sábado, 21 de mayo de 2011

Crítica: Tucker & Dale vs Evil

Seguro que muchos de vosotros habéis visto ese video que corre por la red donde a modo de experimento gracioso, cogen a un grupo de niños pequeños, les ponen delante de un suculento pastelito, les dicen que no pueden comérselo bajo ninguna circunstancia y les dejan solos ante la tentación para después observar su comportamiento. Por supuesto, los niños sucumben al deseo y terminan devorando el delicioso manjar. Yo, tengo mas fuerza de voluntad que todos esos pequeños diablos juntos, por que mira que hacía semanas que tenía en mi poder una versión incompleta de la anhelada “Tucker & Dale vs Evil”, en la cual faltaba añadir los efectos especiales y si, no os voy a mentir, la espera ha sido muy dura, pero como suele ocurrir, el tiempo recompensa al paciente, la larga espera ha dado sus frutos y por fin he podido sentarme delante del montaje completo de la película. Para quienes no lo sepan, hablamos del debut en el largometraje del actor Eli Craig, al que hemos podido ver en títulos como “Space Cowboys”, “La Ira” o “Deal Of a Lifetime”, quien después de perder la virginidad detrás de las cámaras (fílmica se entiende, no tengo datos sobre su vida sexual) con el corto “The Tao of Pong”, nos presenta esta “Tucker & Dale vs Evil”, película perteneciente al denominado subgénero de la comedia de terror, sinónimo de diversión allá por los ochenta y noventa con títulos como “Los Critters”, “La Divertida Noche de los Zombies” o “Noche de Miedo” (cada vez que me acuerdo que han metido a Colin Farell en el remake, tengo que recurrir a una lupa y unas pinzas para encontrarme la minga), pero que en la actualidad atraviesa una profunda crisis, no por cantidad, sino por calidad, con ejemplos tan poco afortunados como “Doghouse”, “Lesbian Vampire Killers”, “El Maldito Oeste”, “Suck” o “Burke & Hare” y donde tan solo de forma muy esporádica han ido emergiendo de las profundidades del abismo de la mediocridad y de la gracia en el culo, cosas realmente divertidas e inteligentes como “Shawn of the Dead”, “Cabin Fever 2” o “The Cottage”. Por suerte para nosotros, “Tucker & Dale vs Evil”, pertenece a este selecto segundo grupo.

“Tucker & Dale vs Evil” es la historia de Tucker y Dale, dos amigos de toda la vida que se han criado en un tranquilo pueblo rural y que deciden disfrutar sus vacaciones, alquilando una acogedora cabaña cerca del lago para dedicarse a sus actividades favoritas, pescar y beber cerveza. Camino del lugar, se topan con un grupito de universitarios de ciudad que también se dirigen hacia la zona atraídos por unos macabros asesinatos que allí ocurrieron hace unos cuantos años. La casualidad quiere que una noche, mientras los dos amigos pescan en el lago, una de las chicas del grupo de jovenzuelos, sufre un accidente y Tucker y Dale la rescatan inconsciente del agua y se la llevan a su cabaña, lo que los amigos de la víctima interpretan como un secuestro y se preparan para el rescate.

Reconozco que últimamente había perdido la esperanza en lo que a comedias de terror se refiere, igual es por que uno se hace mayor y las tonterías de antaño ya no resultan tan graciosas, pero gracias al amigo Eli Craig, he descubierto que el problema no estaba en mi y ahora por las noches duermo mucho mas tranquilo, pues me ha enseñado que con un poco de esfuerzo y algo de talento, a día de hoy, uno aun puede partirse el culo con este tipo de producto y es que “Tucker & Dale vs Evil” recupera la mejor versión de la comedia de terror y lo hace además rindiendo tributo a uno de los subgéneros mas románticos de la enciclopedia del cine de terror, el de los paletos asesinos. ¿Quién no se ha emocionado con aquellas gloriosas “Deliverance”, “La Matanza de Texas” o en la actualidad con cosas como la saga de “Turn Wrong”? Eli Craig seguro. Este es su particular homenaje, recuperando todos los ingredientes básicos de la receta, un grupo de jóvenes confiados, una recóndita zona rural y unos cuantos paletos algo zumbados dispuestos a ofrecer toda su “hospitalidad”, solo que los de la historia que nos ocupa, son buena gente. Ahí reside gran parte de la gracia de la película, que nosotros lo sabemos, pero los jovenzuelos no. Esto dará pie a toda clase de grotescas situaciones y de malos entendidos que desembocarán en una auténtica escabechina, la cual por cierto, luce bastante mejor con los efectos especiales añadidos.

Lo más grande del filme es ver con que maestría se consigue jugar con la ambigüedad de las situaciones, transformando la ídem más corriente en algo ultra macabro a ojos de terceros. Esto da pie a algunos momentos no solo desternillantes, sino de auténtico culto. Hacía mucho que no me reía tanto con un producto de este tipo, secuencias como la de la motosierra son desde ya, momentos de referencia en el género. Además todo esto funciona mucho mejor gracias al inteligente uso que se hace de los tópicos, no falta ninguno y esta vez los vamos a poder disfrutar desde la óptica de los “villanos”, quienes si además son una pareja tan simpática como la que nos ocupa, interpretada por unos cachondísimos Alan Tudyk y Tyler Labine, pues mucho mejor, recuperando el espíritu de grandes dúos cómicos contemporáneos como puedan ser Simon Pegg y Jack Frost y haciendo gala de una química que por ejemplo, no consiguieron recrear el propio Pegg y Andy Serkis en la estéril “Burke & Hare”.

Con un tándem protagonista con tanto gancho y con una capacidad casi ilimitada para provocar la carcajada en sus primeros cuarenta y cinco minutos, “Tucker & Dale vs Evil” incluso se permite el lujo de mantener el tipo cuando la historia se va desinflando en un segundo acto bastante menos ingenioso de lo visto en los inicios, por que a estas alturas, nos duele tanto la mandíbula de descojonarnos, que ya nos suda un poco la polla el evidente bajón que sufre el filme en su segunda mitad y sobretodo en el tramo final, donde el giro argumental no termina de estar a la altura de la original premisa inicial.

Conclusión, “Tucker & Dale vs Evil” ofrece lo que se le debe exigir (o por lo menos yo exijo) a una comedia de terror, que haga reír y que lo haga si puede ser, tirando de ingenio. Y vaya si lo hace, pues estamos ante un título que destila humor hilarante por todos sus poros, además de forma inteligente, nada de gags estúpidos, no señor, aquí todo esta concebido con precisión de cirujano, como en esos circuitos formados por piezas de dominó. Cada situación, cada secuencia, cada diálogo, cada muerte, todo sirve de homenaje al género y a títulos emblemáticos del mismo como puedan ser “Viernes 13”, “Destino Final” (como curiosidad comentar que algunos actores del reparto también coincidieron en “Destino Final 3”) o “Posesión Infernal”. Gore por un tubo, un ritmo frenético, entretenida de principio a fin pese a la evidente bajada de pistonada en su segunda mitad, gran “feeling” entre la pareja protagonista y en definitiva, un buen ejemplo de que a la comedia de terror, aun le queda mucho que recorrer pese a que algunos quieran hacernos creer lo contrario infectando el mercado de mediocridades debido a la falta de talento y buenas ideas.

En lo negativo, pues volver a comentar su clara tendencia de más a menos, algunos momentos algo cursis, plasmados en la relación romántica entre Dale y el personaje de Allison, interpretado por la rubísima Katrina Bowden (“The Shortcut”), el giro argumental final, bastante fuera de lugar y que hallamos tardado tanto en poder disfrutar de esta pequeña maravilla.



3 comentarios:

Rainbow in the dark dijo...

Tengo ganas de ver esta peli, hace tiempo que leí sobre ella, pero aún no he podido verla, aunque tiene buena pinta!!!
Por cierto, a mi "Doghouse" me gustó!!

Anónimo dijo...

No me suele gustar este tipo de peliculas que mezclan horror y comedia,soy de generos puros....pero como me rei, jeje. Muy buena pelicula, lo debo de admitir, ya no vere a mis amados slashers igual. -Frankenhauser el loco-

El Rector dijo...

Frankenhauser, sin duda hablamos de una de las comedias de terror más brillantes de los últimos años. Imposible no soltar la carcajada en algunos momentos, recuerdo en especial uno que me arrancó incluso las lágrimas. Lástima que este tipo de películas que mezclan comedia y terror, no suelan destacar precisamente por divertida y suelen caer, habitualmente, en la tontería.

Saludos.

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