martes, 12 de mayo de 2020

Crítica: We Summon the Darkness

Dicen que si oyes ruidos de cascos, pienses primero en caballos, luego en cebras y, por último, en unicornios. Ilustrativa frase hecha para hablarnos sobre la lógica, por más que esta no siempre aplique en el mundo en el que nos ha tocado vivir. El caso es que sí lo hace para hablar de una película como “We Summon the Darkness”, a la cual servidor le tenía unas ganas locas debido a un buen puñado de filias personales y que, a la postre, se ha terminado traduciendo en una hostia de lógica de las buenas. Seguramente, en mi afán, tan solo me detuve a valorar los pros y no tanto los contras. Bien merecido pues.


“de aplicar una lógica, cinematográfica, no serían Meyers y Trezza el más estimulante de los presagios”


“We Summon the Darkness” es, ante todo, una película de nombres propios. Estos, más que nunca, definen la propuesta tanto para bien como para mal. La lógica, en este sentido, repartía a priori roles con escandalosa evidencia a unos y otros. En clave negativa, quizás, el más incrédulo hubiera utilizado dicha lógica para deducir que de la pareja formada por Marc Meyers y Alan Trezza, no podía salir nada bueno, no al menos, con sus precedentes.

Meyers dirige “We Summon the Darkness” tras ese ejercicio de indiferencia al cubo que fue “My Friend Dahmer” (2017), descafeinado acercamiento a los orígenes de uno de los asesinos en serie más “célebres”, si se me permite lo obsceno del término en dicho contexto, de los Estados Unidos de America, habitual fábrica, todo sea dicho, de este tipo de sujetos, cosas, monstruos. El caso es que Meyers fue capaz de dilapidar semejante historia truculenta para ofrecer una experiencia insípida y sin aristas cortantes de ningún tipo (muy al estilo también, de lo que haría Mary Haron con otro “ilustre” en la materia en “Charlie Says”). Pero ojo, que si el precedente de Meyers era chungo, el de Alan Trezza no se queda atrás. No en vano, el tipo firmó el libreto de “Burying the Ex” (2014), el insufrible regreso al género hace unos años de un grande como Joe Dante (quien de paso haría buena, muy buena, su anterior “Miedos 3D”). Por lo tanto, de aplicar una lógica, cinematográfica, no serían Meyers y Trezza el más estimulante de los presagios.


“se limita a alargar una sucesión de gags sin gracia y carentes de mala baba, o lo que es lo mismo, una Ready or Not de bajo presupuesto”


No hay bien sin mal y viceversa, o eso dicen también. Y en el lado positivo, o esperanzador de la lógica, más nombres, ahora, referentes a su reparto. Todos ellos, con bagaje en el género y alguno de ellos incluso, de campanillas, como es el caso de Alexandra Daddario, la exuberancia de penetrantes ojos azules que ya protagonizara películas como “La Matanza de Texas 3d” (John Luessenhop, 2013), la saga juvenil de “Percy Jackson” o la propia “Burying the Ex” de Dante, además de un buen puñado de millonarios blockbusters. Junto a ella, un elenco con gancho: Maddie Hasson (“God Bless America”), Amy Forsyth (“Channel Zero”), Keean Johnson (“Alita: Ángel de Combate”), Logan Miller (“Scouts Guide to the Zombie Apocalypse”) y, ya fuera del club de guapitas/os emergentes, Johnny Knoxville, creador de la aclamada tontería “Jackass”.

Y por si todos estos nombres y hormonas desatadas no fueran suficiente reclamo, un concierto de heavy metal y sectas satánicas mediante como telón de fondo de una historia que prometía mucho, al menos mucho de lo que a servidor le gusta y en la cual por desgracia, ha terminado teniendo mucho más peso su herencia maldita que las potenciales virtudes de la juventud, el príncipe de las tinieblas y ese orgasmo sonoro que fue, es y será, la música metal. Un puñado de buenas intenciones que se termina quedando en anécdota cuando Meyers se pone a dirigir con su hasta la fecha habitual desgana y Trezza escribe una historia que más allá de la exportable premisa y de un simpático y prematuro giro argumental, no tiene mucho más que ofrecer, por lo que la cinta, en clave de comedia de terror, comedia negra o como quieran llamarlo, se limita a alargar una sucesión de gags sin gracia y carentes de mala baba, o lo que es lo mismo, una “Ready or Not” (MattBettinelli-Olpin / Tyler Gillet, 2019) de bajo presupuesto.


“la función se desmorona cuando salta la liebre, se desvelan las cartas y descubrimos, que el secreto guardado con tanto celo hasta el momento no es más que un cúmulo de disparates”


Tras una primera media hora interesante, donde consigue mantener cierto suspense argumental, disparar unos cuantos chistes/tópicos sobre las juventudes metaleras y poner sobre la mesa la enésima crítica a la aterradora "moralidad" yankee (aunque a estas alturas suene más a chiste o parodia que a una crítica con propósito y, por desgracia, para nada sea exclusiva de la gran y bizarra nación yogurina), la función se desmorona cuando salta la liebre, se desvelan las cartas y descubrimos, que el secreto guardado con tanto celo hasta el momento no es más que un cúmulo de disparates sin gancho, ritmo ni un miserable chupito de genuino género con el que refrescarnos el gaznate.

Muy decepcionado pues con esta “We Summon the Darkness”, como se suele decir y para terminar con la colección de dichas, mucho ruido y pocas nueces o la confirmación de que el mal está ahí afuera, entre nosotros, y que de entre los muchos nombres por los que se le conoce, se cuentan los de Marc Meyers y Alan Trezza, capaces de arruinar con sus respectivas dotes, una propuesta con tanto encanto desde fuera como esta. De más a menos, mucho personaje de cartón piedra y un libreto tontorrón con tantas ofensas a la lógica y tan escaso en frescura a la hora de presentar las diferentes situaciones, que termina pidiendo la hora antes de tiempo por más entusiasta que uno sea. No, los unicornios no existen.

Lo mejor: Su primera media hora aguanta bien el tipo y escuchar el Black Funeral de “Mercyful Fate” siempre es un placer sea cual sea el escenario.

Lo peor: Gasta demasiado pronto sus pocas balas y a partir de ahí, apenas le quedan recursos con los que enganchar al espectador, adoleciendo de una falta de fuerza y frescura endemoniada.


10 comentarios:

Spupydo dijo...

Como buen amante del metal llamo mi atencion ni bien salio el trailer y, por supuesto, que la presencia de ese monumento que es Alexandra Daddario es otro aliciente "mucho muy importante" que atrajo mi interes. :P Mas alla de la critica le voy a echar un ojo ni bien pueda.

El Rector dijo...

Spupydo, ¿un ojo a la película o a la Daddario? :)

Pues como fan del metal, no te hagas muchas ilusiones. Más allá de la efímera premisa inicial, de algún chiste referente al mundillo y de chicas guapas vestidas de cuero, pocas concesiones más hay a nuestro amado género musical.

Ya me contarás que te tal.

Saludos.

El Rector dijo...

Jesús, hay que verlo todo para poder opinar con propiedad (al menos si es a coste cero como es el caso). Lo de recomendar o no siempre me ha parecido una chorrada, ya que no existen dos paladares iguales.

Saludos.

Jesús dijo...

Un día recomendaras una película y morirá gente. :)

El Rector dijo...

Jesús, yo nunca recomiendo películas, solo opino sobre ellas. Si con ello ayudo a que alguien se anime a ver algo que a priori no le hacía mucho tilín y luego, resulta que muere de gusto, pues me alegro de corazón :)

Saludos.

Missterror dijo...

Bajonazo! Otra por aquí que tenía bastantes expectativas porque la mezcla de conciertos de metal, ritos satánicos y jovencitos ingenuos debería salir siempre bien. No es el caso y es una lástima porque el arranque es correcto y prometía, al menos, dejar un buen sabor de boca. Descubrir las cartas tan pronto le quita toda la gracia y desde ese momento se queda en punto muerto, ahondando una y otra vez en la misma idea, sin definir nada y resolver torpemente la trama. En lugar de desmadrarse, se vuelve de una incoherencia insulsa que termina echando para atrás. Ver y olvidar.

Mucho ruido y pocas nueces :(

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, era demasiado bonito para ser cierto... por desgracia, no sale cada día una "Deathgasm", jeje. Aunque metal y terror siempre han ido de la mano, pocas han sido las películas de esta temática que realmente han estado a la altura. Desde luego no sería esta una de ellas.

O bien te guardas el giro para más adelante, o bien le das caña a los acontecimientos una vez desvelado. Ni una cosa ni otra, Como digo, me recordó mucho a lo que ofrece "Ready or Not", pero en cutre. Un fragmento de maese Diamond y la Daddario de cuero... fuera de eso, muy poquito. Al menos se deja ver y no resulta del todo tóxica.

Saludos.

Gris dijo...

Me gustó pero se me hizo muy obvio el rol de la heroína, y no entiendo que hace el señor evangelista guardando en la cabaña las pruebas de su fraude. Jaja, esas van bajo llave.

El Rector dijo...

Gris, pues si se te hizo obvio el giro, me cuesta adivinar gracias a que elementos conseguiste disfrutar de la velada. Yo veo cuero negro y ya pierdo un poco el oremus, pero para un espectador normal... Lo del señor evangelista igual se explica por algún traumatismo debido a su pasado televisivo :)

Saludos.

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