domingo, 7 de febrero de 2021

Crítica: Saint Maud

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE EL ESPERADO DEBUT DE LARGO DE ROSE GLASS, ALTAS EXPECTATIVAS PARA UN SALTO DE FE... SIN RED


Póster de Saint Maud
El terror elevado no existe. Una absurda etiqueta moderna más, nacida con el único ánimo de desprestigiar algo que no gusta, ya sea porque no se entiende o porque simplemente, se sale de los rancios límites de la ortodoxia marcados a título personal a la hora de entender el género. Yo me imagino la cara de un tipo como Roman Polanski (entre otros tantos autores de la época), cineasta que tiene en su haber dos títulos de descomunal peso específico dentro de la historia del cine de terror como son “Repulsión” (1965) y “La Semilla del Diablo” (1968), al oír hablar hoy, más de cincuenta años después de dichas citas, de ese supuesto terror elevado, de existir (y visto lo visto, me temo que el debate entraría ya en terrenos teológicos), como de algo que se haya "inventado" ahora


“Saint Maud juega en las grandes ligas, no hay duda de ello. Estamos ante una película de exquisita factura técnica, de sólida estructura narrativa” 


Morfydd Clark levitando
Vivimos en una sociedad que lejos de evolucionar, se muestra cada vez menos tolerante. El cine no se ha librado de esta tendencia. Lo que a uno le gusta es siempre lo mejor y lo demás no vale absolutamente nada. Y si el erudito de turno considera que el terror debe limitarse a determinados clichés, ¿Qué diablos hace con todo lo que se sale de ahí, con todo lo que no tiene cabida dentro de su cuadrícula carcelaria? Pues eso, inventarse un cajón de sastre donde poder meterlo todo. En este caso, el terror elevado. Las etiquetas, tanto en el cine, como en demás manifestaciones artísticas, hace tiempo que dejaron de tener validez empírica para convertirse en una suerte de dogma de fe a la carta

Morfydd Clark y Jennifer Ehle
El género de terror ha sido vilipendiado durante muchos años, considerado un cine de segunda siempre a la sombra del “cine de verdad” o el “cine serio”. Esto, hoy, tan solo forma parte ya de la historia negra del séptimo arte, ya que hoy, el cine de terror, en términos de calidad, no se diferencia en nada de lo que pueda ofrecer cualquier otro género. Es entonces cuando cual siniestra paradoja, sale a relucir el siempre inoportuno fuego amigo y los supuestos aficionados al terror, se tornan en adalides de las miserias del pasado y disparan toda la artillería pesada disponible hacia un género, el fantástico, que brilla hoy con más fuerza de lo que nunca lo haya hecho. Pero no, si una película de terror es lenta, no vale, es terror elevado. Si una película de terror requiere del mínimo esfuerzo intelectual por parte del espectador, no vale, es terror elevado. Si una película posee valores técnicos y artísticos que sobresalen por encima de la vil media, por supuesto, tampoco vale, es terror elevado. Yo más bien hablaría de “idiotez elevada”. 


“una historia interesante que se sostiene por sí sola sin necesidad de excesivos alardes narrativos por un lado ni de efectismos visuales por el otro” 


Jennifer Ehle sexy en Saint Maud
Tras este ligero mini desahogo, “Saint Maud” (2019), ópera prima de la cineasta Rose Glass, quien dirige y escribe una de las propuestas más esperadas del año, tras la buena acogida cosechada en su paso por diversos festivales, incluido nuestro Sitges. En España, el hecho de ser distribuida por una productora como “A24”, gracias a la cual hemos podido disfrutar en nuestro país de algunos de los mejores chutes de terror de los últimos años como “Hereditary” (2018) y “Midsommar” (2019) de Ari Aster o “The Witch” (2015) de Robert Eggers (ambos curiosamente, señalados por la santa inquisición como perversos portadores del blasfemo estandarte del terror elevado), ha engordado las expectativas respecto al debut de largo de Glass a niveles obscenos. 

Morfydd Clark frente a un crucifijo
¿A la altura de las expectativas? Si y no. De entrada, no hay justicia alguna en valorar una película como “Saint Maud” en base a cualquier suerte de comparación con obras del calibre de las mencionadas “Hereditary” o “The Witch”. Títulos geniales que surgen muy de vez en cuando y que no deberían ser baremo de nada, tan solo un placer en el que regocijarse y una muestra en carne, piel y huesos, de que en el cine de terror no existen más límites que los autoimpuestos. Que en pleno año 2021, aquello de que ya está todo hecho, de que no hay margen para la sorpresa, no deja de ser una falacia más de las muchas que pululan por ahí. “Saint Maud” juega en las grandes ligas, no hay duda de ello. Estamos ante una película de exquisita factura técnica, de sólida estructura narrativa, bien interpretada, con algunas viñetas siniestras en lo que refiere al tratamiento de interiores absolutamente deliciosas y con un trabajo en lo sonoro, sencillamente magistral (la banda sonora compuesta por Adam Janota Bzowski es un escándalo). 


“En ningún momento Saint Maud ha conseguido perturbarme, generarme ese embriagador mal royo que por ejemplo, supuran las películas de Aster y Eggers, a pesar de algún intento facilón de jugar con lo escatológico” 


Morfydd Clark en éxtasis
El no. El no, tiene que ver más, al igual que lo que nos propone Rose Glass en su relato, con lo espiritual que con lo terrenal. Apreciando sus muchas virtudes estéticas y la buena mano de la cineasta a la hora de contar una historia interesante que se sostiene por sí sola sin necesidad de excesivos alardes narrativos por un lado ni de efectismos visuales por el otro, me ha dejado esta “Saint Maud” sensaciones un tanto descafeinadas parecidas a las que me dejara en su momento otra debutante como Natalie Erika James con su “Relic" (2020), quizás, aun de manera más acentuada. 

Jennifer Ehle en Saint Maud de Rose Glass
Cuesta conjugar la forma en la que Glass desarrolla la historia con esas sensaciones que uno esperaría encontrar en una cinta de terror. En ningún momento “Saint Maud” ha conseguido perturbarme, generarme ese embriagador mal royo que por ejemplo, supuran las películas de Aster y Eggers, a pesar de algún intento facilón de jugar con lo escatológico. El hecho de que la historia se instale en cierta convencionalidad y que la directora/guionista en ningún momento apueste por intentar ir un paso por delante del espectador a lo largo de los raquíticos 85 minutos de metraje (detalle no baladí, que ya da pistas sobre la levedad del libreto), se traducen en una experiencia previsible que se apoya en exceso en ese terror implícito siempre asociado a la religión como motor conductor con el que alimentar los mecanismos del horror, para “vender” el drama que vive Maud (una notable Morfydd Clark) en clave de género en su vertiente más primitiva. 

devota Morfydd Clark
Tampoco es “Saint Maud” una película que de para la reflexión. Es cierto que en ocasiones, juega bien con la ambigüedad, pero el truco se destapa rápido, restando fuerza a envites posteriores. La secuencia inicial, otorga luz, demasiada para el que suscribe, de lo que está por venir y Rose Glass en ningún momento hace amago de proponer traba alguna en el camino que sirva para agitar un poco la coctelera. Con todo ello, insisto en que no cabe duda de que estamos ante un título que rebosa calidad en casi todos sus apartados, que brilla más en la forma, que en el fondo, pero que se deja disfrutar a pesar de su escaso metraje y que sin duda, los amantes de la anécdota, del momento, sabrán apreciar ese destello final de mala baba, por anunciado que sea. Expectativas y etiquetas absurdas de lado, una propuesta con los suficientes elementos como para tener en consideración a Rose Glass como una de esas nuevas cineastas a las que seguirles la pista de cerca. 

Lo mejor: La banda sonora, su incuestionable “certificado de calidad” y la divertida blasfemia con la que el filme relaciona la figura de dios con la de una cucaracha. 

Lo peor: La religión da mucho miedo per se, por lo que de una película de terror con dicha temática, uno esperaría una experiencia algo más intensa. Sencilla (demasiado), perturba lo justo (poco o nada) y resulta más previsible de lo esperado.


9 comentarios:

Missterror dijo...

Peliculón y súper debut de Rose Glass, a quien desde ya en lo más destacado del radar.
Entiendo lo que comentas, Rector. Te haya gustado más o menos, te haya impactado más o menos o te haya perturbado más o menos, es muy difícil sacar alguna pega a nivel artístico porque es innegable que maneja todos los apartados con una solvencia que grita talento por los cuatro costados.
¿Es previsible? Sí, pero no por ello sea hace menos impactante. A mí me ha generado una sensación a medio camino entre el mal rollo, la angustia, la lástima y la vulnerabilidad. Una sensanción bastante nueva, si tengo que ser sincera. Por una parte, la fragilidad de Maud es tan palpable que todo el relato cobra sentido y se comprende incluso el nivel de éxtasis constante que se nos muestra. Una mente rota tras un trauma se agarra a un clavo ardiendo y cuando no nadie que ayude a reconducir es fácil caer en la obsesión, la debilidad, la duda y la constante culpa. Todo ello junto, practicamente es sinónimo de religión. Una religión que se base en hablar con dios y poner atención a sus mensajes, te dice que dios mismo te habla, algo que te hace especial. Cuando tocas fondo, volver a sentir que eres especial o que merece la pena que sigas viva, se convierte en la única ocupación de tu mente. "Saint Maud" lo clava. Pobre Maud, pobre Amanda. La oscuridad lo llena todo y el la escena final, demoledora.
Como dices, la banda sonora encaja como un guante perfecto y la sobriedad del guion, todo un acierto. El tour de force de Morfydd Clarke y Jenifer Ehle es de órdago.
A mí sí que me ha impactado y pese a que creo que pensamos prácticamente lo mismo, mi nota estaría muy cercana al sobresaliente.

Un abrazo.

Krueger dijo...

A pesar de disfrutar bastante del visionado (además era la primera vez que volvía al cine tras la maldita pandemia
...), me quedé a medio gas. Esperaba mucho más y sin ser, ni de lejos, una mala película, creo que tanto hype juega en su contra: es un film sencillo, cuyas concesiones al efectismo son lo más forzado de la propuestas, y como tal hay que valorarlo.

saludos!

El Rector dijo...

Missterror, yo la veo muy lejos del sobresaliente, pero tengo claro que esta Rose Glass dará que hablar en próximos trabajos, viendo el nivel de este primer zarpazo. Está claro que las historias, aspectos cinematográficos aparte, llegan o no llegan. Yo, no le he visto nada especial en ese sentido. De hecho, de no lucir tanto en otros aspectos, es una película que no me hubiera llamado la atención en lo más mínimo.

En cuanto a la pareja protagonista, ambas lo hacen muy bien, pero una vez más, tampoco me parece que ni siquiera se asomen a la excelencia de otras interpretaciones recientes y si hablamos de binomios de órdago, no hay que irse muy lejos, me vienen a la cabeza un par de marineros recientes que lucían "algo" más.

Krueger, me sumo a ese medio gas tuyo, aunque te diré que yo el efectismo no lo he visto por ninguna parte, de hecho, me parece de una sobriedad en este sentido, incluso excesiva. Y aunque la historia lo soporta, yo ahí discrepo contigo y sí le habría puesto algo más de pimienta :)

Saludos.

Mister Moloko dijo...

Muy de acuerdo con todo lo relativo al terror elevado. Son etiquetas para justificar ciertas poses "culturetas" que ya están muy sobadas. Eso es como la manía de llamar "novela gráfica" A los cómics.
Respecto a la película, yo personalmente considero que lo que quería la directora era trabajar esa delgada línea roja que separa la histeria de la religiosidad extrema (buena la histeria y cualquier cosa que lleve ese superlativo detrás). En el fondo la ambigüedad con la que juega (desvelada en ese plano final) me parece lo más interesante de la película. Para mí lo aterrador no es lo que muestra, sino lo que sugiere respecto a los extremos a los que puede llegar el ser humano en determinadas circunstancias.

Nellie Vance dijo...

Estupenda crítica Rector, comparto totalmente la sensación de excesiva sobriedad (y por tanto no entiendo las comparaciones con Aster que se han escrito por ahí, Hereditary tiene un clímax que dura casi 20 minutos) y la sensación última que se me queda es que me falta algo, por lo menos un plano, una secuencia, de esas que se te quedan en la retina. Quizá gane con los revisionados. Es un debut excelente y Glass es una directora a tener en cuenta, pero no puedo parar de pensar en lo que podía haber sido y no fue.

En la línea de lo que comenta Missterror más arriba, a mí me suelen llegar mucho más las películas de terror que apelan a mi lado más compasivo. Y si bien creo que Saint Maud lo intenta, no lo consigue como en mi caso sí consiguió Relic.

Lo del terror elevado... solo diré que hay mucho "crítico" acomplejado al que parece que le da alergia hablar bien de algún género popular.

Saludos!

Missterror dijo...

Para mí, lo de Morfydd Clark sí es de órdago. Creo que es una de las interpretaciones más destacables del año pasado. Compararlo con el tandem Dafoe-Pattinson es ser injusto porque, lo que se vio en "The Lighthouse" es de otro planeta.
La pimienta viene siempre bien y al venir con la lección bien aprendida, esperábamos un momento de estos que te dan una hostia en la cara de la que no reaccionas. Probablemente no hubiera desentonado ni hubiera roto la atmósfera, dando a todos los que os habéis quedado con una sensación a medias, ese punch que sentís que necesita, pero desde mi punto la sobriedad realza la sensación de fragilidad y rotura del alma constante. La mirada perdida de Maud tiene más peso que trece litros de sangre. La necesidad de dolor en esta película es brutal y eso me atormenta. La idea de no desperdiciar dolor porque es lo que realmente te salva es tremendo. Y la de sangre que se sigue derramando en nombre de la religión.

En la línea de lo que comentáis Nellie y tú, haciendo esa comparación con "Relic", estoy en el otro lado. "Relic" me dejó bastante fría y no llegué a conectar con lo que Natalie Erika James pretendía contar. Cosas de gustos ;)

Un abrazo.

El Rector dijo...

Mister Moloko, sin duda. Pasará la moda del "terror elevado" y se inventarán otra para justificar algo que en realidad, no necesita justificación, como son los gustos personales. Pero sí, en relación a lo de las poses, supongo que es más fácil decir "esto no es terror", que "a mí no me gusta el terror", afirmación que no queda muy bien en el currículum de un cinéfilo de bien y supuesto amante del género.

A mí, más que el plano final, que no deja de ser la confirmación de algo ya sabido (o MUY intuido), es el inicial el que me parece más revelador. De ahí que la historia me parezca un tanto facilona por lo sencillo que resulta justificar todo lo que viene después.

Nellie, muchas gracias. Y desde luego, no le han hecho ningún bien. Yo el único paralelismo que veo entre ambas películas es la calidad que creo las dos atesoran en muchos aspectos y claro, la productora. Pero Aster, apostando también por la sobriedad en líneas generales, consigue transmitir sensaciones tan chungas y plasmar en imágenes momentos tan atroces, que lo de "Saint Maud" parece quedarse en un par de azotitos en el culo. A día de hoy, utilizar a Aster o a Eggers como referente la hora de vender algo, me parece un flaco favor, por no decir una gran putada.

Coincido contigo, y también me quedo con "Relic", siendo aquella también una importante decepción en su momento. Pero con sus "peros", me parece algo más perturbadora que "Saint Maud".

Missterror, yo te podría listar unas cuantas interpretaciones que me gustaron más del pasado año. Y ojo, que creo que Clark lo hace bien, muy bien. Pero me sigue faltando ese puntito de genialidad que yo al menos, no termino de verle. Aunque ya sabes que a mi lo que me gusta de verdad es el teatro :)

Al hablar de pimienta, no lo decía tanto por el hecho de añadir alguna secuencia escabrosa, más bien por, al igual que con el tema de la interpretación, ese puntito de genialidad en términos de historia, de guion. Me falta algo que me deje realmente huella. Insisto en que esta misma historia en otro envoltorio menos agraciado, hubiera pasado sin pena ni gloria. Al menos en mi caso.

Creo que hay por ahí películas que versan sobre los horrores de la religión, bastante más chungas que "Saint Maud". Puede que no tan bonitas, eso sí.

Guillermo Espinosa dijo...

Totalmente de acuerdo. Gracias por vuestros análisis y críticas.

El Rector dijo...

Guillermo, pocas cosas en la vida nos producen más placer :)

Saludos.

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