viernes, 21 de agosto de 2020

Crítica: Deep Blue Sea 3

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE LA INESPERADA TERCERA ENTREGA DE UNO DE LOS MEJORES TERRORES MARÍTIMOS QUE HAYA DADO EL GÉNERO


Perdóneme padre, porque he pecado. ¿Eso es lo que se suele decir en una de esas cabinas del prostíbulo de Dios, no? El caso es que antes de ponerme en faena, debo hacer eso, un par de confesiones. La primera, reconocer el enésimo fetiche cinéfilo, en este caso en clave de escualo. Y es que no me cuesta reconocer, que “Deep Blue Sea” (Renny Harlin, 1999), es, fuera de la franquicia iniciada por Steven Spielberg (disfrutable en todas sus entregas), la mejor película sobre tiburones asesinos rodada hasta la fecha. La segunda, no tenía ni puñetera idea de que existiera una “Deep Blue Sea 2”, por lo que intuyo desde fuera, exploit chusquero para videoclub (bueno, mejor dicho, para formato doméstico) y que alguien me corrija si me equivoco, de la estupenda película de Harlin.


“¿Cómo rodar una película de tiburones en pleno 2020 sin caer en lo ridículo? Complicado”


No contento, me topo con esta “Deep Blue Sea 3” de un John Pogue que tampoco se puede decir que dejara precisamente huella en su anterior incursión en el terror con “The Quiet Ones” (2014). Pero estamos en época estival, y si hay un momento para acercarse a una propuesta como esta, sin duda es este. ¿Quedará algo aquí del legado de Harlin, Duncan Kennedy, Donna y Wayne Powers, director y guionistas respectivamente del filme original? Veamos.

Vaya por delante, ya que estamos de confesión, que considero a Harlin uno de los grandes tapados del cine de los noventa. Un tipo que sin apenas hacer ruido, carga sobre sus espaldas títulos del calibre de “La Jungla 2: Alerta Roja” (1990). “Máximo Riesgo” (1993) o “Memoria Letal” (1996), por no hablar de que en 1988 dirige otra más de las grandes secuelas de “Pesadilla en Elm Street” (1984), la fabulosa “Pesadilla en Elm Street 4: El Amo del Sueño”, una de las empresas más complicadas de la historia del género, si tenemos en cuenta el increíble trabajo realizado por Chuck Russell tan solo un año antes con “Pesadilla en Elm Street 3: Los Guerreros del Sueño”, para muchos, entrega que rivaliza en términos de calidad y de estima de los fans, con la cinta original de Craven. Una lástima que la carrera de Harlin se truncara caducados los noventa y su nombre se asocie más a la controvertida precuela de “El Exorcista”, que al resto de su solvente y dilatada carrera.


“John Pogue obra el milagro con esta tercera entrega. Incluso, se permite el lujo de recuperar algunas de las señas de identidad del filme original”


“Deep Blue Sea 3”. ¿Cómo rodar una película de tiburones en pleno 2020 sin caer en lo ridículo? Complicado. De hecho, pocas cosas menos recomendables para salud mental se me ocurren que sumergirse en cualquiera de las cientos de propuestas sobre escualos asesinos que corren por ahí. El cine de tiburones, ha pasado, de la pleitesía del aficionado, a la parodia más absoluta. Mucha culpa la tienen los desalmados de la industria, quienes han ridiculizado a tan insigne criatura con infames subproductos de la talla de “Sharknado” (Anthony C. Ferrante, 2013) y toda esa panda de bobalicones que dándole repercusión, hicieron de la broma de mal gusto, una franquicia. Y bueno, que si tiburones que salen del retrete, tiburones zombie, tiburones poseídos, tiburones fachas... todo un cúmulo de desviaciones para no dormir.

Complicado. No imposible. Y debo reconocer que John Pogue obra el milagro con esta tercera entrega. Incluso, se permite el lujo de recuperar algunas de las señas de identidad del filme original, para añadir otras de cosecha propia (más o menos afortunadas) y hacer que todo, funcione sorprendentemente bien. De acuerdo, las expectativas eran cero y no es un baremo, en principio, difícil de superar. Pero no le quitemos al Cesar lo que es del Cesar. Y es que “Deep Blue Sea 3”, es una película que podría estrenarse en cualquier sala de cine (lo se, tampoco es que eso sea decir mucho) y no pasaría absolutamente nada, desmarcándose del típico subproducto pensado para el mercado doméstico o para arrastrarse con más pena que gloria por el canal temático de turno. Sin entrar en mucha comparación con la cinta de Harlin, no sería justo, Pogue da continuidad a las ideas de Duncan Kennedy y los Powers, dirigiendo un libreto mucho más imaginativo de lo que nos suele ofrecer el subgénero, de manos de un Dirk Blackman, que ya sabe lo que es sacar petroleo de la nada (sirva su imposible tercera entrega de “Underworld” como buen ejemplo de ello, en la cual se permitió el lujo de escribir una historia, tras dos entregas, bastante más interesante que ambas predecesoras y por supuesto, a años luz de toda la basura que le siguió).


“tiene como gran virtud, sorprender con algo nuevo cuando parece que la cosa empieza a perder fuelle”


Lo primero que llama la atención es la presencia de Tania Raymonde, la “Alex Rousseau” de la mejor serie de la historia de la televisión y a la que había perdido la pista tras su papel en “La Matanza de Texas 3D” (John Luessenhop, 2013). Un rostro amigo y una muy buena actriz para pilotar la nave, ni tan mal. De hecho, Pogue, buen conocedor del material que tiene entre manos, le da galones, todos. En muchos momentos, la película parece un monólogo de la Raymonde, y cumple con nota en su rol de heredera moderna de Saffron Burrows, con un despliegue físico absolutamente descomunal. Más complicado es rellenar el hueco de Thomas Jane y Nick Furia, me temo que en este caso, imposible. Ya no había margen para más milagros.

Un decorado exótico, preciosistas secuencias submarinas, una historia rebuscada y la inclusión de elementos propios del cine de acción de corte más palomitero, terminan de hacer el resto. Una película que nunca quita el pie del acelerador y que tiene como gran virtud, sorprender con algo nuevo cuando parece que la cosa empieza a perder fuelle. Decía que esta tercera entrega recuperaba algunas de las señas de identidad del filme de Harlin y entre ellas, el inolvidable twist de Samuel L. Jackson. “Deep Blue Sea 3” apuesta de nuevo por este recurso e intenta rizar el rizo. El resultado termina siendo de lo más satisfactorio, si además esto se combina con algunos encuentros humano-pez bastante imaginativos y buenas dosis de casquería. Todo ello, debería ser suficiente para pasar por alto algunas obviedades tales como lo ridículo y tópico de todos los personajes, muchos de ellos parecen descartes de casting de “Los Vigilantes de la Playa”, que su capacidad de generar tensión, sea más más bien poca, dolencia habitual de las monster movies actuales que salvo contadas excepciones (véase “Underwater”, por ejemplo), suelen pecar de descafeinadas (Véase el “Crawl” de Aja) o que, evidentemente, no soporte la comparación con la obra original.

No estamos ante una gran película, pero tampoco hacía falta. En tan particular escenario y con una fórmula tan perjudicada como es la del cine de tiburones, toparse con una propuesta fresca, vistosa y entretenida como esta, que consigue desmarcarse de la payasada y no faltar en exceso a su noble linaje, tiene que ser motivo de relativa satisfacción. En mi caso al menos, así lo ha sido.

Lo mejor: Lo en forma que está Tania Raymonde, las secuencias submarinas son canela y la historia, a golpe de twists, llega a resultar incluso sorprendente.

Lo peor: Los personajes se mueven entre lo ridículo y lo vergonzante. Tensión la justa, por no decir ninguna (a excepción quizás del último baile), algunos efectos especiales por ordenador y tomarse en serio algunas situaciones, que parecen directamente sacadas de “Los Mercenarios” de turno.


8 comentarios:

Art0rius dijo...

Merci por arriedgarte, Rector! Como fan del bicherio competente, voy a por ella de cabeza!

El Rector dijo...

Artorius, el bicherío está asegurado. Ya lo de la competencia, como siempre, irá por barrios :) De todas formas, apostaría a que esta te puede cuadrar para pasar un rato tontuno.

Saludos.

andres pavone dijo...

Cómo siempre un gusto leerte mi querido Rector. Muy entretenida, las secuencias marinas muy bien logradas. La explosión que hizo volar por las aires a Tania impecable. La mayoría de los actores de madera como las chozas de la isla. Pero pase un grato momento. Saludos querido amigo.

El Rector dijo...

Andres, y como siempre, un gusto que me leas :) Que a estas alturas una película de tiburones consiga resultar entretenida y estar medio bien realizada, como es el caso, debería ser motivo más que suficiente para tenerla en estima. Y eso que tiene algunos momentos que son de vergüenza ajena, pero se le perdonan. Las secuencias submarinas, de lo mejorcito visto en este tipo de películas en años.

Saludos.

Missterror dijo...

En esta ocasión no estamos de acuerdo, Rector. A mí me pareció un telefilm con un guión que en ocasiones rozaba el ridículo. No tengo nada en contra de los telefilms porque soy consumidora (en especial de los de Navidad, sí, lo sé...terror en estado puro) y tampoco esperaba nada de una tercera entrega de esta ¿saga? pero aún así, no me pareció nada del otro mundo. Como bien apuntas, el bochorno que hacían pasar algunos personajes, tampoco ayudó.
yo es que lo siento, pero todo lo que huela minimamente a "Los Mercenarios" me echa para atrás y "Deep blue see 3" tiene escenas que apestan a testosterona de la chunga.

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, yo por contra, creo que tanto por concepto como por el diseño de determinadas secuencias, esta "Deep Blue Sea 3" está más cercana al blockbuster chungo que al telefilme, pese a su escaso presupuesto si lo comparamos con la entrega original (parece ser que ha rondado los cinco millones de dólares).

Es una pena que tu animadversión hacia los mercenarios y demás machotes de postín, no te haya permitido pasar un buen rato con este sencillo pero fresco y muy estival divertimento.

Saludos.

Anónimo dijo...

SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER La película me entretuvo pero tampoco es una obra maestra. El guión fue bastante forzado y conveniente. Hay blancos,una asiática y afros, sumado a un vegano, le faltaron los lgbt y tenían la inclusión completa. Se terminaron salvando la protagonista, la asiática que ni idea como llegó ahí, si se hundió la casa esa pero bueno, y la chica afro que no aportó nada al guión además de gritar y mostrar desesperación. Todos los personajes fueron muriendo para dejar nomás a 1 de cada raza. La próxima no hacerlo tan forzado y estereotipado, y que los personajes aporten algo más significativo. La chica afro cuando le iba a clavar la lanza fue "bueno ok, al fin va a hacer algo", error, nada. En fin. Lo políticamente correcto siempre arruina películas.

El Rector dijo...

Anónimo, no creo que a una película como esta se le pueda pedir mucha más que un rato de entretenimiento ligero. Creo que llegando a eso, ya se puede considerar como todo un éxito.

Sobre el tema de la inclusión, que tanto problema parece les genera a algunos, yo no lo veo por ninguna parte, el problema digo. A mi me trae sin cuidado las razas que aparezcan, sus gustos gastronómicos o sus inclinaciones sexuales, no es algo que me parezca en absoluto relevante. Y dudo mucho que los guionistas escriban quien muere o quien deja de morir, basándose en este tipo de chorradas.

Saludos.

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