viernes, 30 de agosto de 2013

Crítica: Mimic

Tras el éxito de “Cronos”, el director mexicano Guillermo del Toro se mudó a Hollywood para rodar “Mimic” (1997), una película fantástica con toques de terror que narra la historia de Susan Tyler, una entomóloga que consiguió frenar hace tres años una epidemia infantil propagada por las cucarachas. Su plan fue crear genéticamente un insecto que eliminara la plaga. Pero las criaturas engendradas por Tyler y la ciencia se han desarrollado y reproducido en el subsuelo laberíntico de Manhattan, de los desagües a los túneles de metro abandonados, y ahora no sirven para detener epidemias sino para provocar muertes.

Del Toro y Matthew Robbins escriben el guión del segundo trabajo del mexicano, un largometraje que parte de esquemas más acordes con el cine norteamericano (el subsuelo de Nueva York recuerda a los pasillos metálicos de la nave Nostromo de “Alien”) y, consecuentemente, con la imaginería de este cine. Así, Del Toro “rompe” con su primera película, “Cronos” (1993), un film heredado de la tradición vampírica en el cine mexicano aunque influenciada vagamente por la Hammer. O mejor dicho, lo más estimable de “Cronos” sigue estando presente en “Mimic”, aunque filtrado por una óptica de producción norteamericana.

“Mimic” son los espacios lóbregos, los recodos inquietantes, las paredes viscosas, las atmósferas húmedas. Del Toro se vale como referencia a la ya citada “Alien”: la sustancia pegajosa que los insectos mutantes dejan en el suelo y se adhiere a los zapatos de los protagonistas, o la forma que tiene de atacar la cucaracha gigante, abriendo diversas capas y pliegues babosos antes de agujerear con sus afiladas patas a las víctimas aterrorizadas.

De esas mismas ideas también surgen conceptos personales: la sustancia líquida que desprende uno de los insectos muertos puede ser untada por todo el cuerpo de los protagonistas, forma pringosa pero bastante efectiva para pasar desapercibidos ante el resto de criaturas mutantes. La movilidad de éstas es similar a las del octavo pasajero de “Alien”, pero su capacidad para volar por el interior del metro neoyorquino las asemeja por momentos a las arpías mitológicas, gracias a los eficaces efectos especiales y diseños de Rob Bottin.

Algunos aspectos de “Mimic” no funcionan o, simplemente, están de más. Por ejemplo, aparece en el relato un niño más o menos autista que observa alguno de los crímenes y se adentra en el territorio inexplorado que domina la cucaracha genética. Los niños tienen una presencia en off importante en la historia debido a que la doctora Tyler creó los bichos por la epidemia infantil. Entonces el niño se convierte en un testigo, el único testigo capaz de seguir con vida. Pero no se va más allá ni con él ni con su padre, el limpiabotas del metro.

En el fondo, Del Toro cuenta bien poco de sus personajes siendo absolutamente secundarios, incluyendo a Susan Tyler, y los enfrenta desde el primer momento con el problema, sin más preámbulos.

En una de las escenas más destacas del film podemos observar como Susan se hace una herida incisiva en la palma de la mano con un pequeño crucifijo con el fin de atraer la atención de la cucaracha sedienta de sangre que está a punto de merendarse al niño autista. La escena mezcla la cruz, la sangre, el estigma en las manos, el martirio, el salvamento y la redención. Esta escena demuestra la fascinación de Del Toro por realizar su trabajo.

LO MEJOR: El diseño de los insectos.

LO PEOR: Hay aspectos del film que no funcionan o están de más como el niño autista.
 
 

5 comentarios:

thewronggirl dijo...

A mi es una peli que me gusta ver aunque los bichos y yo no somos muy amigos, me dan mucho asquete. No porque la película sea maravillosa sino porque le tengo cariño. Es cierto que cada vez que la veo, pienso: oh, qué fallo este. Vaya chapuza esto otro, pero bueno...
Clásicos que envejecen bien!

El momento cortarse la mano es como el de Deep Blue Sea, lo pongo porque hace tiempo que no hay tiburones en este blog

TED BUNDY dijo...

The wrong girl,

Gracias por tu comentario.

Por cierto, ¿no te gustan los bichos? Si están buenísimos a la sartén. :)

Y con respecto a los tiburones mejor dejarlo no vaya a ser que nos muerdan.

Saludos.

El Rector dijo...

Mimic es uno de esos casos patológicos de mal envejecimiento... no por que la película quede desfasada a nivel visual (los FX de Bottin fueron tremendos y lo siguen siendo), pero si conceptualmente. En su momento fue una propuesta relativamente "fresca" (si bien las influencias de Alien son claras como bien comenta Ted), a día de hoy, hay dos mil películas como ésta y algunas, bastante superiores.

De todas formas me gustó mucho en su día y actualmente, la recuerdo con cariño.

Por cierto, Mira Sorvino salía guapísima :)

Saludos.

andres pavone dijo...

Ante todo felicitaciones por la reseña. Con Esta película conocí a Guillermo del Toro y me hice seguidor de sus estupendas películas. Creo que fue una joyita y de vez en cuando la vuelvo a ver. Los ambientes creados por donde se mueven estos bichos esta fabulosamente creados.Me gusto la escena donde esta cucaracha evolucionada esta parada como si fuera una persona con sobretodo en el metro y luego despliega sus alas para perseguir a Susan. Coincido con el rector que Mia se ve fabulosa en esta película. Saludos.

Anónimo dijo...

En su momento.. una gran pelicula realmente me tuvo al filo de mi asiento, actualmente muy buenos recuerdos. Aunque e visto como gente nueva disfruta del suspenso. En fin... Del Toro, gracias por tantas buenas peliculas..

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