jueves, 10 de septiembre de 2020

Crítica: I See You

MAIK LINGOTAZO NOS HABLA SOBRE UNA DE ESAS PROPUESTAS QUE ESCONDEN EN SU INTERIOR MÁS SORPRESAS DE LAS QUE APARENTAN


“This is America”. Ya te digo. La propia película se encarga de dejárnoslo bien claro desde su inicio. Un par de Harleys de soslayo y, cómo no, ese puesto amarillo de los helados. ¡Oh, no podía faltar! Pero atención al niño que cierra la cola, desde aquí reivindico un Oscar para el mejor segundo de gloria ¡ya! ¿He dicho banderas, Antonio? ¿No, aún no? ¡Pues ahora lo digo! Banderas, banderas y más banderas. Y enseñas. Eso es lo que hace el inicio, a golpe de dron: enseñarte que... “This is America”.


“versa bastante sobre la necesidad de protección: de ser protegidos, y de proteger”


Por supuesto, nada podía discurrir en otro lugar que no fuera un idílico paraje al más puro estilo yankee. Vamos, lo que vendría a ser una small-town, algo así como una... ¿villa? (algún día podré utilizar la palabra «pedanía», pero eso ya llegará... que éste no sería el caso). Circundada por riachuelos que saltan y centellean, y por tupidas zonas boscosas, todo parece sugerir que lo que anida en su interior, las vidas de todos esos pueblerinos anónimos, se corresponde con lo aparente. ¿Sí, seguro? “This is America”.

Desagüe y vertedero. En el patio de atrás, al otro lado, se descubre imponente el lago Erie casi como una revelación, frontera donde acaban y se diluyen las bondades del sueño americano. Que ya sólo su mero nombre da mal rollo, Lake Erie. Bueno, sí, es cierto: en inglés la palabra chunga es «eerie», que viene a significar algo así como «misterioso» o «aterrador». Pero se pronuncian absolutamente igual, eh. Que me he documentado, palabra. Anyway, aquí sigue dando el mismo repelús, o más. Desagüe. Y vertedero. “This is America”. Laberinto, y lo desconocido. No es oro todo lo que reluce en esa mansión plagada de recovecos que la sociedad acomodada americana gusta de llamar hogar. Aunque nada tiene por qué ser lo que parece, cariño. Uno siempre puede esconderse de los demás tras las puertas cerradas, enterrar sus bajezas en el sótano y consumir los traumas agolpados desde su azotea. Poner a salvo y a buen recaudo las miserias, y los dramas cotidianos. Que también nos queda el sol, ahí fuera, siempre reluciente durante todo el metraje. “This is America”. Salvo cuando es de noche. Ahí fulgen las linternas y las largas. Que las dan las miradas esquivas, que otorgan los silencios. Cosas de la oscuridad, cosa de las distancias.

Y la figura de Justin Whitter, mientras tanto, sigue sin manifestarse. Debió hacerse un lío al comprobar que en el doblaje al castellano le llamaban “Güaiter”, y como de camarero... eeehhh, estoooo... no servía, pues eso, que se quedó con el rol de niño secuestrado de 10 años. Que es lo suyo, la verdad. Habida cuenta de que, desde que es propulsado cual triiiiiiiiiiiiiiple sobre la bocina, se nos presenta un caso de antiguos fantasmas y nuevas presencias. Y ya que hablamos de lo que sí suena, aquí no hay billboard ni mierdas. Aunque espérate (como buen “güaiter”), que todo se andará. Algún día los sonidos de abisales cantos de ballena, de estridente pared estomacal y de hortator de bajona formarán un mix que copará las listas y romperá las pistas. “Qué al alimón, oiga”, que cantaba Juan Antonio. Y si no al tiempo. Que, por lo pronto, aquí la tensión viene impresa gracias a todo un dechado de sólo ruidillos loquers que servidor, más dado a Roxette y a La Polla Records, la verdad es que no sabe bien del todo cómo describir. Y mucho menos sintetizar. Pero para eso ya está William Arcane a quien, además del apellido tan molón, hay que reconocerle también el tanto que, en buena lid, se ha marcado en este score.


“una Helen Hunt para quien, pese a su rol central en este largometraje, los años parecen haber caído, y con ellos el peso del bisturí”


Bueno, entremos en materia y tal. El primer acto de la trama nos define dos líneas argumentales, a modo de presentación. Por un lado, tenemos a la familia arquetípica cuya apariencia se resquebraja de puertas adentro. Lo cual es 'como si no' se resquebrajara. Así que todo bien. “This is America”. Pero ya sabemos que, del mismo modo en que todo lo que sube, baja, no es menos cierto que todo aquello que no encuentra salida, terminará por hallarla de alguna manera. Aunque sea volviendo sobre sus pasos. Quizá saliendo por la entrada. Acaso implosionando.

Y luego, de la otra parte, está la desaparición -la segunda en un mes- de un chaval de 10 años. Eso lo sabemos. Dicha cadena de desgraciados eventos nos conectará con una ristra de tragedias pasadas, acaecidas 15 años atrás, que se creían ya sepultadas y olvidadas, sacando a flote de nuevo frustraciones, cicatrices y esas cosas que salpimentan toda pieza de suspense que se precie. Total, que el follón de los missings pondrá en marcha una investigación de la que se encargará en primera persona Jon Tenney (“Linterna verde”), el policía del pueblo que además resulta ser, precisamente, el paterfamilias de nuestro trío protagonista. Y no sólo se las tiene que ver lidiando con la turra repelente y mocosa de un hijo en la edad del pavo, Judah Lewis (“Verano del 84”), también se ha de fajar interpretativamente con una Helen Hunt para quien, pese a su rol central en este largometraje, los años parecen haber caído, y con ellos el peso del bisturí, como una losa. Qué lejanos quedan hitos pretéritos de su filmografía como “La maldición del escorpión de jade” (2001) o el que le valió su único Oscar, a la mejor actriz principal, gracias a su desempeño junto a Jack Nicholson en “Mejor... imposible” (1997).

Y así va transitando el filme, entre cuitas domésticas y labores detectivescas. Lo hace ciertamente con un tono un tanto plomizo. Quizá fuera esa la intención, para desatar más tarde la tormenta. En ese punto es harto gratificante el golpe de efecto. Y ya. Pasando de decir nada más, pues de nuevo ésta es una de esas películas a las que es mejor entregarse con lo menos sabido posible. Una mezcolanza de géneros, y de twists and turns, que dirían por allí, al final acaba por otorgarle una brillantez que de primeras parecía ser algo escurridiza, que adolecía de inconsistencia, careciendo de ese pulso necesario para mantenerse enganchado a la narrativa.

A todo esto, recomiendo hacer un pause y captura del momento en que se nos muestra ese primer plano del informe de nuestro pobre Justin. De verdad, ¿estaban de resaca el día que lo confeccionaron? Hacedme caso, hacedlo. Tiene renglones, la cosa. Y no sólo repetidos. Pero eso sí, luego no escatiman en flyers al viento cuando los tenderetes de “HELP BRING JUSTIN HOME” están sin personal. ¡No era tan difícil poner un pisapapeles! ¡¡¡Y así no se vuelan!!! O, yo qué sé, una piedrecica al menos, que para eso está producción. ¿No ves que da sensación de abandono y dejadez? No hacía falta tomárselo tan literal. Flyers...

Hablando de abandono y dejadez, pues resulta que para mí este “I SEE YOU” versa bastante sobre la necesidad de protección: de ser protegidos, y de proteger. Y eso es lo que me lleva a pensar que durante dicha exposición, han decantado el peso y la incidencia de la trama hacia un lado, en detrimento del otro. El foco está puesto en crear una suerte de atmósfera muy de fenómenos poltergeist, aunque eso sí... evitando desplazar mobiliario, y menos aún con los protas de cuerpo presente ante cada muestra de ilusionismo. Alguna más inverosímil que otra, todo sea dicho. Vaya, que todo acontece sin estar ninguno de los personajes en el momento y la estancia en que se suceden las paranormales jugarretas. Veamos: desaparición de la vajilla, vinilo puesto en marcha porque sí, lavadora pasada de vueltas, sustracción de fotos que adornan la pared de la escalera... ¡¡¡Meeeeeec!!!. Ups, cierto es: a lo que quiera que sea que se haya encargado de trollear ese primer cuadro, habrá que recordarle que lo ha recolocado en vertical, cuando originalmente estaba en... eeeennn... Pues sí, en lo contrario. ¿O era lo opuesto? Nada, una insustancial chorrada que me apetecía resaltar. Pero como supongo que “This is America”..., pues eso.


“hay que reconocerle el encaje a muchas de las situaciones de inicio inexplicables, generando unos interrogantes que al final se van disipando”


Segundas lecturas también nos advierten de los males endémicos que parecen afectar a nuestro tiempo, enquistados en lo más profundo y enfermo de nuestras existencias. Radiografía los problemas que se derivan de la hipocresía y de estar sometidos a las apariencias y a las expectativas creadas. Nos ilustra los riesgos que ello entraña de forma inclemente. Un ligero tropiezo o un doloroso desliz pueden ser el detonante que nos haga perder el control de nuestras riendas. Y ahí es cuando todo se empieza a desmoronar, entregando el día a día a un mísero discurrir teledirigido. “I SEE YOU” nos habla de esa sociedad narcotizada, nos escupe que “This is America”. Vapuleada la autoconfianza y prostituido el afecto, presos de las dudas y los recelos y los reproches, nos convertimos en meros juguetes al antojo y capricho de los devenires que en forma de hostias súbitas, que no imprevistas, nos va regalando la vida.

El empeño de Helent Hunt por achicar agua en su Titanic particular es en vano por completo, y pareciera que tenga que conformarse con verlo pudrirse, mientras se hunde sin remisión. Y cual globo que se deshincha, así serpenteará desbocada su familia sin orden ni rumbo. Quizá por ello es que su concurso durante el film brillará por su ausencia, literalmente, a partir del tramo final. O segundo acto, como se prefiera. Punto en el que, por lo demás, empezarán a encajar las piezas de este puzzle gracias a una sucesión de revelaciones dispensadas con el impulso de un efecto dominó. Irán cayendo, impelidas como por su propio peso. Tanto es así, que a servidor le dejó cierta sensación de atropello. De resolución abrupta y descuidada, tal vez lastrada por una presentación de los hechos en su primera mitad un tanto gris y anodina. Reiterativa, quizás. Flirteando peligrosamente con la desafección del telespectador ante la cadencia de los hechos narrados.

Con todo, hay que reconocerle el encaje a muchas de las situaciones de inicio inexplicables, generando unos interrogantes que al final se van disipando. Aunque no todos, también es justo decirlo. A mí me ha quedado algún cabo suelto, que aún todavía -y tras un segundo visionado, más detenido y atento- sigo sin acabar de cerrar. Cosa que, personalmente, creo que le resta algo de crédito a un guion que, por lo demás, no deja de ser un meritorio pistoletazo de salida en la carrera escribiente de quien fuera el actor que interpretó a Dexter de adolescente, o lo que es lo mismo, Devon Graye. Hay que felicitarle, por ese lado, y congratularse de que su buen hacer, junto al del director Adam Randall, haya cristalizado en este “I SEE YOU”. El cineasta, por su parte, ha logrado desquitarse de un primer trabajo, “Iboy” (2017), cuya recepción fue más bien discreta, tirando a tibia.

Por cierto, a cuenta de binomios: “Te veo” y lo doblo. No, no se me ha ido la pinza. Es sólo que se diría que justo eso mismo debió pensar el listillo que sacó un subproducto el mismo año, o sea el 2019, bajo idéntico título, para aprovechar el tirón de la que nos ocupa, evidentemente. Así que prevenidos estáis, para no cometer un error que pueda costaros una hora larga de vuestra vida. La propuesta de Adam Randall, sin embargo, constituye un esfuerzo más que resultón por hacernos pasar un buen rato, y a fe que lo consigue. Tiene sus altibajos, pero pese a ellos y como valoración final pienso que estamos ante un material del todo disfrutable. Tampoco es para tirar cohetes, que conste. La película no pasará a la historia ni, seguramente, permanecerá incólume en nuestro recuerdo una vez vista. Pero oye, como producto de entretenimiento, sirve más que de sobras para arreglárselas con una tarde insulsa. Y eso, en los tiempos que corren, no es poca cosa. En absoluto. “This is... it”.


8 comentarios:

Missterror dijo...

Yo solo puedo decir una cosa,en la primera escena en la que aparece Helen Hunt, todo se acabó. Desde ese instante en el que la señora Hunt enseña el rostro, entendí que había mutado a Odo de Espacio Profundo 9 y ya no pude pensar en otra cosa. Ni todos los giros de guion del mundo hubieran podido distraerme de ese pensamiento.

Saludos

Art0rius dijo...

Missterror, me acabas de matar la película y la vida en general. Crom, hacía mucho que no veía a Hunt en pantalla y el precio que le ha cobrado el tiempo y el botox da muchisima grima y totalmente da el pego como señora del Dominio...No me ha llamado mucho la película, pero me gusta la recomendación de la crítica de verla como relleno de tarde muerta. Le echaré un ojo.

Oscurifer dijo...

La máscara parece un Meme amateur, ya no se trabajan ni eso.

El cine de terror debería de tener Oscuridad en el aire que la envuelva por decirlo de alguna forma y si no lo va a tener pues al menos que sea Macarra en su máxima expresión, joder es que no sé como expresarlo, soy muy malo escribiendo lo que quiero decir.

Pero entre este film que personalmente califico de auténtico ridículo y las de "terror" (con comillas gigantes) que son familiares o directamente para niños adolescentes, a mi me hace perder la fe en este género, cada semana me pregunto sin excepción ¿Estara muerto todo esto?
Sin embargo aqui sigo porqué soy un amante y un fanático del horror, lo que en la actualidad significa ser torturado por cada noticia y crítica de titulos de mierda que falsamente dicen serlo ...pero que NO.

Donnie dijo...

La verdad es que lo de la Hunt es terrorífico...

Sobre esta película.. he de decir que no sabía muy bien que pensar de ella, al principio no me interesó demasiado pero conforme avanzaba me daba cuenta que me gustaba cada vez mas aunque tenía la sensación que era como un cocktail de frutos secos con habas: cabe todo y no todo lo que hay te gusta. Con todos sus pros y sus contras creo que esta es una agradable sorpresa, una cinta que se sabe humilde y que no quiere creerse mas de lo que es cosa que es de agradecer. De alguna manera no pude dejar de pensar en cintas como The Treatment, aunque esta para mi son palabras mayores, pero como digo esta 'I see you' creo que es una cinta que se ve bien, que te hace pasar un buen rato y que poco a poco te va ganando

Un Saludo!

donnie

Maik Lingotazo dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Sí, la película no mata en absoluto. De hecho, el primer visionado me dejó bastante frío, sobre todo debido a una primera mitad bastante sosaina, y a una resolución que se me antojó atropellada. Como si no hubieran estado bien manejados los tiempos ni las intensidades. La segunda vez que la vi, ya con más calma y detalle, me quedé un poco más con el cuidado que están dispuestos algunos elementos, y a sabiendas de cómo obedecían en la trama, pues le encontré algo más de mérito, cosa que hizo que le subiera una nota que rayaba el suspenso, a un bien bastante justo y raspado. Y sí, la verdad es que lo de la Helen Hunt duele a la vista cada vez que aparece en pantalla. Como máscara para memes, la suya tampoco se queda corta, la verdad.

JuanCar dijo...

Saludos a todos!,

Que enfadado me tenéis...aunque la crítica me ha encantado, me has matado con las estrellitas.
I See You se merece mucho más. Con 9 lo habrias clavado.

Estamos ante una de las mejores películas que nos ha regalado el terror de suspense de los últimos años. Puede que los giros no sean nada del otro mundo, que muchos os dediquéis a criticar la cara de Hunt y olvideis el resto, etc, pero es innegable el ritmo extraordinario que el director le imprime al guión.
Ya sea con giros o sin ellos, la trama avanza de manera asombrosa y no deja espacio al espectador para el reposo. Todo un logro hoy en dia.
Ayuda mucho en la creación de la atmósfera el uso de la cámara (creando constantemente zonas de sospecha en el encuadre que provocan el temor en el espectador) y la fantástica banda sonora/sonido que acompaña casi por completo en todo el desarrollo de la cinta.

A mí me ha encantado, de verdad, me duele estar viendo como casi en todos los foros se está capitalizando la película tan sólo por el rostro de la Hunt.
No hace justicia a los extraordinarios valores de la cinta.

Un abrazo a todos!

Missterror dijo...

JuanCar, es inevitable hablar de algo que deja tan en shock que eclipsa los valores que pueda tener la película. En mi caso, lo único que recuerdo de manera nítida de "I See You" es el rostro de Helen Hunt. Del resto, recuerdo que me pareció resultón y poco más. No recuerdo ese ritmo tan trepidante que comentas.
Sí, el casting tiene peso. Te digo que me pasó lo mismo con "El asesino de las postales". Fue salir Fanke Jenssen y lo eclipsó todo. Poco recuerdo me ha dejado la película pero el nuevo rostro de Jenssen lo tengo presente en la memoria a nada que me esfuerce en recordar. Lo mismo me pasó en su momento con Mickey Rourke en "The Wrestler". Como digo, es inevitable. Piensas en una persona y de repente aparece otra y te tu mente se tiene que amoldar a que alguien a quien no reconoces es alguien que sí conoces. Mi cerebro chispotea!

JuanCar dijo...

A mi creo que me pasó con el Mickey Rourke de El Luchador jajajajajaja

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