jueves, 17 de septiembre de 2020

Crítica: Synchronic

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE EL NUEVO TRABAJO DE UNA DE LAS PAREJAS DE MODA EN EL GÉNERO Y A LOS QUE NO SE LES PUEDE NEGAR EL HABER CREADO UN SELLO PROPIO


Con Justin Benson y Aaron Moorhead experimento un fenómeno curioso. Con cada nueva película suya que me meto en vena, tengo la sensación de que más simpatías me genera una propuesta como “Spring” (2014), trabajo que en su momento no valoré especialmente bien más allá de por su asombroso empaque visual, pero es que tras “The Endless” (2017) y esta nueva “Synchronic” (2019) la de “Spring” me parece de largo su historia, siendo a priori la menos interesante, mejor contada y sobretodo, mejor resuelta. Igual la fórmula de la coca cola, visto lo visto, debiera de ser esa, historias sencillas exportadas a su preciosista universo sensorial


“El cine de Benson & Moorhead siempre se ha caracterizado también por un denominador común, su capacidad por engancharte a la historia desde esa primera mirada cómplice” 


Pero no. En “Synchronic” el dúo parece querer seguir explorando la vía “The Endless”, querer seguir trabajando en base a guiones excesivamente rebuscados en lugar de intentar buscarle la vuelta de tuerca a su imaginario visual, apartado que parece va quedando relegado al papel de actor secundario película a película y que creo que es donde realmente podrían seguir haciendo evolucionar hacia algo más grande su propuesta conceptual. 

El cine de Benson & Moorhead siempre se ha caracterizado también por un denominador común, su capacidad por engancharte a la historia desde esa primera mirada cómplice a partir de premisas enigmáticas y que plantean un devenir tan incierto como sugerente (cualquiera diría que Stephen King les firma los libretos si tenemos en cuenta como empiezan y como terminan las historias de unos y de otros). “Synchronic” no es una excepción en este sentido, en realidad, me atrevería a decir que como punto de partida, es su propuesta más interesante hasta la fecha, planteando un escenario sórdido y hasta cierto punto, siniestro, registro poco explorado en anteriores trabajos y que sin duda hará que muchos espectadores se acuerden de aquella “Al Límite” (Martin Scorsese, 1997) donde Nicolas Cage ya daba buenas muestras de hasta donde era capaz de desfasar. No solo por lo evidente de la trama, también por su ambientación y por esa representación tan sucia y pesimista que Scorsese hacia de la noche itinerante en su película. 


“los viajes temporales, obsesión que parece ser los directores no consiguieron superar con la forzosa terapia de su anterior película y que vuelven a explorar aquí desde otra perspectiva” 

Si nos agarramos a su primer tercio, a los cauces que parece tomar la historia y al papel que amagan en representar en ella los dos personajes principales, Steve (Anthony Mackie) y Dennis (Jamie Dornan), vengador suplente y azota nalgas respectivamente, uno podría adelantar que lo que tiene entre manos es un terror de vieja escuela de sospechosa iconografía Carpenteriana (atentos al estupendo trabajo realizado una vez más por Jimmy LaValle en la partitura), fantasma que no tarda en evaporarse cuando los directores/guionistas/productores desmienten la máxima retorciendo el relato hacia otro tipo latitudes

Es llegado ese punto cuando uno descubre que la realidad de “Synchronic” es otra, que lo del aromilla a terror, la noche y las sectas apocalípticas (una vez más) no tiene mucho que ver con el libro del cual hemos venido a hablar, que sobre lo que este vuelve a versar (y no creo que esto pueda considerarse como spoiler) es sobre los viajes temporales, obsesión que parece ser los directores no consiguieron superar con la forzosa terapia de su anterior película y que vuelven a explorar aquí desde otra perspectiva, pero cometiendo viejos y nuevos errores en este vertiginoso giro hacia una ciencia ficción en la que se meten con calzador, sin lubricante y desgarrando la realidad, llevando un género al que se le presupone razonablemente matemático a los terrenos de lo fantástico (si me apuran, de lo increíble, en sus sentido más peyorativo), metiéndose de nuevo en un farragoso charco respuestas imposibles y de melodrama barato hasta las rodillas cuando entiendo no había necesidad de ello, en ese afán por buscar el camino más estrambótico


“una propuesta que incluso se descubre insuficiente en aquello donde hasta la fecha había brillado con luz propia el cine del dúo, el apartado visual” 

Si en “The Endless” no entendí muy bien que pintaba todo el tema de los viajes temporales en una historia que supuestamente iba de otra cosa, en “Synchronic” directamente no entiendo una puñetera mierda. No entiendo que con los elementos disponibles y ya desarrollados, se opte por una nueva trama a todas luces surrealista que más allá de esto, del surrealismo (no necesariamente algo negativo per se), tiene difícil encaje dentro de una propuesta de ajustado presupuesto como esta, la cual necesitaría un mínimo de recursos para poder solventar determinadas situaciones y viendo el resultado final de estas, no parece que sea el caso

Claros y oscuros por tanto una vez más para la marca Benson & Moorhead. “Synchronic” vuelve a dejar cosas interesantes, a demostrar que ante todo hay un sello, una denominación de origen incuestionable y una serie de automatismos muy fáciles de reconocer por el espectador. Pero no todos ellos se apuntan en el haber, también en el debe. En este caso, el brusco viraje que efectúa la trama hacia una ciencia ficción chapucera sin ningún tipo de contenido, renegando de todo el interesante material previo donde drama, thriller y sugerentes tintes de terror parecían material más que solido sobre el que desarrollar la historia, terminan lastrando una propuesta que incluso se descubre insuficiente en aquello donde hasta la fecha había brillado con luz propia el cine del dúo, el apartado visual. En este caso, no por dejadez, sino por intentar abarcar más allá de las propias posibilidades. Al igual que en anteriores trabajos, “Synchronic” apunta maneras, pero ahí se quedan, apuntadas. A este paso, a estos señores se les va a pasar el arroz. 

Lo mejor: El primer tercio, tela de araña donde thriller, drama y ecos de terror te atrapan en un hipnótico universo marca registrada. La banda sonora es un lujo. 

Lo peor: Liberados de ella, el resto es un mal viaje, ciencia ficción sin nada de lo primero que nos arrastra al melodrama barato y que para colmo, destapa las limitaciones presupuestarias del filme.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Vista en el festival de Sitges del año pasado y con una memoria que pierde neuronas por duplicado cada día de pandemia, recuerdo que a grandes rasgos me entretuvo y que me pareció la película más accesible de Benson y Moorhead.
Coincido en que me gustó mucho más la parte inicial que el desenlace y que se enreda en temas recurrentes que no tienen el gancho de "The Endless", por ejemplo. Aun así, más centrada que "Spring" desde mi punto de vista.

Rector, no seas gruñón, que a estos dos directores no se les va a pasar el arroz nen una larguísima temporada ;)

Un abrazo.

El Rector dijo...

Missterror, para accesible "Spring", que no dejaba de ser un romance de verano. A mi "Synchronity" me parece que no apuesta por eso, todo lo contrario. De hecho, creo que su principal problema es que la historia se les va de las manos por intentar rizar el rizo y todo termina derivando, por la incapacidad de darle sentido, en una suerte de fantasía donde todo vale, que poco tiene que ver con la ciencia ficción que se vende previamente.

"The Endless", que tampoco es que me flipara, resolvía mucho mejor el tema de los viajes temporales. Al menos, existía un mínimo de rigor que aquí brilla por su ausencia. Yo al contrario que tú, cuantas más películas veo de estos señores, más valoro "Spring".

Saludos.

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