viernes, 2 de diciembre de 2011

Crítica: Howard The Duck

Una larga y agotadora jornada laboral, Howard llega a casa, de fondo un saxo interpreta una seductora melodía al más puro estilo del mejor cine negro, abre la nevera y coge una fría y deliciosa botella de Budweiser, se sienta en el sofá, enciende el televisor y hace zapping, pero no dan una puta mierda que valga la pena, así que la apaga y coge un ejemplar de Playboy, por supuesto, se va directo al tríptico central. Hasta aquí todo normal. Pero demos una vuelta más detallada por su apartamento. Las típicas fotografías de familia de la sala, por ejemplo. Son todo patos. Un cuadro de Indiana Jones que cuelga de la pared, no sale Harrison Ford, sale un pato. El concurso televisivo, los concursantes son patos. La tía buena del desplegable de Playboy que por cierto, no se llama así, sino Playduck, es una pata. Pero joder, es que Howard, es un jodido pato. Entonces, queda claro que nos encontramos en el planeta de los patos (¿cerveza Budweiser?), vale, no haremos preguntas, es una puñetera película, joder, poned un poco de vuestra parte y tened un poquito de paciencia.

Bien, habíamos dejado al bueno de Howard deleitándose con la preciosidad plumífera del Playduck (donde el filme ya plantea la primera cuestión seria a tener en cuenta, ¿las patas tienen domingas?, la cosa queda en pseudo interrogante, pues la luz del apartamento es muy tenue, la calidad de video no demasiado buena y dudamos), pero no tenemos tiempo de descubrir si los patos del planeta de los patos, se masturban (aunque por lo que luego veremos en el filme, yo apostaría que si), pues un inoportuno terremoto interrumpe tan mística relación entre revista y pato, siendo este, sofá incluido (la revista se queda en casa para mejor ocasión), abducido con inusitada fuerza, como atraído por un imán gigantesco y atravesando todas las paredes del edificio que salen a su paso, gracias a lo cual podemos asistir a las interioridades del mismo, un matrimonio de la tercera edad, de patos, que se prepara para ir a dormir previo a la clásica conversa de matrimonio (de cualquier edad) y lo mas revelador, pues en apenas dos minutos, el filme finiquita la primera gran cuestión (y única) que nos plantea, cuando Howard, pegado a su sillón, interrumpe el baño de una sexy patita, efectivamente, las patas, tienen tetas.

Ya sin dudas sobre la anatomía femenina “patuna”, asistimos perplejos (imaginaos el pobre Howard) a como ese pato pegado a un sillón, es arrancado de su planeta natal y expulsado al espacio exterior en una de las secuencias más míticas (por lo menos para un servidor) de los no menos mitificados años ochenta en lo que a cine se refiere. Howard y sus plumas, por supuesto (y no antes de asistir a un profundo discurso filosófico de una voz en off, que básicamente, viene a justificar, por que hay Budweiser en el planeta de los patos), van a parar a uno de los peores posibles destinos de toda la galaxia, la tierra, para ser concretos, Cleveland. Allí, después de una larga serie de despropósitos y divertidos gags, nuestro pequeño amigo le salva el culo (nunca mejor dicho) a una estereotipada joven de la época, líder de un modesto grupo de rock, por supuesto, naciendo así una bonita amistad entre ambos. El kit de la cuestión ahora, será descubrir como regresar al pato a su planeta.

“Howard The Duck” fue la cuarta y última película que dirigió en 1986, el señor Willard Huyck, no por que la diñase ni nada parecido, tampoco por que esta no tuviese éxito en su momento, que lo tuvo, sino por que a parte de ser un poquito vago (poco prolífero si preferís) prefirió (valga la redundancia) dedicarse a labores de guionista, donde destaca su trabajo en títulos tan reconocidos como “American Graffiti” o la mismísima “Indiana Jones y el Templo Maldito”.

Sabemos el “que” y el “quien”, ahora nos queda el “¿por qué?” ¿Qué tiene que ofrecer “Howard the Duck” (“Howard: Un Nuevo Héroe” en Hispania)? Pues de entrada, un entretenidísimo combo que abarca comedia, aventuras y ciencia ficción a partes iguales, algo por otro lado, bastante sencillo de encontrar allá por los ochenta. La grandeza de la cinta de Huyck y punto diferencial con el resto de productos similares de dichos años, reside en su fondo, de marcado carácter adulto pese a lo que pueda parecer, lo que puede apreciarse tanto en muchos de sus diálogos, situaciones y sobretodo, en su sentido del humor, claramente destinado a un público maduro. De entrada tenemos a Howard, uno de los patos mas políticamente incorrectos de la historia del cine (me atrevería a decir que el que mas), único en forma y en fondo. En forma, por que a día de hoy es impensable volver a ver algo semejante en una pantalla, imagino una secuela de la película en los tiempos que corren, con un horrible pato hecho por ordenador, sin alma, sin gracia, sin carisma, sin plumas. El Howard de verdad, es un pato de verdad, bueno, casi, en realidad es Ed Gale, actor de pequeñas proporciones que curiosamente, dos años después aparecería también en una de mis películas favoritas, la gloriosa secuela de “Phantasm”, interpretando a uno de los enanos diabólicos del hombre alto. Bueno, lo que decía, Howard es increíble, parece de verdad, la máscara que se gasta el amigo Gale es alucinante, llena de expresividad, muy en la línea de lo visto en otro título para el recuerdo que se estrenaría ese mismo año, “Dentro del Laberinto”. Parece un pato y joder, se mueve como un pato. Y en fondo, por que a día de hoy, es impensable también, que una película y un personaje como este, destinado seguramente a un publico de corta edad, se comportara y expresase de la forma que lo hace Howard en la aventura del 86, por mucho que esta estuviese catalogada de “película familiar”.

Luego, de entre las muchas situaciones típicas de cualquier película de aventuras para toda la familia, podemos rescatar algunas que impactan por su alto contenido adulto, el mejor ejemplo, la secuencia de cama entre el pato y su sexy amiguita, divertido juego sexual de insinuaciones entre una ligerita de ropa Lea Thompson (rostro familiar para todo aficionado al género, pues interpretó a la madre de Marty McFly en la trilogía de “Regreso al Futuro”), que ha día de hoy y visto lo visto, podría ser catalogada por algunos, incluso, de zoofílica (e igual, no les faltaba razón).

Más allá de todo esto, “Howard the Duck” es una película sencilla en cuanto a historia pero muy bien narrada, sin complicaciones, directa al grano, con grandes dosis de humor, mucha acción, momentos entrañables y sobretodo, muy bien realizada a nivel técnico y artístico. Con un apartado visual que ha envejecido de maravilla, como bien demuestran sus fantásticas caracterizaciones, no solo la de los patos, también la de Jeffrey Jones (“Sleepy Hollow”, “Bitelchus”) en el papel del poseído Dr. Walter Jenning e incluso en el diseño de los “señores de las tinieblas”, animados por ordenador con unos resultados mucho más satisfactorios de los que pudiéramos ver por ejemplo, un año mas tarde, en otro clásico,“Robocop”. Para terminar, comentar también como curiosidad, la presencia de un jovencísimo Tim Robbins, en un registro bastante diferente al que nos tiene acostumbrados en la actualidad.

Howard, el patito que toda chica querría meter en su bañera.

No voy a pedir nunca más pato en el restaurante chino: Howard, Howard y Howard. También, su irreverente sentido del humor, Lea Thompson en braguitas y dos secuencias, la del prólogo y la del final, míticas ambas.

Seguiré dudando entre pato Pekín y pato a la naranja: Que Willard Huyck nunca se animase a rodar una secuela ubicada en el planeta de los patos, hubiera sido la hostia y que Playduck no esté a la venta en nuestro planeta (que morbazo tenía la pata playmate).

9 comentarios:

Darkotica dijo...

Vaya, Howard el pato...supongo que hacer esta peli en 1986 debió costar una pasta gansa (nunca mejor dicho), porque a día de hoy aún no he visto a una criatura mejor realizada y que fuera la protagonista de toda una película. Lo malo es que la peli la he visto un par de veces, pero en ninguna de las dos he llegado a "empatizar" con Howard, no sé...hay algo turbio en él, o tal vez es porque me recordaba al tío Gilito o porque pensaba que dentro de esa criatura había un enano con una máscara, un traje de pato y mil cosas más encima, mientras el pequeño hombre debía correr todo lo que podían sus piernas, dar piruetas y demás, y eso me daba como un poco de mal rollo.

En cambio el personaje de Lea Thompson me fascinó, aunque tuviera unos gustos un poquito extraños, dicho sea de paso...Sea como sea, es cierto que es una película digna de ver y muuuy divertida.

¿Budweiser? de eso no me había dado cuenta, supongo que sería la patrocinadora jaja! y lo de la anatomía de las patas, mucho cuidao! creo que si eso lo saliera en una película de ahora lo censuraban jaja!

Missterror dijo...

Lo cierto es que no la veo desde que era una criaja,pero recuerdo perfectamente ese foto del playduck con esa pata tan sexy!!!auuuuuuuuuuuuuuuuuuu y recuerdo también que el malo me aterrorizaba, creo que eso lo mantuve en mi memoria y por eso nunca más la revisioné, creo que este diciembre es un buen mes para ponerse en faena...

El Rector dijo...

Darkotica, ¿que no empatizas con Howard? Pues mucho me temo que no vas a encontrar a otro pato con semejante carisma en tu vida.

Missterror, a mi de crío, también me dio yuyu el malo, pero si lo ves ahora, te darás cuenta de que incluso, es un tipo entrañable, uno de aquellos con los que apetece ir a tomar unas birras. La secuencia de la hamburguesería, es demencialmente divertida y todo, gracias a él. que es un cachondo, diabólico, pero cachondo.

Darkotica dijo...

Vale, vale...no se ponga así señor Rector, es que Howard me parece un ser muuuy extraño, si pillo una foto suya y me paso más de cinco segundos mirándole fijamente a los ojos, me produce escalofríos!! (¿estamos seguros de que no se trataba de un pato real y nos han hecho creer que era un enano disfrazado?), el malo en cambio me dejó indiferente, y las patas con tetas también (que raro ha sonado esto último) XD

Uy! Missterror...cuantas cosas habrá que ver durante el mes de diciembre!!yiiijaaa!!

The crow dijo...

Yo he aprovechado esta tarde para volver a verla (era una de las películas de mi infancia), y me he vuelto a divertir como cuando era un renacuajo.

A mi el personaje de Howard me ha encantado (otra vez), con la escena en la que explican la evolución humana y la del planeta de Howard he soltado alguna carcajada sonora.

Una lástima que en su tiempo fuera un fracaso, porque me parece una película muy divertida.

El Rector dijo...

The Crow, Tu también eres de los que buscaste el Playduck. Pero, ¿un fracaso dices? si precisamente por estas tierras tuvo bastante repercusión (recuerdo que para alquilarla pirata del videoclub, tuve que esperar lo que no está escrito de la obscena cola de espera que tenía), y doy fe que en mi círculo de amistades, estábamos todos flipaos con el puñetero pato... y con el culito en pompa de su socia (que no, que no es una perversión exclusiva mía).

newzombie dijo...

lo curioso esque desde hace años decian que howard fue un fracaso de taquilla, recuerdo con dulcra cunado la vi de crio, en un glorioso vhs. la pelicula me hizo soñar, pasarlo bien y combertirse en un recuerdo dorado de mi epoca favorita. una pena que los crios de a hora solo por ser de los 80 jamas la verian por que la tachan de vieja. pero que la vamos hacer si en los 80 se hizo el mejor cine juvenil.

discomovil PROMUSIC dijo...

Tiene gracia los que critican esta película de los efectos. jajajajaja queridos amigos y amigas, esta producción tiene 26 años..... en fin ^^ siempre os quedara super man, batman, el señor de los anillos.. etc.. verdad? Por favor que ridículos son algunos,me enerva la gente que le pones una pelicula con super efectos y dice guauuuu, que peliculon!!! y de echo a esas peliculas se les de premios que risa madre mia, HOWARD ws algo DIFERENTE, cosa que hoy día no existe, el cine de los 80 es inigualable, en HISTORIAS NO EFECTOS. al fin y al cabo es lo que entretiene. La Hostoria

El Rector dijo...

Discomóvil, estoy muy de acuerdo con lo que comentas. Además, Howard, tiene unos fx más que decentes para su época.

Afortunadamente, eso si, detrás de los FX de cosas como Batman o El Señor de los Anillos, también se esconden grandes historias. No creo que hayas estado muy acertado escogiendo los ejemplos, pero comprendo lo que quieres decir y es cierto, a día de hoy, determinado tipo de público está más interesado en lo visual que en las historias... igual, también es porque encontrar una buena historia en el cine actual, a veces, es complicado.

Saludos.

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