viernes, 7 de febrero de 2020

Crítica: Come to Daddy

Cuando un casi embrionario Elijah Wood hiciera su primera aparición en la gran pantalla a modo de diminuto (pero recordado) papel en la gran secuela de Robert Zemeckis de “Regreso al Futuro” (1985), o lo que es lo mismo, “Regreso al Futuro. Parte II” (1989) o “como superarse a sí mismo y mearse en aquella chorrada mil veces repetida de que segundas partes nunca fueron buenas”, pocos podíamos imaginar que el futuro, valga la redundancia, iba a depararle un papel de considerable relevancia en el devenir del género. Y es que la realidad es que a día de hoy, Elijah Wood es algo más que el protagonista de pies peludos de una de las sagas cinematográficas más grandes de la historia del cine.


“un Elijah Wood que esta vez no pone la pasta, tan solo el talento. A la postre, una de las bazas principales de esta ópera prima”


La colección de medallas de metal noble apenas le cabe en el pecho. “El Buen Hijo” (Joseph Ruben, 1993) significaría su entrada por la puerta grande en el género, sufriendo a un Macaulay Culkin que iba para estrella y terminó estrellado. De ahí en adelante, sus habituales apariciones se han contado por grandes regalos al aficionado: “The Faculty” (Robert Rodriguez, 1998), “Sin City: Ciudad del Pecado” (Frank Miller/Robert Rodriguez, 2005), “Grand Piano” (Eugenio Mira, 2013), “Open Windows” (Nacho Vigalondo, 2014) o el superlativo remake de “Maniac” (Franck Khalfoun, 2012) amén, por supuesto, de la susodicha epopeya de la tierra media, han dado buena cuenta no tan solo del talento y la polivalencia del actor, también de su buen ojo a la hora de seleccionar sus proyectos.

Y ha sido ese buen ojo el que ha abierto una nueva faceta de Wood, la de productor, estando detrás de algunas de las mejores películas de género de los últimos años, teniéndole que estar muy agradecidos por joyas del calibre de “Mandy” (Panos Cosmatos, 2018), “Daniel Isn´t Real” (Adam Egypt Mortimer, 2019) o “Color Out of Space” (Richard Stanley, 2019) todas ellas salidas de su propia productora, Spectrevision. No es el caso que nos ocupa, “Come To Daddy”, curioso híbrido a dos bandas donde el thriller y la comedia negra se ponen al servicio de un Elijah Wood que esta vez no pone la pasta, tan solo el talento. A la postre, una de las bazas principales de esta ópera prima de Ant Timpson, otro mecenas habitual del género que da el salto a la dirección con una propuesta complicada dada su indefinición estilística de la cual consigue salir airoso, como digo, gracias al excelente casting, no solo por la presencia de Wood, también por la de otro baluarte interpretativo como es Stephen Mchattie y la de un secundario de lujo como Michael Smiley.


“nos evoca a la época dorada del cine de suspense, jugando en todo momento con la ambigüedad de los personajes y la incertidumbre de la narración”


Para ser honestos, la realidad es que McHattie lo eclipsa todo cuando está en pantalla, incluido un Elijah Wood que vuelve a representar a uno de esos “monstruos” tan habituales en su filmografía. El tour de force de ambos actores, en combinación con una primera mitad de libreto que roza lo brillante, hacen que las expectativas se pongan por las nubes. La historia escrita por Toby Harvard, quien fuese aquel que firmara en su día algo como “The Greasy Strangler” (para que uno se pueda hacer una idea de la calaña -bien entendida- del personaje), nos evoca a la época dorada del cine de suspense, jugando en todo momento con la ambigüedad de los personajes y la incertidumbre de la narración.

Quien haya tenido oportunidad de disfrutar (o sufrir, según se mire) con “The Greasy Strangler” sabe que el concepto que Harvard tiene del sentido del humor, puede ser, digámoslo así, peculiar. No, tranquilos, el guionista está aquí mucho más comedido que en aquella ocasión y en comparación, firma un trabajo de lo más “convencional”. No obstante, el tono de los gags nunca se aleja en exceso de ese surrealismo marca de la casa, por lo que tengo claro que habrá a quien le cueste conectar con determinados envites cómicos, escenario en el que todo sea dicho, McHattie, un provocador nato, se mueve como pez en el agua y claro está, lo borda, poniéndoselo muy pero que muy fácil a un Elijah Wood que solo tiene que seguirle el juego en lo que termina siendo un ejercicio de química para tontos brutal. Wood es un maestro a la hora de construir personajes “entrañables” y su dibujo de Norval Greenwood (sobre el cual no quiero apuntar absolutamente nada más) pondrá a más de uno frente al espejo, con todo lo que ello conlleva. Lo dicho, un pedestal para este chico.


“Come To Daddy se desinfla algo (bastante) en su segundo acto. En este, el elemento suspense desaparece de escena”


La cosa se tuerce algo en su segunda mitad. Suele pasar. Suele pasar cuando una película sube tan arriba de inicio, que la caída, de haberla, sea más dura y, es cierto que “Come To Daddy” se desinfla algo (bastante) en su segundo acto. En este, el elemento suspense desaparece de escena y pese a que un desternillante Michael Smiley acude al rescate, la deriva hacia la comedia burra puede saberle a poco a más de uno, seguramente a mí mismo. Lo cual no quita, que la película continúe resultando divertida y capaz de ofrecer incluso, algunos picos de genialidad destacables, aunque tan solo sea a cuentagotas.

“Come To Daddy” es una propuesta que puede resultar compleja de digerir debido a un exceso de funambulismo a la hora de encajar sus dos rasgos de identidad básicos: el thriller y la comedia negra. En dicho proceso, ambos pueden verse algo desvirtuados, en especial el primero, lo cual puede ejercer cierta desconexión en el espectador, más aun si este no termina de sentirse cómodo con la linea editorial de su vertiente cómica. Superados estos obstáculos, dejarse engatusar por su sencilla, pero muy bien disfrazada historia y por el enorme gancho de todos sus personajes, ya resulta algo más propio de la lengua materna. Grandes actores, buenas dosis de suspense, algo de surrealismo, puntuales estallidos de violencia y algún que otro chiste escatológico (como no podía ser de otra forma) hacen el resto para que tengamos en este prometedor debut de Ant Timpson, algo más por lo que estarle agradecido a nuestro ilustre vecino de Bolsón Cerrado... y lo que nos queda.

Lo mejor: Stephen McHattie, el impagable look de Elijah Wood y una primera mitad que sabe manejar como nadie los tiempos del suspense.

Lo peor: Desvelado el pastel, quizá demasiado pronto, la cosa termina siendo menos de lo que parecía.


10 comentarios:

Missterror dijo...

Creo que"Come to Daddy" es el ejemplo perfecto de película entretenidísima de la que uno no tiene queja, pero de la que sabe que aún se podría haber exprimido más zumo.
Cierto que desvela demasiado pronto las cartas y eso hace que ya se juegue sobre seguro respecto a lo que nos vamos a encontrar. Cierto también que esto rebaja las altísimas expectativas que se crean en la primera mitad y amortigua el tropiezo final. En lo personal, pese a notar que se rebaja el ritmo al final, no creo que fuera una mal desenlace y cuando brilla la mala leche, creo que es brillante. Lástima que no se prodigara mucho más en esto de la mala baba porque lo borda, tanto como lo borda Elijah Wood y su duelo con el gran McHattie. Muy fan de Norval :)

Tengo debilidad por Elijah Wood, lo reconozco. No solo valoro el ojo que tiene en su faceta como actor, sino su valentía a la hora de producir un tipo de cine que, hasta la fecha, me alucina. A alguien que se ha dejado la pasta para que maravillas como "Mandy", "Color out of Space", "The Greasy Strangler" o "Daniel Isn't real", se le perdona que también lo hiciera con "Open Windows" ;)

El Rector dijo...

Missterror, no, no digo que la segunda mitad no mole. Pero sí que peca de una simpleza que no está a la altura de todo el misterio que genere en la primera. De todas formas ya te digo, en ningún momento deja de ser muy divertida. La pena es que no tenga más escenas de acción, ya que lo poco tiene, es de una brutalidad exquisita.

Lo se, debo de ser de las pocas personas en este planeta (y aun me sigo preguntando la razón) que lo flipó con "Open Windows". Película que voy a reivindicar siempre. No tanto "The Greasy Strangler", que sí, muy peculiar y desde luego, curiosa de ver, pero una vez y gracias ;)

Saludos.

azero dijo...

Yo solo he visto Mandy y Color out Space, y personalmente me han encantado (no digo que sean perfectas), pero siento cierta artesanía y nostalgia en ellas que no veía desde hace tiempo. Encima con Nicolage Cage :)

El Rector dijo...

Azero, bienvenido pues al club de eternamente agradecidos de Elijah Wood... lo de Cage, bueno, lo de Cage ya tendría más que ver con temas carnales ;)

Saludos.

hernanm6 dijo...

Hey, Rector, ¿todo bien? Espero que si. Es la medianoche de un jueves que agoniza y un viernes que alumbra en mi rincón del planeta. Acabo de visualizar "Come to daddy" y mis sensaciones son ambiguas: no puedo discernir si estoy ante una pequeñita obra maestra (la austeridad narrativa, las actuaciones, los ritmos internos y la intensidad de la primera media hora), o ante un bofe que ni para mi gato Tobías (que come de lo que le des), sobre todo a partir de la segunda mitad: tediosa, soporífera, intrascendente y, lo peor, respondiendo con tópicos narrativos mediocres las angustiantes preguntas que surgían de a puño en la primera parte... "Tanto misterio para nada", pensaba, mientras me aferraba a mi copa de cabernet-sauvignon como a un salvavidas... Seguimos en la de siempre: una idea muy buena que augura, como la foto del menú de un restaurante, un exceso de hipertensión, peligro de diabetes y calorías de más, para transformarse luego en un platillo insípido e insatisfactorio. Es una circunstancia que parece reiterarse una y otra vez en el género que nos ocupa, en particular, y en todo rubro del cine en general, salvo honrosas excepciones, que parecen cada vez más las excepciones que confirman una regla aparentemente indoblegable en esta sinuosa actualidad del séptimo arte: "¡Cuidado, chicos...! No nos pasemos de ciertos límites...!¡No vaya a ser que atentemos contra alguna corrección política...!" En fin, basta la salud. Saludos para todos...

El Rector dijo...

Hernanm6, pues siguiendo respirando, que no es poco, jeje. Bonita prosa y buen vino, así todo pasa mejor, inclusive esa segunda mitad algo descafeinada viniendo de donde viene, aunque jamás me atrevería a tacharla de aburrida, pues pese a todo, pese a esperar "algo" más, me parece la mar de divertida, aunque solo sea por un portentoso Michael Smiley, que si no te ha ganado aunque solo sea un poquito, o bien no tienes corazón, o bien ese vino era más bien tirando a regulero.

En realidad, yo iría incluso más allá del cine (tanto el de ayer como el de hoy) y lo aplicaría a cualquier tipo de medio narrativo. Algo por otro lado que entra dentro de la normalidad, pues es mucho más sencillo exponer una idea, que desarrollarla, y por supuesto, que concluirla (que se lo pregunten al amigo S. King). Hay excepciones, maravillosas excepciones, pero la regla habitual suele ser esa, un mal endémico y aceptado, supongo.

Saludos.

hernanm6 dijo...

Hola, Rector. En esta te doy la derecha. En efecto, un segundo y un tercer visionado de "Come to Daddy" me impulsa a morigerar mi primera apreciación sobre la segunda parte de la peli: me parece que en mi primera opinión me dejé llevar por cierto desencanto particular, al ser tan violento y abrupto el cambio de dinámica narrativa y de tensión dramática respecto de la primera parte. De hecho, la escena del motel, por ejemplo, que me había parecido tediosa y chata, cobró para mi una luz nueva: todo consistió, en mi caso, en aceptar ese cambio de ritmo como parte sustancial de una historia no convencional, entramada de manera no convencional. Con lo cual "Come to Daddy" ha crecido muchísimo en mi apreciación actual, en el conjunto total del producto final. Y si, claro, las actuaciones son brillantes, eso es innegable; era el desarrollo de la historia lo que me había causado cierta perplejidad, no las interpretaciones. Y respecto del vinillo, te garantizo que es excelente... :-) Saludos!!!

El Rector dijo...

Hernnanm6, te comprendo, yo mismo experimenté algo parecido la primera vez que vi la película, pero superada esa primera "decepción", su segunda mitad me parece terriblemente disfrutable. Esto del arte funciona así y muchas veces, nuestra percepción de algo tiene también mucho que ver con el momento. Un brindis por los revisionados!! En mi caso, si me lo permites, con una buena cerveza :)

Saludos.

Unknown dijo...

Quiero saber el nombre y cantante de la música del tráiler de esta película

El Rector dijo...

Anónimo, dicen que existe cierta lámpara mágica que si se frota con delicadeza...

Saludos.

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