jueves, 25 de marzo de 2021

Crítica: The Empty Man

ASTINUS NOS HABLA SOBRE LA LIBRE ADAPTACIÓN DE DAVID PRIOR DE LA NOVELA GRÁFICA HOMÓNIMA DE CULLEN BUNN Y VANESA R. DEL REY


The Empty Man póster
Los thrillers policíacos con enseres sobrenaturales son habituales dentro del cine de género. Construidos sobre unas u otras premisas, tienen cierta categoría propia: “Deliver us from Evil” (Scott Derrickson, 2014) es una de esas películas sólidas que iban a camino entre el exorcismo tradicional y la investigación cercana al noir. Muy criticada en sus fallos (y no tan centrada en sus aciertos), la prensa especializada fue ciertamente dura con su recepción, por mucho que algunos quedásemos satisfechos de sobra cuando salíamos del cine, en parte sin saber muy bien que habíamos visto con el telón de People are strange de The Doors sonando en los créditos. "The Empty Man" (2020) ofrecerá esa misma experiencia sensorial donde nada es lo que parece, incluso en una genuina mezcla de géneros que culminan con una sobredosis de metafísica y horror casi cósmico. Criticada quizás en exceso (algo parecido a “She dies tomorrow”), su cierre contemplativo aleja tanto como su duración. Pero vayamos paso a paso. 

funeral tras tragedia juvenil
El filme tiene la curiosa particularidad de ser uno de los últimos que se rodaron en esa Fox pre-Disney (casi al límite) con todos los papeles para relegarse a uno de esos cajones con proyectos olvidados tras la fusión entre los dos gigantes. Recordemos que más allá de Blumhouse y Warner, especialistas en eso del jump scare y el terror palomitero, Fox todavía se atrevía a producir alguna cosilla diferente con presupuestos más holgados. La segunda cuestión interesante es la connotación de adaptación que tiene de la novela gráfica de Boom! Studios del mismo nombre, de la que he leído los primeros números para hacerme una idea de su contenido y con la que difiere en algunas cuestiones importantes que no merece la pena tratar aquí. Y es que “The Empty Man” funciona bien como producto independiente, alejado de grandes tónicas y llena de momentos demasiado elevados para el que pretende ver una película de terror más. Avisa con su tesis inicial, embarcando una duración que se antoja elevada (y eso podría ser una de las principales críticas al filme), pero no pierde el tiempo en ningún momento de su metraje. Simple y llanamente, hay un guion amplio que podría haber dado para serie si se hubiese manejado con otro leiv motiv. Y quizás habría resultado interesante plantearlo así, pues en todo momento no deja de existir un amplio universo que podría acercarnos a ese final alegórico que vivimos en la primera temporada de la sobresaliente “True Detective” (2014). 


“La elipsis narrativa juega un papel predominante; primero, abriendo y cerrando la historia cuando finaliza esa especie de prólogo. Lo que tendremos a partir de ahí parece otra cosa” 


Esqueleto oculto en las montañas
En pocas palabras, “The Empty Man” narra la historia de una serie de desapariciones adolescentes en un pequeño pueblo norteamericano sin un móvil concreto. En este contexto, los habitantes del lugar comienzan a relacionarlo con una antigua leyenda del mismo nombre, mientras un policía ya retirado investiga desde otra perspectiva el caso. Hay alguna cercanía con la obra de terror rural de Pizzolato y Fukunaga, tanto en el tratamiento de los espacios como en el guion que se adentra desde lo ordinario a lo único, terrorífico y, por último, inaccesible. También veremos algunas referencias cruzadas a otros filmes como “The Sacrament” (2013) en esa secta intrínseca a un mandamiento tan racional como onírico, “The Ritual” (2017) compilado en ese inicio tan divergente como necesario, “Slenderman” (2018) en esa suerte de leyenda urbana turbia, “The Last Exorcism” (2011) y su excelentísimo cierre en ese ritual sectario alrededor de una gran candela o al propio protagonista en una suerte de Eric Bana en la película comentada al inicio. 

protagonista de the empty man
La película se sitúa sobre dos ejes bien diferenciados: una primera parte que nos manda a las nevadas montañas en la piel de una serie de excursionistas que se encuentran con algo que no deberían. Todo va tan rápido que el espectador es consciente de que eso es poco más que un aperitivo, lo cual no se hace de rogar. A través de un cambio de escenario absoluto, el resto del filme se construye en otras dinámicas menos aventureras y más cercanas a la investigación propiamente dicha. Pero de todo hay cabida en “The Empty Man”, y no dejaremos de ver pequeños momentos slasher, momentos dramáticos en torno a un personaje incapaz de superar su propio pasado o incluso momentos del más puro terror ambiental, con escenarios oscuros, juegos de luces bien perpetrados y alguna escena perturbadora que nos hará reprimir algún escalofrío (el momento cinta en el campamento y sus imágenes sacan lo más terrorífico de “The Fourth Kind”). 


“Quizás el mayor acierto de David Prior es construir un castillo de naipes lleno de subgéneros con una trama enrevesada y un final valiente que no terminará de convencer a todo el mundo” 


James Badge Dale haciendo de detective
La elipsis narrativa juega un papel predominante; primero, abriendo y cerrando la historia cuando finaliza esa especie de prólogo. Lo que tendremos a partir de ahí parece otra cosa, pero es un nuevo comienzo que tendrá la consiguiente conclusión en un giro algo arquetípico, pero bien conducido por la cinta. Teniendo en cuenta el estrafalario mensaje de la secta y su honda e hipnótica letanía, es interesante ver como el contenido es parte misma de la película, de lo que nos sugiere y del espacio al que nos conduce. Merece especial atención esa reflexión nihilista unida a los inexpresivos rostros de los miembros del culto y el cuidado papel que la escenografía y el ambiente juegan en cada momento en el descenso al vacío más tenebroso que vive el protagonista. 

Quizás el mayor acierto de David Prior es construir un castillo de naipes lleno de subgéneros con una trama enrevesada y un final valiente que no terminará de convencer a todo el mundo. Un totum revolotum donde estamos continuamente desubicados a través de un guion que es, en cierto modo, sencillo. La película tiene la capacidad de sorprender sobre las sorpresas, incluido ese bichejo final al que hemos visto hace poco nada más y nada menos que en “30 Monedas” (2020), y que no es otra cosa que el reflejo vivo de la herencia lovecraftiana sobre la que se sostiene toda la teoría cósmica del abismo oscuro, mucho más cercana al autor de Providence que a Nietzsche o Cioran. 


“Su constante reflexión sobre el vacío y la inexistencia pueden pasar por pesados o cuestionables, pero exige una atención importante para disfrutar de todo lo que el filme puede ofrecer” 


leyenda urbana sobre el hombre vacío
La película no está exenta de cosas a mejorar. Las interpretaciones son superfluas y no agarran nunca el ritmo y calidad que la película presume. El protagonista es insípido, poco funcional y cero expresivo. Lo mismo pasa con el resto de un elenco poco acertado. Su duración, más de dos horas, también puede echar para atrás a más de una persona. Se pasa rápido si enfocamos toda nuestra atención en lo que vemos y nos dejamos arrastrar por la marea de situaciones y circunstancias que el personaje vive en ese camino a la locura. También el final puede suponer un problema, pero acierta en el riesgo y se convierte en una parte más de ese viaje sensorial que sufrimos cuando la curva carretera del guion nos lleva por sitios cada vez más insospechados

En todo caso, es difícil entender la crítica tan negativa que ha recibido de la prensa especializada. “The Empty Man” es un producto valiente, diferente y con un presupuesto detrás que le permite plantear sus cartas a nivel técnico en primer nivel, lo cual siempre se agradece. Su constante reflexión sobre el vacío y la inexistencia pueden pasar por pesados o cuestionables, pero exige una atención importante para disfrutar de todo lo que el filme puede ofrecer. Alejada del susto por el susto y los temas habituales, es justo darle una oportunidad y dejarse llevar. Merece bastante la pena.


2 comentarios:

Mister Moloko dijo...

Hola Astinus

Vi la película hace poco más de un mes y la verdad es que he tenido que hacer un enfuerzo ímprobo para recordarla. Yo siempre he pensado que en el cine es tan negativa la sobre-explicación como la infra-explicación, y esta película creo que entra de lleno en la segunda categoría. Tras un prólogo que, reconozco, es excelente, luego la película, al menos desde mi punto de vista, se pierde en un montón de ideas y conceptos que no están del todo bien enlazados. Y te reconozco de nuevo que esas ideas y conceptos son muy interesantes, pero no están bien enlazados y hacen que al final te pierdas y quede esa sensación de WTF que, al menos a mí, me resulta muy desagradable. A lo mejor no le cogí el punto o no tenía el día, pero me pareció un buen ejemplo de buenas ideas muy mal ejecutadas.
Por cierto, aunque el cómic vaya por un camino completamente diferente merece mucho la pena.

Astinus dijo...

Hola Mister Moloko,

Comprendo esa sensación. En cierta medida, la película pasa por un final extraño y retorcido donde, quizás, lo peor es dejar muchas tramas secundarias olvidadas y/o cuestiones a las que se no se le dedica todo el tiempo necesario. Es más: incluso hay momentos del metraje que parecen cortados. Quizás una miniserie le habría venido mejor =)

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