martes, 1 de septiembre de 2020

Crítica: Open 24 Hours

ANDREA CATÁSTROFE NOS HABLA SOBRE EL SALTO A LA PRIMERA DIVISIÓN DEL GÉNERO DE PADRAIG REYNOLDS TRAS TRES INTENTONAS PREVIAS DISCRETAS


“Nosotros los asesinos seriales somos sus hijos, somos sus esposos, estamos en todas partes.” Ted Bundy.


“un slasher contemporáneo extraído del manual (muy genérico) bien hecho, tanto en el ámbito del psico-drama como a la hora de incursionar el asesino en pantalla”


Hace unos meses leía El Monstruo Pentápodo de Liliana Blum... una novela corta, creo que más sensacionalista que buena, que retrata a un asesino y pedófilo... no me gustó y no llegué al final; lo más interesante que estriba en sus páginas es este mensaje de que en nuestra sociedad de pronto somos tan superficiales que no podemos ver a los monstruos que bullen y se multiplican entre nosotros. Me acuerdo de Ted Bundy, un hombre encantador, y personajes como Raymundo en El Monstruo Pentápodo, los cuales más allá de pasar desapercibidos, algo que los asocia es el hecho de que no están solos. No son asesinos solitarios, en ocasiones actúan sin que lo imagines y en otras arrastran consigo a su mejor amigo(a), esposo(a), novio(a), etc. De pronto eres cómplice o un monstruo peor: un observador.

¿Me estoy leyendo muy reflexiva? ¡Espero que no! Sólo es que necesitaba una introducción, y es que “Open 24 Hours” es todo menos seria. No obstante, es un slasher contemporáneo extraído del manual (muy genérico) bien hecho, tanto en el ámbito del psico-drama como a la hora de incursionar el asesino en pantalla. Capaz de iluminarnos el rostro en cada escena de violencia, suspenso y tensión, por anunciada y predecible que ésta pueda ser; acompañando con todo gusto a su no muy inteligente final girl, en otrora la novia y observadora del asesino en serie conocido como The Rain Ripper.


“Un detalle que se suma a favor es la iluminación, tanto en exteriores como en interiores, siempre aportando la suficiente nitidez de lo que está pasando y destacando el elemento inherente al asesinato: la lluvia”


Escrita y dirigida por Padraig Reynolds, “Open 24 Hours” (2018) es su tercera película, ambientada en alguna localidad de Misisipi, rodada en Serbia y protagonizada por Vanessa Grasse (“Leatherface” de 2017 o “Astral” de 2018). En mi opinión, con un mejor resultado que sus películas anteriores, “Rites of Spring” (2011), “Worry Dolls” (2016), o “Dark Light” (2019); tampoco es que sean tan buenas... “Open 24 Hours” logra ser entretenida y divertida a lo largo de todo su metraje.

Reynolds encauza su atención en Mary, una muchacha que hasta hace no mucho tuvo una relación amorosa/enfermiza con un asesino serial, claro, inicialmente no lo sabía, fue después que lo descubrió y aprendió a vivir con ello (el amor puede hacer estragos en cualquiera), hasta que atormentada por el sufrimiento de las víctimas decidió ponerle un alto y hacerlo arder. Literalmente le prendió fuego. Actualmente fue dada de alta del ala psiquiátrica de la prisión y liberada a la sociedad. Tema complicado, con esos antecedentes y el sobrenombre que los medios de comunicación le asignaron “La observadora”, pocos le darían una oportunidad, pero ha encontrado un empleo nocturno en, afortunadamente para el argumento de esta película: una gasolinera en medio de la nada. Es así como una lluviosa noche en donde las misteriosas llamadas telefónicas no tardarán en sucederse, el desfile de visiones y terrores nocturnos protagonizados por las imágenes de las víctimas, y una pila de cadáveres ejecutados por un extraño merodeador en impermeable, serán el tormento de Mary. ¿Qué tanto es realidad y qué tanto son alucinaciones?


“el humor y lo absurdo (esas decisiones malísimas que toman los personajes) jamás saturan el argumento, y eso se agradece”


Ya lo mencionaba, estamos ante un filme que perfectamente funciona como un slasher. Tenemos a nuestro asesino serial (con su respectivo fetiche de asesinar con un martillo bajo la lluvia) y su acecho, personajes que morirán de forma escalonada, y el enfrentamiento inminente con una no muy inteligente final girl, nada que no hayamos visto antes, aún así, el suspenso está correctamente modulado, tenemos unos buenos ángulos para las muertes, las cuales procuran ser variadas y sangrientas, un buen manejo de escenario (casi toda la película se resuelve en la gasolinera), el cual parece más grande de lo que debería (sumando la tienda, oficina, baños, etc.,) sin perder sus dotes de claustrofobia y tensión, y aunque es salido del manual, aprovecha para anular un par de cosas, como la sexualización de sus personajes y cursilerías en los flashbacks.

Un detalle que se suma a favor es la iluminación, tanto en exteriores como en interiores, siempre aportando la suficiente nitidez de lo que está pasando y destacando el elemento inherente al asesinato: la lluvia. La fotografía y el trabajo de cámara nos ayuda a ver las cosas como Mary, generalmente girando a su alrededor, consiguiendo a ratos transmitir su aprensión y fuga de la realidad. Las actuaciones son aceptables considerando el género (a veces tienden a lo dramático, a los excesos, pero es parte de ello). En cuanto a los efectos especiales, consiguen lo esperado de la acción y violencia (siempre me ha gustado ver un martillo golpear rostros); el humor y lo absurdo (esas decisiones malísimas que toman los personajes) jamás saturan el argumento, y eso se agradece. Por último cabe mencionar el estupendo diseño de producción, por cuestiones de financiación la productora considero rodar en Serbia, trasladando una replica de la gasolinera, una versión norteamericana muy similar de la que inspiró en la vida real a Reynolds (dice la anécdota), hace más de 9 años cuando filmaba “Rites of Spring” en Misisipi.

¿Qué no me agrada tanto? Tal vez, tal vez... el rol un tanto diluido del asesino... la música bastante olvidable, algunas “vueltas de tuercas” más predecibles de lo que a todos nos gustaría, y sus respectivos agujeros en el argumento. En términos generales, un filme bastante aceptable, aunque ligero, finalmente, el género slasher tampoco da para hoy día ser tan increíble.


4 comentarios:

Astinus dijo...

Quizás vaya siendo hora de darle una oportunidad al slasher después de años perdido del mismo, salvando la excepción de nuestro querido Michael Myers. Queda claro, por el análisis, que la cosa va muy encaminada a un producto arquetípico bien hecho, que ya es más de lo que muchos productos contemporáneos podrían ofrecer.

Aunque me preocupan mucho ese tipo de finales porque pueden llegar a "cargarse" todo el metraje, espero que esta vez no sea así y quede en algo más anecdótico que definitorio.

El Rector dijo...

Yo voy a ser muy directo: en mi opinión es lo mejor que ha rodado Wes Craven desde "El Sótano del Miedo". Entiendo que esta tampoco puede ser una afirmación que sorprenda, pues la filmografía del maestro es bastante regulera (por decirlo suavemente) de los noventa en adelante, nada que ver con su gloriosa época anterior.

Y es que lo de Reynolds me parece uno de los mejores homenajes que se le han hecho hasta la fecha al gran Wes, por más que el erotismo en ocasiones apura tanto, que se termina tornando en pornografía. Algunos lo entenderán como plagio, ya se sabe que hoy lo que se lleva es ver el vaso medio vacío, pero para mi esta "Open 24 Hours " es un ejercicio de pleitesía como pocas veces se ven.

Predecible, puede ser. Pero es que si algo pone (y escrito en sangre) en el manual del slasher, es que este debe hacer gala como condición sinecuanum de dicha previsibilidad. Y por supuesto, de esa inocencia implícita y que siempre han traído de serie las finals girls (a mi me parece que Vanessa Grasse lo borda en el rol). El asesino mola, tiene violencia por un tubo, tensión, ritmo, atmósfera... no se, yo no se verle pegas y he disfrutado como un cochino. De hecho, hacía mucho tiempo que no lo hacía tanto con una película de este tipo (y también meto ahí a la última entrega de "Halloween"). De lo mejorcito que he visto este año hasta la fecha.

Saludos.

Andrea Catástrofe dijo...

Posiblemente el cineslasher es el que menor laxitud posee a la hora de “reinventar”,ya que debe ajustarse a los cánones para sólo así, portar elepígrafe.

Entonces, ¿cuandotenemos un resultado satisfactorio? Más allá de concebir unapelícula que en teoría explora otras formas (aunque no esimposible, ahí tenemos a Behind the Mask: The Rise of LeslieVernon), están las películas que hacen una buena ejecución delguión ya establecido. Es donde la previsibilidad es unacaracterística importante, y la simpatía recae en el ritmo, o en suasesino (por ejemplo el querido Michael Myers, Astinus), o en lasmuertes que brillan gracias a la tensión conseguida. 

Y... por cierto,buen punto Nando. En efecto, sé que es una cuestión de gustos...pero pareciera que lo de hoy, es desvalorizar las cosas. Esanegatividadmal disfrazada de intelecto.

Hay que permitirnosdivertirnos más seguido.

¡Saludos!

Muñecos de Terror dijo...

Un gran aporte sin lugar a dudas. No obstante, no suelo ser muy partidaria de terror y contemporáneo, ojala este Slasher sea la excepción...

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