miércoles, 5 de mayo de 2021

"Alice in Borderland", popurrí de supervivencia en un Tokio distópico

ANDREA CATÁSTROFE NOS HABLA SOBRE LA ADAPTACIÓN DEL MANGA HOMÓNIMO DE HARO ASO A MANOS DE SHINSUKE SATO


Alice in borderland póster primera temporada
“Alice in Borderland” es el Live Action del manga homónimo de Haro Aso, y a su vez del OVA animado de Hideki Tachibana. También es el último proyecto de Shinsuke Sato. Un cineasta japonés ya bastante experimentado en lo referente al Live Action, algunos de sus trabajos son: “Gantz” (2010 y 2011), “I Am a Hero” (2015), “Death Note” (2016), “Inuyashiki y Bleach” (2018), y “Kingdom” (2019). En esta ocasión, el argumentado de “Alice in Borderland” gira... puede que entorno a un misterioso evento postapocalíptico sin precedentes o al desdoblamiento de una realidad alterna, no lo sé, pero el desconcierto, caos y muerte, son imperantes. Un thriller de ciencia ficción y acción protagonizado por Kento Yamazaki (quien participo ese 2020 en el plano secuencia de Yûji Shimomura, “Crazy Samurai Musashi”) y Tao Tsuchiya (protagonista del thriller psicológico “Kasane” (2018) de Yuichi Sato). 


“no es una serie que apueste por el suspenso en su faceta más compleja, y desentrañar el misterio llega a pasar a segundo plano cuando el objetivo número uno es sobrevivir” 


Alice in Borderland Netflix
Voy a escribir en plural a sabiendas de que no todos pensamos igual. ¿Por qué nos gusta imaginar un futuro catastrófico? Manías de una sociedad que, desde su muy particular punto de vista, la realidad ha superado a la ficción. Es así como dejamos atrás las fantasías futuristas de los años 30s y 40s, orquestadas por un gobierno totalitarista (“Un mundo feliz” de Huxley o “1984” de Orwell) y comenzamos a imaginar otros mundos más fantásticos. De pronto resulta más fácil o más divertido, visualizar un futuro atestado de zombis, tecnología alienante, anomalías astronómicas, singularidades espaciotemporales y todo tipo de realidades paralelas

chico japonés con gafas futuristas
Historias en donde el qué es real y qué no lo es, siempre está presente, las respuestas gozan de ausencia, y mientras tanto, sobrevivir es la única solución. ¿Tecnología extraterrestre en manos equivocadas? ¿Tipo "Gantz"? Tal vez, lo cierto es que el sufrir y el desconcierto de sus protagonistas es la piedra angular de las películas y series como “Alice in Borderland”, en sí mismas, un puzzle. Claro, no está de más un poquito de contexto (no lo tiene “Alice in Borderland”), pero, qué se le va a hacer... Cuando una serie o película me recuerda a “Cube” (1997), “Battle Royale” (2000), “As the Gods Will” (2014), “Circle” (2015) o al ya mencionado anime “Gantz” (2004), las probabilidades de que me encante son altas, y afortunadamente Shinsuke Sato lleva con buen pulso cada capítulo de esta primera temporada.


“En el apartado técnico poco se le puede reprochar. El diseño de producción, el CGI y la fotografía logran una desolación total en Tokio como pocas veces se ha visto” 


japonés con bata
Una temporada que nos muestra los límites que puede alcanzar el ser humano con el afán de permanecer con vida. Eso no es algo nuevo, sin embargo, entre el mar de similitudes atisba cierto destello de originalidad, es apreciable el entramado de violencia y misterio, y las muertes son cuantiosas. Respecto al halo inherente de moralidad: “¿Cómo podrías vivir después de sobrevivir a esto?”, no es tan repetitiva. Se agradece. 

teléfono móvil chino
¿De qué va? A través de un par de escenas conoceremos a los primeros personajes/jugadores de este juego mortal. Arisu (el protagonista) es un joven que no trabaja ni estudia y hasta que es echado de su casa, malgasta su tiempo en videojuegos. No está solo, a él se suman un par de amigos de la infancia, Karube y Chota, cada cual con sus desgracias, el uno un mujeriego pendenciero y el otro un oficinista. Juntos vagan por las saturadas calles de Tokio, algunas palabras de ánimo y un par de tonterías, terminan con la policía tras ellos, ocultos en un baño público. Sin más explicación, al salir se encuentran con una ciudad completamente vacía, sin electricidad, en silencio, es como si hubiesen sido transportados a otra dimensión. Al caer la noche se encienden las luces de los rascacielos, sede de los juegos. Inocentemente asisten a su primer reto, momento en el que comprenden la situación: cada participante tiene un número de días de vida limitado, al expirar morirá. La única forma de sobrevivir es participando en los juegos, si pierdes mueres y si ganas obtienes un par de días más de vida. Los juegos son planteados como acertijos y obedecen a los palos de un juego de cartas, los hay de agilidad mental, resistencia física, trabajo en equipo, y los más temidos, los de traición, aquellos que juegan con el corazón de sus participantes. 


“Sin duda una de las opciones asiáticas de Netflix más atractivas y fáciles de ver, muy superior (para mí) a series como Sweet Home” 


japonés con trampa mortal en el cuello
Aunque tenemos una enorme incógnita que resolver (¿Quién está detrás de esto y qué está pasando?), no es una serie que apueste por el suspenso en su faceta más compleja, y desentrañar el misterio llega a pasar a segundo plano cuando el objetivo número uno es sobrevivir (a los juegos y a los otros supervivientes, que dentro o fuera del juego pueden matarte), las alianzas, sacrificios y estrategias serán inevitables. Shinsuke Sato manipula todos estos elementos para conseguir un ritmo vertiginoso, dosificando las historias personales de cada personaje, los cuales según se requieran en la historia y sólo para justificar algún conflicto o habilidad van apareciendo. Un gran acierto, los flashback son breves y la mayoría distan mucho del melodrama. Ahora... Que tiene algunos “detalles” que lastran el resultado final, los tiene, pero creo que eso es cosa de Netflix, por ejemplo (no voy a hablar mucho de esto), su necesidad de incluir en casi todas sus serie personajes LGBT... pues aquí también lo hay. 

japoneses en apuros
¡En fin! En el apartado técnico poco se le puede reprochar. El diseño de producción, el CGI y la fotografía logran una desolación total en Tokio como pocas veces se ha visto. Para mí el montaje funciona bastante bien, y de escena en escena cada capítulo se pasa volando, hay momentos flojos, pero son pocos. La coreografía en las escenas de acción y peleas cuerpo a cuerpo son fluidas, y los momentos dramáticos jamás exceden lo permisible (el juego del lobo es un ejemplo). La actuación es lo que si me falla un poco, en específico Kento Yamazaki, pero, no es algo que mengüe mi atención. Había escrito un párrafo sobre la meritocracia como falacia, pero lo borré. Muy en el fondo también nos hablan de esto, series como “Alice in Borderland”... la brasileña “3%”... pero es otro tema, no quiero aburrir a nadie. A ver qué nos da la segunda temporada. Espero que el número de episodios sean los mismos 8 (o menos) y sea la última. Sin duda una de las opciones asiáticas de Netflix más atractivas y fáciles de ver, muy superior (para mí) a series como “Sweet Home”

«La vida no es eterna. Hasta ahora viví sin pensar en eso».

2 comentarios:

Sergio Sara Diaz dijo...

Hola Andrea! muy de acuerdo con tu reseña, si bien había leído antes el manga y lo deje porque creo después de leer Gantz o tokyo Ghoul la valla era muy alta.

Entrando más en la serie, la fotografía me hizo recordar mucho al logro de "28 días después" aunque seguro la pandemia ayudo en algo. Las escenas de acción regulares para ser una serie asiática esperaba más frenetismo y creatividad como "OldBoy" algo para recordarla.

Aquí siempre hay un Yin Yang con respecto a las adaptaciones o live actions basados en animes o mangas asiáticos. Si es igual al manga, "le falto originalidad" y si se basan en el tomándose licencias, "no lo hicieron como el manga que mal. Frecuentes críticas del cansino espectador palomillero que no ha leído un manga en su vida o el experto Otaku que lo toma como una ofensa.

Como buen amante despechado de todo lo audiovisual, es bueno tener una referencia pero para mí lo principal en estas adaptaciones no son los ojos enormes, los atuendos, que todos sean asiáticos o todos sean rubios, es la ESENCIA, como conectan con el público. Alice conecta y te despabila desde el segundo capítulo y eso juega mucho a su favor aunque como bien dices, las actuaciones no suman y esto es grave ya que el núcleo de este trama son las personas.

Con respecto a la producción creo que NETFLIX no esta malacostumbrando a tan buena calidad visual y auditiva, solo falta ponerle punche creo yo al Casting.

Sigo soñando con una serie de 4 o 5 temporadas de Gantz al estilo de NEKROTONIC con la esencia del manga sería brutal!

PD: La vi en cuarentena cuando casi fui una víctima más de este bicho terrible del covid, me salve de milagro por eso mi ausencia, saludos a todos!

El Rector dijo...

Sergio, me alegro de que hayas superado la enfermedad y que vuelvas a estar al pie del cañón cinematográfico. Que ganas de que termine toda esta película de terror que nos ha tocado sufrir y podamos regresar a nuestras vidas tal y como eran.

Saludos.

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