martes, 21 de enero de 2020

Crítica: ¿Dónde Está Mi Cuerpo?

“¿La lluvia?, la veo pero no la escucho, sólo el viento: silba entre los edificios. Me siento como si... estuviera flotando sobre un trozo de hielo en medio de una tormenta, escondida dentro de un iglú.” 

Se aproximaba el fin de año, motivo suficiente para depurar algunos títulos cinematográficos que por razones varías se habían quedado rezagados. Dentro de mi limitado visionado ¿algo podría cambiar mi TOP 10 del año? Afortunadamente sí y de una manera maravillosamente única. Estrenada en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y adquirida por Netflix, “J'ai perdu mon corps” es el primer largometraje del ilustrador y cortometrista francés Jérémy Clapin, quien, al menos a mí, me cautivó en el 2008 con “Skhizein”, un cortometraje ahíto de imaginación y existencialismo; premiado en el Festival de Annecy, Cannes, y otros. 


“Clapin tiene la fórmula perfecta. Sin saber cómo, estamos inmersos, embebidos de empatía hacia esa mano impulsada cuasi por instinto” 


También es autor del cortometraje “Une histoire vertébrale” (2004), más cercano al drama romántico, muy sencillo y capaz de tocar el alma de cualquiera que en algún momento se haya sentido solo. Por si acaso el nombre de Clapin no bastase, nuestra segunda referencia es Guillaume Laurant, co-guionista (y escritor de Happy Hand, novela en la que está basada está película) y colaborador de Jean-Pierre Jeunet (“Amelie" (2001), “Un long dimanche de fiançailles” (2004), “Micmacs” (2009), y “L'extravagant voyage du jeune et prodigieux T. S. Spivet” (2013), películas caracterizadas por su rica imaginería y sensibilidad). 

En París de los años 90, una mano cortada (a lo Thing T. Thing, mejor conocido como “Dedos” de La familia Addams en América Latina), yace en el frigorífico de un laboratorio, junto a ojos y otras menudencias humanas, hasta el momento de su escape, ésta con el único objetivo de encontrar su cuerpo. Durante esta aventura en miniatura a gran escala, nuestra mano cortada recordará los hechos más emblemáticos en la vida de su propietario Naoufel, desde su infancia eclipsada por sueños de ser o bien un pianista famoso o un cosmonauta, a su adolescencia y juventud, manchados por la tragedia, el dolor, el malestar social, la esperanza y desilusión. El amor por Gabrielle, y su inevitable mutilación. ¿Qué o quién podría detener a esta mano? Si Woody y compañía lo hicieron no sé cuántas veces en “Toy Story”, seguro una mano perfectamente articulada lo conseguirá, no obstante, los peligros a enfrentar son ineludibles. 


“En cuanto a su aspecto técnico, brilla por su originalidad al optar por una mixtura de animación, entre lo orgánico y las imágenes generadas por computadora” 


“J'ai perdu mon corps” no sólo es una historia de fantasía o un drama romántico de lo más surrealista; también, aunque de una manera muy particular, le va estupendo el género de thriller e intriga. Escena tras escena develamos el misterio de Naoufel, a través del esfuerzo de una mano amnésica, ella será quien haga esa labor detectivesca; algo que literalmente no es otra cosa que la búsqueda de sí mismo. Encontrando así una serie de pistas que en suma cobran sentido según trascurre el filme, por citar un ejemplo, las enseñanzas de un padre de como atrapar con la mano una mosca (que es como abre el filme), y lo trascendente de su significado. 

Clapin tiene la fórmula perfecta. Sin saber cómo, estamos inmersos, embebidos de empatía hacia esa mano impulsada cuasi por instinto, nos acongojan sus desafíos y emocionan sus triunfos, la brisa a través de la ventana de un automóvil, el placer de la música, el miedo y el terror subterráneo. ¿Qué clase e fórmula es ésta que nos invita a imaginar y a reflexionar, incluso a soñar si volteamos a mirar nuestra propia mano y recordar el día de ayer, el año pasado y hace 10 años? ¿Qué no hemos compartidos con nuestra mano derecha? 


“Un cuento urbano parisiense, sobre el destino y la resiliencia. Mágico, dulce y triste” 


Al final de está odisea Clapin nos ofrece una conclusión poco convencional y nada esclarecedor, no es tan magnifico... tampoco es que la vida de Naoufel lo sea. De hecho, estoy casi segura que, previo a la mutilación, la vida de cualquiera es más “interesante”... aquí lo importante es la forma en que está expuesta, tan poética que transforma la cotidianidad, lo rutinario y común. Una pequeña reflexión. Al final del día nuestro vida es tan profunda y compleja como nuestra visión de la misma. Seamos quienes seamos, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, suframos por las nimiedades que suframos. 

En cuanto a su aspecto técnico, brilla por su originalidad al optar por una mixtura de animación, entre lo orgánico y las imágenes generadas por computadora. De manera breve (por ahí tiene una entrevista para Befores & Afters donde lo explica mejor), la animación parte de un modelado en 3D, el cual es alterado superponiendo dibujos en 2D (como un rotoscopio asistido), agregando finalmente elementos reales. El resultado: ese toque artesanal (pese a ser generado por computadora) que hace se nos olvide que estamos viendo una película animada. Otro gran acierto son los ángulos y el diseño de la tan ya mencionada mano, cual navaja suiza consigue ser humanizada y expresar emociones sin caer en lo aberrante o ridículo. Por último y no menos importante, la música, responsabilidad de Dan Levy (de The Dø)... se compagina a la perfección... justo ahora estoy escuchando en Spotify el tema inicial con el nombre hómonimo “J'ai perdu mon corps”... un melodía electrónica que nos rememora el cine de John Carpenter, para dar el siguiente paso a un sonido más melancólico y evolucionar al dramatismo más espiritual. 

Entre los galardones más relevantes que ha obtenido, son el Grand Prix en la Semana de la Crítica de Cannes 2019, el Premio de la audiencia y a Mejor largometraje en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2019, y a Mejor banda sonora el Festival de Sitges 2019. Un cuento urbano parisiense, sobre el destino y la resiliencia. Mágico, dulce y triste. Dura menos de hora y media y está disponible en Netflix. Vale mucho su visionado. We fly... will you come?


2 comentarios:

Art0rius dijo...

Me ha encantado. La tenía en lista, y se me ha pasado en un suspiro. Merci Andrea por tu aporte del equipo artistico implicado! Lo de.netflix y su catálogo animado es ya cosa seria, y en febrero llega ghibli!

Andrea Catástrofe dijo...

No lo sé... lo que me decepciona de Netflix es la cancelación prematura de sus series originales. Ahora, que si tiene buen ojo para adquirir otras, claro que sí. Jai perdu mon corps el ejemplo ideal.

Hablando de suspiros, pocas películas me hacen suspirar y aquí una de ellas. Seguro es por mi afecto a la belleza que yace en la simpleza de los detalles más mínimos. También, porque invita a una dinámica muy interesante: ¿Imagina qué recuerdos tendría tu mano si es desprendida de tu cuerpo? Imagina.

[...]

Claro, después de deleitarte con los recuerdos, te despertará el espeluznante sabor de la amputación :P

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