sábado, 29 de agosto de 2020

Crítica: Random Acts of Violence

KRUEGER NOS HABLA SOBRE LA PRIMERA INCURSIÓN DEL CÓMICO JAY BARUCHEL EN EL CINE DE TERROR CON ESTE SALVAJE SLASHER


La única pega que encuentro a la, por otro lado, muy estimable segunda película de Jay Baruchel en la dirección cinematográfica es su cuestionable posicionamiento moral. No las tengo todas conmigo, y de hecho, se agradece ver dentro del género un punto de vista distinto al que defenderíamos todo el fandom a pies puntillas, pero es cierto que su reflexión sobre como el arte puede influenciar en la violencia es ciertamente opuesto a lo que los amantes del heavy metal, el cine gore y los videojuegos violentos llevamos defendiendo toda nuestra vida. En definitiva, las conclusiones que uno puede sacar tras el visionado dejan un cierto halo reaccionario que sería muy del gusto de los defensores de la moral. No me ha molestado como para indignarme y de hecho dudo mucho que sea la opinión real de Baruchel, que no tiene ningún problema en llenar su debut de casquería.


“una cinta sencilla, para nada parca en brutalidad, que se limita a contar una historia, nada original, pero agradable e interesante”


El aspecto que más he disfrutado es su condición de rara avis dentro de las corrientes actuales del slasher. Sin ser un producto excesivamente revisionista, aunque algo de ochentero hay en sus atmósferas, tampoco se suma a la lista (ya son legión) de slashers posmodernistas que reflexionan sobre el género, muchas veces situándose por encima de él, a modo de burla (lo siento “American Horror Story”, pero no había ni Dios que aguantara esa "1984"). Es una cinta sencilla, para nada parca en brutalidad, que se limita a contar una historia, nada original, pero agradable e interesante.

Sorprende, teniendo en cuenta la poca experiencia de Baruchel tras las cámaras, el trabajo de puesta en escena: hay durante todo el metraje un intento de crear una atmósfera enrarecida, ya sea mediante el sonido, el uso del color o sus confusos insertos animados. Baruchel demuestra personalidad y además consigue que el elenco se situé por encima de la media en este tipo de productos. Todos los interpretes rayan a un gran nivel, siendo la única pega el propio Baruchel, que se limita a hacer de Baruchel, aunque más contenido que de costumbre.


“Baruchel demuestra personalidad y además consigue que el elenco se situé por encima de la media en este tipo de productos”


En una película que se llama "Random Acts of Violence" ("actos aleatorios de violencia") desde luego estos tienen que estar a la altura y en ese sentido el film no decepciona. Diseminados aquí y allá se encuentran agradecidos detalles de casquería y gore despendolado, explotando todo en un final sangriento que pone todas las cartas sobre la mesa, nunca mejor dicho.

Si os acercáis buscando sangre, no os decepcionareis. Es una lástima que tal despliegue de menudillos no se vea acompañado de un villano a la altura: la brutalidad de los asesinatos (hay cierto plano en la carretera muy “Hereditary" - Ari Aster, 2018 -, ya me entendéis) no se ve reflejada en el carisma de un serial killer que se limita a portar un mandil y una máscara de currar en la obra. Un trabajo demasiado vago para una película que juega una importante baza en el aura mística que desprende su antagonista.


“la brutalidad de los asesinatos no se ve reflejada en el carisma de un serial killer que se limita a portar un mandil y una máscara de currar en la obra”


En el apartado de detalles absurdos que nada aportan pero que siempre reconforta descubrir, Wade MacNeil, antiguo vocalista de Alexisonfire y actual cantante de Gallows (tremenda banda) hace un cameo como locutor de radio. ¿La explicación? El cantante es canadiense, al igual que Baruchel, que de hecho luce un tatuaje con la famosa hoja de la bandera canadiense en su pecho ¿O era solo un gag de “Lío Embarazoso” (Judd Apatow, 2007)?

Si alguien me hubiera dicho hace años que el miembro menos gracioso del Frat Pack o lo que es lo mismo: la única persona capaz de estropear una película con Nicolas Cage haciendo de mago melenudo (véase "El Aprendiz de Brujo" - Jon Turteltaub, 2010 -), iba a entregarme unos gozosos ochenta minutos de slasher crudo y directo a la yugular, probablemente me hubiera carcajeado en todo su gepeto; pero si hay algo que cada día tengo más claro, es que tengo más tendencia a equivocarme que a acertar. De hecho, “Goon" (Michael Dowse, 2011) no estaba nada mal.


4 comentarios:

El Rector dijo...

Después de ver la película, es imposible no acordarse de la bochornosa polémica surgida con "A Serbian Film". La película de Baruchel, entiendo (o quiero entender) que no intenta hacer apología de la "moralidad cristiana" y que satiriza sobre toda esa basura. Lo de "A Serbian Film" fue uno de los episodios más lamentables en los que se ha visto salpicado el género, con toda aquella legión de retrógrados come vírgenes y descerebrados confundiendo ficción y realidad, amén de acusar de enfermos a todos aquellos que disfrutan con la ficción, sea cual sea su naturaleza. Mientras, los predicadores de las sectas de derecha que anchan por las Españas de Dios, vomitan sus panfletos franquistas a diario y aquí nadie se escandaliza. Nos reímos del circo de Trump, pero aquí tenemos lo nuestro y no se que resulta más aterrador.

En fin, más allá de todo esto, película entretenida y muy vistosa, con mucha sangre y mucha mala baba, que es lo que hemos venido a ver, como buenos "enfermos" que somos. Y además con la panameña Jordana Brewster, que solo por transportarle a uno a aquella maravilla de la serie b que es "The Faculty", ya merece la pena e incluso se le perdona su paso por la esperpéntica saga de los macarras y los coches.

El Frat Pack es lo mejor que le ha pasado al amante de la buena comedia desde Mel Brooks. Baruchel, Wilson... a ver cuando vemos a Jack el simple enrolado en alguna de las nuestras. Sueño húmedo :)

Saludos.

Krueger dijo...

Hola Rector!

Coincido en lo del Frat Pack! Aunque considero que Juerga hasta el fin, donde Baruchel no estaba nada mal, supuso su canto de cisne y a partir de ahí quedaron estancados.

Coincido palabra por palabra con tus impresiones sobre la polémica de A Serbian Film, por no olvidar la absurda y lastimera polémica contra Ángel Sala, tildandole poco menos de terrorista...

Missterror dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que expones, Krueger. Hasta la mitad de la película, más o menos, creí que justamente la idea iba en sentido contrario de lo que terminó siendo. Creí que por fin vería una película que justifica la violencia "gratuita" en la ficción (de verdad que no soy capaz de entender las justificaciones de que una película de terror o de acción no ha gustado porque contiene violencia gratuita...esto es como decir que una comedia tiene gags gratuitos. Te puede gustar más o menos, pero es tan válido como cuando se "justifica") Lamentablemente, un giro a la crítica (¿o no?) de la religión, desvirtuó esta intención (si es que alguna vez la hubo). Aun así me pareció interesante y entretenida. Está bien ejecutada y como comentas, tiene escenas muy peliagudas dignas de ser recordadas.

Respecto a lo que comentáis El Rector y tú sobre la polémica de "A Serbian Film" en el festival de Sitges, de acuerdo de nuevo (no puede ser de otra forma). Surrealismo puro lo vivido aquellos días en los que una película de ficción era noticia nacional y se cuestionaba la moralidad del director del festival y de todos los que asistimos regularmente. La ignorancia es tan atrevida, que muchas veces se convierte en peligrosa. Lo que ocurrió con Angel Sala y el linchamiento por parte de aquellos que no se molestaron en profundizar lo más mínimo en la sinrazón, fue escandaloso. De la misma manera creo que la defensa que se hizo Angel Sala, justificando que no había visto la película, hizo un flaco favor a todo este tema. No dudo que no la hubiera visto, pero esa no era la cuestión, ¿hubiera cambiado algo si la hubiera visto? ¿NO la habría proyectado? La única defensa posible era clara: ES FICCIÓN. Si se censura la ficción, apaga y vámonos.

Un abrazo.

Krueger dijo...

Hola Missterror!

Es curioso que una película así de para debate, lo que siempre es agradecido (cuando lo realiza gente con dos dedos de frente) y al igual que a ti me resulta incomprensible que no pueda haber violencia porque sí en cintas de estas características.

Desafortunadamente, la ficción ya vive inmersa en la censura y también considero que Sala debería haber afrontado la resolución del conflicto de otra manera.

Gracias por los comentarios!

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