rapidisimo por el contenio artistico que contiene el film!!

Nahuel dijo...

Pues a mi parecio insoportable. Como bien dices o la odias o la amas. Esta bien que artísticamente es muy rica pero me aburrio como una ostra. También era la 3a o la 4a de la maratón de Sitges. Al acabar mucha gente apludio pero no por la película, sino porque habia acabado.

El Rector dijo...

Una cosa te voy a decir Nahuel, proyectar Amer en la tercera o cuarta posición de una maratón (y yo me he tragado unas cuantas y se de que hablo), es directamente, para denunciar a la organización del festival. Cuanto cabrón :D

Sobre la peli, pues eso. Cine experimental. Hay que elegir el momento adecuado para ponerse con ella.

El Sepulturero Torero dijo...

Las escenas de la bruja acojonaban un poco ¡no? Yo al menos hacía tiempo que no desviaba la mirada del centro de la pantalla (mi truco para los momentos álgidos, lo uso muy poco, debo decir) Pero esa vieja daba cague, o eso o arrastro un trauma de la infamcia ;)

El Rector dijo...

Sepulturero, la parte de la bruja es lo mejor de la peli, todo ese tramo inicial me parecio deliciosamente macabro, una pena que luego se les fuera tanto la cabeza a los guionistas. Espera, espera, ¿he dicho guionistas? ¿en Amer?? a mi si que se me va la cabeza.....

Jose manuel inajayaa dijo...

Yo la vi anoche y he de decir que me encanto. Una calida abrunadora

El Rector dijo...

Jose Manuel, sin duda, todo un ejercicio de estilo. Habrá que estar muy pendientes de "L'étrange couleur des larmes de ton corps", la nueva película de la pareja, la cual, podrá verse por cierto, en Sitges 2013.

Saludos.

Jesus Haro Aguilera dijo...

"Amer" es puro giallo y debe ser vista como tal. Es un subgénero que abusa de clichés psicoanalíticos y le da más importancia a la estética, a lo puramente formal, que a la coherencia de la trama. Yo creo que "Amer" es un 9. Cumple con su naturaleza.

El Rector dijo...

Jesús, en el giallo la estética es un elemento muy importante, pues es un género muy visual, pero no olvidemos tampoco que también, bebe muchísimo del thriller clásico y del suspense característico de éste, cosa que solo se consigue, a base de un guión y una trama mínimamente elaborada, factor que no se da en Amer, que para mi es más un experimento visual con estética de giallo, que un giallo propiamente dicho.

Jesus Haro dijo...

El giallo no bebe directamente del thriller convencional, sino todo lo contrario. Se aleja de él para centrarse en la estética. Tiene como objetivo el encuadre, la fotografía, la iluminación, el movimiento de la cámara...

Sobre el tema recomiendo EL GIALLO ITALIANO: LA OSCURIDAD Y LA SANGRE, de Antonio José Navarro.

El Rector dijo...

Jesús, el giallo no solo bebe del thriller, sino que se origina de éste. La diferencia entre ambos subgéneros, radica precisamente en que el primero se centra más en lo visual, en sacrificio de la trama. Esto, no quiere decir, que un giallo no contenga o deba contener tal cosa y desde luego, que no sea ese su objetivo (entre otros tantos).

Perdonarle las miserias a Amer, porque carece de fondo excusándonos en que es o pretende ser un giallo, me parece un argumento muy pobre.

Gracias por la recomendación ;)

Saludos.

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