jueves, 28 de mayo de 2020

Crítica: Detention (Fanxiao)

“Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada”. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.


“estamos ante una película con reminiscencias a Silent Hill, y si usamos un poco la imaginación, una versión muy oscura de Alicia en el país de las maravillas”


En más de una ocasión recordé aquel fragmento de Bradbury. ¿Qué hace que sacrifiques tu vida por un libro? A veces la realidad supera la ficción. “Detention” es el primer largometraje del taiwanés John Hsu, basado en el vídeojuego homónimo desarrollado por Red Candle Games. Dos títulos de terror sobrenatural ambientados en 1962, durante un periodo comprendido por la historia como el “Terror Blanco” en Taiwán.

Me anticipo a escribir, si es que ayuda un poco a atraer tu atención, estamos ante una película con reminiscencias a “Silent Hill”, y si usamos un poco la imaginación, una versión muy oscura de “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll y “El laberinto del fauno” de Guillermo del Toro. No, no quiero decir que haya conejos que hablen o el obsequio de una mandrágora, pero estamos ante un personaje que huyendo de una realidad hostil escapa a un mundo aún más despiadado, pero ¿imaginario? Desgraciadamente, a veces la realidad supera la ficción. Dicho esto, intentaré hacer un resumen muy breve del marco histórico, que compete la época y el contexto de “Detention”. Es sólo el siguiente párrafo.

La historia (los libros de historia) nos cuenta que el 27 de febrero de 1947, agentes chinos de la Oficina del Monopolio del Tabaco, al confiscar los cigarrillos de contrabando a una viuda, le quitan también sus ahorros, ella al intentar defenderse es golpeada por los agentes; un hecho que extralimita el descontento de la población, cansada del Gobierno del Kuomintang, y lo trastoca en el primer enfrentamiento, a consecuencia: un taiwanés muerto; y el detonante de una nueva era. El pueblo taiwanés en una manifestación desarmada exige el arresto de los agentes chinos, por su parte, el KMT, partido nacionalista chino de Chang Kai Chek, en guerra con los comunistas (y toda la paranoia que esto conlleva), interpreta la manifestación en esencia en contra del abuso de sus funcionarios, como una revuelta comunista, la cual merecía ser sofocada con puño de hierro, y es que sucede, la Masacre del 28 de Febrero. Acontecido esto no hay vuelta atrás, y da inicio uno de los pasajes más oscuros y brutales de Taiwán, conocido como el Terror Blanco, un periodo de ley marcial que duró poco más de 38 años, en el que intelectuales (gran parte de ellos inocentes) y disidentes políticos fueron interrogados, torturados y asesinados. Cabe mencionar que el Terror Blanco no fue reconocido abiertamente hasta 1995, antes de eso era un tema tabú que no figuraba en los libros de historia de Taiwán.


“El guion nos ofrece una historia dividida en tres partes, alternando el pasado, el presente e incluso en su recta final el futuro”


¡Bien! Siento aburrirte con aquello pero era necesario entrar en materia. John Hsu ambienta su historia justo en la era del Terror del Blanco; en el instituto ficticio de Greenwood en 1962. Como sabemos, en esta época que se antoja distópica, no existe la libertad de expresión y la mayoría de los libros están prohibidos, comenta el Señor Chang, profesor de arte “no me sorprendería que pronto prohibieran también la música”.

Pese a la magnitud de las consecuencias (ser señalado como un disidente político e interrogado hasta la muerte), Chang, acompañado de la profesora Yin y varios estudiantes, crean un club secreto de literatura. Con el gobierno en alerta máxima ante cualquiera que lo desafíe, no pasa mucho tiempo para que sean descubiertos, y sus horas de poesía, fantasía y tragedia griega, se conviertan en un verdadero martirio. ¿Realidad o fantasía?, en medio del interrogatorio, nuestros personajes, un chico y una chica, Ray y Wei, despiertan repentinamente a media noche en la escuela. ¿Fue todo un sueño? Juntos deambularán por los pasillos del laberíntico colegio, habitado por monstruosas criaturas y visiones fantasmales, conforme pasan las horas, a la par que la escuela distorsionando la realidad los engulle en sus entrañas, entre sangre y mutilaciones, descubrirán, lo que en verdad ocurrió con el club de lectura, la identidad del traidor si es que existe, y el motivo de su traición.


“una película que a pesar de sus fallas narrativas, es perceptible el interés por imprimir calidad, con todo y que los efectos especiales a ratos son un poco bochornosos”


El guion nos ofrece una historia dividida en tres partes, alternando el pasado, el presente e incluso en su recta final el futuro. Cada una de estas partes transcurre bajo un tono, en cuanto a género, diferente. El primer tercio se conduce hacia el terror de supervivencia más básico (es donde en mi mente aparecieron las palabras “Silent Hill”), se nos presentan las criaturas y las almas errantes por los pasillos, y las pistas que darán paso al segundo tercio, caracterizado por una exposición argumental más significativa, acerca del Terror Blanco y el amor platónico entre Ray y el Señor Chang. Finalmente en su tercera parte, los elementos de terror y horror resurgen y se conjuntan con algunos flashbacks para ofrecer una conclusión en torno a la culpa y la memoria histórica.

Un filme interesante... me parece que independientemente a que no logra, obviamente, ser un exponente histórico de referencia, y en el ámbito del terror para muchos no destacará, es una de las películas contemporáneas más importantes de Taiwán; que consigue marcar un hito que refleja el esfuerzo de conciliación de la sociedad taiwanesa con su pasado. También es una película que a pesar de sus fallas narrativas, es perceptible el interés por imprimir calidad, con todo y que los efectos especiales a ratos son un poco bochornosos. La música de Weifan Chang (puedes escuchar el soundtrack en SoundCloud) y los efectos de sonido fortalecen su atmósfera; y en cuanto al videojuego, no sé qué tan fiel sea, sólo puedo decir que vi a lapsos un vídeo en youtube y se le parece mucho :P

A comentar, no es la primera película en Taiwan que refiere al Terror Blanco, por ahí tenemos “A Brighter Summer Day” (1991) o “A City of Sadness” (1989), no lo es. Lo que sí es, es la primera en señalar directamente al KMT (incluso los monstruos llevan gorras militares), y es que, finalmente, ése, el KMT, es es el verdadero horror.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

No conocía esta película, siguiendo tu recomendación intentaré verla, no parece la típica película de sustos. Gracias por la crítica.

Andrea Catástrofe dijo...

Tiene... elementos típicos de las "películas de sustos", pero el protagonismo lo toma el contexto histórico y ello cambia un poco esas características.

Espero te vaya bien con la pelí.

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