martes, 22 de junio de 2021

Crítica: Censor

ANDREA CATÁSTROFE NOS HABLA SOBRE EL DEBUT DE PRANO BAILEY-BOND, TERROR RETRO Y METACINE


Póster de Censor de Prano Bailey-Bond
Quienes disfrutamos del cine de terror, fantástico y/o de temáticas y géneros cinematográficos "transgresores", no sin frustración nos hemos preguntado en algún momento, por los cortes que sufren algunas películas. Aunque estamos en pleno Siglo XXI, persisten naturalmente los organismos que regulan lo que vemos y lo que no, algo que estamos arrastrando desde 1896 cuando el cortometraje "The Kiss" de William Heise escandalizó absurdamente a medio mundo por su "indecencia”. 

Niamh Algar en Censor
Es en 1912 que nace el British Board of Film Classification en el Reino Unido, y en 1983 la lista DPP de video nasties, un grupo de películas fuertemente censuradas e incluso prohibidas en el Reino Unido, tales como “The Beast in Heat” (1977) de Luigi Batzella, “Cannibal Holocaust” (1980) de Deodato, “L'ultima orgia del III Reich” (1977) de Canevari, o “I Spit on Your Grave” (1978) de Meir Zarchi, etc., etc. Pues bien, dentro de este contexto la cineasta Prano Bailey-Bond ambienta su primer largometraje "Censor" (2021), basado en su cortometraje "Nasty" (2015). Un filme de terror psicológico que evoca más allá del Cine Serie B de los años 80, la oscuridad y el morbo que envolvió a las películas snuff. El deleite clandestino en la violencia y la tortura gratuita


“Censor apuesta por recrear el cine de los 80s, su atmósfera vintage en 16mm plagada de sangre escarlata, y un ritmo más interesado en la psicología de su personaje que plenamente en la acción” 


Niamh Algar sexy
Los noticieros británicos nos sitúan a mediados de los 80s, en la cima de la condena de los video nasties, acusados de modelar el comportamiento violento en la juventud, y el riesgo que representa para la sociedad su circulación en VHS. De ahí la relevancia moral de los censores, quienes analizan meticulosamente cada película de terror y determinan qué se va y qué se queda. Es el momento en que conocemos a Enid, sumergida en su trabajo, estudia la película en turno: ¿La decapitación? No, no, esa es ridícula, es la extirpación del ojo, es "demasiado realista", suficiente con haber rescatado el "tira y afloja de los intestinos". 

Solitaria y con un carácter bastante sobrio parece que tiene todo bajo control hasta que se le asigna la evaluación de "Don't Go in the Church" dirigida por el mítico Frederick North, conocido por la depravación de sus películas, tremendamente explícitas. Profundamente conmovida observa como la película muestra detalles de su amnésica infancia, un pasado que le ha torturado por años, mientras jugaba en el bosque con su hermana, ésta desapareció para jamás ser encontrada. En la película de North, por supuesto, la niña es asesinada. 


“Niamh Algar hace un buen trabajo al desarrollar el papel de Enid, trastabillando entre la obsesión, la locura y la razón” 


actriz Niamh Algar
Negada a aceptar que su hermana Nina ha muerto y jamás volverá, se sumerge en las películas de Frederick North en busca respuestas. Paralelamente, el asesinato de una mujer a manos de su esposo, quien después de matarla le devoró el rostro, intensifica las protestas contra los censores, en este caso Enid, quien aprobó una escena idéntica en el pasado, acosada por la prensa en las calles y telefónicamente por "gente moralmente correcta", inicia el desmoronamiento psicológico de Enid, agravado por la incesante exposición a la violencia cinematográfica

cine snuff
“Censor” apuesta por recrear el cine de los 80s, su atmósfera vintage en 16mm plagada de sangre escarlata, y un ritmo más interesado en la psicología de su personaje que plenamente en la acción, también opta por la oscuridad y maldad que envuelve el "cine dentro del cine", cuando pensamos en el snuff (lo que hemos visto en películas como “8MM” (1999) de Schumacher, "Cigarette Burns" (2005) de Carpenter o "Amjeon" (2019) de Kim Jin-won), en conjunto, bajo un segundo plano nos habla de algunos traumas emocionales, la censura y la autocensura, y la hipocresía social que señala como chivo expiatorio al cine y al arte (y hoy día a los videojuegos). 


“para ser una cápsula del tiempo del slasher y el cine demonizado de los 80s, me hizo falta mucha más viscosidad, gritos y humor negro. Es como si Censor se hubiera censurado a sí misma” 


Niamh Algar ensangrentada
La actuación es... complicada de valorar. Niamh Algar hace un buen trabajo al desarrollar el papel de Enid, trastabillando entre la obsesión, la locura y la razón; sin embargo, en ocasiones, y esto sucede con el resto del reparto, se cae en una sobreactuación, una mala actuación que bien podría estar justificada con precisamente evocar el cine de los 80s.. pero, no lo sé. La fotografía, vestuario y el diseño de producción cumplen su propósito, efectos estroboscópicos, el grano y la iluminación a base de gelatinas. Lo mismo la música, compuesta por chirridos y sintetizadores

Sin duda es un buen debut para Prano Bailey-Bond, pensando en que es su primera película. Pero, ¿Qué tan redondo es el producto? Tiene una escena final cronenbergiana que disfruté, y como mencioné, la puesta en escena es estupenda, no obstante, se queda corta en todos sus ángulos, el tema de la censura no es explotado, el estado mental de Enid es más predecible de lo que me gustaría, y para ser "una cápsula del tiempo" del slasher y el cine demonizado de los 80s, me hizo falta mucha más viscosidad, gritos y humor negro. Es como si “Censor” se hubiera censurado a sí misma.

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