domingo, 23 de junio de 2013

Crítica: Alligator

 
“Mi novia se llamaba Ramón, y eso que más da, se murió muy deprisa…”.

No era mi novia, sino mi mascota. Mis padres me lo regalaron para mi cumpleaños y me puse super-contenta. La puse en un acuario y la observaba cada día. Su cola verde, sus dientecillos tan pequeñitos que centelleaban bajo la lámpara de mi cuarto… era tan y tan bonita, en este caso bonito, que le puse Ramón. Es un bonito nombre para un cocodrilo y según mis padres, al igual que la canción, se murió muy deprisa y lo tiraron por el retrete. Mi inocencia no sabía entonces que no se murió, que solo estorbaba a mi padre que no quería que se le cagara más en la colada. ¡Qué se le va a hacer! Otra mentira de la niñez. Así que mientras yo crecía y mi pasión por los reptiles iba en aumento, mi pequeño Ramón lo hacía comiendo la mierda de los demás debajo de la ciudad, en las alcantarillas. ¡Tooooooma leyenda urbana!

Un buen día, me vino a visitar un policía. Algo maduro para mi edad pero bien guapetón. Creo que tenía algún pequeño problema de calvicie pero lo llevaba bastante bien. Me contó una historia sobre un cocodrilo gigante que se iba comiendo a la gente y yo siendo lista como soy le dije que los cocodrilos gigantes no existen. Hasta que lo vi con mis propios ojos. Así, que con todo lo que sabía sobre bichos me dispuse a ayudar al policía a capturarlo… Si llego a saber que era mi pequeño Ramón…

“Más vale tener humor, que en el culo un tumor”.

Hace mucho tiempo que soy policía, pero me pasó una de las gordas. En un atraco me quedé paralizado, me robaron mi pistola y se cargaron a mi compañero. Desde entonces soy la oveja negra de la comisaría. Pero que más da. Me gusta trabajar solo. Me río de mi calvicie, nadie se mete en mis cosas y me siguen asignando casos importantes. Esta vez me ha tocado investigar sobre la desaparición de cierta persona en las alcantarillas de la ciudad. O sea, que tendré que tragar mierda y, mira por donde que hay un novato que quiere hacerme compañía.
 
El destino me la tiene jurada. Hemos bajado y cuando estábamos llenos de cacota nos ataca un cocodrilo gigante y vaya por Dios, que se come a mi compi. Ala, la mala fama otra vez y encima nadie me cree con lo del bichejo grande. Ni la tía buena experta en reptiles me hace puto caso. Así que tras varios intentos me tildan de estúpido y me retiran de la policía. Pero como soy un tipo honrado y no quiero que muera más gente, me equipo como si fuera un MacGyver casero y voy a por la bestia. Eso sí, primero hago mis pinitos con la tía buena. Que soy viejo pero no tonto.

“…hoy voy a empezar, hoy es el comienzo del final, el cocodrilo…”

De pequeño era muy hermoso, tanto que me sacaron de mi hábitat natural para meterme en un acuario para y por capricho de una niña. Así que para vengarme de mi inmigración forzosa me dediqué a cagarme en la ropa de mis “dueños”. Pero claro, era pequeño y con solo dos dedos me podían coger. Y vaya si lo hicieron… los muy cabrones lo hicieron para tirarme por el váter y tirar de la cadena como si de un zurullo más se tratase. Así que tuve que criarme entre mierda, ratas y lo que mi boquita de piñón podía tragarse.

Pero el destino me tendió su mano. Y fueron otros humanos los que me salvaron de crecer y quedarme escuálido y ser el hazmerreír de mi especie. De vez en cuando venía un tipo con unos perros muertos y los echaba en la entrada de la alcantarilla… delicioso manjar. Lo que yo no sabía es que estos perros eran experimentos de una empresa que cogía los canes de las perreras, los secuestraba de las casas y demás sitios para inyectarles hormonas de crecimiento y a ver que pasaba. Y lo que pasaba es que se morían y por no alarmar a los ecologistas y a los de defensa animal pues se deshacían de ellos como se deshicieron conmigo. Tirándolos a la mierda.

Pero los humanos son torpes y el tipo gordo que se encargaba de, sin saberlo, alimentarme, un día resbaló y fue a parar a mis fauces. Desde entonces no podía dormir. Ese nuevo sabor me tenía embriagado. Una exquisitez del mejor gourmet del mundo oigan ustedes. Así que ni oso ni perezoso salí de mi literalmente casa de mierda, y fui a buscar ese néctar de los dioses que pululaban por las calles de la ciudad. Conocí –mientras los devoraba- a muchas personas interesantes, incluso me colé en la fiesta de cumpleaños de un niño para darme unos entrantes e incluso fui padrino en una boda.

Aunque todo lo bueno termina. Es un echo. Y un McGyver de pacotilla con su carnal compañera me acompañaron muy amablemente a de regreso a mi casa para darme las buenas noches.

“Cazador blanco, cirugía plástica, un jefe con mucho carisma y un reportero de vocación”.

Personajes variopintos van y vienen durante Alligator, conocida aquí como “La bestia bajo el asfalto”. A destacar los tres personajes que reza la negrita: el cazador con cara de cirugía que ha cazado cualquier ser viviente y que ahora ve una presa que se le hacen los pelos de los huevos de oro solo con pensar en cazarla; el jefe de policía muy estresante él, que da toques de humor en cualquiera momento, incluso es gracioso cuando te echa del trabajo y un reportero que lleva esto de las fotos en la sangre ya que mientras es devorado el tío en vez de intentar huir va tirándole fotos a los dientes del cocodrilo. Estos personajes más los protagonistas hacen de Alligator una película muy entretenida, muy simpática y muy entrañable, eso sí sin olvidarnos del magnífico trabajo de los responsables de animar y crear al bichejo en cuestión. Todo artesanal. Animatrónic y maquetas con unos movimientos que más quisieran conseguir ahora con los dichosos CGI.

En definitiva, una película 100% recomendable para los nostálgicos de la edad de oro del cine: los maravillosos ochenta.
 
 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa la habia borrado de mi diminuto cerebro ahora la e recordado de nuevo muy wapa esta creo recordar deberia revisionarla o mejor voy a comprarme un alligator.buena critica jajejijoju.HIJODEKRON

Blanch dijo...

Deja a los alligator en la selva y comprate un peluche. Y sí, está muy guapa!!! jijoju

thewronggirl dijo...

Jajajajaja
impresionante, me he reído mil

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