domingo, 4 de julio de 2010

Crítica: Nine Dead

Seguro que muchas veces os habéis preguntado que fue de algunos de los ídolos de la adolescencia, me refiero a todos aquellos personajes televisivos con los que muchos crecimos. El genio torpón Steve Urkel de "Cosas de Casa", el primo pijo Carlton Banks de "El Príncipe de Bel-Air" o la aprendiz de bruja adolescente Sabrina Spellman de "Sabrina, cosas de brujas".

Pues de los dos primeros no tengo ni repajolera idea de donde paran, pero de la rubita de ojos azules que hablaba con su gato si os puedo decir algo, pues protagoniza la película que nos ocupa, "Nine Dead", acreedora posiblemente, de uno de los mejores o por lo menos mas creativos pósters promocionales de las últimas fechas y de la cual ya hemos hablado por aquí en alguna ocasión.

Chris Shadley, quien debuta aquí en la dirección después de una larga trayectoria como ayudante de cámara (ha trabajado entre otras en películas como "Monstruoso" o "The Midnight Meat Train") ha sido el encargado de rescatar del olvido a la actriz Melissa Joan Hart, la cual vagaba como alma en pena entre telefilmes de tercera fila y algún que otro doblaje para series animadas, dándole todos los galones para llevar el peso de su opera prima, un thriller de misterio que intenta mirarse en el espejo de lo que fue la primera entrega de "Saw", para intentar ofrecernos una película de terror "inteligente" que tenga la capacidad de sorprender a un público que todo sea dicho, ya tiene los huevos pelados de lidiar con este tipo de productos nacidos de la costilla de "Saw", franquicia que si bien es cierto que ha ido degenerando con cada nueva entrega, hay que reconocer que en su día marcó escuela. Veamos si es cierto aquello de "La intención es lo que cuenta".


"Nine Dead" nos pone en el pellejo de nueve personas las cuales, aparentemente, no tienen nada en común y que son secuestradas por un misterioso enmascarado que las encadena en una habitación proponiéndoles un macabro juego. Tienen que descubrir por que se encuentran en esa situación, asegurando además, que matará a uno de ellos cada diez minutos hasta que descubran la respuesta.

Así que como ya ocurriera en la cinta de James Wan, tenemos a una serie de desconocidos atrapados en una habitación que tendrán que luchar por su supervivencia y ser participes de los enfermizos planes de un aparentemente desequilibrado captor. Para ello tendrán que trabajar en equipo e intentar descubrir cual es el denominador común entre todos ellos, personajes tan dispares como una fiscal, un reverendo, una asiática que no habla ni papa de inglés, un policía, un delincuente, un macarra mafioso, un pedófilo, un expresidiario y un agente de seguros.

Bajo esta premisa se mueve una historia que se desarrolla íntegramente en una habitación cerrada donde los nueve captivos irán atando para intentar satisfacer las demandas del enmascarado. Esto se traduce en una película eminentemente lenta y donde no hay lugar alguno para la acción o para la sangre, pues lejos de las torturas imaginativas a las que nos tiene acostumbrados la saga de "Saw", aquí el asesino no es demasiado imaginativo y se limita a liquidar a sus víctimas de un disparo. Por lo tanto, todo el interés del filme se limita exclusivamente a seguir los en muchas ocasiones, intrascendentes diálogos y en la teórica incertidumbre del acertijo, teórica digo pues la respuesta está bastante clara demasiado tiempo antes del previsto, por lo que el desenlace final no es ni mucho menos, todo lo sorprendente que debería.

Esto no quita que la película resulte entretenida a ratos, sobretodo en su primera mitad, donde vamos descubriendo cosas sobre los personajes, los cuales nos van ofreciendo los datos necesarios para ir ensamblando todas las piezas del puzzle, y en este sentido hay que reconocer que todo encaja de forma coherente y está bastante bien pensado pese a que el asunto en sí, es bastante mas sencillo de lo que parece, alejándose de las retorcidas trampas narrativas y espectaculares giros argumentales de otras películas de este tipo.

Conclusión, "Nine Dead" es una propuesta interesante para todos aquellos que disfrutaron con la primera entrega de "Saw", aunque por supuesto estamos ante una producción mucho mas pequeña a todos los niveles en comparación con la cinta de Wan, pero que al igual que esta, utiliza la curiosidad del espectador como principal arma para mantener el interés del mismo. Lo mas destacable es precisamente esa intención de hacernos pensar un poquito, algo que no suele pasar tantas veces como querríamos en el cine actual y la posibilidad de reencontrarnos con un pedacito de nuestra adolescencia en la figura de Melissa Joan Hart, pues poco mas tiene que ofrecer una película que carece de un apartado visual atractivo, de ritmo, de excesiva complejidad, de unas grandes interpretaciones (en mi opinión correctas sin mas), de variedad de situaciones e incluso de frescura en su parte final, donde se nota que a su guionista (el también debutante Patrick Wehe Mahoney) se le ha quedado grande su propia historia y no ha tenido puñetera idea de como concluirla, lo que se traduce en uno de los finales mas desastrosos que he visto en mucho tiempo y que termina por decantar la balanza de una película que antes de esto ya se movía por los pantanosos terrenos del aprobado justito.


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