jueves, 24 de octubre de 2019

Crítica: Judy & Punch

En Sitges 2017 una directora debutante, la francesa Coralie Fargeat, sorprende a propios y extraños con “Revenge”, una de las películas de venganza más brillantes e impactantes que se ha rodado en años, muchos años. Por ello, era imposible no sentirse atraído por una propuesta como “Judy and Punch”, nueva ópera prima de otra mujer, en este caso, de la actriz proveniente del mundo de la televisión, Mirrah Foulkes, la cual parecía compartir bastantes aspectos con la cinta de culto de Fargeat. Cuidado con las apariencias, por que engañan.


“Judy and Punch tal y como se enfoca, es una tontería, preciosa, pero una tontería al fin y al cabo”


Y sí, paralelismos hay, más allá de los evidentes al hablar de dos nuevas realizadoras que llevan su puesta de largo a un festival como el de Sitges, la temática de ambas películas es a priori la misma: la venganza. Y ambas, están protagonizadas por mujeres. Si en “Revenge” (2017) fue una superlativa Matilda Anna Ingrid Lutz quien consiguiera que volviéramos a creer en la justicia divina, en “Judy and Punch” la oportunidad estaba en manos del ya habitual y dulce rostro dentro del género de Mia Wasikowska.

A Wasikowska la pudimos ver ya por Sitges el pasado año en “Piercing” (Nicolas Pesce, 2018), y huelga decir que ha protagonizado trabajos de la envergadura de “La Cumbre Escarlata” (Guillermo del Toro, 2015) o “Stoker” (Chan-wook Park, 2013), además de dar vida a la tierna e inocente Alicia en los dos esperpentos lapidarios dirigidos por ese cadáver cinematográfico de nombre Tim Burton (otro que está para irse de copas con Rob Zombie y Alexandre Aja), por lo que su mera presencia hacía prever que “Judy and Punch” no era ninguna tontería. La realidad es que “Judy and Punch” tal y como se enfoca, es una tontería, preciosa, pero una tontería al fin y al cabo. Así que para todos aquellos enamorados de la película de Fargeat que esperasen hallar aquí algo de aquella, como un huevo a una castaña, de hecho, me atrevería a hablar incluso de títulos antagónicos.


“La venganza que nos propone Foulkes según su propio libreto, resulta demasiado edulcorada y políticamente correcta como para calar en el espectador”


El tema está en que el tema, valga la redundancia, no tiene nada de tontería. “Judy and Punch” muy por encima de una cinta de venganza, es una crítica social (que termina pecando de tibia) hacia el patriarcado, la violencia de género y el machismo más petulante aun presente en nuestra sociedad, a modo de fábula siniestra, por lo cercana que se siente (solo hace falta darse una vuelta por uno de esos pasajes del terror que son los telediarios de este país), que como eso, como denuncia o crítica de una despreciable realidad resulta reconocible, pero que cuando se pone el mono de faena y se adentra en el cine de venganza, se disipa por completo.

La venganza que nos propone Foulkes según su propio libreto, resulta demasiado edulcorada y políticamente correcta como para calar en el espectador, en especial a aquel habitual consumidor de este tipo de cine. Wasikowska lo borda como dulce madre y comprensiva esposa, pero en ningún momento consigue la credibilidad necesaria como vengadora que una historia como esta necesitaba y no por demérito suyo, no, la culpa es del insípido guion escrito por Foulkes y aquí, viene una vez más la broma, ganador a mejor guion en esta edición del festival de Sitges en la que posiblemente sea, de entre todas ellas que las ha habido muchas y de todos los colores, la decisión más controvertida e improbable, por no decir imposible y judicialmente penable, que se haya tomado en una de esas mesas de deliberación del jurado de turno en la cual, entiendo (o quiero entender) debe de correr a chorros, la misma horchata que se había tomado Gaspar Noé en la presentación de su mediometraje “Lux Aeterna”. El historial de premios del festival es un despropósito aceptado, en este caso concreto, la cosa parece tener más que ver con la mofa o el gag, que con un criterio medianamente serio.


“una historia contada con torpeza y desgana pasado su meridiano, que lleva al espectador hacia tierra de nadie en lugar de hacia el anhelado clímax final”


Lo peor de todo, es que “Judy and Punch” es una propuesta hermosa donde las haya. Una película que brilla gracias a su preciosa ambientación de cuento y al exquisito trabajo de vestuario (galardón que se fue de manera justa -esta vez- para la insufrible “Paradise Hills” pero que perfectamente le podría haber discutido la película de Foulkes) y que además, gracias a su solvente reparto, construye una serie de personajes sólidos y muy certeros en su rol, sin ir más lejos un espectacular Damon Herriman como Punch, quien incluso se permite el lujo de la gracia del espectador a pesar de la despreciable naturaleza de su personaje, buen ejemplo del gran trabajo del actor.

Al final, con “Judy and Punch”, sin tener nada que ver en sus respectivos fondos (sí por ambientación, puesta en escena y sobretodo, carencias), me queda una sensación muy parecida a la que me dejó en su día una cinta como “Burke and Hare” (John Landis, 2019), portentosa, sobrada incluso, en muchos aspectos, pero lastrada por un guion cobarde y muy poco inspirado. Al de Foulkes le falta, como decía aquel, rock and roll, y si me apuras, algo de heavy metal. Es una lástima que semejante despliegue visual, tanto trabajo en lo escénico, el mimo puesto en todo lo que rodea al chiringuito guiñolesco, termine reducido a la categoría de florero por culpa de una historia contada con torpeza y desgana pasado su meridiano, que lleva al espectador hacia tierra de nadie en lugar de hacia el anhelado clímax final y se pierde en inconsistentes medias tintas, ridiculizando incluso buena parte de su mensaje feminista con un tono que en muchas ocasiones, parece querer acercarse más a la comedia chorra que a la seriedad de otros géneros más acordes a la trascendencia de este. A esto se le suele llamar un bluf.

Lo mejor: Damon Herriman, sus valores de producción y algún gag macabro francamente divertido.

Lo peor: Llegados a cierto punto, el guion no da la talla, lo cual termina desvirtuando tanto la historia como su mensaje de fondo. Y por alusiones, que un festival del prestigio de Sitges se permita el lujo de semejante meada fuera de tiesto premiando el despropósito.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Cuánta razón y cuánta horchata por aquí! Poco que añadir, Rector. Una de las películas con mejor ambientación, estética y potencial y uno de los guiones más tímidos que pudimos ver. Una lástima que la última parte de la película difumine todo el efecto conseguido en la primera mitad. No es entendible la tibieza y la falta de potencia en una parte crucial de la película. Es muy frustrante ver cómo se ha escapado una oportunidad de oro para dar un patadón final en la barriga a toda la basura que se pone de manifiesto en la película. Creo que el temor a obtener una calificación no apta para atraer a más gente al cine ha tenido la culpa de todo. Mal empieza esta debutante si está tan condicionada.
Lo del premio al mejor guión de "Judy & Punch" ha sido la broma de mal gusto de este año. No es comprensible, se mire por donde se mire.

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, total. Además con un tema de fondo tan serio, aun se entiende menos ese tono tontorrón que se gasta... no se, igual no hemos entendido bien el concepto del filme y no iba tanto por la vía reivindicativa. Igual la película va de otra cosa, no se.

Lo del premio, bueno, a estas alturas ya hay pocas cosas que a uno le puedan sorprender en este sentido. Pero sí, de muy mal gusto. Yo esto de los jurados de Sitges, no se si deben de poner anuncios en InfoJobs para buscar miembros o que...

Saludos.

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