miércoles, 22 de junio de 2022

Crítica: Todo a la vez en todas partes

KRUEGER NOS HABLA SOBRE EL NUEVO TRABAJO DE LOS DANIELS, UN DELIRANTE VIAJE POR EL MULTIVERSO QUE TE VOLARÁ LA CABEZA


Actualmente, el concepto de multiverso se encuentra de rabiosa actualidad, al menos dentro de los circuitos cinematográficos más comerciales. Sería el equivalente al término ERTE de hace unos años: muchos no teníamos ni idea, pero estaba hasta en la sopa. Después de las incursiones Marvel y de la futura incorporación de DC al tinglado, nos llega la propuesta, probablemente, más estrafalaria que haya surgido o vaya a surgir al respecto: una locura conocida como “Todo a la vez en todas partes” (Daniels, 2022). 


“Una idea muy de cómic, pero la novedad viene en cómo nos cuentan la historia y en los bandazos que está termina pegando”


Sin ser especialmente fan del anterior film de la dupla de realizadores, “Swiss Army Man” (Daniels, 2018), que me pareció un chiste alargado hasta la extenuación, reconozco que la película protagonizada por una enorme Michelle Yeoh ha conseguido volarme la cabeza y provocar esa manida frase de “nunca has visto nada igual”. El caso es que con “Todo a la vez en todas partes” la sentencia resulta cierta. El argumento no es especialmente enrevesado, siempre que uno entre por el aro de la idea de multiverso: una mujer común e infeliz debe salvar múltiples realidades de un agente del caos, que pretende destruir todo lo que conocemos, o al menos como lo conocemos. Una idea muy de cómic, pero la novedad viene en cómo nos cuentan la historia y en los bandazos que está termina pegando

Para empezar, los protagonistas distan mucho de ser ejemplos superheroicos: una familia dueña de una lavandería que, en pleno recibimiento del abuelo materno, debe hacer frente a una auditoría fiscal. Son un matrimonio formado por Michelle Yeoh y por Jonathan Ke Quan que, en una elección de reparto nada casual, es aquel mozalbete que salía en “Los Goonies” (Richard Donner, 1985) e “Indiana Jones y el templo maldito” (Steven Spielberg, 1984). Mis aplausos para Ke Quan, ya que compone el mejor personaje de la historia, además de desempeñar un papel fundamental en la trama. Hay que añadir una hija lesbiana y un abuelo de mentalidad old school. Tampoco resulta evidente la composición de los villanos: un personaje que no revelaré (pero que lleva al extremo la idea de vestuario loco) y una Jamie Lee Curtis como funcionaria cansada de todo y de todos (una funcionaria normal vaya). 


“Y si pensáis que todo gira en torno al espectáculo freak masturbatorio de ir cada vez un poco más lejos, sus veinte minutos finales incluyen una carga emotiva con la que resulta difícil no empatizar”


“Todo a la vez en todas partes” es tantas cosas al mismo tiempo (menudo chiste vago) que resulta adecuado evitar contar mucho sobre ella, de cara a que los espectadores puedan verse sorprendidos con su increíble mezcla de comedia, ciencia ficción, drama romántico e incluso existencial, además de película de artes marciales. Un metraje (140 minutos) excesivo a todas luces ayuda a esa sensación de avasallamiento, de caos, de sorpresa continua, de expectación y de suspensión de la lógica (salchichas, piñatas, rocas). 

Como pretendo evitar comentar los mejores momentos de la película, ya sean gags o secuencias completas, me limitaré a aplaudir como una cinta con semejante temática (y con las posibles derivaciones que ello implica) termina siendo una oda, sentida y sincera, a las personas normales y corrientes, una apología de los perdedores. ¿Cuántas películas conocéis de viajes entre realidades que tengan como sus dos principales escenarios una lavandería y un registro? Personajes mundanos en no lugares, todo ello con karate y viajes por el espacio tiempo. ¡Chúpate esa Nolan! 


“Lejos de ser un hype por el hype, reconozco que Todo a la vez en todas partes es una película tremendamente original, divertida y, porque no decirlo, imprescindible” 


Y si pensáis que todo gira en torno al espectáculo freak masturbatorio de ir cada vez un poco más lejos, sus veinte minutos finales incluyen una carga emotiva con la que resulta difícil no empatizar. Al igual que con la historia del cadáver con pedos, los Daniels terminan poniéndose muy sensibleros. Prefiero cuando se ponen locos (esas formas de saltar entre versiones de uno mismo en distintas realidades dejan a los teléfonos de Matrix a la altura del betún), pero es justo reconocer que ofrece un cierre dramático que el personaje interpretado por Yeoh merece. Menos gracia me ha hecho el plano final y lo que podría deducirse de él… 

A24 vuelve a sumar un nuevo éxito, ya que la película ha funcionado relativamente bien en términos comerciales, para ser una obra independiente, y ha tenido un recibimiento crítico tremendo. Lejos de ser un hype por el hype, reconozco que “Todo a la vez en todas partes” es una película tremendamente original, divertida y, porque no decirlo, imprescindible. Hay que aceptar el juego al comprar el ticket y no os preocupéis si en algún momento pensáis que os están tomando el pelo, todo forma parte del viaje. Si me disculpáis, tengo que dejaros, para masticar un lápiz de labios.


1 comentarios:

El Rector dijo...

Yo me lo pasé la mar de bien con "Swiss Army Man", de hecho, en su momento me pareció de los pocos premios coherentes que ha dado el festival de Sitges en años (hoy sigo pensando lo mismo), pero esta "Todo..." es otro nivel, es una puñetera maravilla que no deja de sorprender del primer al último minuto, ofreciendo un poco de todo y haciéndolo todo muy bien. Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta, pero eso los Daniels se lo pasan aquí por el forro. La película nunca deja de proponer cosas nuevas y nunca deja que el espectador se acomode pese a su larga duración.

A mí me ha dejado sensaciones parecidas a las que en su día me dejara la primera entrega de "Matrix", la de estar viendo algo tan fresco, tan inclasificable y sorprendente, que sin duda dejará una muesca en la historia del género. Me encanto lo que hizo Marvel con "Loki", pero los Daniels (jugando eso sí, con otras reglas), elevan la fórmula a otra dimensión... o universo.

El reparto es un puntazo. Yeoh, a la que comencé no tragando en "Star Trek: Discovery", ha sabido ganarse el puesto. Su personaje en la serie terminó siendo de los más interesantes, luego también tuvo su parte de culpa en la inesperadamente divertida "Shang-Chi..." y aquí ya, se lleva absolutamente toda la gloria. Un gusto volver a ver a Data tantos años después y a la Curtis en un papel de este tipo. Sin olvidarnos, claro está, de Lo Pan (un cameo de Russell hubiera sido ya de órdago).

Directa a lo mejor del año desde ya. Ahí estará con el murciélago luchando por el premio gordo.

Saludos.

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