lunes, 23 de agosto de 2021

Crítica: La Nube

MISSTERROR NOS HABLA SOBRE LA PARTICULAR VISIÓN SOBRE LA MONSTER MOVIE CLÁSICA DE JUST PHILIPPOT


monster movie francesa
No son pocas las veces en el que el cine nos acerca al lado más salvaje de la naturaleza, a veces lo hace devastando todo a su paso y otras mostrando el instinto animal como amenaza para el ser humano. La naturaleza va poco a poco, pero no dudéis que va y que se va a cobrar todos los siglos de expolio y tortura. Cambio climático, mayor resistencia de todo tipo de virus a nuestras barreras físicas y químicas y falta de recursos será el sancta sanctorum de los medios de comunicación y mientras miramos desde el sofá, ni un solo día dejaremos de escuchar noticias relacionadas con esto. Recogemos lo que sembramos y mientras esperamos el turno, nos olvidamos de que todo esto no solo afecta a las personas, sino también a la fauna que nos rodea (también a la que se aleja de nosotros). La diferencia es que los animales tienen mayor capacidad de adaptación al medio y un instinto de supervivencia infinitamente superior. 


“Una película que se presenta como una nube de malas decisiones que exprimen la desesperación impregnada en cada parte de la historia” 


Suliane Brahim con langostas caníbales
“La Nube” (2020) trata de supervivencia, de instintos y de bichos. Durante todo el metraje, mantiene su epicentro en una granja de saltamontes en la Francia rural y será este insecto un eje fundamental en la narración. El otro eje es la necesidad, una necesidad concebida a todos los niveles: vital, económico, afectivo e indentitario. Necesidad y saltamontes abriéndose paso a mordiscos, desangrando cualquier posibilidad de avance. Una película que se presenta como una nube de malas decisiones que exprimen la desesperación impregnada en cada parte de la historia que protagoniza Virginie, una mujer viuda y sus dos hijos, para hacer frente a un negocio que no prospera. Con “La Nube” se pierde la idea romántica sobre las posibilidades que ofrece poder emprender y apostar por un negocio sostenible, creando una herida sobre la que poder hurgar en cada escena, con un marco económico de fondo que parece haber abandonado a los productores agrícolas y ganaderos a su suerte. 

“La Nube” nos adentra en un mundo trágico sin tiempo suficiente para el victimismo puesto que todas las horas del día se invierten en la supervivencia. En un espacio natural como la granja en la que se enclava es fácil entrar en el juego y percibir la tensión que se va creando lenta y asfixiantemente. Una vez vendida la dramática historia familiar, es sencillo que nos distraigamos con los saltamontes y tengamos la suficiente curiosidad por conocer los límites que el debutante director, Just Philippot, marca, teniendo en cuenta que una película como “La Nube” tiene un concepto muy de serie B y una ejecución muy indie


“el ritmo al que nos obliga a ir en los preparativos redunda en la relación de esta madre y sus hijos y sus necesidades económicas y eso hace que en ocasiones se pierda el foco de lo realmente interesante: los bichos” 


Suliane Brahim madre en la nuée
Con un presupuesto ajustado, se apuesta por un guion que pone énfasis en el drama social y familiar por encima de la acción. Para ello, se opta por la vieja fórmula de ir preparando al espectador de una manera muy pausada para la sorpresa final. El problema es que el ritmo al que nos obliga a ir en los preparativos redunda en la relación de esta madre y sus hijos y sus necesidades económicas y eso hace que en ocasiones se pierda el foco de lo realmente interesante: los bichos, unos bichos con unas posibilidades infinitas de dar un giro radical al ritmo marcado por Philippot (algo que lamentablemente no ocurre). Otra de las trabas es que esa sorpresa final se desvela muy rápido y no tiene un impacto potente en el desenlace. 

Suliane Brahim cine francés
Es imposible desprenderse del aroma francés en la película y aun intentando ser desagradable, lo que parece una elegancia innata a la hora de rodar, pone difícil que los pocos momentos gore que nos regala se conviertan en un revulsivo que ponga los pelos de punta. Lo que hace incomoda a “La Nube” no es lo que lo que los saltamontes hacen, sino lo que es capaz de hacer una persona por sacar a su familia adelante y las ganas de dejar atrás una vida difícil. El objetivo es angustiar y se consigue gracias al esfuerzo de una maravillosa Suliane Brahim, los constantes primeros planos de los saltamontes y una banda sonora que cede casi todo el protagonismo al sonido de las patas de estos insectos al frotarse de manera obsesiva contra sus alas. 


“muestra las cartas demasiado pronto y busca un eclecticismo que probablemente no necesita y que en ocasiones roza el tedio. Aun así, es una película bastante interesante” 


Suliane Brahim devorada por bichos
“La Nube” se deja llevar por las obsesiones para no desprenderse del costumbrismo ni un solo instante y buscar así un tipo de terror lánguido y cercano, algo que en mi opinión no permite que las partes más efectistas de la película tengan gran calado. Muy cerca del drama familiar, muy cerca del drama social, muy cerca del drama económico, muy cerca de la tensión de estar rodeadas por miles de pequeños seres vivos sedientos de sangre, muy cerca del terror, muy cerca de la fantasía y sin embargo, “La Nube” no consigue ser memorable en ninguna de estas cercanías debido a que muestra las cartas demasiado pronto y busca un eclecticismo que probablemente no necesita y que en ocasiones roza el tedio. Aun así, es una película bastante interesante con una fortaleza técnica innegable, que consigue desasosegar y que el espectador esté pendiente en todo momento de lo que los plásticos de los invernaderos esconden.

En esta ocasión, la naturaleza no explota y revienta como todo indicaba que ocurriría, pero es una buena señal que haya directores que sigan arriesgando en sus óperas primas y que no se olviden del maravilloso filón que supone el cine que involucra a animales haciendo cosas que no sorprendería en humanos, pero sí en ellos. Pocas cosas chupan más la sangre que vivir en esta sociedad así que, si un saltamontes frota sus patitas y muerde, que a nadie le extrañe que quizá ha dejado de ser un poco menos animal y un poco más humano.


6 comentarios:

El Rector dijo...

Pues coincidir, coincido mucho con el análisis. Demasiada elegancia y demasiada introspección para una película de langostas asesinas. Al menos, si uno se esperaba aun monster movie, que en mi ignorancia, era mi caso.

Como drama familiar sobre las miserias de la vida, pues muy bien. Pero al final, la película de terror queda en un discreto segundo plano, además de resultar todo excesivamente previsible. O lo que es lo mismo, un guion pobretón para tanta interpretación y tanto mimo en lo técnico.

Sabiendo lo que se a ver, es una propuesta interesante. Pero más de uno/a se llevará una buena hostia si busca en ella lo que no es.

Sobre el planeta y la naturaleza, mejor no hablamos. Cuanto antes nos larguemos (o nos echen), antes se podrá volver a construir un bonico lugar en el que vivir... los que lleguen.

Missterror, tu última frase, para enmarcarla en un bonito cuadro y colgarla en la pared. No vaya a ser que se nos olvide.

Saludos.

Nolsen dijo...

La ví en el cine y me parecío muy interesante a diferentes niveles. Pero sé que

no gustará a mucha gente.

Missterror dijo...

Hola, Rector. A mí no me molesta la elegancia si se hubiera dado la relevancia que los saltamontes deberían tener (no me queda claro si son langostas o saltamontes, aunque me decanto por los saltamontes ;) ) Supongo que tenemos demasiado asociado las películas de animales asesinos a una estética más ruda y un ritmo mucho más salvaje. La alternativa que propone "La Nube" me gusta, pero queda esa sensación de apuntar a algo muy muy guay y fallar por poco el tiro.
No queda duda de que en este caso el drama va por encima del terror y casi lo engulle.
Esa idea de que nos echarán del planeta no está muy lejana, me temo. Ojalá un Zefram Cochrane que invente el motor warp en este siglo...

Nolsen, a mí también me parece interesante y concuerdo en que no gustará a todo el mundo, pero eso pasa con todas las películas ;)

Un abrazo

Anónimo dijo...

esa nube de angustia, es la de arlt, en los siete locos: Y como una nube de gas venenoso se trasladaba pesadamente de un punto a otro, penetrando murallas y atravesando los edificios, sin perder su forma plana y horizontal; angustia de dos dimensiones que guillotinando las gargantas dejaba en éstas un regusto de sollozo

el octavo pasajero siempre estuvo entre nosotros, por otra parte, y se ofrece y demanda en holocausto.

gran texto, missterror!

y como dijo donald pleasance, en phenomena:

all hail the lady of the flies!



abrazos,

f

Krueger dijo...

Yendo preparado después de leer la crítica, me ha gustado! Considero que hay un par de planos francamente potentes, aunque desde luego he echado en falta más bichejo entre tanta cara tristona. Tal y como dices Missterror, un debut curioso.

Saludos!

Miguel dijo...

Me parece que son claras las inteciones del director por filmar una película donde el acento no está en la explicitación del terror sino en las causas que lo genera, las cuales, obviamente son todas llevadas a cabo por nosotrxs (seres humanos). Se podrá lamentar que los bichos queden como simples ejecutores de tales decisiones autodestructivas para nuestra especie. Personalmente, teniendo en cuenta la simplicidad con la cual se explica la conducta de las langostas, creo que si se le hubiese dado más espacio a su mortífera acción, a la película le habría costado eludir la ridiculez y, por ende, el descreimiento de su propuesta. Es por eso que a mí me convenció que la película ponga el acento donde lo pone; En la desidealización de la vida rural y emprendedora, en la alienación que genera esa vida y (obviamente) en la alteración de nuestro medio ambiente que si bien comienza de manera fortuita y en clave de superviviencia, luego (y acá me parece que está la clave del filme) deviene en conciente y vinculado a un lucro que no duda en destruir todo lo que perciba como amenaza a su objetivo ganancial (sea un árbol, vaca, perro, otro ser humano, etc...) Creo que acá es donde la película intenta expresar que el terror lo genera nuestras manos, borrando las fronteras entre "lo real" y "lo fantástico".

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