jueves, 5 de enero de 2012

Crítica: Psicosis 3

El inesperado éxito de “Psycho II” en las salas cinematográficas y las buenas críticas recibidas, dejaron en evidencia varias cuestiones a tener en cuenta por Universal Pictures y Hilton A. Green, ayudante de dirección de Hitchcock en la primera entrega y productor de la segunda.

La más importante de cara al negocio, el público quería más “Psycho” y estaba dispuesto a pasar por taquilla nuevamente para volver a pasar miedo en el motel Bates a pesar del tiempo transcurrido.

El fantástico final de la segunda parte era tan abierto y la simpatía que el público en ese momento sentía por el personaje de Bates era tan grande, que la gran pregunta que flotaba en el aíre era ¿Cómo continuarían sus responsables la historia?

Además, el final de la segunda parte planteaba una duda bastante importante para la propia saga ¿Era la señora Spool realmente la madre de Norman Bates?

Ante tanta expectación, Hilton A. Green, se propuso volver a hacer las cosas sin prisa y con mucho mimo, intentando asegurar así la calidad del producto.

El problema de las trilogías no planificadas es básicamente que las buenas ideas se acaban en la primera parte y las sucesivas secuelas son más de lo mismo pero peor.

“Psycho II” representaba toda una rareza en el género, había funcionado, poseía identidad propia y aportaba ideas nuevas, pero llegados a este punto ¿Qué podían contarnos que fuese novedoso dentro del universo de Norman Bates?, si Norman volvía a estar loco… ¿No sería la mayor parte del metraje un calco de lo sucedido en la original pero sin el factor sorpresa de esta? Todo ello sin olvidar que el maestro del suspense, una vez más, no formaba parte del proyecto…

Tom Holland prefirió dedicarse a preparar la que sería su primera película como director, “Noche de miedo”, a volver a sumergirse en el universo de “Psycho”.

Una buena elección si tenemos en cuenta el enorme éxito de su ópera prima y de lo consciente que era Holland de que su guión para la segunda parte había llegado más lejos de lo esperado en cuanto a calidad se refería. Él estaba satisfecho, así que ¿Para qué tentar a la suerte una vez más si realmente ya no estaba interesado en el proyecto?

El testigo lo recogió el guionista Charles Edward Pogue, un guionista cuyo mayor logro ha sido escribir esta secuela y ser co-guionista del gran clásico de Cronenberg “La mosca”.

A pesar de que Robert Bloch acabaría escribiendo una tercera parte de su saga literaria más famosa, “Psycho House”, aquí recientemente publicada como “El motel Bates”, esta no llegaría hasta 1990, cinco años después de arrancar el proyecto de esta tercera parte cinematográfica.

Así que Pogue tampoco tenía ninguna base literaria en la que inspirarse a la hora de escribir o perfilar la historia.

Richard Franklin, director de la segunda parte, al igual que Holland, estaba satisfecho con su trabajo y aunque la persona que finalmente acabaría dirigiendo el proyecto le ofreciese volver al motel más macabro de la historia del cine, no mostró interés por volver a sentarse en la silla del director.

Una vez acabado el guión, solo quedaba contratar a los actores que darían vida a los personajes ya conocidos por el público, pero también a los que quedaban por conocer…

La primera sorpresa llegó cuando Anthony Perkins, una vez leído el guión, propuso dirigir la película ¿Quién mejor que él, que había sido dirigido en la original por Hitchcock y conocía mejor que nadie el universo y la mente del enfermo Norman Bates, para dirigir la película?

Era un momento de euforia para el actor, su fama había vuelto gracias a la secuela anterior y además, tenía un montón de buenas ideas que aportar al proyecto.

Green aceptó la propuesta de Perkins y le cedió la silla de director. Un hecho que a la larga, acabó perjudicando a la película en dos puntos fundamentales para la saga hasta aquel momento, dirección y actuación.

“Psycho III” arranca con el personaje de Maureen Coyle, una mujer que escapa de su pasado una vez ha colgado los votos religiosos.

Tras un desafortunado encuentro con Duane Duke, típico guaperas con anhelo de convertirse en estrella de rock, acaba, igual que éste, en el motel Bates.

Mientras tanto, Norman, quien ahora es respetado en su comunidad, sigue disfrutando, en apariencia, de una vida tranquila, aunque en realidad esconda un terrible secreto en la habitación de su madre.

Esta supuesta tranquilidad, se verá amenazada por la curiosidad de Duane, su nuevo ayudante en el motel y el acoso de una periodista en busca de una explicación a la reciente desaparición de la señora Spool.

Pero el mayor de los problemas de Norman será conocer a Maureen, quien le recordará a la difunta Marion Craine.

Será su intensa y extraña historia de amor la que hará que Bates se plantee si quiere seguir siendo esclavo de su sobre protectora madre, o por el contrario, desea ser finalmente libre para pasar el resto de su vida al lado de la mujer que ama…

Por supuesto, por el camino irán siendo asesinadas mujeres jóvenes y hermosas, y no faltarán guiños a la original, que en vez de conseguir que el espectador se sienta cómplice en cada uno de ellos, hará que éste añore todavía más a la película dirigida por el maestro Hitchcock.

“Psycho III” es sin lugar a dudas, una película fallida, con momentos y propuestas interesantes, pero que son llevados a buen puerto en momentos muy puntuales y siempre por debajo de sus posibilidades.

Es también esta tercera parte, la más extraña de toda la saga con diferencia, lo cual no es malo, pero siempre se tiene la sensación de que Perkins como director no supo estar comedido en los momentos que lo requerían, ni desmadrarse cuando la historia lo permitía, no olvidemos que era un magnífico actor, pero “Psycho III” fue su primera película como director y se nota.

Más que una secuela, que lo es por meritos propios, para mucha gente, es más una curiosidad que una película por varias razones que paso a enumerar a continuación.

No nos engañemos, esta película es la tercera parte de un clásico que fue escrito sin pensar en secuelas. Todo lo que se quería contar, lo sorprendente, lo interesante y realmente importante, ya estaba contado en la original de 1960.

Esta película es una vuelta de tuerca enfermiza de aquella, se repiten situaciones de forma curiosa, es cierto, pero siempre resueltas de forma pobre e insatisfactoria para el espectador, a excepción del giro de 360º que se le da a la famosa secuencia de la ducha.

Los asesinatos, es cierto que están rodados con más clase que los de la segunda parte, pero siguen estando a la sombra de los originales.

En algunos momentos no tenemos la sensación de estar viendo una película relacionada con “Psycho”, sino más bien, un bodycount ochentero al más puro estilo “Viernes 13” o “Halloween”, donde los personajes que mueren son tan excesivamente planos, que sus defunciones poco importan al espectador, todo lo contrario al efecto conseguido por Hitchcock en la primera parte.

La dirección de Perkins contiene algunos momentos muy interesantes y logrados, sobre todo en lo que a atmósferas y transiciones se refiere, pero sin embargo es vulgar y poco sutil en muchos otros momentos.

Un ejemplo es la secuencia en la que la policía registra la casa de Bates y el espectador espera que su secreto sea descubierto y por ello, posteriormente detenido. Al carecer su planteamiento, montaje y puesta en escena del suspense y calidad necesarios, su desenlace provoca curiosidad más que sorpresa.

La sutileza era una marca de la original y en la segunda a pesar de haber algo más de sangre, siempre se buscó respetar el canon de la sutileza llevada a cabo por el maestro del suspense, pero en esta tercera entrega, se quedaron a medias entre la sutileza de las anteriores y el gore cutre y tosco de las producciones de terror para adolescentes, privando a la película de un estilo propio y concreto.

En definitiva, Perkins es actor, no director y por lo tanto, conoce el lenguaje audiovisual, pero no lo domina.

Los personajes escritos por Pogue son meros clichés, únicamente profundiza en la lucha interna del personaje de Bates y aunque se van plantando semillas para el estallido de varios conflictos, cuando estos llegan, suceden de forma poco creíble y natural, echando a perder todas sus posibilidades.

El guión cuenta también con el cliché mal entendido y bastante extendido en famosas trilogías del cine de terror, de que en la tercera parte se ha de volver siempre a la original, en vez de hacer que la historia avance, provocando que todo se convierta en una mera repetición con nula personalidad y escaso interés para el espectador.

El final, distinto al escrito por Pogue y exigido por Universal, es incoherente con la secuencia inmediatamente anterior y deja una triste sensación de haber visto más de lo mismo, pero mucho peor. Además de dejar clavada una espinita en el corazón de los fans de la saga, ¿Para qué tanto esfuerzo en hacer una segunda parte digna si la tercera acaba exactamente igual que la original?

La sensación de haber perdido el tiempo es innegable al comprobar que hasta en eso, habían plagiado a la original…

La banda sonora es horrible y responde una vez más a las modas del momento más que a lo que la película realmente necesitaba, por ello no me detendré más en este apartado.

Por último y a pesar de que los actores hicieron todo lo que pudieron para sacar adelante un trabajo más que correcto, si en el guión los personajes carecen de alma, poco más se puede hacer por muy buenos actores que se disponga.

Pero lo más sorprendente es que Anthony Perkins esté solo correcto y en algunos momentos hasta flojo en su papel de Norman Bates.

Todo ello debido al hecho de que su labor como director sin experiencia, le quitó excesivo tiempo y concentración para poder desarrollar su buen oficio de actor.

Debido a la floja actuación de Perkins y al triste guión de Pogue, la simpatía que el espectador sentía en la segunda parte hacía el personaje de Perkins, en esta película se traduce en una indiferencia total respecto a lo que pueda sucederle a lo largo del metraje, queriendo que la película acabe cuanto antes para poder abandonar la sala y olvidarla.

Pero como ya he dicho “Psycho III” tiene también cosas buenas, como transiciones muy interesantes y atmósferas muy bien creadas, aunque varias cosas sobresalen sobre el resto de elementos positivos.

“Psycho III” es la única que muestra la forma en la que Bates ve el mundo que le rodea. Es con diferencia, la más malsana de todas y ofrece momentos realmente terroríficos o macabros como el momento en el que la madre parece realmente levantarse de la cama, Norman ha de romper el brazo congelado de una joven para poder esconder su cadáver o sobre todo, la secuencia en la que el Sheriff decide llevarse a la boca varios hielos para refrescarse, algunos de los cuales, están ensangrentados. Al ver semejante escena, Norman no puede sino sonreír al ver al agente chuparse los dedos llenos de sangre al no ser consciente del detalle.

Otro detalle del guión que gusta mucho a los fans, es descubrir que la señora Bates era en realidad la verdadera madre de Norman y no la señora Spool, quien en realidad era su tía. Este detalle corregía uno de los pocos puntos feos del guión de Holland, que sin embargo responde más a un encariñamiento de los fans más freaks de la original con la señora Bates que con cualquier otra cosa, puesto que dicho punto de giro era completamente necesario para que la primera secuela tuviese sentido.

En definitiva, Película muy por debajo de sus enormes posibilidades que no deja de ser un cierre de trilogía curioso, pero poquito más.

Esta vez, el público y la crítica le darían la espalda al motel de aquel solitario personaje enfundado en su viejo jersey de cuello alto…

A pesar del fracaso, Universal intentaría exprimir hasta tres veces más el universo de “Psycho”, una en forma de bastarda e insultante TV Movie a modo de capítulo piloto para una serie que nunca vería la luz, otra con una vergonzosa cuarta parte que nunca debió de existir y por último, con un remake absolutamente innecesario, sin nada nuevo que aportar y con un casting completamente erróneo… pero esa y otras historias, se las contaré otro día…


9 comentarios:

El Rector dijo...

Sr. Bates, es usted una jodida eminencia en el tema, debería plantearse escribir un libro sobre el tema, sabe usted mas sobre usted, que su propia madre.

Soy de los pocos que aun no han tenido el valor de ponerse con ninguna de las dos secuelas (ni que decir, que no tenía ni idea de que existiese una cuarta). A ver si esta semana que viene, que voy a tener algo mas de tiempo del habitual, saldo mi deuda histórica con el señor Perkins.

Darkotica dijo...

Amigo Norman, desde luego que eres la enciclopedia Larousse del mundo Psicosis, aunque reconozco que a veces me das miedo y te imagino viviendo en la mansión Bates con "tu madre", ya se sabe...todos estamos un poco locos a veces ;D

Por cierto, yo también me acabo de enterar de que existe una cuarta parte!

The Wrong Girl dijo...

Mira, yo he descubierto ahora mismo que hay una segunda y una tercera parte. Así que no voy a leer esta crítica hasta que haya visto las dos películas, pero me la dejo en favoritos!

Juanky dijo...

Querido amigo Norman, acabo de leer tu crítica tras más de dos años y medio de que la publicases, asi que siento "resucitar" el hilo (nunca mejor dicho lo de resucitar hablando de esta saga, y si no que se lo digan a "madre"); decirte que me alegra encontrarme con un "hermano" en lo que se refiere al universo Bates; no se si por parte de Norma Bates o de Emma Spool, pero lo cierto es que yo también me considero miembro de esa peculiar y magnífica familia del universo "Psycho" y que decir tiene que es mi película favorita de todos los tiempos (de ahi mi seudónimo Juankybates); digo esto porque no se si la adoración que tengo hacia Psicosis, la mansión, el motel y por supuesto Norman Bates (el de Perkins, el único para mi) pueda influir en mi apreciación de la saga y de esta película en particular; también puede influir el que viese tanto esta parte como la anterior siendo muy pequeño, y que se me quedase grabada en la retina hasta que pude volver a disfrutarlas muchos años después y rememorar ese recuerdo que tenía, y que no solo no consiguió desmitificarlo sino que más aun, me reafirmó y me reavivó ese cariño y admiración, y desde entonces no se la de veces que habré visto la saga. Para mi esta película es la extensión lógica de la historia y un final redondo para la trilogía. Cierto es que ya no tenemos el factor sorpresa que teníamos en la original y en la secuela, donde hasta el final no sabiamos que estaba pasando (en su día, claro; obviamente hoy en día es muy dificil ver la original "virgen", es decir, sin saber de que va la cosa), pero para mi, lo compensa mostrándonos, como tú bien dices, mas a fondo la visión de Norman sobre su entorno y su universo particular; se podría decir que es la película "más personal" de Norman Bates, y por ello es la más extraña y siniestra; es como si se hubiese rodado el interior de la psíque de Norman, y en esa visión tan personal de Norman contribuye el hecho de que Perkins fuese el encargado de plasmarlo; las escenas de Norman y su madre son simplemente geniales, siniestras y oscuras, algo que no habiamos observado hasta ese momento mas que en conversaciones desde la lejanía; es decir, aunque se repita el esquema de la original, es distinta en tono y planteamiento, lo cual es para mi perfecto, porque ni se limitan a darnos mas de lo mismo ni se traiciona la historia original, sino que se amplía y se nos muestra desde un prisma desde el que no hemos visto y del que a los fans como yo nos interesa conocer: la locura desde dentro, desde el punto de vista de Norman; además, como ya dije, en esta película sabemos desde le principio quien está detrás de los asesinatos, pero ¿y no pasa lo mismo en cualquier película de Halloween o Pesadilla en Elm Street y no por ello dejan de ser clásicos? También debo discrepar con lo referente a la música; a mi en lo personal me parece bastante acertada; en la original tuvimos la escalofriante y tensa partitura del gran Herrman, en la segunda un halo melancólico muy apropiado e hipnótico de otro maestro, Goldsmith, que además trasmitía esa nostalgia de volver a reencontrarnos con el caserón y el motel tras tantos años, y en esta película el tono va acorde con la atmósfera: es extraño, bizarro y también melancólico. En conclusión, una saga redonda y casi perfecta.

Juanky dijo...

Incluso me atrevo, aunque me critiquen, de defender la cuarta y tan criticada parte, que pude descubrir cuando por fin encontré las otras secuelas, hace unos 10 años y que pese a no aspirar a ser algo del otro mundo, y la prueba es que se hizo para TV, cumple en su cometido: mostrarnos lo que sabemos de boca de los personajes, pero nunca vimos: la relación de Norman con su madre y lo que le llevó a asesinarla; ya se que hoy en día hay una tendencia en mostrarlo todo, y que muchas veces es mejor la sugestión que el darnoslo todo "hecho", pero en este caso ¿que mejor colofón que un "epílogo" de la historia donde veamos los origenes de Norman y terminemos con esa magnífica y tan estremecedora casa ardiendo y Norman libre por fin de sus demonios? al menos prefiero esa película que es fiel a los hechos y que encima tiene a Perkins finiquitando la historia, a esa reciente serie de televisión que a pisoteado la historia, la ha trasladado de tiempo y lugar y nos la ha mezclado con elementos de Twin Peaks, con un Norman que tiene un hermano, un Norman usando i-phone, y un Norman que es una especie de detective amateur de hechos extraños que ocurren en el pueblo; lo dicho, para mi Norman fue, es y será siempre Anthony Perkins.

May Dove dijo...

He dejado un comentario y la página se lo ha pasado por el forro!

May Dove dijo...

Había puesto que el comentario de Juanky me parece una clara oda a la fascinación para con según que cintas/sagas y que me alegraba que lo hubiera compartido con nido.

Juanky dijo...

Hola May Dove; acabo de leer tu comentario; siento que tu comentario anterior no se publicase, pero te agradezco las palabras que me dedicas diciendo que mi comentario es una oda a la fascinación de esta saga; lo has descrito perfectamente; hay películas que nos marcan de una forma u otra, ya sea por el recuerdo agradable que nos despierta de unas circunstancias y un tiempo en el que la vimos y que nos caló de alguna manera, ya sea por la nostalgia que nos produce, y en general, del grato recuerdo que nos despiertan; tengo muchas películas de este tipo, una gran parte son películas de terror, ya que siempre, desde bien niño, me han fascinado; pero entre todas, creo que no me equivoco si digo que Psicosis y sus dos primeras secuelas se llevan la palma; mi recuerdo mas temprano hacia esta saga, con unos tres o cuatro años,curiosamente es de la segunda parte y no de la original, que vi años después, y esos recuerdos se remontan a las últimas escenas de la película, que no quiero spoilear para quien no la haya visto, pero quienes la hayan visto sabran a lo que me refiero: recuerdaba durante muchos años las escenas que van desde el confrontamiento anterior a la llegada de la policia hasta el final, sobretodo cierta escena al filo del final de la película, bastante impactante en la cocina, y terminaba con ese caseron y la sombra de Norman. Me quedaron grabadas esas escenas y la musica. No muchos años despues vi la tercera con igual fascinación, y tenía más recuerdos de ella que de la segunda, pero menos impacto que las escenas de la segunda que me fascinaron. ¿Y que decir de la original? no recuerdo cuando la vi entera por primera vez, pero ya sabía como iba la cosa cuando la volví a ver a los 12 o 13 años; me sonaba todo; la escena de Norman observando por el agujero, la escena final con el esqueleto de madre y obviamente la escena de la ducha, pero no recuerdo cuando la vi por primera vez y si la vi anteriormente; no lo se, pero si no la habia visto con anterioridad, la tenía ya grabada en la mente...grandes misterios, pero es un placer compartirlo con nido y todos sus lectores. Un saludo May.

May Dove dijo...

Muchas gracias por compartir tu experiencia con la saga con nosotros. A nosotros realmente nos fascina que la gente nos explique su vinculación con las películas que vemos y criticamos (para bien y para mal). Está claro que algunas películas, sobretodo los clásicos, nos marcan de una manera muy especial y es difícil separarse de ellas a medida que pasan los años. Yo lo describiría como la imposibilidad de despegarte del sentimiento que tienes cuando ves algo relacionado con ellas, el sabor en la boca y el golpe en el pecho.
Maravilloso :)

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