domingo, 22 de mayo de 2011

Crítica: Sudor Frío

Por aquí, los aficionados al cine de terror siempre nos quejamos de los pocos títulos interesantes que se estrenan en las salas españolas en comparación a otros países (y no digo que no tenga delito que a estas alturas aun estemos esperando cosas como “Survival of the Dead”, la cual ha terminado siendo marginada al vil mercado doméstico o “Piraña 3D”, que si se descuidan un poco, algunos ya hemos visto la secuela), pero leches, los pobres argentinos deben estar que trinan, pues llevan cincuenta años esperando que asome las narices por un cine de aquellas tierras, una cinta de terror. Por suerte, la espera llegó a su fin el 28 de agosto del año pasado, cuando de la mano de las productoras Paura Flics y Pampa Films, se estrenó “Sudor Frío”, la nueva película de Adrián García Bogliano, director de culto en el “underground” argentino y por que no decirlo, mundial, con títulos tan interesantes como “Habitaciones Para Turistas” o “No Moriré Sola” y del que este año se espera (a falta de ver aun, “Donde Duerme el Horror”) otro pelotazo de postín, “Penumbra”.

“Sudor Frío” es la historia de Román, un joven que tiene problemas con su novia Jacquie, quien parece ser que lo ha abandonado después de conocer a otra persona por el chat. No obstante, Román no está dispuesto a romper la relación sin intentar antes hablar con ella, así que junto con su amiga Ali, deciden dar con ella intentando seguir las huellas que ha dejado por Internet. Su búsqueda les lleva hasta una vieja casa en medio de la ciudad a la cual Ali no duda ni en segundo en entrar para ayudar a su amigo, pero pasan los minutos y no hay ni rastro de ella, con lo que Román decide afrontar sus miedos y entrar en la casa en busca de su amiga y su novia. Una vez dentro descubrirá que en el lugar no vive el amante de su novia, sino una pareja de ancianos que en los días de la dictadura argentina pertenecieron a la llamada “triple A” y que ahora siguen dedicándose por hobby, a lo que mejor se les da, la tortura.

Choca mucho ponerse delante de la nueva película de Bogliano (quien en esta ocasión firma el guión junto a su hermano Ramiro y Hernán Moyano) después de haber visto sus trabajos previos, es como cuando uno escucha una vieja maqueta o un disco primerizo de alguna gran banda de rock consagrada. Y es que “Sudor Frío” es a todos los efectos y valga la redundancia, un producto de cine con mayúsculas, que a nivel técnico no tiene absolutamente nada que envidiar a ninguna gran superproducción, atrás han quedado los tiempos de las producciones underground y de limitados recursos a los que nos tenía acostumbrados Bogliano, tan solo hace falta comparar por ejemplo “No Moriré Sola” con esta “Sudor Frío”, para dejar a las aventuras de las cuatro jovenzuelas violadas en un producto (y lo digo desde el cariño que me profesa la cinta) que roza lo “amateur”.

Superado esto, el filme se inicia tirando de un poco de historia nacional, en este caso de la dictadura argentina (algo que ya vimos en “Aparecidos” de Paco Cabezas), se nos pone un poco en situación y se nos habla de unas cajas de dinamita que desaparecieron y jamás fueron encontradas. A partir de ahí se nos traslada a la actualidad y ya nos metemos de pleno en la historia de Román, un “cuernudo” que le ha seguido la pista a su novia hasta una vieja casa. El tipo se cuela dentro y encuentra a un viejo torturando a una atractiva chica que no duda en mostrar su generosa anatomía mientras intenta salir airosa del interrogatorio al que está siendo sometida mientras un asombrado Román (no se si por la situación o por las tetas de la chica) se mira la escena a través de uno de esos cristales de sala de interrogatorios que solo son transparentes desde el exterior.

Estos escasos veinte minutos iniciales son más clarividentes que nunca y sirven para desvelarnos la gran virtud de la cinta, su aplastante puesta en escena. Bogliano ha concebido un producto especialmente pensado para atacar directamente a nuestros sentidos y vaya si lo consigue. Primero hay que destacar la claustrofóbica y oscura atmósfera conseguida para la ocasión, algo fundamental para una historia que se desarrolla íntegramente en un recinto cerrado (como ya se hiciese en nuestra grandiosa “REC”), el juego de luces y sombras es sencillamente delicioso, incluso si escarbamos en el denso velo de trabajada post producción, podemos encontrar vestigios de ese toque rancio con olor a naftalina de los anteriores filmes del cineasta, integrados en una perfecta simbiosis con los muchos y nuevos recursos que se tienen a mano para la ocasión, como un repertorio de recursos técnicos casi ilimitado, donde brilla con luz propia el efectivo uso de una cámara frenética pero certera que alcanza su punto álgido en unos primerísimos planos espectaculares, que por lo general suelen estar íntegramente compuestos por carne femenina, lo que teniendo en cuenta el seductor repertorio de féminas que forman el reparto, encabezado por una exótica Marina Glezer y rematado por una explosiva Camila Velasco (quien parece ser una especie de icono sexual allá por Argentina, habiendo llegado a aparecer en las páginas de PlayBoy) entre otras, pues parece una apuesta bastante sobre seguro, especialmente desde una óptica masculina… y que tampoco se me pase por alto comentar la banda sonora, ritmos tecno entremezclados con rock y sonoridades industriales, contribuyen a enfatizar la claustrofóbica atmósfera.

La parte mala es que con los siguientes veinte minutos, también tenemos mas que suficiente para descubrir todas las miserias de un filme que se centra demasiado en la carne y poco en el espíritu. De entrada la historia, de una simpleza enfermiza. El inicio es solo una escusa para justificar al tándem de psicópatas, pues en adelante no vuelve a aparecer referencia histórica de ningún tipo, tampoco hay ni giros argumentales, ni personajes con entrañas (pese a que se intente disimular con algún que otro flashback casposo), ni sustos, ni secuencias especialmente escabrosas… lo que si vamos a encontrar es un montón de situaciones absurdas, surrealistas diría yo, que a uno no le dejan muy claro si la intención del director era añadir un tufo cómico a la trama o si realmente todo es tan descabelladamente inverosímil. Primero, nadie puede creerse que un par de ancianos (que uno anda con taca-taca, hombre…) puedan poner en apuros a un fornido joven y dos macizas muchachas (por no hablar de los macarras que entran en escena hacia el final del filme). Segundo, nadie puede creerse que una chica empapada en nitroglicerina líquida, donde se supone que el mas mínimo contacto puede ser fatídico, esté prácticamente inmovilizada en una secuencia y en la siguiente se mueva como pedro por su casa. Tercero, nadie puede creerse que, por muy chunga que fuese la dictadura argentina y por mucho que los nazis buscasen el santo grial en Montserrat, en el sótano de la casa habiten un grupo de mujeres caníbales, zombies, poseídas o lo que quiera que sean… vamos, que solo falta que aparezca el bueno de Freddy Krueger con un jersey de la albiceleste.

Conclusión, “Sudor Frío” es un thriller de terror que pese a sus importantes lagunas argumentales, buenas ideas desaprovechadas (como el asunto de la nitroglicerina) justitas interpretaciones, situaciones imposibles (como que nos quieran hacer creer que una chica podría picar el anzuelo chateando con un cadáver colocado estratégicamente delante de una webcam, es una de muchas), personajes absurdos e idas de olla varias, resulta bastante ameno, apoyado sobretodo lo demás en su gran puesta en escena, tanto a nivel visual como sonoro, su ritmo frenético y lo atractivo de un plantel femenino que maneja la tensión sexual con suma maestría (aunque esto último no acabo de tener claro si puede considerarse como algo positivo). Un escalón más en la carrera de un Adrián García Bogliano que sin duda se convertirá con el tiempo en uno de los grandes de esto, aunque personalmente me quedo con sus trabajos anteriores, quizá menos bombásticos, pero en mi humilde opinión, mucho más substanciosos… pero gente, no me sean boludos, que sería triste que después de esperar durante cincuenta años un estreno de estas características, no me fuesen al cine a verla.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTA PELICULA ES UNA MIERDA.

Donnie Darko dijo...

Con todos los fallos argumentales que tiene esta cinta, creo que esta es una de las películas con las que mas he disfrutado en una sala de cine.. De hecho espero que Adrián García Bogliano se deje de cintas como "ahí va el diablo" o "Late phases" vuelva a rodar espectaculos sin sentido como este pero que resulta realmente entretenido..

Un Saludo!

El Rector dijo...

Donnie, sin duda es una película curiosa, como casi toda la filmografía de Bogliano, un cineasta a descubrir. Aunque para mi, está bastante por debajo de "Penumbra" y sobretodo, de "Ahí Va el Diablo", pienso, su mejor trabajo hasta la fecha.

"Late Phases", es otra historia, otra vuelta de tuerca a su cine que pese a su marcado carácter de homenaje a la serie B de los ochenta, no termina de funcionar. De todas formas, tanto una como otra, van sobradas de "sin sentido" :)

Saludos.

Donnie Darko dijo...

Hola Rector!

Mi mayor problema con "Late Phases" radica en que esta película no me parece mas que un flojo remake de "Silver Bullet". Y con "Ahí va el diablo" el problema es que no me creí en ningún momento a ninguno de los personajes ni situaciones sinceramente nunca entré en la película y su visionado se me hizo muy pero que muy pesado..

Un Saludo

El Rector dijo...

Donnie, sin duda. Añádele un poquito de Dog Soldiers y tenemos la receta completa. Coincido contigo en que podría haber dado bastante más de sí.

Con respecto a "Ahí va el Diablo", estamos un poco más alejados. Para mi es lo mejor que ha dirigido Bogliano y curiosamente, lo que más me gustó de ella, es la cercanía y credibilidad de los personajes, muy lejos de la artificialidad que ha caracterizado a muchas de sus películas en este sentido (y creo que "Sudor Frío" es el mejor ejemplo de ello).

Veremos que sale de su nueva película...

Saludos.

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