jueves, 9 de enero de 2020

Crítica: The Grudge (2020)

Es bastante común que al comentar a otras personas que veo, leo y escribo mucho sobre cine de terror me hagan la siguiente pregunta (seguro que os ha pasado a muchas y muchos): ¿cuál es la película que más miedo te ha dado? Yo he hecho esa pregunta a veces y no es difícil encontrar a la otra persona reflexiva hasta que suele darte una respuesta aproximada. En mi caso, siempre lo he tenido claro desde un otoño de 2004 en el que, en mi impulsiva juventud, comencé a devorar DVDs de terror del videoclub de mi barrio, alquilando uno tras otro. De esta manera llegué a “The Grudge” (2002, Takashi Shimizu) y su imponente portada en la que aparecía un rostro infantil muy marronero. Como mandaban los cánones, apagaba las luces, encendía el aparato reproductor de turno y me sentaba frente a mi tele de tubo a disfrutar de las imágenes. En esta ocasión, quedé tan impactado por lo que vi que me llevé, literalmente, cinco días sin dormir. Una semana más con la luz encendida toda la noche. Varios meses sin quitarme de la cabeza la escena de las sábanas moviéndose y ella, siempre ella, mirándome desde dentro de las mismas.


“un director que venía de firmar una de las películas más intensas de los últimos años. Nicolas Pesce era el artífice de la fantástica The eyes of my mother”


El impacto que me transmitió el pseudo-remake de Ju-On (estrenada dos años antes por el mismo director) pervive hasta hoy día. Vi la continuación, he visto todos los refritos norteamericanos y hasta me he permitido el lujo de volver a ver la película en dos ocasiones más en estos quince años que han pasado desde entonces, y en ambos reviví con especial aprensión los recuerdos de mi infancia.

Está claro que el J-Horror es especial. Y cómo no va a serlo cuando humanizamos espíritus y le damos ese toque oscuro y hasta poético que se respira en el cine oriental, ese espacio contemplativo en el que todo lo que subyace en otros mundos llega al nuestro de una forma cotidiana, especial. Quizás ese es su mayor valor: “The Ring”, “Llamada perdida”, “The Eye”, etc. refrendaban una forma de hacer cine que huía del espectacularismo o mitificación del fantasma, del espíritu malvado para humanizarlo, dotarle de un sentido real y anclarlo en una cuestión fundamental: la inevitabilidad. En “The Grudge”, la particularidad más terrorífica es lo inevitable del sino de sus protagonistas. Entrar en la casa, poner un pie dentro, es la firma de una sentencia irrevocable. El recorrido del metraje es un cruce sintomático de una enfermedad incurable, de historias cruzadas con el mismo final, de una profecía autocumplida en la que todas las personas morían sin razón aparente. No había conexión con un pasado trágico, no habían hecho nada malo. Eran personas de la calle, como tú y como yo, que entraban por diferentes motivos…y acababan en las garras de un ser dispuesto a arrasar con todo fuese donde fuese.


“Se observa en un segundo plano y con mucha abstracción la intención del director de hacer un remake en el estilo y no en lo visual”


Eso, y el golpe efectista de falso documental, del maravilloso uso del silencio y de la humanización de sus protagonistas nos llevaba a sentirnos más cerca que nunca. Sentíamos miedo al entrar en un nuevo hogar. Yo todavía siento escalofríos cuando entro en una nueva casa. Me impone el estado anímico de la misma. Eso ya lo habíamos visto en “The Amityville Horror” (1979), pero mientras allí es la casa la que imbuye de malignidad cada uno de sus muros, aquí son una mujer y su hijo vilmente asesinados. Y no hay vuelta atrás. Y no hay forma de cortar con ello.

En toda esta tesitura, yo estaba más contento que unas pascuas. Los remakes me generan, por norma general, cierto rechazo, pero hay que reconocer que habíamos visto cosas potentes últimamente como la “Suspiria” (2010) de Guadagnino. Para esta ocasión teníamos, además, a un director que venía de firmar una de las películas más intensas de los últimos años. Nicolas Pesce era el artífice de la fantástica “The eyes of my mother” (2016) y de la aceptable “Piercing” (2018). Dos obras donde refrendaba un estilo muy personal, especialmente en la primera, en la que la fuerza de la imagen y el silencio ofrecían un producto genuino y diferente. Para esta ocasión iba a tomar uno de los buques insignia del J-Horror y lo iba a refrendar con su particular estilo, un estilo que desde ya digo que no aparece en ningún lado.


“se pierde esa humanización de los personajes tan propia de la versión japonesa para contarnos historias muy dramáticas que no encajan dentro del guion”


“The Grudge” empieza bien. Promete. La primera escena nos conduce a una conexión total con la casa japonesa, y entonces uno siente esperanzas cuando ve que se ha emulado exactamente el mismo hogar, con el mismo jardín y las mismas paredes. Entonces todo se vuelve espejismo con el paso de los minutos cuando descubrimos que es más un guiño que un leiv motiv.

Yo entiendo lo que Pesce intenta transmitir: el cruce de las diferentes historias de muerte que han acaecido en la casa, la transfiguración del mal en cada muerte e incluso el intento de presentarnos a una protagonista atormentada tan dada a este tipo de filmes. Pero es que se conduce de una forma terriblemente mala. La película no es confusa, pero aburre tanto espacio muerto, tanta banalidad en el guion, tanto susto innecesario y fatalmente ejecutado, en ocasiones con momentos que rozan la vergüenza ajena. Se observa en un segundo plano y con mucha abstracción la intención del director de hacer un remake en el estilo y no en lo visual, pero es que el estilo de la película japonesa es, principalmente, su mayor fortaleza. Y aquí se derrumba desde el minuto uno. No empatizamos con ningún protagonista, no nos interesa lo que les pase y cansa verlos volver una y otra vez a lo mismo. Se dan demasiadas cosas por hecho y otras no se extienden. Pero, sobre todo, se pierde esa humanización de los personajes tan propia de la versión japonesa para contarnos historias muy dramáticas que no encajan dentro del guion. Esa obsesión perenne porque los protagonistas sean personajes con algún tipo de toque especial cansa en el cine en general y el terror en particular.

Conforme pasan los minutos aquello va volviéndose insufrible, con una cacofonía de sustos enlatados, caras renderizadas y el sonidito de turno mal enfocado, una protagonista sin carisma, un secundario bien interpretado y desaparecido en combate o, precisamente, una conclusión predecible y hasta sosa sin ningún tipo de final a gusto de nadie. La incredulidad es mayor cuando se sabe quién está detrás de las cámaras, y solo en algún plano de movimiento lento se observa algo del particular estilo de su director, que durante el resto del tiempo se limita a enfoques tradicionales para revolver un género trillado. Qué pena da, tanto por el proyecto como por las manos que estaban detrás, pero está clara una cosa: que dejen en paz a Sadako.


10 comentarios:

Art0rius dijo...

Le di una oportunidad por las críticas moderadamente positivas que había leído en páginas de habla hispana y, porque, como tú, el director me llamaba muchísimo.
Pa que fui a buscar merluza a la sierra, Astinus :(
La montaña rusa empieza bien, el inicio promete. Pero el ver a cierta actriz metida en el enésimo fregado con fantasmas de su carrera ya me empezó a caer el ánimo. Y luego, ya el resto no puedo estar más de acuerdo contigo.

Dejen a sadako ya en su pozo, coñe ya!

Donnie dijo...

A mi no me ha parecido tan mala la verdad. No es un películon pero a mi me entretuvo y en una cinta como esta se básicamente lo que espero. No soy fan de la cintas de Shimizu, de hecho me cuesta mucho entender que gusten tanto y 'The eyes of my mother' me parece uan cinta de lo mas enfermiza y creo que esta maldición tiene algo de esa atmosfera enfermiza de la cinta que supuso el debut de Pesce pero lo comercial acaba lastrando a la película.. Me encantó la Riseborugh y ver a Lin Shaye haciendo otra vez el mismo papel pues ni me cansó ni me apotó nada..

Un Saludo!

Donnie

Yann dijo...

Una cosa: el cine de terror asiático no humaniza los espíritus. Es más, es justo lo contrario. En el cine occidental, los espíritus es el alma muerta que permanece, es la propia persona sin su cuerpo mortal. Es la parte considerada inmortal en la mitología cristiana.

En el cine de terror asiático el espíritu no es el alma de la persona. La persona está muerta, finita, se ha ido, no existe. Lo que queda es una especie de eco de la tragedia, una maldición creada por esta. No es un alma ni un espíritu, no se puede razonar con él ni aplacarlo. Es una fuerza destructiva sobrenatural. No es maligno, de la misma manera no es maligno un terremoto, ni una plaga.

En los últimos quince años se ha importado al cine asiático el concepto occidental del fantasma, a menudo mezclándolo con el mito de la reencarnación. Pero es importado de aquí, no original.

Astinus dijo...

Art0rius: a mí me pasó lo mismo. Las críticas creo que, de forma general, han aupado un poco por encima la película, al menos después de verla. Demasiado confusa y plana en su momento final y con un recorrido aburrido. No sé, yo me esperaba más.

Donnie: ¡A mí todo lo contrario! Las cintas de Shimizu me encantan, tanto por lo pausado de su estilo como por la formulación de su recorrido plano a plano, tan arquetípico del cine oriental. Eso sí: entiendo que se pueda hacer pesado, igual que veo que esta versión es más dinámica y "occidental". Yo no pude con ella la verdad, lo cual no quiere decir que me entretuviese en su primer tercio, pero luego ya empecé a mirar el reloj, y eso suele ser mala señal ;)

Yann: ¡Gracias por la aclaración! Al humanizar espíritus me refiero a darle forma humana, a hacerlo espíritus discernibles y no kamis multiformes como suelen representarse en el folklore japonés.

Donnie dijo...

Astinus, en cuanto se empieza a mirar el reloj mal vamos... Con esta maldición me ocurre algo parecido, no tanto pero parecido, a lo que me ocurrió con 'El hijo' es como si Pesce quisiera hacer algo mas, hacer una atmosfera malsana pero como no deja de ser una cinta comercial parece que se ha contenido.. Ese mal rollo que transmitia su primera película es demasiado hardcore para una cinta que quiere funcionar en taquilla pero bueno... es lo que hay

Un Saludo!

Donnie

espacio muerto dijo...

Hola, una de las películas que me tenían con ganas de verla, me bajoneó el análisis, igual la veré pero le tendré menos expectativas, para no salir decepcionado.

Pasen bien

hernanm6 dijo...

Hola, cuervos! Tanto tiempo... Espero que os encontréis de puta madre. Coincido, Astinus. Nunca abrevo en remakes, si puedo evitarlo, y menos tratándose de un cine al que le debo incontables horas de placer, como el japonés. Pero, en este caso, tal como a tí,me interesó ver cómo resolvía Pesce -y qué podía revisar o mejorar; si no, para qué diablos una remake- del original de Shimizu-San... El resultado es mediocre, sin más. Y esto se debe a las malditas convenciones de la industria. Lo dije antes y lo repito: si el género supuestamente más "libre" -o "libertario", si os gusta más- queda engrampado por los tópicos y los clichés, estamos mal. Pero mal que mal. Mirad, en estos momentos voy por el segundo visionado de "Los chicos salvajes" ("Les garcons sauvages"), de Bertrand Mandico: el antídoto perfecto para tanta tontería convencionalista, tanto tópico de maqueta, tanta "emoción" prefabricada. Os la recomiendo tan calurosamente como calurosa es la canícula que azota en estos días mi azotada Patria. Y, puesto a pensar, ¿por qué diablos estoy hablando como español de España...? Es que mola, tíos...

Astinus dijo...

Donnie - Tienes toda la razón, es demasiado sintomático como para no preocuparse jajaja

Espacio Muerto - Efectivamente, es mejor ir con las expectativas bajas. Quién sabe, quizás así te sorprende ;)

Hernanm - Yo también soy más de la versión de Shimizu, aunque entiendo que pueda echar para atrás. Pero, efectivamente y como se decía, la putada de todo esto es pasar por el filtro de los clichés y convencionalismos. Es seguro que Pesce ha tenido que meter el freno de mano, pero al intentar un batiburrillo al final ha quedado pues...poca cosa. Muy poca.

RocketToRussia dijo...

Muy malo este remake, no me gustó nada, especialmente que hayan dejado de lado a Kayako y Toshio para reemplazarlos por su "versión" estadounidense.
Los personajes como bien decís, son insoportables en todo momento, las muertes son malísimas y los continuos flashbacks e historias paralelas que van transcurriendo en la película, a mi como espectador no me enganchaban en ningún momento.
Sinceramente no veía la hora de que se mueran todos los protagonistas.

Missterror dijo...

Totalmente de acuerdo con la crítica. Está claro que Pesce va de más a menos :( Me fascinó tanto lo que hizo en "The eyes of my mother", que no entiendo lo que ha ocurrido con "The Grudge". Me temo que Pesce es de lo más terrenal y que el tema sobrenatural le viene grande, o directamente no le interesa y por eso pone el piloto automático.
Creo que "The Grudge" habría sido una buena película de no haber tenido fantasma vengador y claro, tratando justamente de esto la historia, se convierte en una película interesante en la parte natural y bochornosa en la sobrenatural. Una pena porque está bien hilada y tiene momentos interesantes. Ahora, es salir cualquiera de los fantasmas y caerse la gotita de sudor de vergüenza ajena por la frente.

Por cierto, a la pregunta inicial, no tengo duda: "El Exorcista" es la película que más miedo me ha dado, que más miedo me da y que más miedo me dará en mi vida.

Saludos.

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