domingo, 19 de junio de 2011

Crítica: Dylan Dog: Dead of Night

Para quien no lo sepa (yo el primero, hasta hace escasamente unos veinte minutos), “Dylan Dog” es una popularísima serie de cómics italiana creada por el autor Tiziano Sclavi y publicada por primera vez en el país transalpino allá por 1986. Si, amigos, ya se que tenéis miedo, todos lo tenemos, lo que no significa que seamos cobardes… el caso es que estamos aquí reunidos para rendir pleitesía a una nueva adaptación del cómic a la pantalla, de las entrañas en esta ocasión, de un tal Kevin Munroe, quien lo único que carga sobre sus espaldas es el filme de animación “Tortugas Ninja Jóvenes Mutantes”, y que aborda las desventuras de un ex agente de Scotland Yard que por caprichos del destino, es elegido por los no-muertos (compendio de criaturas sobrenaturales que habitan escondidos entre los humanos) para convertirse en una especie de mediador neutral entre sus disputas. Si, amigos, nuevamente estáis en lo cierto, a mi también me vino a la cabeza la genial “Constantine” (ya se que algunos me crucificarán por tal aseveración… por lo de “genial” digo). El caso es que no vamos nada desencaminados, pues esta “joyita” llamada “Dylan Dog: Dead of Night”, que ha costado un auténtico pastizal (entre 20 y 30 millones de dólares he leído por ahí), no es otra cosa que una hermana bastarda de la cinta que en su día protagonizó el bueno de Keanu Reeves.

“Dylan Dog: Dead of Night” nos muestra a un Dylan retirado de sus antiguas actividades debido a la muerte de su enamorada a manos de un clan de vampiros hace unos cuantos años. Ahora sobrevive como detective privado manejando casos del tres al cuarto. Una mañana, Marcus, su ayudante, lo pone al día sobre un caso de asesinato en el seno de una familia adinerada y allí se desplazan para descubrir que este no tiene nada de convencional, pues todas las pistas indican que el autor del crimen es un hombre lobo. Pese al rechazo inicial de Dylan por volver a trabajar en un caso sobrenatural, la fatídica muerte de Marcus a manos del mismo asesino, hará que el detective se replantee la situación.

Con un Dylan Dog narrando la historia con voz en off al mas puro estilo del cine negro, se abre este insípido refrito de títulos como la citada “Constantine”, “Underworld” y algún episodio de aquel “spin off” de la fantástica serie “Buffy Caza Vampiros” de nombre “Angel” (recordemos, un vampiro con alma humana que trabajaba de detective privado resolviendo casos sobrenaturales… me suena). Pero como se suele decir, el dinero no siempre da la felicidad y la obscena burrada que ha costado el proyecto, desde luego no se traduce en lo que luego vemos en pantalla. Lo primero que duele a la vista es ver que el papel protagonista recae en las inamovibles facciones de Brandon Routh (quien encarnara al hombre de acero en la fatídica “Superman Returns”), un tipo inexpresivo donde los haya y con el mismo carisma que el culo de un mono. Pero esto es solo el comienzo de una desagradable sucesión de chascos, como descubrir que la historia es digna de algún episodio piloto de serie fantástica barata o que algunos efectos especiales, no están ni mucho menos en concordancia con el presupuesto manejado (atención a esos licántropos con caretas de goma).

Pero hay mas, buf! El reparto… por que si dolorosa es la presencia de Brandon Roth, no lo es menos la del bueno de Peter Stormare (“Fargo”, “El Gran Lewosky”) quien recordemos ya interpretara a uno de los mas cachondos y surrealistas “Luciferes” que haya dado el cine en la genial “Constantine” (lo siento, se me ha vuelto a escapar lo de “genial”) y que aquí da vida al patriarca de los licántropos (también enfrentados a los vampiros, faltaría mas) en un papel que se suma a la lista de digámoslo así, poco afortunadas elecciones del por otro lado, fantástico actor, en sus últimas incursiones en el género (véase “Insanitarium”). Desaguisado interpretativo al que colaboran compañeros de reparto como Taye Diggs (“Equilibrium”), quien encarna a un villano estereotipado y ridículo como pocos con unos niveles de carisma muy parejos a lo que ofrece su Némesis heroica o una Anita Briem (“La Monja”) que funciona de forma exclusiva a modo de mujer florero. En este sentido el único nombre que se salva de la quema, es el de Sam Huntington interpretando al compañero muerto de Dylan, un zombie novicio que encabeza la sub trama que a la postre termina por comerse a su hermana mayor y aglutinar los mejores momentos del filme, por lo menos los mas divertidos, dando una graciosa vuelta de tuerca al género zombie en una honda cercana a lo que hemos podido ver en títulos como “Un Hombre Lobo Americano en París” o “Wasting Away”.

Por supuesto y como en otras muchas ocasiones, hablo sin conocimiento alguno y en mi puñetera vida he leído el cómic original, pero por lo que he podido descifrar, la obra original venía bastante cargadita de sangre y sexo, y esta adaptación de Munroe… digamos que está mucho mas cercana a una producción de Walt Disney para toda la familia que a lo que se supone debería ser. Ni un puñetero chorretón ni una miserable teta, lo que sin duda no gustará a los puristas de la obra original (ni a los que no tengan ni repajolera idea de ella, of course).

Conclusión, “Dylan Dog” es una película de aventuras fantásticas para toda la familia basada en un cómic claramente destinado a un público de corte o perfil adulto, con la consecuente perdida de identidad y elementos característicos perdidos en el proceso. Una millonada gastada para contarnos la misma historia plana y estereotipada típica de un producto para televisión, con un apartado visual agridulce que alterna buenos momentos con otros esperpénticos y que además llega con el terrible handicap de tener que sufrir a un actor protagonista con tan poco gancho como Brandon Routh, demasiado para un filme caduco y sin personalidad que ya de por si, se aguanta con pinzas. Una experiencia descafeinada y aburrida que tan solo asoma las narices del lodo cuando entra en escena el gran Peter Stormare (este si que tiene carisma), aunque sea cogido por los cojones por un personaje tan insubstancial como el que aquí interpreta y cuando la soporífera trama principal deja sitio a las aventuras de Marcus el zombie, una historia fresca y muy divertida que sin duda habría dado para una película mucho mas interesante que esta.

8 comentarios:

Ash dijo...

Pués tuve la ocasión de verla recientemente.No conozco el cómic,y es verdad que mete en la freidora muchas cosas de otras películas y series,pero me pareció al menos mil veces más entretenida que cosas como Constantine(jeje,lo siento),de la que sólo se salvaba Peter Stormare,y que alegría me dió verlo aquí haciendo de mafioso licántropo aunque esté totalmente desaprovechado.En fin,cierto que no va a pasar la história ni me parece a mi que lo hayan pretendido,y me parece que los 20 o 30 millones se los repartieron entre Stormare y Roth,(y lo de éste último si que es de juzgado de guardia!!!)pero entretenida y a ratos divertida lo és,y esto es pedir mucho últimamente!

El Rector dijo...

¿Pero como puedes decir eso Ash?? jaja! Mejor que Constantine... a mi alguien debería explicarme alguna vez por que la película del amigo Keanu, está tan mal considerada, pero si solo por ese Lucifer ya valía la pena pagar la entrada del cine. Esta Dylan Dog me parece un sucedáneo (no diré barato por que 30 kilos...)de aquella... incluso me dio pena a ver Peter metido en esto.

cinefilo78 dijo...

estupenda y mucho mejor que constantine mas dinámica con más color y score aq diferencia de constantine que si tiene banda sonora nadie la escucha.Esta sigue las caracteristicas del cine negro y de detectives a la perfeccion. y que decir que los FX no son digitales como los de constantine que dicho sea de paso tambien me gusto.lástima de no haber sido promovida como lo merecía brandon routh no saldrá del hoyo por un buen tiempo

Ash dijo...

Creo que ví Constantine de muy mal humor,quizá con otro visionado vuelva a reconciliarme con ella...y otras pelis las veo...en otros estados.Sí que recuerdo que batí mi record de bostezos.Tienes toda la razón con lo de Peter Stormare,al principio me alegré al verlo,y luego pensé "que asco de papel le han dado"...en fin.

El Rector dijo...

Si Ash tío, entiendo muy bien lo que comentas, yo algunas críticas, también las hago en... otros estados. Luego sale lo que sale.

Sobre Constantine, creo que deberías darle otra oportunidad, si no lo haces por mi, hazlo por Peter.

Y ha cinéfilo78, vale que los efectos de Dylan Dog no son digitales (por lo menos no en su mayoría), pero vamos, que desde luego que la película no destaca precisamente por eso.

Anónimo dijo...

Bueno, al menos se deja ver... sobre todo si estás en otro "estado". Eso sí, no tengo ni idea de como es el comic; supongo que por eso me entretuvo porque lo que es Constantine... lo siento, soy muy seguidor del comic y la película es un popurrí de novelas gráficas que muchos ya habíamos leído (con la consiguiente falta de sorpresa). Además Keanu... buf! que no!! copón!! No lo aguanto!! XD XD XD

Un saludo

Bob Rock (a ver si miro que corcho pasa con la cuenta de google que nunca puedo postear con mi nick)

El Rector dijo...

Bob, supongo que mi ventaja (o desventaja) en el "affair Constantine", es que en mi puta vida había leído el cómic, supongo que en este caso, es algo que ha jugado a mi favor. Además, Keanu... ummhh y Rachel Weisz, mas ummmh todavía y Peter Stormare... bueno, no sigo que esto lo pueden leer niños.

Por cierto, yo también tengo que mirar esa puñetera cuenta de google... un placer leerte, de veras.

Marian dijo...

Menuda mierda de pelicula, que dinero tirado a la basura, pésimo todo, actores, maquillaje, guión...todo.....está bien para ponerla una noche en la tele en un canal que nacie ve, y si coincides así coges el sueño y te vas a la cama a dormir.

Impresionante que haya llegado a la gran pantalla.

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