domingo, 24 de mayo de 2020

Crítica: Possessor

Una de las características humanas más diferenciadoras es, con toda seguridad, la capacidad para sembrar de forma púber una idea en el cerebro y volver sobre ella de manera recurrente durante toda la vida. Somos así, seres guiados por pensamientos o ilusiones que se convierten en obsesiones con mucha facilidad. Fantaseamos sobre aquello que nos persigue. Lo hacemos preguntándonos cómo, dónde y por qué. La idea que te acompaña toda la vida es aquella que te define, pero también es aquella que se deja moldear en tu cabeza para que creas que eres quien tiene poder sobre ella, cuando la realidad es que una idea que deriva en obsesión no es más que una cárcel con la puerta abierta de par de par.


“Brandon recoge muy bien las enseñanzas cinematográficas de su padre y comparte la visión del cuerpo como envoltorio que muta para adaptarse al interior” 


Brandon Cronenberg, como buen ser humano, tiene una idea recurrente con la que convive en cada película. Su caballo de batalla interior es precisamente ese, el interior. Sin duda, Brandon recoge muy bien las enseñanzas cinematográficas de su padre y comparte la visión del cuerpo como envoltorio que muta para adaptarse al interior, pero muestra también algo muy personal y a eso me refiero cuando hablo de la idea que nos persigue. La de este director es la lucha que algunas personas tienen consigo misma porque no se entienden, no se quieren entender o porque directamente se odian. Esta lucha, que muchas veces se convierte en la más dramática de las batallas, es lo que explica en su segunda y brillante muestra como director.   

Decir que “Possessor” es una magnífica obra de body horror es quedarse muy en la superficie y en la anécdota. Lo que Brandon Cronenberg nos ofrece en esta película es una maravillosa obra de ciencia ficción con una lectura muy clara. Algo en lo que ya indagó en “Antiviral” (2012) retomado con más fuerza, al presentar a dos protagonistas en constante lucha para entender quiénes son y sobre todo, quiénes quieren ser. Todos los personajes principales de Cronenberg hasta la fecha, adolecen de una personalidad propia. Todos ellos viven en constante búsqueda para entender a su animal interior y sólo encuentran el significado de su verdadero yo mediante el riesgo y una concatenación de errores fatales. En “Possessor”, la vida se mide a través de estos riesgos y errores. Así nace una de las mejores combinaciones del año: Tasya Vos (Andrea Riseborough) y Colin Tate (Christopher Abbot). 


“en esta asfixiante batalla psíquica, todo queda bastante más definido de lo que quedaba en Antiviral”


El guión nos lleva a vivir una distopía, que podemos estar tentados a pensar como futura, pero que teniendo en cuenta las pocas pistas cronológicas que nos dan, recrea el inicio de la era internet. La sociedad vive ajena a la gigantesca manipulación de las tecnologías y cómo estas funcionan al servicio del capitalismo y la falta de escrúpulos. En ese mundo, existe una corporación de avanzados sicarios que se sirven de la capacidad de combinar lo orgánico con lo tecnológico y conseguir introducir consciencias ajenas en las mentes de las marionetas que ejecutarán los asesinatos encomendados. Tasya Vos, una de las mejores agentes de esta corporación, será la encargada de sustituir la mente de Colin Tate por la suya para realizar un trabajo que termine con la vida de uno de los más grandes magnates de la época. Con esta historia arranca una de las tramas más irresistibles e interesante en lo que llevamos de 2020, no solo por el conflicto interno que representa la unión de las mentes de Vos y Tate, sino por la lucha de titanes por el control de la psique, de la que somos testigos.

La fina línea entre la ultracomplejidad y la explicación vuelve a estar presente, una vez más, en una propuesta de Brandon Cronenberg, aunque en esta asfixiante batalla psíquica, todo queda bastante más definido de lo que quedaba en “Antiviral”. “Possessor” delimita bien las acciones para dar muchas pistas de las emociones, aquello que se relega a la saturación de colores y a la elegancia de unas imágenes que, pese a su violencia y ensañamiento, nunca pierden ese punto aséptico que tanto le gusta a Cronenberg. Su cine es un mal viaje, un viaje lleno de sangre, angustia, desconcierto, apatía, dolor y ruptura, pero es capaz de hacer que todo esto no pierda nunca el punto de vista estético. No es un cine pensado para dejar un poso de mal rollo en el espectador. Es un cine, que pese a todo lo que ocurre en pantalla, tiene olor a limpio. Mucho más calculado que visceral, frío en ocasiones, pero absolutamente irresistible


“que siempre te pregunten por tu padre con la intención de que hables más de él que de tu propia película debe ser una carga dura” 


El hecho de que “Possessor” cuente con unos descomunales Andrea Riseborough (“Mandy”, 2018) y Christopher Abbot (“Piercing”, 2018), es un añadido muy a tener en cuenta, pues la trama necesita a dos titanes en el front line para que todo adquiera una magnitud impresionante. Ambos actores, mangníficos, apostados en los colores y la música de una forma perfectamente empastada. Vuelvo sobre los colores, porque ya solo por el hecho de contar con la fotografía de Karim Hussain (“Hobo with a Shotgun”, 2011) y su invitación a la experiencia sensorial, la película ya es recomendable al cien por cien. Y si ahora os cuento que no escatima en violencia, que el gore es brutal y que la psicopatía va in crescendo durante los 102 minutos que dura la película, espero que se os hayan dilatado bien las pupilas y que hagáis lo que todo amante de la buena ciencia ficción y del buen terror debería hacer, grabarse este título en su agenda diaria hasta que pueda ver la película.   

Supongo que cuando te toca un padre como David Cronenberg y decides dedicarte al mundo del cine, las puertas se te abren tanto que saltan hasta las bisagras. Supongo también que llevar la etiqueta de hijo de y que siempre te pregunten por tu padre con la intención de que hables más de él que de tu propia película debe ser una carga dura. No obstante, las cosas son como son y tanto para bien como para mal, el apellido Cronenberg tiene un peso importante y no hay nada de malo en que Brandon esté influenciado por su padre. Yo también lo estaría de poder dedicarme al cine, así que no pasa nada si mencionamos “ExistenZ” ( David Cronenberg, 1999) en esta misma crítica, aunque si soy justa, también debería mencionar “Strange Days” (Kathryn Bigelow, 1995) o incluso “The Cell” (Tarsem Singh, 2000), salvando las distancias entre todas ellas.   

Espero que esa idea que atormenta a Brandon Cronenberg le siga persiguiendo durante mucho tiempo, porque dos de dos es una muy buena estadística y “Possessor” me deja hambrienta de nuevas experiencias. Carcelero, cierra esa puerta ya que las luces se han apagado.


7 comentarios:

Victor dijo...

Tomo nota de ella,,,,,,,,,,los genes tiran y parece que este chico sigue los pasos del padre.
Un saludo

Donnie dijo...

Que ganas de ver esta película. Si las expectativas ya estaban altas después de 'Antiviral', tras leer la crítica de MissTerror están por las nubes.. Su primera cinta me parece soberbia, imperfecta pero soberbia.

Un Saludo!

donnie

Missterror dijo...

Victor, los genes son los genes ;)pero también te digo que tiene algo muy suyo que añade valor a la propuesta.

Donnie- Qué ganas tengo de que la veas y nos des tu opinión. Sé que "Antiviral" te gustó mucho. A mí también y justamente tengo esa misma sensación, me pareció imperfecta pero maravillosa. "Possessor" es más perfecta. Creo que te va a encantar y me da miedo escribirte esto por aquello de las expectativas, pero es que uffffff.

Un abrazo.

El Rector dijo...

Missterror, en esta ocasión sí que te voy a comprar al hijísimo como animal de compañía, después de dejarme frío como un témpano con "Antiviral", película con la que he terminado quedándome (medio)frito en ambas intentonas de acercamiento, lo cual en mi caso no dice mucho a favor de sus virtudes, que no digo que no las tenga.

"Antiviral" ya mostraba un refinamiento y una elegancia incuestionables. Está claro que Cronenberg hijo ha cogido mucho del cine de su padre pero lo ha sabido llevar a su terreno, menos sucio, menos "enfermo", pero suplido con una matemática cinematográfica en la que dos más dos siempre suman cuatro. La vieja fórmula familiar adaptada a los tiempos.

En aquella ocasión, la historia nunca me llegó. Tampoco los personajes, por más simpatías que me despierten los excesos interpretativos del pelirrojo pecoso (seguramente, en su papel más comedido hasta la fecha, todo sea dicho). Nada que ver con "Possessor", una historia mucho más accesible o fácil de digerir, con un buen puñado de guiños a grandes momentos de la ciencia ficción y una pareja de actores absolutamente colosal. Abbot me ganó desde aquella primera en "Sweet Virginia", me parece un actor como la copa de un pino. El caso de Riseborough es otro, no conecté con ella en nuestros primeros encuentros (quizás no fueron los más adecuados), pero todo cambió con "Mandy", claro. En "Possessor", va un paso más allá. Muy grandes los dos.

No puedo decir otra cosa, he disfrutado mucho con la película, me atrevería a decir, que como en las grandes ocasiones en compañía de Cronenberg padre. Ojalá Brandon se labre una carrera digna de su apellido y esté con nosotros, en el género, muchos años. Si el camino es esta "Possessor", el futuro es aterradoramente sugerente.

Missterror, te compro hasta la última coma de tu inspirada disección :)

Saludos.

Missterror dijo...

Rector- Si en las dos ocasiones que has visto "Antiviral", solo te ha generado frialdad, los herpes labiales de las celebrities no son lo tuyo y Brandon Crinenberg patinó contigo. Mi visión de esa película es una muy diferente y cuanto más la veo, mayores virtudes encuentro.
Cierto que "Possessor" es mucho más accesible. También es más brutal y desoladora y como bien mencionas, muy inspirada. Lo de Abbot y Riseborough es tremendo! Uno de los mejores duos interpretativos desde los señores Defoe y Pattinson y aquel maravilloso faro en blanco y negro.

Sobre el pelirrojo pecoso, una lástima que no tuviera un papel en "Possession", aunque fuera pequeño ;)

Un abrazo.

Nick dijo...

Missterror, aguardamos por vuestra crítica de What we do in the shadows, segunda temporada. Besos

Missterror dijo...

Hola Nick, muchas gracias por la confianza ;) Lamentablemente, aún no la he visto. Tengo unas ganas increíbles pero me temo que sigo embarcada en la Enterprise con los excelentísimos Picard, Data y Riker y estoy totalmente focalizada en la exploración interplanetaria ;) Acabo de comenzar la temporada 6, por lo que calculo que a finales de junio ya haya completado la nueva generación y pueda centrarme en mis vampiros favoritos.
Si te soy sincera, no tenía intención de escribir sobre la segunda temporada, pero después de tu comentario, no dudes que lo haré :) Espero estar a la altura de las expectativas.

Un beso.

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