jueves, 22 de septiembre de 2022

Crítica: Glorious

KRUEGER NOS HABLA SOBRE EL FIN DEL UNIVERSO CONOCIDO A MODO DE PERVERSIÓN EN EL SUCIO RETRETE DE UN AREA DE DESCANSO


Un baño con más mierda que la funda de un jamón. Un tipo sudoroso en calzoncillos encerrado. Horrores metafísicos de las profundidades de la historia. Babas. Tentáculos. La voz de J.J Jameson y un Glory Hole. Aquí podría terminar la crítica. Seguro que muchos picábamos. Yo lo he hecho. Es una lástima que uno se de cuenta de que “Glorious” (Rebekah McKendry, 2022) podía haber ido a por todas, pero no se ha atrevido a hacerlo. Al final todo resulta siendo más comedido de lo que nuestras mentes degeneradas son capaces de llegar a imaginar, pero no vamos a quitar el mérito de entretener durante menos de hora y media dentro de un maldito baño. 


“El problema de Glorious es que las ideas que maneja son más interesantes que lo que termina haciendo con ellas”


Un tipejo, de aspecto desaliñado, para en una estación de servicio, después de lo que suponemos es una ruptura. Tras una noche excesos etílicos, el muchacho despierta con cierta fatiga, por lo que se acerca a arrojar a un nauseabundo baño. Hasta ahí un viernes normal. El problema llega cuando descubre que está encerrado en el baño y que en una de las cabinas hay una criatura (de clara influencia Lovecraftiana) que necesita su ayuda y se comunica con él a través de un agujero de gloria. La jornada va a ser larga. 

El problema de “Glorious” es que las ideas que maneja son más interesantes que lo que termina haciendo con ellas. La película tiene aciertos visuales como la narración del origen de la criatura, a través de las distintas puertas de los excusados o la lluvia de sangre; además aporta los elementos argumentales necesarios (recurriendo a flashbacks que tienen excusa dentro de la historia) para que la historia no se atasque; pero ¿Era necesario recurrir a los peores efectos especiales CGI que recuerdo en años? En una película que juega tanto con el imaginario del señor de Providence, resulta una herejía no utilizar efectos prácticos artesanales, cuando todo lo pide a gritos. Y no me vale la excusa del presupuesto, ahí está mi querida Shudder, cuyas películas siempre tienen un nivel aceptable. Además no creo que “El Vacío” (Jeremy Gillespie, Steven Kostanski, 2016) tuviera mucho presupuesto y aquello era una fiesta de criaturas indescriptibles, con tentáculos por doquier. 


“En una película que juega tanto con el imaginario del señor de Providence, resulta una herejía no utilizar efectos prácticos artesanales, cuando todo lo pide a gritos” 



Algo similar ocurre con la historia: la sinopsis hace pensar inmediatamente en algo totalmente disparatado, una comedia de terror cargada de coñas sexuales y algo de eso hay, pero en realidad, al mismo tiempo, la cinta se toma en serio a sí misma y se encuentra plagada de diálogos más inteligentes de lo que uno podría pensar, para terminar reflexionando sobre la humanidad. En una película con un maldito glory hole. Por ese motivo existen escenas que más que funcionar, descolocan: el gag de orinar funcionaría en una spoof movie, aquí no podría ser más inoportuno. Termina resultando incómodo y en mi humilde opinión la historia resultaría más potente sin esas escapadas cómicas


“Glorious merece la pena ser vista, aunque solo sea por su excentricidad, pero resulta inevitable quedarse algo defraudado” 


A lo que no puedo ponerle ni un pero es a la originalidad de la historia. Hoy en día es difícil ver una película que no te recuerda a otra. Pues bien, “Glorious” por puesta en escena (no por elementos argumentales) lo consigue. No has visto otra obra de un menda encerrado en un baño con un Primigenio. Y si la has visto, por favor, dime inmediatamente como se llama. 

Salvando la excusa de los flashbacks, la historia mantiene el tipo y el interés durante sus escasos ochenta minutos de metraje, gracias a un par de trucos visuales, a una paleta de colores heredada de “Color Out Of Space” (Richard Stanley, 2019) y a un soberbio trabajo actoral de Ryan Kwanten como el desdichado y J.K Simmons aportando elegancia solo con su voz. Si hubieran limitado el humor a la interpretación vocal de Simmons hubiera sido perfecto, ahorrando chistes de penes y piernas cortadas. Sea como sea, “Glorious” merece la pena ser vista, aunque solo sea por su excentricidad, pero resulta inevitable quedarse algo defraudado, sobre todo con cierta revelación argumental que no era muy difícil de adivinar. Si os van las emociones fuertes os recomiendo una jornada triple: acompañar el visionado con la viciosa “Deep Dark” (Michael Medaglia, 2015) y con la pervertida “The Special” (Harrison Smith, 2020).


3 comentarios:

Victor dijo...

Pues tomo nota, la idea como dices es interesante.
Un saludo

Tracy Kong dijo...

¿còmo se titula aquella peli donde una cortina de ducha teletransporta gente con mutantes consecuencias? COURTAIN? En cuanto a premisa puede ser lo màs levemente parecido a GLORIOUS (Y no mucho).. GLORIOUS la disfrutè mucho, aunque coincido con tu reseña, Saludos!!

El Rector dijo...

Yo la he disfrutado. Me ha parecido lo suficientemente cochina, divertida e imaginativa como para estar hora y media entretenido pese a las limitaciones del escenario y su evidente bajo presupuesto. Desde luego, de todas estas películas sobre agujeros sinuosos, es la que más juego me ha dado con diferencia.

Es una pena que Ryan Kwanten no se prodigue más en el género. Me parece un actor la mar de interesante y aun recuerdo lo que flipé con la fabulosa "Red Hill".

Saludos.

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