jueves, 30 de agosto de 2012

Crítica: El Doctor Frankenstein

 
80 ANIVERSARIO DE UN ICONO

Este año, 2012, se cumplen 80 años del estreno de “El doctor Frankenstein” (“Frankenstein”, 1931) de James Whale y es un buen momento para recordar una película histórica y su protagonista, el monstruo clásico de Frankenstein, todo un icono del siglo XX.

La película cuenta, valora y juzga la imposibilidad o inutilidad e incluso pecaminosidad de la pretensión humana tendente a querer imitar a Dios como creador de vida. El realizador Whale trata de que simpaticemos con la criatura, de que hagamos el esfuerzo de entenderla y de no juzgarla. Al monstruo se le presenta como a una víctima, haciendo que se imputen todos sus delitos, penales y morales, a su creador, no a él. Esta condición de víctima tiene doble interpretación. Por un lado es una víctima de la sociedad, nunca un culpable ni un verdugo; y por otro es la representación materializada de aquello que todos llevamos reprimido. También es la otra cara de Henry Frankenstein, de todos esos anhelos e inquietudes latentes pero insatisfechas y refrenadas por el entorno social, la educación y la religión.

Después del gran éxito de la adaptación de 1931 de una novela clásica de terror, Drácula, el estudio Universal quiso explotar el filón enseguida llevando a la pantalla otra célebre obra del género, “Frankenstein” de Mary W. Shelley. Robert Florey fue el escogido para adaptarla al cine y éste pensó hacerla con casi el mismo equipo del film del mítico vampiro, incluido su protagonista, Bela Lugosi, quien llegó a rodar una prueba de cámara. No obstante, Lugosi rechazó el papel porque no le convencía tener que trabajar bajo varias capas de maquillaje, alegando que sus seguidores jamás le reconocerían. El abandono de Lugosi hizo peligrar la continuidad del proyecto hasta que entró en escena el director británico James Whale quién apostó por Boris Karloff por consejo de su novio David Lewis. Se dice que el actor, en medio del rodaje de “Soborno” (“Graft”, 1931, Christy Cabanne), fue abordado por Whale en un descanso para comer. La entrada de Whale no solo supuso la propuesta de Karloff como protagonista sino que también la renovación por completo del reparto del largometraje, concediendo el papel del científico Dr. Frankenstein a Colin Clive en perjuicio del anterior candidato, Leslie Howard, y el de Elizabeth, personaje que iba a interpretar Bette Davis, a Mae Clarke. Además, Whale retocó el guión y ordenó la construcción de unos decorados impresionantes, en los que se involucró Herman Rosse.

En base a los apuntes preliminares tomados por Whale, Jack Pierce (uno de los más importantes maquilladores de la historia del cine) comenzó a trabajar sobre el aspecto del monstruo. Durante tres semanas de rodaje, entre agosto y setiembre de 1931, Pierce dedicaba cuatro horas diarias en maquillar a Karloff, llegando a usar más de 20 kilos de maquillaje y accesorios.

“El doctor Frankenstein” cuenta con una de las escenas más famosas de la historia del cine, en la que una niña, llamada Maria (Marilyn Harris), y el monstruo comienzan a arrojar flores a un lago como si de barcos se tratara. Cuando la criatura se queda con las manos vacías de flores, opta por coger a la niña y lanzarla al agua despreocupado (a ver si flota) como siguiendo inocentemente con el juego, sin conocer la trascendencia de sus actos, lo que denota la falta de maldad del monstruo y reafirma su inocencia e ignorancia (como la de un niño). Una escena sencilla, sugerente y muy triste que fue censurada en muchos países, incluidos Estados Unidos. Se dice que Whale no protesto por la retirada de esa escena ya que no había quedado contento con el resultado técnico de la misma. Así pues la escena se arregló con una elipsis que dejaba al espectador libertad para interpretar lo sucedido. Pero esa no fue la única escena censurada. Ya desde el momento de su rodaje, el film se encontró con los cortes de varias secuencias por orden de la Oficina Hays dejando reducido el metraje de la cinta en apenas 70 minutos. Y, a pesar de ello, la película fue prohibida en diversos países como Suiza, Italia y la antigua Checoslovaquia. En España (en tiempos de la II República) si se estreno y, además, se incluyó la escena del monstruo y la niña.

A pesar de todo, “El doctor Frankenstein” se convirtió en una película muy popular y con el paso del tiempo en una de las más históricas películas del cine de terror pese a tener defectos en el guión y fallos en su ritmo. Robert Florey, Garrett Fort, Francis Edward Faragoh y John L. Balderston se encargaron del libreto, basado en la novela “Frankenstein o el modern Prometeo” de Shelley y especialmente en la obra teatral “Frankenstein: An Adventure in the Macabre” de Peggy Webling que ya había simplificado y adecuado el argumento, así como eliminado diversas escenas y paisajes. Estos guionistas, junto a su director, no se percataron de que se daban demasiadas cosas por supuestas en su argumento, siendo ciertas circunstancias ininteligibles, como por ejemplo el hecho de que el padre de Maria, la niña de las flores, sabía que su hija había sido asesinada cuando simplemente la encuentra ahogada en el lago. ¿No pudo ser un accidente? Ni se lo plantea. Otro ejemplo lo encontramos en la desaparición del profesor Waldman. Nadie le echa en falta cuando éste ya ha sido asesinado por la criatura. Y otra de las preguntas que uno se hace es: ¿cómo conoce el monstruo cual es el domicilio de Henry Frankenstein?

Con la secuela “La novia de Frankenstein”, Whale tuvo la oportunidad de remediar los fallos y ofrecer un trabajo mejorado, siendo el resultado una película más compleja, elaborada y perfecta en su conjunto, así como libre del encorsetamiento al que se vio sometida por el libreto de “El doctor Frankenstein”.


10 comentarios:

El Rector dijo...

Poco más se puede añadir. Clásico entre clásicos e influencia para cientos... que digo, miles de títulos dentro del género.

Aunque tengo que reconocer que yo, me quedo de largo con el Dr. Fronkonstin :)

Estupenda crítica Ted.

Saludos.

El Sepulturero Torero dijo...

Ted, es difícil analizar una antigualla como esa sin perder la perspectiva. Así que buen trabajo. La escena de la niña es pura poesía. ¿Son imaginaciones de este espantajo nocturno o había una parodia en la que se desarrollaba una scena parecida en unos columpios? La elisis reflejaba un columpio balanceandose en una toma, con la niña muerta en el lago en la siguiente No estoy seguro de este último apunte. De lo que sí estoy seguro es que la falta de pes me toca la olla. Saludos

El Sepulturero Torero dijo...

Aparte que el Dr Frankonstin (con langostins) está superior

TED BUNDY dijo...

A mi me gusta mucho El jovencito Frankestein.

Y es difícil analizar una antigualla, porque se le tiene respeto y siempre es chocante decir algo en contra, especialmente si es un clásico entre clásicos del terror.

Darkotica dijo...

Mis felicitaciones Ted, no es fácil hacer una crítica de un clásico como este, y lo has hecho genial.

La he visto unas cuantas veces, pero aún recuerdo la primera vez que vi la escena de la niña y las margaritas en el lago, la verdad es que aunque muy bella, a mi me horrorizó...

Reconozco que yo también me quedo con la de Brooks jaja!

Saludos!

TED BUNDY dijo...

Gracias Darkotica.

¿Cómo han ido las vacaciones?

¿Has ido mucho al cine?

Vaya verano, apenas he pisado la playa y el cine. Pero luego ya me daré un atracón, en octubre. De cine, porque de playa no creo.

Para mí la más desconcertante o una de las que más sobre Frankenstein fue la cinta que protagonizó Robert De Niro.

Saludos a todos.

Missterror dijo...

Me uno a las felicitaciones Ted, gran trabajo!!!!

Yo prefiero la clásica a la de Brooks, y la de De Niro a la clásica, why???? muy sencillo, la película de Kenneth Branagh, protagonizada por él mismo y por De Niro, es una de las adaptaciones mas fieles a una novela que he visto en mi vida, porque en realidad Mary Shelley cuando escribió Frankenstein o el moderno Prometeo, al Dr. Frankenstein y al monstruó que imaginó y describió con maestría es al de Branagh...


Rector, esto va para ti, Branagh es capaz de adaptar novelas al cine de una forma brutal (no solo lo ha hecho con Frankenstein, lo que ha hecho con Shakespeare es muy grande...) y eso demuestra que no siempre es imposible mostrar en imágenes lo que un escritor enseña con sus palabras...en el caso de Frankenstein,por ejemplo, para mi las sensaciones fueron las mismas al leer la novela (y la leí un par de veces) y al ver la adaptación de 1994...

saludos

thewronggirl dijo...

Perfecto!

Luciano Sívori dijo...

Hola!! Muy buena nota, me gustó mucho.

"Frankenstein" no sólo es un gran clásico. Es, realmente, uno de los relatos de terror más profundos que he leído.

De cierta forma, Frankenstein es termina siendo una gran metáfora, y una enseñanza sobre la perversión que puede traer el desarrollo científico.

Escribí una nota completa sobre el libro en mi blog, te invito a darte una vuelta para comentar.

Link: http://www.viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/01/de-monstruos-y-otras-historias.html


Saludos!!

Luciano // https://www.facebook.com/sivoriluciano

TED BUNDY dijo...

Gracias por tu comentario LUCIANO. Me pasaré por tu blog.

Saludos.

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