domingo, 17 de julio de 2011

Crítica: Contagion

Esto no va a decir mucho de mi persona, pero haciendo retrospectiva de mi vida y echando la vista atrás, muy atrás, para ser concreto, a aquellos maravillosos años comprendidos entre mi infancia y mi adolescencia, uno de los mejores recuerdos que guardo, es el de uno de mis primeros amigos, era un tipo callado, poco social, quizá por eso hicimos tan buenas migas, se llamaba Blu, Blandiblú. Blu era un moco verde gelatinoso que vivía en un pote de basura de plástico. Fueron mis padres quienes nos presentaron, quizá vieron que el pequeño Rector, personaje por aquel entonces, no muy popular en la escuela (dicen que los genios siempre han sido unos incomprendidos), estaba algo solo y necesitaba a alguien con quien compartir el tiempo libre. No se equivocaban, como de costumbre. Blu y yo nos volvimos inseparables, siempre estábamos juntos, acariciando su cuerpo con mis manos desnudas, amasándolo, oliéndolo, queriéndolo. Con el tiempo, la relación se secó y decidimos tomar caminos diferentes, yo intenté integrarme en una sociedad que nunca me gustó y a la que nunca le he gustado y el, bueno, el se marchó sin mas, supongo que en busca de nuevas experiencias, nuevos amigos. El caso es que aquel fue un punto de inflexión en mi vida, desde el cual sentí una enfermiza y creciente obsesión hacia lo asqueroso, lo desagradable, fetiche que me acabó arrastrando de forma irremediable pero concensuada hacia uno de los subgéneros del cine de terror mas populares de la época, la serie B. El objetivo siempre era el mismo, encontrar la película mas asquerosa posible y ahí, títulos como “The Blob” (y hablo de la versión de Chuck Russell del 88, no del insoportable filme original de Steve Mcqueen) , “The Stuff” (y aquí perdí el gusto por los yogurts) o “The Thing” de Carpenter, me arroparon con su asquerosa naturaleza.

Es por eso, que esta “Contagion” (anteriormente conocida como “Bio Slime”), me sedujo desde el primer instante que supe de su existencia, y no por que el responsable de la misma sea el señor John Lechago, por que las credenciales de este tipo no invitaban precisamente al optimismo, sino por que en ella, ví la oportunidad de recuperar un pequeño pedacito de mi pasado, uno verde y gelatinoso.

“Contagion” transcurre en un cachambroso edificio de una ciudad cualquiera. En el, como en otros tantos, se deshojan las vidas de sus habitantes: un pintor arruinado consumido por el alcohol, una chica maltratada por su pareja, un director porno que filma películas baratas en un sofá maloliente y demás ejemplos de bien de lo que es la sociedad actual. Pero una noche, la harmonía del lugar se rompe cuando una amiga del artista, irrumpe en el lugar con un extraño maletín metálico de dudosa procedencia. Este, tentado por la curiosidad, lo abre, liberando sin quererlo, a un extraño organismo que rápidamente se extiende por el edificio y al que solo le mueve su voraz apetito por el ser humano. La lucha por la supervivencia entre el moco y el hombre, está servida.

Bien, los que hayan seguido mas o menos la filmografía del señor Lechago, sabrán bien por donde pueden ir los tiros en “Contagion”. Efectivamente, serie Z de la peor calaña. Esto no es ni malo no bueno, aquí digo lo mismo que comenté en “The Orphan Killer”, que este es un producto destinado a un público muy concreto (y con un pequeñísimo margen para la decepción), por ejemplo a ese grupo de amigos que de adolescentes mantenían relaciones casi sexuales con el amigo Blu y que de mayores, pues siguen mas o menos igual. Y es que “Contagion”, siendo una película vista mil veces antes, terriblemente mal dirigida, terriblemente mal planificada y sobre todo terriblemente mal interpretada, contiene los elementos necesarios para engatusar e incluso enamorar, a los amantes del lado mas oscuro del celuloide. Por supuesto, hablamos de carne femenina, monstruos viscosos y substancias repugnantes en cantidades industriales.

Lo primero e indispensable para poder disfrutar el filme, es no tomárselo en serio en ningún momento, pues si eso llega a darse, os puedo asegurar que la cita se va a ir a la mierda. En cambio, si lo logramos, tenemos alguna posibilidad de terminar la velada por la puerta grande. Por que hay que tener muy claro que estamos ante una película horrible, con unas interpretaciones por parte de los amigos del señor Lechago que ponen los pelos de punta y que nos recuerdan con cada línea de diálogo (bendita intranscendencia la suya), la potencial perdida de tiempo que tenemos entre manos por mucho que en ocasiones, la cosa degenere tanto que termine resultando cómica y de esto vamos a encontrar variados y variopintos ejemplos, desde secuencias sexuales que rozan la pornografía barata totalmente fuera de lugar a auténticas situaciones dantescas como ver al grupo de supervivientes tapando todas las entradas de la habitación en la que se encierran para escapar de la criatura, con cinta americana. Vamos, que un poco de cinta en las esquinas y todo solucionado, ahí no entra ni la virgen.

La historia en realidad, tampoco tiene el menor interés, esto ya está demasiado visto y además esta vez, está contado con muy poca gracia, todo transcurre en el mismo sitio y apenas hay variedad de situaciones mas allá de un montón de diálogos estúpidos perpetuados por personajes aun mas estúpidos. Lo bueno, es que todo esto, algunos ya lo sabíamos y ya estaba perdonado de antemano, así que vamos a la parte buena del asunto, al tenue halo de luz en medio de tan oscura noche, la carne femenina, monstruos viscosos y substancias repugnantes en cantidades industriales. Nos lo prometieron, y nos lo ofrecen. “Contagion” hace gala sin pudor alguno de las pocas herramientas de las que dispone para crear un producto atractivo para alguien, así que las formas femeninas toman el mando de las operaciones desde un principio (resulta curioso en este sentido, que la pornostar Gia Paloma, no se despelote en ningún momento del filme), para ir calentando motores hasta que aparezca en escena el auténtico punto de interés del filme, la criatura. Aquí si brilla “Contagion” pese a la aparente inutilidad del director y su prole. El bicho es una caña, una masa viscosa de moco negro que se pirra por los cuerpos desnudos de las chicas del edificio, a las que convierte en una especie de mutantes babosos no exentos de cierto encanto erótico (y el clima mediterráneo me la sigue jugando), que hacen gala para colmo, de unos grandiosos efectos especiales a la vieja usanza que pondrán cachondo a mas de uno pese a que las miserias del guión, no nos dejen disfrutar de toda esta asquerosidad en todo su esplendor.

Conclusión, “Contagion” es un auténtico pedazo de mierda fílmica de serie Z, eso no se puede negar. Falla de forma estrepitosa en todos y en cada uno de sus apartados menos, en los que no tiene que fallar, es decir, en aquellos que la definen como película, lo que se explica con dos simples términos: carne y mocos. Esto lo tiene, lo explota y lo maneja con relativa inteligencia, lo que sin duda debe de ser mas que suficiente para el disfrute de aquellos que por una u otra, se vieron atraídos por semejante canto de sirena.

Por supuesto, el resto de vida inteligente del planeta, o aquellos que nunca miraron a su moco de Blandiblú de forma lasciva, jamás, y digo jamás, debería acercarse no solo a esta, sino a ninguna película del amigo Lechago. Yo por lo menos, le estaré agradecido por algo, ya que gracias a el he descubierto, que ahí fuera, entre esa sociedad que ha día de hoy sigue sin gustarme y yo, sin gustarle a ella, existen algunas bellísimas personas dispuestas a ayudar a los demás por el mero placer de hacerlo. Muchas gracias a todos aquellos que han hecho posible este visionado.

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