domingo, 20 de octubre de 2019

Crítica: Girl on the Third Floor

Sitges 2019 ha dejado a su paso un enorme rastro de cadáveres a modo de grandes películas, algunas de ellas muy inesperadas, sin ir más lejos, la no tan distópica “El Hoyo” (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019) que a la postre, y con permiso de la incuestionable victoria moral de “Bliss” (Joe Begos, 2019), ha terminado siendo la gran triunfadora del certamen acaparando buena parte de los más importantes galardones. “Girl on the Third Floor”, ópera prima de Travis Stevens, no ha resultado ni tan mediática ni, seguramente, pueda contarse entre las primeras espadas de la edición, pero debo reconocer que a nivel personal, ha sido la que más provecho ha sabido sacar de mis bajas expectativas.


“sabe sacar el máximo rédito de todos y cada uno de los elementos que coge prestados de otros tantos títulos”


Estas, las bajas expectativas, venían dadas por la pereza o desconfianza que suelen generarme últimamente las películas sobre casas encantadas. No, no he tenido en estos últimos tiempos experiencias demasiado satisfactorias con este tipo de cine, por lo que la sinopsis de una película como “Girl on the Third Floor” no me resultaba especialmente erótica. A esto, había que añadir otro elemento importante a tener en cuenta, su protagonista. Ni más ni menos, que el luchador de wrestling C.M Punk.

El desembarco de estrellas de la lucha libre en el cine es una constante más o menos habitual desde que aquel desorbitado Hulk Hogan se empeñase en arruinar la infancia de incontables niños y adolescentes con sus apariciones en la pequeña y gran pantalla, traumatizándoles incluso de por vida en los casos más sangrantes destrozando desde dentro las mentes más maleables. La lista de luchadores que han experimentado tan kafkiana metamorfosis es larga y perturbadora, pero no siempre ha sido así. En raras ocasiones, algunos de estos individuos han sabido adaptarse a las exigencias de su nuevo rol e incluso hacerse su hueco dentro de la industria. “The Rock” por ejemplo, aunque se haya quedado a medio camino de aquel ambicioso (e imposible) intento de convertirse en el nuevo Arnold Schwarzenegger, ha hecho carrera. Y por supuesto, un Dave Bautista, que además de músculos, ha demostrado que tiene notables dotes para la interpretación.


“el método de Punk en Girl on the Third Floor, que no es otro que intentar emular al mejor Bruce Campbell”


Todo esto nos lleva a poner la lupa en C.M Punk, a priori mi gran terror y a la postre, uno, o posiblemente, el principal encanto de esta “Girl on the Third Floor”, una película modesta que sin partir de una premisa especialmente interesante, ni mucho menos original, teniendo seguramente en “El Último Escalón” (“Stir of Echoes”, David Koepp, 1999) su mayor “influencia”, sabe sacar el máximo rédito de todos y cada uno de los elementos que coge prestados de otros tantos títulos.

C.M Punk, es malo, muy malo. Y esa es, al menos en esta ocasión, la clave de su éxito. Dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso, también se habla de la suerte del principiante (también lo veremos este año en el remake de “Rabid”), no lo se, el caso es que el método de Punk en “Girl on the Third Floor”, que no es otro que intentar emular al mejor Bruce Campbell (si es que existe otro), funciona, ganándose al respetable desde la primera de sus muecas con ese perfil de granuja con los mínimos escrúpulos cercano al anti héroe homologado que tantos años llevó por bandera Campbell y que ahora parece tener, en el musculado torso de C.M Punk, su más potencial heredero. Si este modus operandi elevó a Campbell (fuera coñas, un actor de muchísimo más talento que su “pupilo”) a los altares de la gloria como figura icónica del género, a Punk le vale para lidiar con todos los tópicos y guiños que la película va desgranando y que el buen aficionado al género tendrá a bien reconocer y apreciar. Ver caer una vez más, esa pelotita por la escalera, le dibujará una sonrisa cómplice a más de uno. Y la lista es larga.


“resulta encomiable lo bien que esta sabe conjugar los momentos más cómicos, con otras situaciones genuinamente de terror”


Las virtudes de la película no obstante, no se limitan en exclusiva a la figura de su protagonista. De hecho, resulta encomiable lo bien que esta sabe conjugar los momentos más cómicos, con otras situaciones genuinamente de terror, faceta esta que va ganando peso a media que avanza la historia, llegando a ofrecer algunas situaciones realmente perturbadoras (alguno no volverá a mirar con los mismos ojos las bolas chinas).

Sarah Brooks y Trieste Kelly Dunn, la pareja de féminas que acompañan a C.M Punk al mando de las operaciones terminan de dar forma a ese trío romántico, como siempre, abocado a la tragedia y al que tanto partido le sacan aquí los guionistas al saber encajarlo como una pieza más del puzzle dentro de este batiburrillo de títulos tan reconocibles como “House: Una Casa Alucinante” (Steve Miner, 1985), “Al Final de la Escalera” (Peter Medak, 1980) o “We Are Still Here” (Ted Geoghegan, 2015), con la cual también comparte su buen gusto por la sangre y la casquería, y que todo ello se sienta, lejos de un “copia y pega”, algo lo suficientemente homogéneo como para que el espectador pase, con gusto, por el aro. Y es que como decía al inicio, “Girl on the Third Floor”, pese a las (producentes) limitaciones de C.M Punk y un tramo final que, por exigencias del guion pierde un poco de fuelle, contiene los suficientes elementos como para ganarse ese título que tanto se ha otorgado según barrios a lo largo de este Sitges 2019, el de “joya oculta del festival”. En el mío, sin duda es esta.

Lo mejor: C.M Punk, el exquisito equilibro entre comedia y terror y su buen gusto por lo creepy.

Lo peor: Que prefieras a Kevin Bacon, la comedia de terror no sea lo tuyo y seas un/a habitual con las bolas chinas.


3 comentarios:

Missterror dijo...

Yo no me atrevería a decir que fue la joya del festival, pero sí que fue una película sorprendente. Rezuma tanto bizarrismo y mezcla tantas cosas sin demasiado sentido, que el hecho de que todo ensamble bien y que pases un buen rato, es de lo más desconcertante.
Totalmente cierto lo de CM Punk. Imposible no pensar toda la santa película en Ash Williams. Su sobreactuación debería pasar al olimpo de las interpretaciones. Lo que me temo es que no era voluntaria, pero ejem ejem, hagamos como que él ideó su personaje Don Koch con todos esos tics nerviosos y esa expresión de sorpresa continua de una manera consciente y así seremos más felices.
No entiendo muy bien los comentarios tan negativos que cosechó tras su paso por el festival. Creo que es una película que encaja muy bien en el programa del festival (no como otras de las que ya hablaremos...) Yo le bajo una estrellita y tan amigos :)

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, yo no he hablado de "joya", he hablado de "joya oculta", que son dos cosas muy diferentes :)

Sabiendo lo "fan" que eres de Bruce Campbell, no se si la comparación con C.M Punk en tu caso, sería algo positivo, jeje.

Pero bueno, Punk y the chosen one aparte, la película es tan divertida, se palpa tanto el cariño puesto en cada guiño y resulta tan sumamente bizarra, que es imposible no pasárselo bien con ella. Yo no se si cosechó malas opiniones en Sitges, lo único que se es que la sala se lo pasó pipa viéndola si hacemos caso a los aplausos y las ovaciones generalizadas. Supongo que como se suele decir, una película muy "festivalera" ;)

Saludos.

El Rector dijo...

Maravillosa oportunidad de disfrutar estos días en el canal DARK de esta pequeña joyita. Más ahora que por fin y después de mucho tiempo, se han dignado a emitir en HD.

Saludos.

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