sábado, 5 de junio de 2010

Crítica: Triloquist

A quien más o a quien menos le habrán dicho con cariño aquello de "estás en el mundo porque tiene que haber de todo", dicho que me viene al dedo para definir en pocas palabras lo que es "Triloquist", sencillamente una aberración de la naturaleza a la altura de existencias tan desagradables y esperpénticas como puedan ser Mariano Rajoy, Tele 5 o 'El Canto del Loco' por citar algunos ejemplos del ámbito cotidiano, además de posiblemente, y con permiso de "Ghost Lake", la peor película que ha pasado por esta web.

El padre bastardo de tan monstruosa criatura no es otro que Mark Jones, que no es ningún mindundi de esto y que como director, cuenta en su currículum con algunos entrañables títulos de los noventa como "Lepreachaun" o "Rumpelstiltskin", como guionista que os voy a decir, el tipo es toda una institución, y ha escrito cosas de todo tipo, tanto en cine como en televisión, supongo que cuando se le ocurrió la genial idea de escribir "Triloquist", cual virgen María fecundada por una luz divina, Jones puso en práctica los profundos conocimientos adquiridos como guionista de "El Equipo A" (un total de 8 episodios), luego fue cortado porque los responsables de la serie querían guiones más complejos y variados (como pudo verse a lo largo de la serie) y decidió crear la película de muñeco asesino definitiva, todo ello bajo el infame sello de "Dimension Xtreme", que por desgracia ya nos tiene un poco habituados a este tipo de productos.


Esta es la segunda experiencia traumática que tengo con muñecos maléficos en pocos días, ya las pasé canutas con "Black Devil Doll", esa locura donde un psicópata de color (negro) poseía el cuerpo de un muñeco y se dedicaba entre revolcón y revolcón a cargarse a tías tetudas, una excentricidad que evoluciona hasta tintes filosóficos si la comparamos con "Triloquist", que nos cuenta la historia (por llamarlo de alguna manera) de dos hermanos post-adolescentes, hijos de una vieja gloria (el parecido con Carmen de Mairena es más que razonable) de la ventriloquia, y un muñeco de madera, que en su viaje hacía Las Vegas, se dedican a matar a todo aquel que se cruza en su camino.

Hacer un comentario mínimamente con pies y cabeza de este engendro fílmico no me resulta una tarea fácil, de entrada no tiene ningún tipo de guión, todo se limita a un montón de galimatías de transfondo sexual donde su protagonista, una psicópata de lengua viperina, se lo pasa en grande haciendo referencias sexuales sin gracia alguna durante toda la película, tampoco ayuda mucho el otro protagonista, un chico mudo y medio tarado que se limita a poner cara de gilipollas y a hacer movimientos ridículos (vamos, lo que hace la juventud de hoy en día en las discotecas, sólo que lo de este es de nacimiento y no causado por las drogas) y el tercero en discordia es el muñeco de madera vivo (una vergüenza para el gremio de muñecos asesinos), del cual no se justifica su existencia en ningún momento, y que se limita a seguir el ejemplo de la chica malhablada, elogiar sus tetas y que tiene un asombroso parecido con Juanito Navarro en paz descanse, pero por favor padre, que quede en tu gloria.

Tampoco tiene argumento o propósito, lo de llegar a Las Vegas para actuar en un local (creo) se deja caer por casualidad en algún momento, no recuerdo exactamente cuando, tened en cuenta que mantener la cabeza lúcida ante dantesco espectáculo no siempre resulta una tarea sencilla, más cuando cada diez minutos nos clavan agujas debajo de las uñas en forma de unos amorales momentos musicales en forma de videoclip casero ilustrados por la bochornosa banda sonora que suena durante toda la película y que en muchas ocasiones interpreta una tal Katrina Abrahemian, que sin duda se hará "querer" a lo largo del filme.

Visualmente, "Triloquist" apesta a la peor serie Z, de escaso presupuesto si tenemos en cuenta la casi total ausencia de efectos especiales más allá de la salsa de tomate utilizada en las muertes (todas ellas un "derroche" de imaginación), y el muñeco de madera manipulado cual teleñeco de "Barrio Sésamo", eso si, destetes los que queráis y más. También hay que comentar cierta "influencia" de "Los Renegados del Diablo" con un intento de acercarse a esa estética de western podrido de la película de Zombie, incluso hay una tentativa de homenajear la mítica secuencia atemporal del asesinato del sheriff en "La Casa de los 1000 Cadáveres".

Conclusión, "Triloquist" no admite medias tintas, es pura basura fílmica, no tengo muy claro si es un intento de comedia negra o de cine de terror, pero da igual, resulta igual de ridícula en cualquiera de las posibles vertientes. Aburrida, repetitiva, sonoramente irritante, predecible y no apta para nadie que ame mínimamente este medio. Por lo menos con el muñeco negro mata tetonas me eché unas rías.


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