sábado, 6 de junio de 2020

Crítica: La Novena Configuración

William Peter Blatty autor de la novela en la que se basó la famosa película de William Friedkin ‘El exorcista’ y que el propio escritor se encargó de adaptar en su paso del papel a la pantalla grande, llevó siete años después al cine otra de sus obras, en este caso ‘La novena configuración’ también conocida como ‘Twinkle, twinkle, “killer” kane’ donde el escritor igual que ya hizo en ‘El exorcista’, en ‘El exorcista III’ o en otra de sus novelas, 'Dimiter,' muestra su obsesión por la religión. En el caso de 'El exorcista III' esta estaba todavía más presente en la novela 'Legión', algo que el lector podía observar en la primera parte de la obra plagada de elucubraciones pseudofilosóficas y religiosas por parte del sargento Kinderman. Blatty en gran medida las dejó de lado a la hora de llevar su novela a la pantalla grande, algo que para la persona que escribe estas líneas es de agradecer.


“hay un exceso de histrionismo que acaba frenando de alguna manera al espectador haciendo que a este le cueste centrarse en la historia”


Tras su participación en diversos combates algunos soldados de alto rango sufren extraños brotes psicóticos lo que deriva en que, por culpa de la imposibilidad de saber si estas personas están enfermas o fingiendo, el gobierno los recluya en localizaciones secretas para su tratamiento. A la última de ellas, de un marcado carácter experimental, llegará un nuevo psiquiatra que cree que para que los pacientes se enfrenten a sus miedos lo mejor es que estos disfruten de libertad para hacer todo aquello que quieran.

'La novena configuración' se mueve en dos niveles: El primero de ellos centrado en la intriga de la historia, que le sirve al director y escritor para desarrollar toda la trama acerca de si los protagonistas están realmente locos o no, y que sirve además para situar a estos en un bando o en otro. Por desgracia este acercamiento a los personajes acaba tomando un tono demasiado folletinesco lo que le hace perder un tanto de fuerza. Los sueños prestados del protagonista tienen una mayor presencia en la novela, lo que hace que de alguna manera estas escenas no acaben funcionando como deberían en la película. El segundo de ellos es de un marcado componente religioso donde igual que hacía el Sargengo Kinderman en 'Legión', los personajes interpretados por Stacy Keach, el sargento Vincent Kane, y Scott Wilson, Cutshaw, hablarán largo y tendido sobre la existencia de Dios.


“podemos decir que Kubrick está presente en esta película de muy diversas maneras”


El que hemos definido como primer nivel de la historia llevará a muchos espectadores a pensar en 'Alguien voló sobre el nido del cuco'. Blatty vuelve a jugar con la idea de una o varias personas que fingen (O no) estar locas para no asumir el peso de sus acciones, bien ir a la cárcel como en el caso de McMurphy, bien para no tener que volver al combate. Esta idea, la de jugar con el hecho de si los pacientes ingresados en ese castillo están cuerdos o no, es reforzada por Blatty tanto en la novela como en su adaptación al cine por el uso de diversos comentarios acerca de 'Hamlet'. Por desgracia en 'La novena configuración' hay un exceso de histrionismo que acaba frenando de alguna manera al espectador haciendo que a este le cueste centrarse en la historia, llegando incluso a pensar si merece la pena seguir viendo la película. Reconozco que personalmente la forma elegida por Blatty para dar a conocer a sus personajes me costó tanto en la película como en la novela, donde siempre tuve la sensación de que todo era mucho más excesivo y caótico.

Ese McMurphy que parece tener una gran influencia sobre el resto de los pacientes es aquí sustituido por Cutshaw, el caso más extraño de todos ya que este no es un soldado que estaba luchando en el frente si no un astronauta que canceló la cuenta atrás para un viaje a la luna. Sorprendentemente es aquí donde descubrimos que esta podría haber sido una obra de referencia para Rodney Ascher y su 'Room 237'. Material de primera para su análisis acerca de la simbología e influencias de la cinta de Kubrick. Es cierto que ambas películas, 'La novena configuración' y 'El resplandor' fueron rodadas en 1980 y que la novela en la que se basa la cinta de Blatty tuvo una primera edición en 1966 y otra en 1978 donde el autor desarrollaba muchas de las ideas que simplemente se apuntaban en la primera edición de la misma, pero detalles como la cortina que aparece en varias de las escenas de 'La novena configuración' nos hacen pensar en la alfombra del hotel Overlook. El viaje frustrado a la luna con la representación del mismo y la similitud de los diseños en manos de Ascher habría dado mucho pero que mucho juego. Si a eso sumamos la caratula con la que esta película fue editada en Reino Unido y que guarda bastantes parecidos con 'La naranja mecánica', podemos decir que Kubrick está presente en esta película de muy diversas maneras.


“Blatty sienta las bases para lo que será el reparto escogido para su siguiente película El exorcista III”


El que hemos definido como segundo nivel de la historia es el puramente religioso y es que esta película intenta profundizar en la idea acerca de si Dios existe o no. Resulta llamativo que en su salto del libro a la pantalla grande se pierda la frase en la que Cutshaw hace referencia a la repugnancia que siente hacia los pies, ya que es 'pie' la manera en la que este y Kane hacen referencia a Dios. Son las conversaciones entre estos dos personajes las que justificaran, de alguna manera, el título de la película. Tal es la carga religiosa que despide esta cinta que el espectador descubrirá ciertos paralelismos entre alguna obra de arte clásica y la manera en la que dos de los personajes se apoyan el uno al otro. (Nota: Hay muchas mas ideas que refuerzan el tema religioso pero es mejor que el lector vea la película ya que podríamos caer en la revelación de ciertos spoilers).

En ‘La novena configuración’, Blatty sienta las bases para lo que será el reparto escogido para su siguiente película ‘El exorcista III’ y verdadera continuación de la película que le dio la fama internacionalmente: Jason Miller (El padre Karras de la cinta de Friedkin), Ed Flanders, Scott Wilson o George DiCenzo acompañados en este caso por actores de la talla de Stacy Keach o Robert Loggia. Todos correctos y creíbles en sus papeles dentro del exceso de una película como esta.

‘La novena configuración’ es una cinta con cierto grado de histrionismo y una duración del todo excesiva (La película se va hasta las casi dos horas) lo que deriva en que haya escenas excesivamente alargadas (La parte de los motoristas que parece extraída directamente de ‘Mad Max’ por la estética del jefe de estos, aunque vital para el devenir de la historia ocupa demasiado tiempo o al menos esa es la sensación que tiene el espectador. La idea de simular ‘La gran evasión’ y la simbología claramente fascista de los motoristas no acaba de cuajar como sería necesario por lo que todo el metraje dedicado a la cinta de John Sturges queda con una rareza). Lo mismo que ocurre en 'Extinction' de Miguel Ángel Vivas y tal y como también sucede en la novela de Blatty vuelve a ocurrir en esta película, ya que el director y guionista se ve en la obligación de introducir algún nuevo personaje para forzar que la historia avance debido a un cierto estancamiento de la misma. La cinta de Blatty es una de esas películas en las que o se entra o se puede convertir un espectáculo insufrible debido a su exceso y a la forma en la que este muestra la locura (o no) de los protagonistas. Con todo es una muestra de cine realmente interesante dirigida por el autor de ‘El exorcista’, aunque su cine resulta igual de interesante que imperfecto.


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