jueves, 18 de marzo de 2010

Crítica: La Herencia Valdemar

Situaciones de riesgo en la vida, hay muchas. Enfrentarse al visionado de una película española de género fantástico es una de ellas, pero tranquilos, no tengo intención alguna de volver a remover la mierda y aburriros con las miserias del cine patrio. Lo curioso de todo esto, es que no siempre ha sido así, hubo un tiempo, allá entre los 60 y 80, donde el cine de terror nacional, conocido popularmente como "fantaterror", ocupaba un lugar privilegiado no solo dentro de la industria española, sino mundial. De hecho, muchas de aquellas viejas películas de la época, son consideradas, a día de hoy, auténticos filmes de culto. Muchos se pondrán cachondos con tan solo mencionar títulos como "La Marca del hombre Lobo", película que convirtió a Jacinto Molina (mas conocido como Paul Naschy), en uno de los iconos del terror con mayor peso específico en la época, encarnando al inolvidable licántropo Waldemar Daninsky. Por supuesto, películas como "La Noche de Walpurgis" (León Klimovsky), "El Espanto surge de la tumba" (Carlos Aured), "No profanar el sueño de los muertos" (Jorge Grau), "La noche del terror ciego" (Amando de Ossorio) o personajes como Jesús Franco y Narciso Ibañez Menta, han quedado gravados a fuego por siempre, en un oscuro rincón del coranzocito de los amantes del género.


Pues bien, en un momento donde el fantástico nacional se empeña una y otra vez en intentar copiar la formula USA, salvo excepciones, con nefastos resultados, va y aparece de la nada un tal Jose Luís Alemán, quien sin lamerle el falo a nadie (algo muy meritorio en una industria de chupa pollas como es la del cine español), se saca de la manga poco mas de 13 millones de euros para filmar una película (o dos) como "La Herencia Valdemar", una entrañable casposidad de otra época casi tan casposa y casi tan entrañable (ahora es cuando el respetable comienza a tirar tomates y hortalizas varias sobre el escenario e incluso alguno que otro, desearía meterle una estaca por el recto(r) a un servidor) como la divertidísima e incomprensiblemente infravalorada "Dagon: La Secta del Mar" de Stuart Gordon, una de mis mas oscuras perversiones confesas.

Alemán se nutre, para dar forma a este particular homenaje al "fantaterror" (con cierto aromilla de "Giallo", por cierto), de elementos de sobras conocidos por los aficionados al terror, cogiendo la basta mitología creada por H.P Lovecraft (véase "Colour From The Dark") como principal pilar, del cual adopta personajes y situaciones de algunas de sus obras mas emblemáticas, atreviéndose incluso también, con la inclusión de personalidades de carne y hueso como Aleister Crowley, Bram Stoker o incluso el propio Lovecraft.

"La Herencia Valdemar" nos pone en la piel de Luisa Lorente, una tasadora de inmuebles que tiene que desplazarse a una misteriosa mansión victoriana después de la extraña desaparición de su predecesor. Una vez en el lugar, Luisa descubre el cuerpo sin vida de este y es atacada por una extraña criatura que habita entre las sombras, siendo rescatada por el jardinero de la finca y un misterioso hombre, los cuales la encierran en un viejo caserón. Es entonces cuando la compañía de Luisa, contrata a un detective para que investigue las desapariciones. Este trabajará con la doctora Cerviá, directora de la fundación Valdemar, quien le contará los orígenes de la tragedia que acompañó a los Valdemar, Lázaro y Leonor, envueltos en una serie de extraños acontecimientos allá por 1880.

Aunque la fuente principal de la que bebe la cinta de Alemán es H.P Lovecraft, lo cierto es que lo que vamos a encontrar en este primera parte de la historia (a excepción de los últimos 20 minutos), es algo que se aleja bastante del retorcido terror cósmico que caracteriza al escritor estadounidense, acercándose a terrenos góticos mucho mas propios de un Edgar Allan Poe, pues "La Herencia Valdemar" mezcla drama, romance y terror a partes iguales, todo ello vestido de elegante terciopelo negro, que sirven para ilustrar a la perfección la España victoriana del siglo 18. Y es que el 90% de la cinta transcurre en esta época, donde conoceremos el origen de la maldición familiar.

Técnicamente, "La Herencia Valdemar" es brillante, muy brillante. De entrada llama mucho la atención la cuidadísima secuencia de créditos inicial, muy de la escuela Tim Burton y que ya deja claro desde el principio, el mimo puesto en los "pequeños" detalles. La recreación de 1880 es muy buena, destacando sobretodo el fantástico vestuario y la conseguida ambientación. Los FX también lucen mucho mejor de lo que se podía esperar, y aunque reservados casi exclusivamente al tramo final, no tienen absolutamente nada que envidiar a ninguna producción extranjera.

Conclusión, "La Herencia Valdemar" ha sido una grata sorpresa, una película de género que se acerca a la serie B mas tradicional como pocas veces se suele ver por estas tierras (cuando esto ocurre, suele ser sinónimo de calidad, véase "REC" o "Sexy Killer"). Un impecable apartado visual, una historia atractiva, un montón de guiños a los amantes del terror, unos últimos 20 minutos fantásticos, donde el filme se vuelve realmente oscuro, adentrándose ahora si en los enfermizos dominios del universo Lovecraft y por supuesto, la presencia de un fantástico Paul Naschy, quien se come la pantalla en todas sus secuencias, en la que a la postre, acabaría siendo una de sus últimas interpretaciones.

La peor parte se la llevan algunas actuaciones del resto del reparto (no olvidemos que la gran mayoría de actores del mismo provienen de las "terroríficas” series de televisión que infestan los hogares españoles). Especialmente dolorosa me pareció la interpretación de mi paisana Laia Marull, a quien lo de actuar en castellano no le sienta nada bien. Otro punto negativo en mi opinión, ha sido la decisión de rodar la película en dos partes (supongo que mas motivado por intereses comerciales que artísticos) , no ya por el brusco "no desenlace" que le deja a uno con cara de tonto, sino porque da la sensación de que esta primera parte (que a veces peca de divagante y poco incisiva) se podría haber comprimido mucho mas con el fin de hacer una sola película, con lo que creo que el resultado final habría sido mucho mas satisfactorio. Aunque habrá que esperar a su segunda entrega para juzgar la obra en su totalidad, "La Herencia Valdemar" es un propuesta mas que recomendable para los amantes del terror mas "clásico" y un buen ejemplo de que aquí también pueden hacerse cosas interesantes sin tener que fijarse en el ombligo de nadie .



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