miércoles, 28 de septiembre de 2011

Crítica: Psicosis

“Psycho” o “Psicosis”, como ustedes prefieran, no es solo una de las mejores películas de la historia o de su director, el maestro del suspense Alfred Hitchcock, sino mucho más.

Cuanto más tiempo pasa, más grande es su sombra y su legado, a pesar de haber cumplido recientemente los 50 años de edad Psycho se mantiene tan fresca o incluso más que el primer día.

“Psycho” es una película que nunca deja de sorprender, pues tras cada nuevo visionado, siempre se descubren nuevos detalles con los que solo, un auténtico genio como Hitchcock, era capaz de dotar a la mayoría de sus obras.

“Psycho” también es el punto de partida de muchos conceptos que serían desarrollados y llevados más allá por nuevos directores, aunque no siempre con resultados tan satisfactorios.

Pero si algo hace imprescindible al film es el nacimiento del asesino en serie como tal, dentro del genero de terror y suspense.

Norman Bates es el padre de todos los locos psicópatas que han campado a sus anchas por el celuloide desde entonces, concretamente del Leatherface de “La matanza de Texas” (Tobe hooper, 1974) y el Hannibal Lecter de “El silencio de los corderos” (Jonathan Demme, 1991) puesto que ambos personajes, al igual que Bates, están basados en el personaje real de Ed Gein y sus horribles crímenes descubiertos el 16 de noviembre de 1957.

Hechos que sirvieron como base para el escritor Robert Bloch para escribir la que sería su obra más importante y le daría el billete a la inmortalidad, “Psycho”.

Una novela tramposa, donde al igual que haría el maestro del suspense en su traslación a la pantalla, se juega constantemente con el lector hasta el final.

Hitchcock leyó la novela durante un vuelo e inmediatamente supo que “Psycho” sería su siguiente proyecto, aunque en un principio pensó en convertirla en un episodio de su famosa serie Alfred Hitchcock presenta.

Pero el trabajo realizado por parte de Joseph Stefano en la adaptación de la novela, entusiasmó al maestro y le hizo querer convertir el nuevo guión en su próxima película.

Aunque para ello, esta vez contaría con el equipo de su ya mencionada serie para llevarla a cabo y poder así abaratar costes de producción.

El guión de Stefano es fantástico y cierto es que es una gran adaptación del original, pero he de decir a favor de Bloch que todo, absolutamente todo, estaba ya presente en su novela, por lo que Stefano, lo único que hizo fue quitar todos aquellos pasajes prescindibles y que cinematográficamente no tenían la importancia necesaria o no interesaban para desarrollar la gran farsa de la película, además de tomar como punto de partida el personaje de Marion Crane y convertirla en la protagonista absoluta de la historia.

Otro punto fundamental de toda gran película pero de esta en concreto, es la elección y calidad de sus actores.

Hoy solo me detendré en los dos más importantes, Janet Leigh y Anthony Perkins.

La idea de matar a la protagonista a los 40 minutos de metraje resultaba novedosa, a excepción de "El crepúsculo de los dioses" (Billy Wilder, 1950). Pero su planteamiento, obra del gran maestro, era completamente nuevo, dejar al espectador sin un personaje al que seguir ni con el que identificarse, para conseguir que el público se sintiese aún más perdido de lo habitual para poder manejarlo aún más a placer, era algo que nunca se había planteado de esa manera.

Pero Hitchcock lo tenía claro, quería que la muerte del personaje de Crane fuera aún más inesperada y sorprendente de lo normal, por lo que enseguida supo que necesitaba a una gran estrella de la época y Janet Leigh era perfecta para el papel.

Consiguió convencer a la actriz de "Sed de mal" (Orson Welles, 1958) y el resto es historia.

Nominación al oscar a mejor actriz de reparto gracias a un papel inolvidable, convertirse en la primera scream queen de la historia y sobre todo, ser la protagonista “absoluta” (Se usó una doble de cuerpo) de una de las escenas más famosas de la historia, sino la que más… como no, me refiero a la escena de la ducha.

Mención a parte merece su compañero Anthony Perkins, un ídolo de adolescentes que participó en la película solo porque debía una película a Paramount, productora de la película.

Perkins supo dotar y dar vida a todas y cada una de las aristas que un personaje como Bates necesitaba.

Bates es un personaje muy complejo, pues es en definitiva un enfermo mental que en su extraña paranoia, cree ser un joven de 22 años que intenta proteger a su madre enferma, a la cual odia con toda su alma porque esta le avergüenza constantemente. Pero aún así cuando esta comete los asesinatos, él es el encargado de borrar las pruebas de sus supuestos crímenes, porque no puede evitar amarla e intentar ayudarla.

Perkins muestra locura y un halo de misterio que envuelve constantemente al personaje, pero también humanidad, sensibilidad, preocupación, cariño, arrepentimiento… etc.

No concibo un Norman Bates mejor que el que Perkins nos regaló en esta película y su primera secuela.

La dirección de Hitchcock solo puede ser definida como sublime y elegante.

Conoce el lenguaje audiovisual a la perfección y lo utiliza para engañar al espectador (El plano cenital que muestra como Bates baja a su madre al sótano mientras los dos hablan), para mostrar algo que no existe (Las puñaladas de la escena de la ducha), pero sobre todo, para mantener la mentira hasta el final.

Porque para quien nunca ha visto Psycho, el final es algo tan inesperado, como los asesinatos, no importa el paso del tiempo, la calidad de la película es tal que mantiene todo el suspense como el primer día.

No podemos olvidar a Bernard Hermmann y su mítica banda sonora, sin la cual, la escena de la ducha no sería ni la mitad de impactante de lo que es, ni tampoco los magníficos títulos de crédito de Saúl Bass ni todo el trabajo de Story Boards que desarrolló para la película.

En definitiva, “Psicosis” ha sido una película pionera en muchos aspectos, demasiados, que a pesar del paso del tiempo y los constantes cambios de modas, de idas y venidas en los gustos en los espectadores, consigue atrapar y cautivar a todos los nuevos espectadores que se acercan hasta el Motel Bates.

Larga vida a Norman Bates... y a su madre.

5 comentarios:

El Rector dijo...

Perdóneme padre, por que he pecado.

Debo reconocer por mas patético y lamentable que pueda sonar (que lo hace), que aquí el menda, vio antes el remake que la cinta original de Hichtcock, en un claro ejemplo de mi dejadez característica, no solo en el cine, también en otros muchos ámbitos de la vida (no en la higiene personal, cuidado).

Tan poco me dijo la película de Gus Van Sant, que tuve que saldar viejas cuentas pendientes con el pasado y vestirme de blanco y negro para la ocasión. Clasicazo atemporal, no hay otra conclusión posible. Como bien dices en tu brillante disección amigo Norman, yo tampoco concibo un ídem sin el rostro del señor Perkins. Por mas simpatía que sienta por Vince Vaughn.

Norman_Bates dijo...

El remake fue algo completamente innecesario, además copiar a un maestro cuando no se es, solo puede dar como resultado una gran cagada.

Creo que el verdadero fallo del remake es sin duda alguna el casting, están horribles.

Jim Carrey como Bates me pega más, jajajaja

Darkotica dijo...

Estoy contigo Norman, yo hasta lo pasé mal viendo el remake, pero mal de vergüenza ajena, que bochorno por diosss, a quien se le ocurre...Respecto al casting, uff! a mi tampoco se me ocurre otro actor que pegue menos para el papel que Vaughn, hasta yo me involucré mejor en el papel de Bates un año que me disfracé de "su madre" por Halloween (peluca de moño gris, vestido prestado de vieja y cuchillo de pega-de los que se meten para dentro- todo bastante económico), anda que no me lo pasé bien pegando sustos y acuchillando al personal jaja!

Ash Williams dijo...

Bueno, a favor de Gus Van Sant y remake, hay que decir que cuando le ofrecieron el proyecto y el acepto, en un alarde de sinceridad se dijo a si mismo: "yo voy a superar la película original? Ni de coña", así que lo que hizo fue hacerla EXACTAMENTE IGUAL (copiada plano a plano) a la original.

Darkotica dijo...

Si, pero es como si te venden una fotocopia de La Gioconda...no es lo mismo la original que una copia cutre en din-A3. Y que va a decir el Gus Vant San? si no podía decir otra cosa, es que si encima se le hubiera ocurrido decir que la iba a superar... se cava su propia tumba (además si piensas eso, no hagas la peli tio!), el ser una copia plano a plano demuestra aún más lo grande que fue Hitchkock. Yo me puedo matar haciendo una copia plano a plano de Vertigo...pero obviamente poco tendría que ver con la original y seguramente me tirarían tomates por la calle. Vamos que hay cosas que nunca se deberían haber hecho...

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