lunes, 18 de abril de 2011

Crítica: The Inheritance

Hace muchos años, en pleno apogeo de la esclavitud en los Estados Unidos, un misterioso barco con un único superviviente a bordo, un hombre de raza negra, arribó a la costa. Inmediatamente fue colgado junto a un grupo de esclavos que habían desafiado a sus amos blancos, pero al igual que Lázaro en el evangelio de Juan, resucitó. Su nombre era Chakabazz, sanador, profeta y revolucionario. Su palabra se extendió con rapidez entre los esclavos, prometiéndoles que serian liberados de su yugo pero que a cambio, tenían que hacer un gran sacrificio y ofrecerle aquello que mas amaban, sus hijos. Y vosotros os preguntaréis, ¿pero que coño nos está contando este tarado? Pues bien, esta pintoresca historia es el eje principal de la ópera prima de Charles O´Hara, quien curiosamente guarda fuertes paralelismos con el tal Chakabazz, pues el también ha aparecido de la nada para dirigir a sus hermanos afroamericanos y según sus propias palabras, liberar a los negros de todos los tópicos que los esclavizan en el cine, tales como la marginalidad, el mundo de las drogas, las bandas callejeras, los mafiosos o el rap… por suerte o por desgracia nuestra, no va a exigirnos a nuestros hijos, sino que se va a conformar con perjudicar seriamente nuestra salud mental, por que niños y niñas, que no os engañe la labia de este predicador barato ni la estupenda portada que atesora su película, ya que estoy en condiciones de afirmar y afirmo, que “The Inheritance” es uno de los bodrios menos recomendables con el que se han topado mis maltrechas nalgas.

“The Inheritance” nos propone acompañar a los miembros mas jóvenes de una familia de arraigadas raíces africanas hasta la vieja mansión familiar situada en las afueras para recibir la herencia de un pariente recientemente fallecido. Una vez allí y tras pasar la noche de fiesta, se despiertan en compañía de sus mayores, quienes les cuentan la misma historia con la que un servidor habría esta crítica, justo antes de marcharse ofendidos y de muy malas maneras después de que uno de los sobrinos se mofe del asunto. Esa misma noche reciben la visita de una tía suya que les cuenta que se encuentran en grave peligro y les implora que abandonen el lugar de inmediato, pues los ancianos han trazado un diabólico plan para todos ellos.


La cosa no comienza mal del todo, pese a ser carne de mercado doméstico, así a primera vista, “The Inheritance” puede llegar a dar el pego y parecer una película de verdad, incluso la secuencia inicial de créditos tiene su gracia. Un puro espejismo. Lo primero que descubrimos tras esta cortina de humo, es que el señor O´Hara, como buen predicador, es un trolero de cuidado, por que el guantazo en la mejilla derecha es la presencia de un par de personajes blancos, primera trola. Vale que su presencia responde mas a un cameo que a otra cosa, pues se los ventilan rápido, como en una especie de venganza hacia todos los negros sacrificados en las primeras de cambio en el cine de terror a lo largo de los años. Esto ya nos deja con la mosca detrás de la oreja, señal de que O´Hara no es trigo limpio, sospecha que se confirma con el respectivo guantazo en la mejilla izquierda cuando descubrimos atónitos, que el grupo de hermanos y hermanas, lo primero que hacen en cuanto llegan a la mansión, es ponerse ciegos de alcohol y meterse de marihuana hasta las cejas… pues menos mal que quería alejarse de los tópicos el tío.

Fuera coñas, pongámonos serios. “The Inheritance” es pura basura fílmica. A estas alturas no le vamos a pedir a un producto de este tipo, un guión sólido ni nada parecido, pero lo que si podemos y debemos exigir, es un producto con un mínimo de decencia, capaz de entretenernos un rato en una asquerosa tarde de domingo y sobretodo, que muestre un poco de respeto por el género que tanto amamos, y está claro que la película no cumple ninguna de estas tres premisas fundamentales. Y no es por la historia, a mi me parece que esta misma, parida con un poquito mas de gracia y salero, daba para cubrir sobradamente el expediente. Pero claro, O´Hara es un predicador, no un director de cine, lastre demasiado pesado para una cinta que es un auténtico cúmulo de despropósitos perpetuado por alguien que parece no haber visto una película de terror en su vida, por que por no haber, no hay ni los tópicos clichés ni los sustos tontos que suelen venir de fábrica con estas producciones menores.

La dirección es nefasta, todo parece improvisado, como si el tipo hubiese reunido al reparto y les hubiese dicho: “venga negros, necesito 90 minutos de metraje y confío plenamente en vuestras capacidades recién adquiridas en la escuela de interpretación, así que hacer lo que os pida el cuerpo”. El resultado de esto es un montón de divagantes, eternos e irrelevantes diálogos que van calentando los motores para la recta final, la supuesta parte de “acción”, que a la postre no es otra cosa que un par de cutres corredizas (por supuesto improvisadas) de clara índole “amateur” entre los jóvenes negros supuestamente no tópicos y los villanos de la historia (un grupo de ancianos disfrazados de Chamán y unos tipos vestidos con paja y una bolsa de papel en la cabeza que ejecutan sus órdenes), eso si, sin dejar de darle a la sin hueso ni un puñetero segundo.

A parte de esto, “The Inheritance” ostenta otro dudoso record, el de ser la película de terror menos gráfica de la historia del cine, yo no se si es que los negros no sangran, si no había dinero para filmar una miserable secuencia o si simplemente, al predicador le sudaba la polla el tema, la única ciencia cierta es que no vamos a ver ni una triste muerte (lo mas fuerte en este sentido, será ver como uno de los tipos con la bolsa en la cabeza, le araña el culo a una tía, que además y no quiero ver tintes xenófobos en ello, es el de la única tía blanca que aparece en el filme).

Conclusión, “The Inheritance” es el mejor ejemplo de aquello de “nunca juzgues un libro por su portada”, así que no os dejéis engañar por esta y alejaos de esto como si os fuese el alma en ello y eso os lo dice alguien que siempre ha disfrutado con el royo este del folklore africano, la hechicería y el Voodoo, películas como La Serpiente y el Arco Iris”, “Los Creyentes” o la mas reciente, “La Llave del Mal”, han tratado estos menesteres con todo el respeto que merecen, cosa que no hacen el amigo O´Hara y su tropa de hermanos. Pésima dirección, pésimo encanto visual (atención a los fantasmas de los antepasados), pésimas interpretaciones (solo salvaríamos al pobre Keith David, al que recordamos en aquella mítica pelea en el callejón con el bueno de Billy Pipper en la genial “Están Vivos” de Carpenter y que la verdad, da bastante pena verlo enrolado en una basura de este tipo) y un caos a todo los niveles tal, que hay que verlo para creerlo.

¿Lo mejor? Pues curiosamente, lo mejor, bueno, lo único que vale la pena aparte de la susodicha portada del DVD, es una secuencia que se produce en el tramo final del filme, buen ejemplo de ese caos y falta de planificación que os comentaba pero que el despropósito es tal, que a uno no le queda otra que partirse de risa. Os sitúo, los perseguidos se atrincheran en una habitación y atrancan la puerta poniendo una mesa delante de ella, minutos después cuando apartan la mesa y se disponen a salir, descubrimos perplejos como el tipo abre la puerta hacia fuera y no hacia a dentro, como en una de esas películas cómicas en plan “Agárralos como Puedas”. Tremendo. Si Martin Luther King levantara la cabeza…

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