lunes, 22 de noviembre de 2021

Crítica: Última noche en el Soho

KRUEGER NOS HABLA SOBRE EL LARGAMENTE ESPERADO REGRESO AL GÉNERO DE EDGAR WRIGHT


Póster de ültima noche en el soho
Tras muchos años de consumo compulsivo de todo tipo de cine (aberrante, pasable y maravilloso), puedo afirmar que he desarrollado unas tragaderas considerables. Siempre encuentro a lo que poder agarrarme y evidentemente siempre existen las preferencias y filias personales; pero a día de hoy siguen existiendo dos categorías con las que directamente no puedo: la animación y los musicales. No me saques de Jack Skellington y Laika, y por favor no me pidas que acepte que la gente se ponga a cantar como recién salidos del Lopez Ibor. Ahora bien, estoy convencido de que Edgar Wright dirigirá en algún momento una obra totalmente musical… y allí estaré yo para disfrutarla como un gorrino. 


“la obra es una maravilla de puesta en escena: elegante sin resultar acartonada y valiente cuando debe serlo” 


Anya Taylor-Joy sexy
A riesgo de sonar como Daddy Yankee (¿ha muerto ya?), todas sus películas tienen flow. “Baby Driver” (2017) ya dejaba clara la importancia de la música, introduciéndola directamente dentro de la diégesis, yendo más allá de una banda sonora molona y de secuencias con ritmo. Misma jugada repite en “Última Noche en el Soho” (2021), en la que la importancia del aspecto musical vuelve a ser capital. Wright mueve la cámara por las calles de Londres apoyándose siempre en el ritmo. Creo que ha quedado claro que la obra es una maravilla de puesta en escena: elegante sin resultar acartonada y valiente cuando debe serlo. No es casualidad que Wright acabe de dirigir un documental sobre un grupo de música “The Spark Brothers” (2021) y que sus dos últimas obras de ficción comiencen con secuencias parecidas, poniendo a sus personajes a bailar de forma justificada dentro de la historia, realizando al mismo tiempo una presentación perfecta de sus roles dentro del contexto de la narración. 

espectacular Thomasin McKenzie
También destacan especialmente todos los elementos sugeridos (ese golpe al tocadiscos que interrumpe el momento de jovialidad es toda una declaración de intenciones) y como la película siempre expone con claridad todos sus giros de guion, que apoyan y justifican muchas de las tesis sobre las que la historia se sustenta. Resulta sorprendente que un argumento, a priori tan fantástico, quede perfectamente justificado y explicado una vez que hemos finalizado el visionado. Y sin necesidad de recurrir al efecto Shyamalan. No estoy diciendo que estemos frente a un ejercicio de verosimilitud; afirmo con rotundidad que “Última Noche en el Soho” no deja ni un cabo suelto. Todo está donde tiene que estar y todo obedece a una finalidad


“Resulta sorprendente que un argumento, a priori tan fantástico, quede perfectamente justificado y explicado una vez que hemos finalizado el visionado” 


romance Anya Taylor-Joy en Última noche en el soho
Estamos frente a un guion modélico en cuanto a estructura. Los puntos de giro siempre quedan claros y cada uno de ellos sube las apuestas. Para recordar el momento en el que Wright convierte lo que hasta ese momento había sido un sueño en una pesadilla, a través de un pasillo que conduce directamente al inicio del infierno que va a vivir el personaje de Sandie. Las luces que eran vivaces comienzan a convertirse en sombras que agreden al personaje. 

Si ya he alabado los aspectos detrás de las cámaras, me veo en la obligación de hacer el mismo ejercicio al otro lado. Sorprende Matt Smith con un papel al que no nos tiene acostumbrados y deslumbra Anna Taylor-Joy con su rol de diva londinense. Por encima de los dos vuela, muy alto, una Thomasin McKenzie que pasa del pizpiretismo al modelo “Repulsión” de Polanski, dejando por el camino pinceladas de musa del giallo y del expresionismo


“Sería una necedad negar el alto componente referencial de la película (de las rubias de Hitchcock a los colores de Argento), pero conviene afrontar el visionado con la mirada menos condicionada posible” 


Thomasin McKenzie cine de terror
Es posible que tengáis la sensación de que he escrito mucho para no decir nada: ha sido de forma consciente. Es “Última Noche en el Soho” algo que ciertamente escasea en estos tiempos modernos que nos ha tocado vivir: una obra original, en el sentido de que ni adapta ni remakea absolutamente nada. Sería una necedad negar el alto componente referencial de la película (de las rubias de Hitchcock a los colores de Argento), pero conviene afrontar el visionado con la mirada menos condicionada posible. Casi parece obsceno que pida dicha percepción cuando llevo varios párrafos de palmero de Wright…

De los 60. De sororidad. Del asco que damos la mayoría de los hombres. De ambición. De fracasos. De fantasmas. De venganzas. De música. De moda. De enfermedades mentales. De alcohol, sexo y risas. De despertares. De la decrepitud. Del abuso. De nosotros. De todo ello habla “Última Noche en el Soho”. Y de todo ello habla rozando en todo momento la excelencia.


6 comentarios:

Chungoman dijo...

Justo la vi ayer y estoy absolutamente de acuerdo en todo lo que has indicado en la crítica.

Peliculón que sabe combinar perfectamente sin caer en el ridículo un montón de cosas diferentes: fantasmas, terror, años 60, actualidad, música, sueños, etc... Tienes que tener una mente muy brillante para mezclar todo ese mejunge.

Me sorprendió mucho y la recomiendo encarecidamente.

Spupydo dijo...

La vi hace 2 noches y me encanto a pesar de que una vez que la protagonista se muda al nuevo apartamento de la señora mayor ya me di cuenta por donde iban los tiros. Igual eso no quita nada y la pelicula es genial en todo sentido. Tecnicamente impecable y las actuaciones excelentes. Amo a Anya y lo hace excelente como siempre pero esta vez Thomasin McKenzie hace una papel absolutamente demoledor y se lleva a todos los demas por delante. Increible esta chica que justo la vi tambien en Old que fue la pelicula anterior a Soho que mire. 2 peliculas seguidas con la misma protagonista y juro que fue sin querer.
Muy recomendable aunque no creo que para todos los gustos.

Krueger dijo...

Chungoman, tal y como dices la película añade muchos ingredientes y consigue, a pesar de ello, escapar de ser un mero pastiche referencial y labrarse una personalidad propia.

Spupydo, es que lo de Mckenzie es de traca en la película. El arco del personaje es tremendo y la interpretación no anda a la zaga. Fíjate que yo si me vi sorprendido con algún que otro giro...

Saludos!

Missterror dijo...

Al contrario que tú, yo soy extremadamente fan de los musicales y la animación por separado (la combinación de ambos ya me parece el plan más maravilloso que me pueden proponer). ¡Imagínate lo que me ha gustado "Last night in Soho"!. Una historia muy sencilla que Edgar Wright convierte en un espectáculo visual, auditivo y sensorial. Muchas sensaciones aquí juntas y todas ellas buenas. Sin duda esta es otra de las películas del año y un visionado obligado para todos los que aman el cine.
El trabajazo de Thomasin McKenzie es para enmarcar y el de Anna Taylor Joy es absolutamente delicioso.
Este es el tipo de películas que te pones cuando estás de bajón y cambia tu estado de ánimo radicalmente.

Un abrazo.

Krueger dijo...

Estoy de acuerdo en ese concepto de película comodín que puede ser esta noche en el Soho. Taylor Joy me tiene muy bien acostumbrado, pero es que Mckenzkie devora la pantalla.

Reconozco que con los musicales no puedo, ni quiero, pero si me fastidia no tener más tragaderas con la animación, ya que me hace perderme productos que estoy seguro podría disfrutar...

Saludos!

Nellie Vance dijo...

Hola Krueger! Sinceramente me ha parecido una maravilla, yo iba pensando que iba a ser simplemente una cáscara vacía envuelta en un papel de regalo muy bonito y la vi fundamentalmente porque para mi esa banda sonora justifica una película. Me sorprendió mucho lo bien llevadas que están las referencias sin resultar un simple pastiche. Para mi, una de las sorpresas del año.
Un saludo!

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