lunes, 25 de noviembre de 2019

Crítica: The Shed

Hace tiempo que los vampiros se han convertido en la puta barata del género. Si quieres hacer una película de terror, no tienes ganas de comerte mucho los sesos y tampoco te sobran las perras, el chupasangre es tu monstruo, mucho más económico y funcional que el zombie y con más tirón mediático si cabe, por aquello de la ruptura de fronteras y posterior libre circulación de espectadores que han supuesto tanto los sonados romances para adolescentes, como los rostros bonitos de Hollywood que se han puesto al servicio de la causa sea con mayor o menor fortuna, eso ya es lo de menos.


“hay que valorar la idea, no tanto por rebuscada, como por el riesgo implícito que conlleva encadenar a tu mayor activo a un diminuto escenario condicionando así la historia”


El caso es que el vampiro, pese al supuesto desgaste, sigue manteniendo intacto su potencial mercado y si de algo ha sabido vivir siempre el género de terror ha sido de los réditos, todo sea dicho, ganados a pulso. Y es ahí donde emerge la figura de un Frank Sabatella que parecía estar por estar, catorce años de intrascendencia para una película olvidable en el mejor de los supuestos como “Blood Night: The legend of Mary Hatchet” ( 2009) y un puñado de cortos, quien ahora busca el placer (la gloria habrá que dejarla para otra ocasión) en la esquina más sórdida y visitada de la ciudad.

“The Shed” tiene su mérito, no se lo negaremos a Sabatella. Hacerte con un vampiro para venderlo en la puerta de los colegios es fácil, saber que hacer con él para que no parezca el enésimo refrito o peor aun, la enésima parodia, no tanto. Por ello, hay que valorar la idea, no tanto por rebuscada, como por el riesgo implícito que conlleva encadenar a tu mayor activo a un diminuto escenario (en este caso, un viejo cobertizo) condicionando así la historia, arriesgada jugada esta que a la postre, ya sea para bien o para mal, es la que diferencia a “The Shed” del resto de cientos de miles de películas de vampiros que la han precedido. Y si algo me gusta de la película de Sabatella, es que sabe en que liga juega, dosificando muy bien sus recursos y no desperdiciando esfuerzos vacuos en algo tan prescindible por definición dentro de la serie b como es una historia creíble. “The Shed” se la pasa por el forro, empieza, valga la redundancia, con la película empezada y da por hecho que el espectador ya sabe, o al menos debería saber, lo que ha venido a ver.


“sabe en que liga juega, dosificando muy bien sus recursos y no desperdiciando esfuerzos vacuos en algo tan prescindible por definición dentro de la serie b como es una historia creíble”


Sin explicaciones de ningún tipo, nos topamos con un vampiro, un cobertizo y un adolescente conflictivo azotado por la tragedia y los fantasmas del pasado. Ingredientes suficientes para identificar algunas de las cicatrices más marcadas del terror de serie b y también del cine de vampiros. Joel Schumacher debió fumarse algo bastante fuerte una noche de verano y como quien no quiere la cosa, la suerte (visto todo, o lo poco que vendría después) le reservó un inmerecido lugar de privilegio dentro de la historia del género y algo de todo aquello, de aquella irrepetible “Jóvenes Ocultos” (1987) hay, salvando las insalvables diferencias, en “The Shed”.

Vampiros y adolescentes inadaptados. También esa dosis de realidad a modo de bullying escolar que devora a personajes de ficción y los arrastra a ese abismo de marginalidad tan reconocible en el idioma del terror y que tantas veces ha ido asociado con el subgénero vampírico, véase por ejemplo la injustamente transparente “The Transfiguration” (Michael O´Shea, 2016) o esa obra de cabecera que es “Déjame Entrar” (“Let the Right One In”, Tomas Alfredson, 2008), muestra carnal de esa certera y recurrente metáfora que relaciona a vampiros y abusones random de instituto como entes parasitarios. “The Shed” revisita todos estos lugares comunes, pero en ningún momento pretende ir más allá o hacer un ejercicio con fuego real del reverso psicológico de todas estas circunstancias, más bien refugiarse en ellas a modo de relleno para que el imposible romance entre cobertizo y vampiro no se le caduque antes de tiempo.

En lo referente a la puesta en escena, “The Shed” se aleja de esa sofisticación que cada vez impera más en el género de terror, ofreciendo una cinematografía primitiva o poco refinada que no destaca especialmente en nada, pero sí cumple con el mínimo exigible en todos sus apartados, encontrando lo más vistoso en el tratamiento de luces y sombras de los interiores. Algo más reseñable resulta su banda sonora, repleta de cortes que transitan desde el rock hasta las sonoridades más góticas y que nos retrotraen, una vez más, a la película de Schumacher.


“The Shed no destaca especialmente en nada. Desfasada a nivel visual si la comparamos con las nuevas tendencias marcadas por el cine de terror”


Como serie b, es imposible no poner la lupa en los efectos especiales y ahí “The Shed” también aprueba con suficiencia. No hay muchas escenas de sangre, pero las que hay están bien resueltas y las caracterizaciónes de los vampiros también están bastante logradas, apostando por lineas clásicas descaradamente deudoras de obras como “El Misterio de Salem´s Lot” (1979).

Conclusión, “The Shed” no destaca especialmente en nada. Desfasada a nivel visual si la comparamos con las nuevas tendencias marcadas por el cine de terror (y entendiendo que dicha comparación es de lo más injusta desde el momento en que pasamos por alto la relación calidad-precio) y perjudicada por unas interpretaciones algo reguleras y un buen puñado de clichés en lo referente a sus personajes, la película de Sabatella sí ofrece ese punto de riesgo que en muchas otras ocasiones echamos en falta. La apuesta no termina de salir bien, ya sea por la dudosa potencialidad de la premisa o por la incapacidad de desarrollarla, pero siempre es el esfuerzo de ofrecer algo “diferente”, un activo a valorar. Sencilla, en ocasiones en exceso, “The Shed” es un terror tan prescindible como disfrutable en la medida de que no le pidamos más de lo que realmente pretende o puede dar.

Lo mejor: Su punto de partida y la caracterización de los vampiros.

Lo peor: Esa propia idea condiciona en exceso el desarrollo de la trama. Visualmente descafeinada.


8 comentarios:

Art0rius dijo...

Pues después de haberme tragado una sucesión de películas horrendas esto es lo que me hacía falta: evasión de buena serie b sin pretensiones. Merci Rector!

El Rector dijo...

Artorius, si buscas una película "barata" (no se entienda como peyorativo) y tan entretenida como olvidable, esta te puede hacer el apaño. Ya me contarás.

Saludos.

Art0rius dijo...

Acabada de ver, y gran crítica. Actores flojos flojos, eso sí, pero se deja gozar.
Por cierto, tu crítica Rector tiene la mejor primera frase de la historia del nido. Excelsior!

El Rector dijo...

Artorius, y conste que no tengo nada ni contra el gremio ni contra los vampiros, todo lo contrario, de hecho soy un gran consumidor de lo segundo. Lástima que chupasangres y placer sean dos términos que por lo general hoy, no suelen ir de la mano.

Saludos.

Missterror dijo...

Chupasangres en 2019 que generan felicidad: Nandor, Lazslo, Nadja y Colin. Con esto el caché de los vampiros debería subir en un 1000% :)
"The Shed" tiene un buen arranque pero le falta empuje en la parte central tanto en la trama bullying como en la parte del cobertizo. ES cierto que la idea tampoco es que de para mucho más, pero si con estas limitaciones no ofreces un espectáculo visual brutal, te quedas en lo que se ha quedado "The Shed", algo para pasar el rato y un poco a regañadientes.


Por cierto, solo por "Jóvenes Ocultos", yo ya le pongo un altar a Joel Schumacher :)

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, lo malo para Nandor y compañía, es que este año el podio de la series está más caro que nunca... y eso que aun no estamos a 20 de Diciembre.

Sobre Schumacher, sí, y súmale "Asesinato en 8mm" y "Un día de Furia" si quieres... pero poco más. Además, yo nunca le perdonaré lo que le hizo a Batman, no contento con una, DOS veces. Me cuesta creer que de la misma mente pudiera salir algo como "Jóvenes Ocultos" y luego, semejantes circos murcielaguiles.

Saludos.

RONETTE PULASKI dijo...

Hola Rector, estoy de acuerdo con lo que comentas sobre The Shed, incluso con tu valoración, aunque a mí la película me pareció bastante pobre en muchos aspectos. Con un argumento sencillo y propio de la serie B, creo que con poco más se podría haber hecho algo bastante mejor. Creo que si Sabatella sigue con esos argumentos de serie B puede llegar a salirle un bombazo algún día. En el lado malo: Las actuaciones son bastante justas y la fotografía nada cuidada. Esto último es una pena, porque la película visualmente es muy sosa, no tiene impacto. Sobre el guion: Por qué el bicho no escapa por las noches del cobertizo? Por qué no quema el cobertizo para acabar con el rollo? Eso es lo de menos, no molesta, como bien dices, tampoco hay que buscar explicaciones. El argumento en sí es sencillo e interesante, con esos dos estudiantes que intentan convertir el problema en una oportunidad. Da para ver, pero justita en mi opinión. Saludos

El Rector dijo...

Ronette, la verdad es que sí, creo que coincidimos en todo. Una película que ofrece lo justo en todo para ofrecer el justo entretenimiento. Sin alardes en ninguno de sus apartados y con un guion que deja como dices, algunas preguntas de imposible respuesta, aunque tampoco sea algo que se pueda utilizar como arma arrojadiza para atizar a este tipo de propuestas.

Saludos.

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