domingo, 9 de agosto de 2020

Crítica: Yummy

ANDREA CATÁSTROFE NOS HABLA SOBRE LA ÓPERA PRIMA DE LARS DAMOISEAUX, CUENTAN, LA PRIMERA PELÍCULA BELGA DE ZOMBIES REALIZADA


“Yummy” es el primer largometraje de Lars Damoiseaux, estrenado hace no mucho en la plataforma de streaming Shudder, dedicada al cine de terror y fantástico. Originalmente su estreno sería en el Festival de Cine de SXSW en marzo de 2020, pero como sabes, el COVID-19 cambio los planes de muchas personas; afortunadamente ahí estaba Shudder para salvar el día, y es que aunque “Yummy” no reinventa el cine de zombis, es a mí gusto una película dentro del género muy satisfactoria y en comparación de las estrenadas en los últimos años, de las mejores.


“Desde el inicio Damoiseaux muestra el enfoque de su película, desvergonzada, cínica y sangrienta, maltratando a sus personajes”


Claro, en una línea diferente a otras que me han gustado: “The Odd Family: Zombie on Sale” de Min-jae, “Zombie Child” de Bonello, “Little Monsters” de Forsythe, “Train to Busan” de Sang-ho, “One Cut of The Dead” de Ueda, “Zoo” de Tublen, “La Nuit a Dévoré le Monde” de Rocher... tal vez “Les Affamés” de Aubert... yéndome del 2020 a los últimos 4 años... y ahora que menciono estás películas... que curioso, siempre terminamos diciendo “es una película más de zombis”, y si comparamos éstas son muy distintas entre sí. En fin, “Yummy” se inclina más por la Comedia de Terror y el Gore de Sam Raimi, el cine de Troma y el de Peter Jackson de finales de los ochentas-principios de los noventas.

Si hay algo que tiene en común, Raimi , Troma y P. Jackson (son sólo ejemplos, ni se diga los exponentes del horror biológico encabezados por Cronenberg), es la manipulación del cuerpo a niveles mutagénicos impresionantes. Ello es algo que siempre me ha encantado, la función orgánica al servicio del terror/horror. Finalmente el cuerpo no se rige sólo por condiciones biológicas sino también bajo construcciones sociales según su contexto histórico. El cuerpo está pleno de simbolismos, vinculado a aspectos culturales y morales, dispuesto a ser moldeado y transformado. Hablando de aspectos sociales, si alguien pierde un brazo o un ojo, quizá antes de preocuparse por qué tan funcional será, pensará en cómo se verá, e ahí el pánico: “cómo me voy a ver”. Bajo esta concepción moderna del cuerpo es que se legitima la cirugía estética. Esa lucha a favor de la perfección corporal y la carrera en contra de su degradación natural. Trozos de carne. Una idea que obviamente sin profundizar bosquejará Damoiseaux. Después de todo, en “Yummy” estamos en un pandemonium zombi dentro de una clínica de cirugía estética, en donde sus personajes, más que preocuparse por la arruga o el tatuaje que quieren borrar, el tamaño de su pene o de sus senos, deberá esforzarse por conservar los intestinos en su lugar.


“sin ser realmente innovadora creo que Yummy exhibe cierta inventiva, entre el humor negro y la inmundicia de sus extravagancias”


Los hechos. Nos encontramos con una joven pareja (y la suegra) viajando a Europa del Este, con la idea de corregir algunas de sus imperfecciones. Alison cansada de las miradas morbosas quiere reducir sus senos algunas tallas, y su madre aprovechar el viaje para un estiramiento facial. Michael solamente es solidario (un sujeto bastante “correcto”, cobarde e inútil). 

Desde el inicio Damoiseaux muestra el enfoque de su película, desvergonzada, cínica y sangrienta, maltratando a sus personajes (todos y cada uno de ellos son ridiculizados hasta la muerte), cinco minutos es suficiente para entenderlo, su llegada a la clínica no hace más que confirmarlo. Tanto la pulcritud de sus instalaciones como la ética de su personal médico es más que cuestionable, pero vamos, sólo unas horas y Alison tendrá esos senos copa B que tanto anhela. Para su desgracia Michael es su novio, así que está ahí... con sus inseguridades y miedo a la sangre, vagando por el hospital encuentra a una mujer semidesnuda atada a una camilla y no piensa en otra cosa que liberarla. Gran error, ya que es el paciente cero, víctima de un tratamiento experimental de rejuvenecimiento, y que ahora sólo busca saciar su hambre con la sangre y la carne de otros seres humanos.

Es tal vez el subgénero zombi el más popular dentro del cine de terror, llevando su número hacía terrenos de gran similitud y poca originalidad. Aún así, aquí seguimos; y es que la conclusión es que nos gustan los zombis porque nos entretienen y nos divierten, y que nos hagan pensar es lo que menos nos importa, incluso su creatividad, así que cuando hay un poco de esto se incrementan los puntos a su favor, y sin ser realmente innovadora creo que “Yummy” exhibe cierta inventiva, entre el humor negro y la inmundicia de sus extravagancias: desde desastrosas liposucciones a ablaciones de pene, en medio de una permanente carnicería. Ése es otro punto del cual sale avante, la sangre. La acción es imparable, in crescendo hasta los créditos. Gore splatstick sin perder por completo esa oscuridad del muerto viviente... sobre una recta final que inevitablemente (aunque dista mucho del propósito de “Yummy” evoca a “28 Days Later” (2002) de Danny Boyle.


“el diseño de producción retrata bastante bien el Este de Europa, personificado en el edificio desvencijado que hace de hospital”


¿Qué hay del diseño de personajes? Más o menos planos y está bien. En una película como ésta no hace falta profundizar tanto en ellos, basta con dotarlos con características particulares y darles un rol dentro del grupo de supervivientes, y entonces disfrutamos mucho de su relación: esas miradas que Allison le lanza a Michael de “really?”, “¿es en serio?”, la incompetencia de Michael, e incluso el papel tan trillado de Daniel, siempre, siempre alguien tiene que ocultar que fue mordido. Por ende sin resultar geniales, las actuaciones están a la medida de los personajes. En cuanto al reparto... no los conozco. He visto bien poco de cine europeo occidental: Bélgica, Luxemburgo... Suiza. Por ahí leí que “Yummy” era la primera película belga de zombis, quizá, no lo puedo asegurar.

En lo referente a su técnica cinematográfica, tiene buenas elecciones, el diseño de producción retrata bastante bien el Este de Europa, personificado en el edificio desvencijado que hace de hospital y en el breve atisbo boscoso (además de que algunos personajes hablan un dialecto serbio creado por el propio Damoiseaux). La fotografía de Daan Nieuwenhuijs consigue su objetivo, a veces hosca, con grano, donde la iluminación roja y azul maximiza la acción, permitiendo capturar el caos sin necesidad de hacer disparos vertiginosos a los que tan comúnmente se recurre en el cine de zombis. Los efectos especiales... bastante decentes y orgánicos, por ahí tenemos un par de cosillas en CGI pero sin abusar demasiado como recurso.

Puntos negativos: la música de pronto se vuelve monótona... que no siempre el humor funciona, y el final no creo que a muchos les guste. En general, una buena película de zombis que si son lo tuyo, no puedes perderte.


5 comentarios:

El Rector dijo...

Coincido plenamente tanto con la nota como con la valoración. Yo también cuento a "Yummy" entre las grandes cintas de zombies de los últimos tiempos, junto a todos esos títulos que mencionas, Andrea (exceptuando a "Les Affamés", que me dejó frío y "Zombie Child" que aun no he tenido oportunidad de ver).

"Yummy" es una película muy divertida, repleta de situaciones dantescas, gore y estupendos efectos especiales. Aunque de quedarme con algo, me quedo sin duda con su final. A mi personalmente me sorprendió (para bien) el radical cambio de tono de su desenlace, aparcando la comedia imperante a lo largo de todo el filme para adentrarse en terrenos mucho más macabros. Una caña de película.

Es curioso que el subgénero zombie, concebido originalmente como herramienta de denuncia social por el maestro Romero, haya "degenerado" en este (y otros) tipo(s) de divertimentos incuestionables. Si hay un tipo de cine que ha sabido reinventarse, sin duda es este.

Saludos.

Oscurifer dijo...

No falla, siempre que me interesa comprar alguna de las películas que ponéis por aqui, me encuentro con que no están disponibles para el mercado español, suerte la mia, las que no me interesan las tienen toditas.

Yo no tengo la plataforma Shudder (ni la conozco) para poder verla y tampoco pienso apuntarme ni a esa ni a ninguna (jamás), espero que simplemente se haya estrenado allí y que dentro de unos meses la lancen al ámbito doméstico (netflix es la única que no lo hace, tampoco perdemos nada) para que podamos disfrutarla todos, definitivamente quiero hacerme con Yummy.

Krueger dijo...

A pesar de la pereza que me despeierta el subgénero zombie(todavía siento escalofríos al pensar en Little Monsters...) esos efectos especiales y ese tono gore y desenfadado han hecho que sin duda vaya a darle una oportunidad:

Saludos!

Andrea Catástrofe dijo...

Hola Nando.
Sí, Yummy tiene mucho encantó, logra mezclar una cantidad de géneros y referencias, que en conjunto, la dotan de personalidad propia. A veces muy cínica, pero siempre en función de divertir dándote lo que esperas o mejor aún, como en aquel final, dándote lo que no esperas.

Para mí es un final arriesgado, hasta cierto punto absurdo pese a la oscuridad que conlleva, pero también, es como un punto final enorme (esos que rompen la hoja). Está bien, siempre he pensado que todo artista (cineasta, escritor, pintor, etc.) puede darse el gusto de acabar como quiera su obra, así sea tirando todo por la borda.

Con Les Affamés tengo sentimientos encontrados... no me gustó mucho, de ahí el “tal vez...” en la reseña, pero tiene “un algo” que me hizo recordarla.

Zombie Child... es una película de zombis diferente... más inclinada hacia el vudú y cuestiones de esclavitud que al terror mismo, así como Atlantique (senegalesa de Mati Diop). Ambas me gustaron... pero sí, es una línea MUY diferente.


Hola Krueger.
¡Little Monsters! Es muy tierna esa película :P
Espero que Yummy te divierta. El subgénero zombi (como cualquier otro), ve en su especificidad su mayor debilidad. De pronto no hay tantas variantes cuando el elemento principal (por obvias razones) siempre está ahí.

Date tiempo, seguro si esperas a verla cuando tengas ganas de ver un poco de canibalismo zombi y mucho de humor negro, seguro te gustará.

Ya me cuentas.

Astinus dijo...

Más allá de sumarme a los aplausos por Yummy, que también me gustó bastante (aunque pienso que hay cosas mejores en estos años :D), quiero aplaudir la reflexión que haces en torno al uso del cuerpo como construcción social y como esto gira en torno a la visión del yo y la visión de los otros en torno al yo como un mecanismo salvaje e impredecible cuando nos vemos abocados a una manipulación de nuestro cuerpo (incluso quedarse calvo ya es visto como un trauma!) Ojalá más pelis que trabajen eso dentro de este subgénero.

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