miércoles, 24 de marzo de 2021

Crítica: Shadow in the Cloud

ANDREA CATÁSTROFE NOS HABLA SOBRE ESTE TERROR SOBRENATURAL AMBIENTADO EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL CON CHLOË MORETZ AL FRENTE


Póster para Shadow in the Cloud
Algunas películas de culto, de terror y ciencia ficción que nos dio 1984 son: “A Nightmare on Elm Street”, “The Toxic Avenger”, “Terminator”, “Dune”, y otros títulos más cándidos como “The Neverending Story” o “Gremlins”; es a través de “Gremlins” de Joe Dante que la figura de estos pequeños mogwai del folclor chino, entreverados con el trasgo de la mitología europea, formaron parte de los referentes de la cultura pop, explotado hasta hoy día (HBO Max el año pasado revelaba detalles de su nueva serie animada: “Gremlins: Secrets of the Mogwai”). Pero, ¿De dónde surge la idea? Por supuesto, de Roald Dahl, autor de novelas infantiles como “Charlie y la fábrica de chocolate” y “James y el durazno gigante”, además de ser escritor también fue un piloto de La Real Fuerza Aérea británica.


“no es el despliegue de grandes efectos especiales, tampoco que Moretz sea una gran actriz, me parece que el gran acierto cae en el montaje y el formato retro” 


Chloë Grace Moretz en Shadow in the Cloud
“Los gremlins” publicado en 1943, es la primera novela infantil de Dahl, inspirada en la mitología y superstición de los aviadores durante la Primera (y más aún) Segunda Guerra Mundial, eran la justificación de las fallas mecánicas y accidentes que sufrían los aviones durante largos vuelos. En el libro los gremlins averiaban los aviones como venganza por la destrucción de sus bosques a manos de la industria armamentística, eso hasta que se les convence de unir fuerzas con los británicos para atacar a los nazis... ¡qué conveniente para los británicos! En fin. 

Chloë Grace Moretz vestida de piloto militar
Previamente a la película de Joe Dante, nos encontramos en 1963 con el fantástico episodio “Nightmare at 20,000 Feet” de “The Twilight Zone”. ¡Amo la Dimensión Desconocida!, que más tarde “Los Simpsons” parodiarían en su Especial de Halloween IV. Pues bien, toda está imaginería envuelve a la última película de la cineasta china-neozelandesa Roseanne Liang, un filme de suspenso, ciencia ficción y Serie B, protagonizado por Chloë Grace Moretz (“Kick-Ass 1 y 2” (2010 y 2013), “Carrie” (2013), “Suspiria” (2018)... entre otras) y ambientado precisamente en 1943, dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial, a bordo del bombardero B-17 Flying Fortress. 


“Liang consigue suspenso sin ocultar al gremlin, casi de inmediato nos lo muestra cara a cara, claramente, y dota de acción todas sus escenas sin necesidad de salir de aquella cabina” 


Chloë Grace Moretz junto al resto de su equipo
El filme comienza con una película animada de entrenamiento en donde se exhorta a los pilotos a tener los ojos bien abiertos. Ya que los gremlins no existen, sólo la falta de compromiso y responsabilidad del piloto. Un piloto alerta no tiene accidentes. La pantalla se funde en negro y tendremos la primera imagen de nuestra protagonista, la oficial de vuelo Maude Garrett abordando con mucha confianza el B-17, tripulado por un escuadrón de hombres que no tardará en acosarla verbalmente. Algo que en lo absoluto intimida a Garrett, sabe tratar con hombres de ese tipo, y por otro lado, es crucial la misión clasificada por la que está ahí: transportar una caja cuyo contenido es ultrasecreto. Obligada a viajar en la torreta esférica, las bromas machistas del escuadrón pasaran a segundo plano cuando la figura de una maligna criatura se dibuje sobre las alas del avión, y eso no es todo, los bombarderos japoneses tampoco tardarán en observarse al horizonte. 

Chloë Grace Moretz con una pistola
Una primera parte estupenda. Son 40 minutos en los que únicamente veremos a la oficial Garrett dentro de la torreta. Un poco de claustrofobia, vértigo y mucha imaginación. Liang construye el primer tramo de esta película de forma excepcional, ciencia ficción pura (a mí gusto), y no es el despliegue de grandes efectos especiales, tampoco que Moretz sea una gran actriz, me parece que el gran acierto cae en el montaje y el formato retro. En más de una ocasión me encogí sobre mi asiento al ver a Garret lidiando con aquel bicho destrozando el fuselaje, disfrute cada vez que divisaba al enemigo japonés surcando los aires y a Garret demostrando su valía con la artilleria pesada, e incluso toleré bastante bien los diálogos insulsos del resto de la tripulación (que reconozco, es un intento muy obvio por simpatizar con el espectador en esta era de “empoderamiento femenino”... de hecho, toda la película lo es). Liang consigue suspenso sin ocultar al gremlin, casi de inmediato nos lo muestra cara a cara, claramente, y dota de acción todas sus escenas sin necesidad de salir de aquella cabina


“si bien el guion lleva el nombre de Max Landis, se dice que la la mayor parte y el resultado final es de la propia directora Liang, Landis dejó muy de lado el proyecto por estar lidiando justo en ese momento con cierto escándalo de acoso sexual” 


Chloë Grace Moretz en peligro
El resto del filme es otra cosa muy diferente. Una locura desmedida escena tras escena. Aquí pensé: “venga, echa al traste todo lo que has conseguido”... ¡Sin embargo! Es muy divertido. El momento en que se descubre la verdad sobre Garret y el paquete ultrasecreto y son atacados más que nunca por los japoneses y el gremlin diabólico... todo puede pasar. Todo. Tenemos momentos de acción depurada y bajo presupuesto, diseñados para hacer lucir el heroísmo femenino de Garret, acrobacias a mil pies sobre el aire, diálogos bufonescos con solemnidad (típicos del Serie B), muertos y heridos por aquí y por allá bajo ráfagas de balas, e incluso un alucinante combate cuerpo a cuerpo en la recta final (¡esos últimos momentos!)... la verdad es que eso no me lo esperaba. 

Chloë Grace Moretz romance con un chico
Cuestiones técnicas. Mención especial el trabajo del guionista gráfico Dylan Coburn y la dirección de fotografía de Kit Fraser (“Under the shadow”), imprescindibles para hacer de esa primera parte algo entretenido. Esos movimientos de cámara encapsulados y los juegos de luz y sombra aportan dinamismo y profundidad en un sitio de pequeñas dimensiones. La labor en los efectos especiales de Barrie Ewens (un ejemplo de su trabajo es la serie “Ash vs Evil Dead”) a la hora de presentarnos el gremlin. En cuanto a la banda sonora, destacan los sintetizadores de Matt Jantzen acompañando el moog rock de Duchess Says (Tenen Non Neu) y el art pop de los 80s de Kate Bush (Hounds of Love).

Como dato extra... si bien el guion lleva el nombre de Max Landis (“Chronicle” de 2012 y “Bright” de 2017), se dice que la la mayor parte y el resultado final es de la propia directora Liang, Landis dejó muy de lado el proyecto por estar lidiando justo en ese momento con cierto escándalo de acoso sexual. Así que, comenta Liang, muy poco de su autoría se le podría atribuir.


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