miércoles, 28 de agosto de 2013

Crítica: Scenic Route

Dos no se pelean si uno no quiere. Al menos eso es lo que dicen... ojalá las cosas fueran tan simples. Como siempre, la teoría es una cosa y la práctica, otra muy distinta. Pero cuidado, que dicen muchas cosas. Dicen también que la amistad, la de verdad, es para siempre. Otra falacia. La amistad depende/varía de/por una cantidad obscena de factores y es tan o más volátil que la pólvora. Si tenemos en cuenta estos dos principios, es fácil entender la historia que nos proponen los hermanos Goetz en “Scenic Route”, por más surrealista que pueda parecer de entrada. Una road movie atípica que para darle aun más gancho al empaque, le guiña el ojo al mismo tiempo a dos golfillas de dispares estilos, una se llama drama, la otra, thriller. Y a fin de cuentas, un mensaje, una tercera verdad universal: que tan solo hace falta una llama, por más diminuta que ésta sea, para prender una mecha.

Haciendo el más difícil todavía, decir que “Scenic Route” es más de teatro, que de cine. De hecho, es un diálogo de hora y media entre dos únicos personajes en un único escenario. Y os voy a poner en antecedentes, os voy a contar de que va la función, pues el precio de este tipo de espectáculos no es moco de pavo y no me gustaría que nadie se gastara los cuartos en algo que luego no pudiera disfrutar. Por ello, os contaré que en “Scenic Route”, dos colegas de toda la vida viajan en furgoneta por una carretera secundaria en medio del desierto hacia un destino que no voy a revelar y comienzan a charlar sobre un tema que tampoco voy a desvelar. El caso es que por aquellas cosas del destino o del azar, el vehículo sufre una inesperada avería y quedan varados en medio del mar de arena bajo un sol de justicia, sin comida, sin agua. Tan solo ellos dos y sus propios demonios interiores.

Más sobre “Scenic Route”. Antes, dedicar ésta crítica a una muy buena amiga del blog y de servidor: Kontroverse, quien a modo de epílogo, fue quien me dio a conocer esta curiosa película. Hecho el inciso, continúo. Y lo hago presentando a los dos únicos protagonistas del relato: Josh Duhamel y Dan Fogler. Del primero se muy poco, que a mi chica le parece atractivo, que aparecía en aquella mediocre “Turistas” y que según cuentan, aparece también en la trilogía de “Transformers”, que yo no he visto ninguna de las películas de esos señores... pero regocijaros con mi ignorancia, porque del segundo aún se menos, tan solo que ha doblado un montón de películas de animación (y lo dice IMDB, no yo).

Lo que si os puedo decir, valga mi perenne ignorancia, es que ahora, tras el visionado de la travesía de marras, conozco muy bien tanto a uno, como a otro. Y es que la gracia (la única si queréis) de “Scenic Route”, reside íntegramente en lo que son capaces de ofrecer estos dos señores. Porque hay que ser muy bueno o hacerlo muy bien (dos cosas que no tienen porque coincidir), para que una historia engendrada y parida para dos únicos personajes, te mantenga pegado a la pantalla tal y como lo hace la cinta de los Goetz. Y es que pitufines míos, estos dos pájaros lo bordan, dos interpretaciones de esas que consiguen abrirse paso a través de la coraza translucida por la que muchas veces observamos una película como eso, como meros espectadores. Lo hacen, la desgarran y se meten dentro de nuestros corazoncitos, consiguen que nos impliquemos con ellos y con sus penurias y eso es grande, muy grande, grandioso.

El mayor logro de “Scenic Route”, por tanto, es que consigue la total implicación del espectador, porque lo que se nos cuenta es simple, si, pero está hecho con la precisión de un cirujano y los bisturís, los dos, cortan la carne como si se tratase de mantequilla. Alimento éste, que se derrite bajo el sol al tiempo que nosotros nos derretimos con ella y claudicamos ante ésta pareja de hecho que encarnan Duhamel y Fogler, quienes ponen rostro (y peinado) a lo oscuro que hay dentro de cada uno de nosotros mientras un niño, con un palito, escribe sobre la arena otra verdad universal: la verdad universal no existe. Esto lo descubrimos no por el niño, que era una metáfora, sino por el conflicto entre dos grandes amigos de toda la vida, como cada uno de ellos desfigura la verdad a su conveniencia y como estas dos realidades chocan una y otra vez hasta que salta la pequeña chispa que lo enciende todo. Y una cosa es segura, no hay nada más inflamable que el alma humana.

“Scenic Route” siguiendo con las metáforas, es como esas nalgas de culo que sudan que, aparentemente deberían causar rechazo pero que uno, cosas de la vida, se muere por recorrer con su lengua... porque hay un momento en el filme, en el que se tiene muy claro que no va a pasar ya nada nuevo, que el escenario es el que es y no hay pasta para decorados, que los personajes son lo que son, juegan a lo que juegan y van a seguir haciéndolo hasta el final, lo que se dice morir con las botas puestas. Pero pese a esto, uno ya es demasiado cómplice de la representación como para querer bajarse del tren a esas alturas, pese a lo reiterativo del paisaje, ya que el destino es más incierto que nunca, curiosa contradicción cuando a priori, el interés de la cinta tras observar de manera furtiva por el agujerillo de una cerradura (seguramente el mismo niño que jugaba con el palo), un momento muy avanzado de la misma en el aparentemente revelador prólogo, reside más en como comienza que en como termina.

Por todo esto y porque a mi chica, le conmovió sobremanera, no puedo dejar de recomendar una película como esta, de difícil clasificación, si, y de aparente simpleza, pero que engancha, transita y llega a donde debe llegar. ¿Cómo queréis el final, dulce o salado?

Lo mejor: El excepcional trabajo de Josh y Dan (y me permito el trato de cercanía) y su emocionante desenlace.

Lo peor: Los que no lean a la velocidad de la luz, lo van a pasar putas para seguir los subtítulos ante semejante orgía de verborrea.
 
 

9 comentarios:

Max Cady dijo...

No me llamó mucho la atención el tráiler hace cosa de mes y medio cuando lo vi, de hecho pensaba que es bastante difícil sacar un producto coherente con semejante planteamiento (me recordaba enormemente a la estupidez de Gus Van Sant, Gerry), pero después de leer tú critica, Rector, debo admitir que me pica enormemente la curiosidad.. Otra para ver cuanto antes (la lista crece a ritmo endiablado).

Saludos.

Missterror dijo...

PELICULÓN!!!! Primero de todo, felicitarte Rector por tu crítica, porque desgajar "Scenic Route" me parece muy complicado.

EL gran acierto del año, guionazo, actorazos (quien lo iba a decir del guaperas...), dramón!!!!. Y hablo del gran acierto del año, porque "Scenic Route" que creí que me ayudaría a dormir ipso facto, se apoderó tanto de mi que me voló en mil pedazos. Me gustó todo de ella, y sobre todo, me fascinó su habilidad para hacer un producto interesantísimo, retorcido, ameno, esquizofrénico y sincero, de algo tan simple como una charla entre amigos y un sol de justicia.

"Scenic Route" se convirtió en especial para mi, y haces bien en tutear a estos dos hombres, tú les llamas por su nombre real, permiteme llamarles a mi por el nombre por el que permanecerán en mi memoria para siempre: Mitchel l y Carter.

saludos!!!

El Rector dijo...

Max, yo la vi con cero expectativas, porque el tráiler (por lo poco que ojeé), tampoco me llamó nada de nada y me sorprendió mucho. En esta ocasión, esa curiosidad tuya bien merece ser satisfecha.

Missterror, muchas gracias, desgajar es lo mío, eso si, con una buena taza de te.

Y quien lo iba a decir del guaperas, pero con la cresta, tenía su morbo, desde una perspectiva totalmente hetero lo digo :)

Me da que ésta la vas a meter en tu top 5 del año, incluso por delante de Elysium...

Saludos.

thewronggirl dijo...

Pues vaya, esto hay que verlo si o si!

Sibyl Banshee dijo...

Gracias por recomendarla, porque la había visto pero no me había llamado la atención, y acabo de disfrutar de una película espléndida. Actuaciones tan espontáneas que generan una dinámica muy verosímil, diálogos realistas y reflexivos, tensión, drama, y el final que me ha dejado sobrecogida. ¡GRACIAS!

Max Cady dijo...

Gran película y estupenda sorpresa. Sólo con dos personajes y un desierto, Kevin y Michael Goetz han realizado una película entretenida y con trasfondo. Lástima que un final que no se termina de definir la lastra (en mi opinión) y no la encumbra a verdadera joya. Los dos actores están sensacionales. Entre lo mejor de este año.

Saludos.

P.D. Yo también he querido llevar el peinado de Travis Bickle (Taxi Driver).

El Rector dijo...

Sibyl, muchas gracias a ti por leernos. Me alegra que gracias a nosotros hayas podido disfrutar de una película tan sumamente interesante como esta. Totalmente de acuerdo con todo lo que comentas. El final creo que nos ha sobrecogido a todos :)

Max, para mi el final es la guinda del pastel, cualquier otra cosa no habría sido lo mismo (aunque sea una obviedad).

Parece ser que ya tenemos un título fijo para el top 5 de este año.

Saludos.

MARTÍN RAGGIO dijo...

Hola gente no entendi el final si alguien pudiera explicarlo les
dejo un mail cruzdiablo67@yahoo.com.ar

El Rector dijo...

Martín, SPOILER Al final los dos protagonistas mueren en el desierto. Su feliz regreso a casa junto a los suyos, tan solo fue un sueño o imaginación en su último aliento. Sin duda, uno de los finales más cabrones que servidor recuerda.

Saludos.

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