miércoles, 9 de noviembre de 2022

Crítica: The Innocents (1961)

NELLIE VANCE NOS HABLA SOBRE LA ADAPTACIÓN MÁS CÉLEBRE DEL FRECUENTEMENTE VISITADO TEXTO DE HENRY JAMES


Poco puedo aportar yo, que no se haya dicho ya, sobre la gran influencia que Henry James ha tenido sobre cómo entendemos las ficciones de terror. Desde sus ambientes góticos y pesadillescos hasta su manejo del narrador no fiable, el peso de su herencia va desde Shirley Jackson hasta Stephen King pasando por las numerosas películas (algunas más fieles que otras) que han tenido como base sus narraciones sobre fantasmas. Quizá uno de sus libros más adaptados sea Otra vuelta de tuerca (1898), en mi opinión una creación literaria de un nivel exquisito que sirve como prueba de que la calidad de una obra puede sobrevivir casi inalterable en el tiempo. 


“una de esas películas que se han convertido en un lugar seguro al que acudir cuando esto de ver cine de terror se vuelve inapetente o monótono” 


Prueba de su potencial es la cantidad de cineastas que han acudido al texto para adaptarlo a la gran pantalla; desde las (en mi opinión estupendas) adaptaciones de Eloy de la iglesia (“Otra vuelta de tuerca”, 1985) Michael Winner (“Le Corrupteur”, 1971) o Antonio Aloy (“El Celo”, 1999) hasta las realizadas con menos tino por Donato Rotunno (“En un lugar oscuro”, 2006), Floria Sigismondi (“The turning”, 2020) o las películas donde el libro, sin ser una referencia directa, se respira en cada fotograma como en “Los Otros” (Alejandro Amenábar, 2001). Pero si alguna ha pasado a la historia del cine por saber captar la esencia del material original es sin duda la película que hoy nos concierne. 


“El guion saca un tremendo partido de todo el subtexto erótico y malvado de la obra de James, que aquí se desarrolla de una manera menos sutil pero igual de perversa” 


Tanto la película como la obra original cuentan la historia de una joven institutriz de carácter recatado y conservador, que llega a una mansión de campo para cuidar de dos huérfanos, Flora y Miles, a petición del tío de estos. Cuando empieza a notar comportamientos extraños en los niños, se va convenciendo de que la mansión alberga una amenaza sobrenatural que tiene una influencia perversa en los dos hermanos. 

Ahora bien, van a tener que permitirme que me emocione un poco. Quizás exagero cuando digo que “The Innocents” (en España distribuida con el inexplicable título de “Suspense”) es una de las mejores películas de terror del siglo pasado. Reconozco mi falta de objetividad de antemano, pues la película de Jack Clayton es para mí una de esas películas que se han convertido en un lugar seguro al que acudir cuando esto de ver cine de terror se vuelve inapetente o monótono. Protagonizada por Deborah Kerr como Miss Giddens, y Pamela Franklin y Martin Stephens como Flora y Miles, la película adapta casi al milímetro el texto original, respetando no solo la sucesión de hechos sino también lo que hace especial a la novela de James: la ambigüedad y la ambivalencia con la que éstos son narrados. 


“una escenografía gótica donde tanto los oscuros interiores como los luminosos jardines sirven para resaltar esa continua dualidad entre la alucinación y la realidad” 


Esto es gracias a un respeto profundo que el director y los guionistas (Truman Capote y William Archibald) tienen a la obra original. El libro, narrado en primera persona por Miss Giddens, construye uno de los narradores menos fiables que ha dado la literatura (shout-out to Eleanor Vance en “La Maldición de Hill House”), un reto descomunal a la hora de trasladarlo a la gran pantalla. Cuando tanto el director como los guionistas podían tirar por el atajo de la sobreexplicación, optan por llevar la ambigüedad hasta el paroxismo, metiendo al espectador en la cabeza de Miss Giddens a través de una sucesión de hechos que bien podrían tener una explicación racional o ser fruto de una mente en desequilibrio. El guion saca un tremendo partido de todo el subtexto erótico y malvado de la obra de James, que aquí se desarrolla de una manera menos sutil pero igual de perversa. De nuevo sin caer en obviedades, la película desarrolla un poco más profundamente la relación entre la moral reprimida de Giddens y los hechos narrados, sin perder en ningún momento de vista la ambivalencia que prevalece en el texto

Con una escenografía gótica donde tanto los oscuros interiores como los luminosos jardines sirven para resaltar esa continua dualidad entre la alucinación y la realidad, la fotografía a cargo de Freddie Francis y la dirección de Clayton componen cada plano como si de un cuadro se tratase, predominando un esteticismo que sin embargo no dota de frialdad a la película gracias a la interpretación de los actores (principales y secundarios), pero especialmente la de Deborah Kerr y Martin Stephens (no en vano este último protagonizaría un año antes otra de mis películas predilectas: “El pueblo de los malditos”, de Wolf Rilla). Sin duda, el dúo se adueña de la película con sus intercambios y conversaciones cargados de simbolismos y dobles sentidos. El broche de oro lo pone la música de Georges Auric, de tintes clásicos y engranada perfectamente con las imágenes y el tono de la película. El conjunto supone una de las películas de terror más relevantes del siglo pasado y la mejor adaptación de la novela de James. En mi opinión, simplemente imprescindible.


3 comentarios:

Alonzo sin brazos dijo...

Totalmente de acuerdo Nellie, una bestialidad de película. Creo que junto con The Haunting marcaron una época, dándole al subgénero niveles de profundidad pocas veces vistos.

Jason Myers dijo...


Cuando estaba disfrutando de esta magnifica reseña y recordando esta estupenda película, has nombrado “EL PUEBLO DE LOS MALDITOS” de Wolf Rilla y menudo subidón! es de esas pelis que te hacen amar el cine para siempre! Mira que amo a Carpenter, pero no supo, o mas bien no pudo, estar a la altura de semejante clásico. Gracias por recordar estos clásicos que pusieron los cimientos de nuestro género preferido.

Nellie Vance dijo...

Buenas!

Alonzo: si! Creo que marcaron una forma de entender el género casi tanto como las obras en las que están basadas. Además, tanto el libro de James como el de Jackson me parecen textos dificilísimos de adaptar (por su ambigüedad, por sus posibles interpretaciones) y, sin embargo, creo que se consiguió captar muy bien la esencia (Tengo que decir que la adaptación de Flanagan para Netflix me parece excepcional, aunque sea menos fiel a la obra original, pero creo que supo coger un texto de base y ampliar su universo manteniendo ese tono tan triste, esa sensación de fatalidad tan peculiar que tiene el libro de Jackson). En resumidas cuentas, dos peliculones.

Jason: la de Rilla es una de mis películas favoritas, me parece estupenda. Tengo que decir que el remake de Carpenter no me disgusta tampoco, pero me quedo con la contención de la primera frente al grafismo de la segunda. Al final, cada una es un producto de su tiempo (y no podemos olvidar que la de Carpenter es una película de encargo) y la versión de Rilla tiene mucho de la ciencia ficción de los 50, que me parece una época maravillosa.

Un abrazo!

Publicar un comentario

¿Tienes opinión? No seas tímido/a y compártela, pues en la diversidad está el gusto. Eso sí, intentemos no destriparle la película a nadie y avisa de SPOILERS al resto de lectores/as siempre que tu comentario los contenga. De no ser así, este será eliminado. Gracias.