viernes, 27 de julio de 2012

Crítica: Marianne

Rencores, aflicciones, desengaños, soledad, sentimiento de culpabilidad, ansiedad...Dicen que el ser humano es el animal más inteligente que existe, y en teoría es cierto, pero también somos los más complicados, y ahí es precisamente donde vivimos, inmersos en nuestra complejidad.

De eso precisamente trata “Marianne”, de las personas y de su complejidad a la hora de afrontar los problemas, de como lo complicamos todo hasta el punto en el que se forma una bola tan grande en la garganta que termina por ahogarnos. ¿Pero esto no era una historia sobre fantasmas? Pues la respuesta a la pregunta es si y no, porque fantasmas digamos que haberlos...haylos, pero ocurre que en ocasiones, los fantasmas más palpables son los del pasado, los que arrastra cada uno en su interior, los que se encuentran alojados de la mente, porque en la mayoría de casos, esos son los que no te dejan dormir tranquilos por las noches, los otros...siento deciros que los otros simplemente no existen.

“Marianne” nos llega de la tierra de Ingmar Bergman, de la tienda de muebles en donde todos nos compramos la estantería “Billy” y la colcha “Indira”, tierra de ABBA, In Flames y Europe, de “Déjame Entrar” y de la famosa trilogía “Millennium”. Escrito y dirigido por el debutante Filip Tegstedt, este frío drama sobrenatural tal vez no brille ni por su factura técnica, ya que es como un híbrido entre una cinta de video casera y un telefilme (aunque se agradece que los cuatro efectos especiales con los que cuenta la película no fueran realizados con CGI). Tampoco destaca por sus actuaciones, que no son malas, pero tampoco deslumbrantes. Ni tan siquiera es recomendable, pero es una película que me llamó la atención por tres cosas: Una, que siempre resulta interesante ver una producción sueca, ya que la manera de hacer cine que tiene esta gente, es algo diferente a la que estamos acostumbrados, el cine sueco siempre resulta como distante, frío pero más profundo de lo que a simple vista parece y en ocasiones hasta onírico. Dos, porque cuenta una historia de fantasmas, pero de un modo distinto al que estamos acostumbrados (vamos que no va sobre la típica familia que se acaba de mudar a una casa encantada) y eso también es de agradecer. Y tres, que para ser una película independiente con un presupuesto bastante limitado, además del debut de un joven director, el resultado de la cinta no es tan malo.

La película es una combinación de drama psicológico, momentos sobrenaturales y algunas pinceladas de folklore sueco, ha sido rodada cámara en mano y básicamente cuenta con dos protagonistas: Un padre y una hija, dos personas que han perdido a su esposa y a su madre respectivamente, ambos mantienen una relación prácticamente inexistente, tan fría como la tierra en la que viven, y por cosas de la vida, más que convivir se soportan. El actor Thomas Hedengran ("Frostbitten: 30 Días de Noche"), da vida al padre, un profesor de secundaria que seguramente debería ordenar un poco sus pensamientos, mientras que Sandra Larsson da vida a su hija, una adolescente (con estética “gótica”, algo muy habitual en juventud nórdica) que pasa por un terrible momento a nivel emocional, una persona llena de rencor que se muestra tremendamente arisca con su padre, claro que tal vez motivos no le falten, porque al señor de la casa, Mr. Krister, es de esos hombres que tiran la piedra y esconden la mano, de los que parece que no han roto nunca un plato, pero que en realidad se han cargado todos los de la vajilla “Färgrik Väldig”, porque bajo su piel de corderíto se esconde un esposo infiel y un padre ausente, que encima fue pillado “in fraganti” en plena celebración del Midsommar (la popular fiesta Sueca que da la bienvenida al verano...) para asombro de su esposa y de su hija. Pero Krister es humano, y aunque haya cometido algunos errores en su vida, su esposa decide darle una segunda oportunidad, aunque a veces no es tan fácil salir de ese pozo en el que uno se ha metido. De pronto, su esposa muere en un accidente de coche y Krister se sentirá tan culpable por todo lo sucedido, que por las noches le atormentaran unas terribles pesadillas en torno a una aterradora figura espectral que le visita en busca de venganza.

Pesadilla, Nightmare, Mare, Mara (¿Rooney?, ¿Salander? No, Darko, no te salgas del tema que luego te emocionas y terminas perdiendo el oremus, pero que casualidades que tiene la vida ¿verdad?...). Os dije que “Marianne” contenía pinceladas de folklore sueco, y concretamente me refería a unos seres conocidos como Maras. Según la antigua mitología escandinava, una Mara (o Mare) es el espíritu de una oscura y bella mujer, que llena de rencor y odio, visita a los hombres cuando estos sueñan, con el fin de torturarlos lentamente hasta llevarlos a la muerte. Y aquí, en “Marianne” tenemos a una Mara (aunque por desgracia también podría tratarse de cualquier otra cosa, como por ejemplo un “espectrus comunus”) y como vínculo a este folklore, en la película nos encontramos al novio de Sandra, un joven apasionado por las antiguas creencias y costumbres de su tierra, que no dudará en intentar echarle una mano al padre de su novia, para poder deshacerse de ese espíritu que le atormenta por las noches. Una manera entretenida de pasar el rato entre ungüentos de brujas, palabrería de nigromante y una gran ocasión para hacer buenas migas y ganar algunos puntos con su suegro.

Y de ese modo, el señor Krister se pasará las brillantes noches azuladas del solsticio de verano entre hechizos, visitas al psiquiatra y pesadillas que le harán sudar, llegando a un punto en que el que su cabeza, su mala cabeza, no sabrá distinguir entre lo que es real de lo que no lo es, y Krister estará jodido, muy jodido. Y su hija Sandra, se sentirá sola, llena de rabia y desmoralizada. ¿Que es lo que falla entonces de todo esto? Pues que “Marianne” no sabe sacarle tajada ni a los momentos “sobrenaturales”, ni a la apatía por la que pasan los personajes. La historia se termina haciendo monótona, porque le falta emoción por todas partes, y ni siquiera su giro final nos pilla por sorpresa. Porque con la película ocurre igual que con los sentimientos de culpa, que se repiten tanto en la mente que llega un punto en que te aburres de ellos.

Lo mejor: Los plomizos paisajes del norte de Suecia, concretamente de Östersund, lugar de nacimiento del director y guionista del film. La participación del famoso actor sueco Peter Stormare (“El Gran Lebowski”, “Insanitarium”, “MS:1”). El par de momentos en los que Sandra se aísla de todo y de todos. El desasosiego que provocan los primeros planos de Krister durante las noches. La atmosférica banda sonora y el diseño ochentero de sus carteles.

Lo peor: Que tiran por la borda todo el tema del folklore sueco. El guión resulta demasiado sencillo y pesado, haciéndose por momentos soporífero. Que su final esta más trasnochado que el protagonista de la cinta. Y que, si lo que buscas es una película de fantástica de terror, “Marianne” no es tu mejor opción.


8 comentarios:

The Wrong Girl dijo...

Vaya, pues no tenía mala pinta. Las películas suecas tienen ese toque mágico del que tu hablas. No sé porqué, es otra delicadeza a la hora de rodar, ¿verdad?
Estantería Billy es la que me voy a comprar yo la semana que viene xD

Blanch dijo...

Pues no la conocía y m e he quedado con pocas ganas de verla. Puede que me decida porque sale Stormare, pero hasta dentro de muuuuuuucho tiempo...

Missterror dijo...

pues te puedes creer Darko que me ha entrado la curiosidad con tu crítica? Acabas de hacer que una película de la que pensaba pasar por completo, gane bastantes puntos... por otra parte, entendiendo las partes negativas que comentas, pues estoy en un mar de dudas...help me baby!!!!

¿crees que me gustará???? mira que tengo muchas pendientes...

Me ha gustado muuuucho tu crítica,¿ estás segura que tú no perteneces a esas frías tierras?

por cierto, es obligatorio tener una estantería "Billy" en todos los hogares (a poder ser negra), si tienes mas de una, ya eres un jefe!!!!

saludos

El Rector dijo...

Yo me pasé más tiempo dormido que lúcido, menudo tostón de película. Mas que historia de fantasmas, drama telefilmero sobre familias desestructuradas y adolescentes rebeldes. Pero todo muy soso, muy apático. Sin apenas puntos de interés y eso, que me suele gustar el tipo de cine que se hace por el norte de Europa... sobre la trama fantástica (o tramita), mejor ni hablar.

Yo le doy un suspenso como una casa.

Eso si, Darkotica, felicidades por la crítica, no era nada fácil sacar algo con cara y ojos de una película tan insípida como esta y tu lo has hecho. Leyéndote, parece más de lo que realmente es.

Lo mejor? los pósters, sin duda.

Saludos.

Darkotica dijo...

Pues ya estoy aquí...

TWG, exactamente, tienen otra manera de rodar y de sentir las cosas...puede parecer un estilo más frío pero paradójicamente siempre termina calando hondo en las personas...

La estantería Billy siempre es una buena elección (y muy fácil de montar :P), como dice Missterror y Bruce Wayne "a poder ser en negro" y/o "si lo hay en negro me lo quedo"...y seguramente termines con más de una en tu casa (te lo digo para que que aproveches el viaje, no porque me lleve comisión...jajaja!).

Blanch, en realidad no creo que te guste demasiado, pero si un día, por lo que sea, te da por verla, me gustará saber tu opinión...

Missterror, la solución es muy fácil: Por darle una oportunidad no pierdes nada (bueno, hora y media jeje!). Pero creo que tu también serás capaz de encontrarle las cosas positivas. Por otra parte, tú no tienes nada en contra de las películas lentas (ahí ya tienes mucho ganado), pero eso si...tendrás que tener en cuenta sus limitaciones.

Y si, yo también pienso que pertenezco a esas frías tierras, tal vez debería acercarme al consulado de Suecia para iniciar los trámites de repatriación...

Rector, claaaaro, si te quedaste dormido no te enteraste de nada. Es cierto que de fantasmas poco, ya dije que en realidad trata sobre los fantasmas interiores. Esa apatía de la que hablas es precisamente lo que más me gustó de la película, y la "sosez" pues es la de la vida misma...la cruda realidad, sin colorantes ni conservantes. Pero respeto e incluso comprendo tu suspenso...
Para sacar "algo" de la película hay que buscar muy adentro...hay que meterse dentro de los protagonistas y luego dentro de nosotros.

Saludos a tod@s y gracias por las felicitaciones ;)

El Sepulturero Torero dijo...

Jó, Rector, no sabes meterte dentro de tí, tío, con lo agradable que resulta el contorsionismo instrospectivo. ;P
Pues yo esta me la salto hasta con pértiga, como si fuera la cola de la delegación de Hacienda, que a mi me dió la vez aquella señora, oiga.
Me he asomado a otras críticas por ahí y me parece que Darky ha sido la más indulgente con los participantes en este atentado sueco con alevosía.

El Rector dijo...

Sepulturero, todo lo contrario. El problema es que me metí tanto tanto, que me quedé frito.

Para saltarte esto con garantías, te va a hacer falta una pértiga muy larga (y ojo, que no pongo nada en duda).

Y lo del contorsionismo lo intenté... no funcionó. :(

Saludos.

Darkotica dijo...

Eso Sepu, así me gusta...que confíes en mi palabra (aunque tampoco he sido taaann indulgente) y que "mis películas" te las saltes con pértiga jajaja!. Pero no te preocupes, que yo las heridas me las curo con orujo, y por eso no te voy a dejar de querer :P

Ah, chicos! No dejéis de practicar el contorsionismo, Sepu...tú para que no pierdas la costumbre, y Rector...tú sigue practicando, no desistas, que igual te acabará haciendo más falta de la que te piensas ;D

Saluditos olímpicos.

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