sábado, 1 de agosto de 2020

Crítica: You Should Have Left

ASTINUS NOS HABLA SOBRE ESTE NUEVO CHUTE DE BLUMHOUSE CON PAREJA PROTAGONISTA DE CAMPANILLAS AL FRENTE


Conocedores como somos de que Blumhouse es un no parar, no extraña que para la película que presentamos hoy haya rescatado al director David Koepp, a quien conocemos por su faceta de guionista y, por supuesto, por ser el artífice de dos películas que nos llevan irremediablemente a “You should have left”: la primera es un clásico de las casas encantadas de la década de los 90, “El último escalón” (1999). Lo interesante de este filme era, precisamente, la capacidad de ofrecernos por momentos una trama donde abundaba más un tono dramático (incluso melancólico) por encima del terror en sí mismo. Además de esto, la interpretación de Kevin Bacon (a quien rescata para la película que analizamos) es una de las mejores de su carrera. Cinco años después coge a otra estrella como es Johnny Deep y lo coloca como emblema de una película, “La ventana secreta” (2004), en la que durante muchos momentos no sabemos si nos movemos en una película de miedo, un thriller psicológico o una comedia. Esta confusión de categorías es alimentada por una interpretación un tanto excéntrica que conduce, inevitablemente, a sentirnos extrañados en muchos momentos, lo cual no quita que sea igualmente competente.

Partiendo de la recomendación de ambas obras, son varios los hilos que la unen inexorablemente con “You should have left”, pero adelantamos que, en esta ocasión, la más nueva siempre pierde. El primero de estos es la creación de un protagonista masculino sobre el que gira una buena parte del peso narrativo y que, además, sufre o tiene algún tipo de transtorno emocional. El segundo es la presencia de una casa en la que los fenómenos sobrenaturales se suceden, aunque los motivos sean distintos y las causas también. El tercero es la recreación de una combinación de géneros en las que el thriller y el terror se entremezclan de forma bastante decente, siendo por momentos una película que vira más hacia un lado que hacia otro. Una de las maestrías de Koepp es su capacidad de jugar entre bambalinas con una atmósfera plana, en la que el uso de efectos sonoros queda soslayado por un buen manejo del silencio y, especialmente, de la recreación insustancial de determinados momentos. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente, que durante mucho tiempo la película parece vivir una historia normal que, si no fuese por el hilo de misterio que empuja el guion, nos resultaría hasta anodina. ¿Cómo puede manifestarse esto? De muchas maneras: el ya citado uso de los silencios, el ritmo lento, la paciencia para ofrecernos datos interesantes sobre la trama que subyace al peligro, etc.


“Una de las maestrías de Koepp es su capacidad de jugar entre bambalinas con una atmósfera plana, en la que el uso de efectos sonoros queda soslayado por un buen manejo del silencio”


Viendo las tres películas, yo no puedo dejar de pensar en la fantástica obra de Aménabar, “Los otros” (2001). La sobresaliente cinta del director español era, con todas las diferencias lógicas, una representación de todo lo que el cine de Koepp pretende cuando se enfoca en el género del terror. Una historia muy bien hilada, un uso excelente de los silencios y una historia de misterio que cierra con un fantástico final, todo ello sin que falten los habituales sustos y la interpretación fantástica de turno (en este caso, de Nicole Kidman). Que llevó el género de las casas encantadas desde el thriller a un nuevo nivel es algo difícil de negar. Que a Koepp le queda un poco grande en la película que analizamos a continuación, también.

“You should have left” cuenta la historia de Theo Conroy, un banquero retirado que convive con su segunda esposa, actriz, y su hija. Al inicio de la película toman la decisión de pasar unos días aislados en una casa en Gales. Nada más llegar allí e instalarse, comienzan a sucederse extraños fenómenos que van cogidos de la mano de un asunto tremendamente habitual en este tipo de filmes: la no superación por parte de nuestro protagonista de un trauma pasado, en este caso algo relacionado con la primera esposa (y hasta aquí contamos). Mientras los sucesos se desarrollan, la relación en la pareja comienza a fragmentarse poco a poco mientras la casa va tomando cada vez más presencia. Una casa con personalidad propia, proporciones únicas y un gran secreto que nos llevará, irremediablemente, al Hotel Overlook de la película de Kubrick, con la que esta comparte un personaje atormentado que va acercándose a la oscuridad a raíz de la influencia de las paredes de la construcción en la que vive.


“Resulta especialmente llamativa su parte final, donde lo sobrenatural estalla y nos lleva a una serie de planos y acontecimientos confusos en los que no sabemos qué es real y qué no”


Koepp ya adaptó “La ventana secreta” basándose en el relato homónimo de Stephen King. Aquí vuelve a las andadas realizando su propia interpretación de la novela escrita por el autor alemán Daniel Kehlmann, que a todas luces (o eso presenta la película), podría pasar por un libro del autor estadounidense. Aunque en este caso parece tomarse más libertades, lo cierto es que la película mantiene un hilo filo de interés que puede derrumbarse en algunos momentos del ecuador de la misma, pero en general es lo suficientemente interesante para mantener la atención, a lo cual ayuda sus escasos noventa minutos de metraje. Resulta especialmente llamativa su parte final, donde lo sobrenatural estalla y nos lleva a una serie de planos y acontecimientos confusos en los que no sabemos qué es real y qué no. Tampoco importa, porque esto dura lo suficiente para ofrecernos un arquetípico final que, como poco, convence.

Quizás el mayor problema de la película es su poca ambición hasta los minutos finales. La presentación de los personajes, el desarrollo del guion y su incapacidad de sorprender parecen estar premeditados, como si estuviésemos frente a un producto que no quiere ir más allá y se convence con aprobar. Se nota cierta incapacidad del director por ofrecernos algo que rompa lo establecido, y la sucesión de clichés pueden ser algo que eche para atrás a más de uno, aunque hay que insistir en que ello no quita que cumpla.


“un producto más de Blumhouse en su línea: presupuesto limitado a base de usar pocos espacios para rodar y un par de figuras mediáticas”


La química entre Kevin Bacon y la incombustible Amanda Seyfried (a quien reconocerán por películas tan famosas como “Mamma Mía!” o, ya más cercano al fantástico, por un papel secundario en la tercera temporada de “Twin Peaks”) es prácticamente inexistente, lo cual le viene como anillo al dedo a la trama. El primero tiene secuencias bastante potentes y muestra un registro convincente, mientras que la segunda se limita a pasar de puntillas sin regalarnos nada espectacular. Tampoco parecen motivados a ello, y su relación no deja de ser leiv motiv de algo más grande.

En lo técnico, Koepp nos regala travellings lentos bien colocados que nos ofrece una panorámica de la casa muy interesante. Los pasillos largos y paredes insípidas dan sensación de estar en un espacio tan amplio como vacío, y la ausencia de colores vivos ahonda en la soledad del lugar. Mientras que los sustos no dejan de ser meras excusas, lo cierto es que los pocos efectos que ofrece la película aprueban, aunque no distinguimos igualmente un interés especial por afanarse en darnos muchos detalles que habrían subido mucho la calidad del filme. Como nota final: un producto más de Blumhouse en su línea: presupuesto limitado a base de usar pocos espacios para rodar y un par de figuras mediáticas con un guion que cumple con lo que pide sin grandes alardes. Esta tónica se repite desde el inicio al final en esta película, y aprueba, pero sin mucho más. Es un producto menor de la filmografía del director estadounidense, y sirve más para un domingo tarde que para una entrada de cine.


7 comentarios:

El Rector dijo...

Lo que más me ha llamado la atención de este película, es esa vuelta de tuerca en lo que respecta al escenario. Lejos de las ambientaciones recargadas de este tipo de propuestas con casa embrujada, Koepp apuesta por un formato IKEA que descoloca y que al menos yo, he agradecido por lo refrescante.

Reconozco que no esperaba gran cosa (nunca lo hago de Blumhouse) y la verdad es que me ha resultado bastante entretenida. Para mi lo más interesante es la relación entre los dos protagonistas, con esa falta de química entiendo que premeditada y que para mi es de largo lo más creepy de la película. ¿La historia sobrenatural de fondo? Bueno, estandar y como suele ocurrir en estos casos, cogida con pinzas. Pero tampoco le vamos a poner muchas pegas a estas alturas.

La colocaría en la categoría de películas disfrutables de la Blumhouse, lo cual ya es mucho. Y al menos Bacon, mejora bastante sus prestaciones con respecto a su último affaire con el género.

Astinus, yo diría que la Seyfried, si hablamos del fantástico, igual suena más por protagonizar "Jennifer´s Body" o "In Time", que por ese papelillo en la tercera de "Twin Peaks" :)

Saludos.

Astinus dijo...

Rector - Comparto la reflexión. Dentro de Blumhouse, es un producto que podemos encajar como entretenido y, desde luego, funciona para esos momentos en los que no buscamos algo excesivamente ambicioso. A veces, no hace falta.

Acepto plenamente los dos papeles de Seyfried como muchos mejores ejemplos: en "Jennifer´s Body" está genial; "In Time" no la he visto, pero ya queda apuntada. A mí, personalmente, es una actriz que me gusta, incluso sin tener un registro demasiado amplio. Pero suele cumplir en las películas, y eso es más que suficiente visto algunos elencos corales hoy en día.

andres pavone dijo...

Felicitaciones por la reseña. Ante todo es bueno ver a este par en la pantalla. Dicho esto creo que estamos ante un producto entretenido y desente pero en mi caso un poco previsible, eso no le quita que sea dijerible. A pesar que estamos ante una casa de lo.mas moderna, a milogro incomodarme un poco. No es para tirar confetis, pero se deja ver. Saludos.

Krueger dijo...

El problema de la película es la firma de Koepp, ya que sin entrar en terreno spoiler no es muy difícil olerse la tostada desde el comienzo. Si apruebo, como dice el Rector el ofrecer un enclave terrorífico que se sale de la norma. En cualquier caso, decente y entretenida, siendo un producto menor

Missterror dijo...

Blumhouse es una montaña rusa. Desde mi punto de vista, "You should have left" es una de sus bajadas. Descafeinada y pesada, con esos giros que como comenta Krueger se ven venir y sin profundizar como se debería en la parte atormentada del protagonista.
Puede ser que la pillara con mal pie pero me pareció un rollete. Cierto que no soy muy fan de este tipo de películas y seguramente eso tenga un peso considerable. Sin ir más lejos, "Los Otros" es una de las películas que vi hace casi veinte años y tuve suficiente :( No es mi película favorita de Amenabar, ni de lejos.
A todo esto le sumo que soy extremadamente fan de Kevin Bacon y que en "You Should have left" creo que interpreta con una desgana tremenda y lo convierte en lo más flojo de su filmografía.
Yo me quedo esperando que la montaña rusa vuelva a coger impulso y subir bien alto.

Un abrazo.

Krueger dijo...

A mi también me pareció que Bacon iba con el piloto automático, aunque más doloroso es lo de Seyfried limitada a mujer florero, que presenta ademas un enfoque negativo del personaje, dejando a Bacon en el otro lado, cuando, no debería ser al revés?

Astinus dijo...

Andres - Gracias por las felicitaciones. Ya lo decía el Rector: ese tono IKEA de todo el mobiliario y las paredes atemperadas de gris ausente consiguen dotar de una sensación de vacío que incomoda, y que podría equiparse a los colores mareantes del Overlook en el tapiz de su suelo y lo amplio de sus pasillos. Creo que es de lo mejor de la peli =)

Missterror y Krueger - Yo ya empiezo a pensar que el bajón de calidad de Blumhouse es cada vez más certero que lo contrario; básicamente, que esa montaña rusa se está acostumbrando a bajar más de la cuenta =D en todo caso, comparto que la película podría haber dado más de sí, pero a mí consiguió entretenerme y no tuve que mirar en demasía la hora (mecanismo de aburrimiento certerísimo)

A mí la falta de ganas del reparto me parece realizada a conciencia (especialmente, la relación entre los personajes) pero quizás esa desgana vaya a bastante más. Puede ser. Puede que sea una desmotivación ante lo que viene siendo la típica película con la que sacas pasta para esperar que venga el guion de tu vida; un clásico de Hollywood que hemos visto en muchas actrices y actores =)

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