lunes, 15 de mayo de 2023

Crítica: La Niña de la Comunión

MISTER MOLOKO NOS HABLA SOBRE LA NUEVA PELÍCULA DE VÍCTOR GARCIA. TERROR CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN


Hace unas semanas escuché a un famoso cantante y compositor explicar los motivos por los que resultaba tan difícil componer música rap atractiva en español. El artista venía a decir que, a causa de nuestras complejas reglas de acentuación y de contar con un número muy limitado de palabras monosílabas, nuestro idioma partía con un hándicap muy evidente respeto al inglés. Por ese motivo, tanto en la poesía como en las composiciones musicales hemos tenido que adaptarnos a las imposiciones lingüísticas y nutrirnos de rimas asonantes y libres que, por razones obvias, quedan mucho mejor integradas en letras de carácter más melódico (la copla, el pop) que en un género como el rap donde la gran protagonista de la función es la rima consonante en una estructura AABB o ABAB. No todos tienen el talento de Tino Casal que era capaz de cantar “sube al coche reina de la noche” sin provocar vergüenza ajena y quedándose tan ancho. 


“nuestra cinematografía sólo ha hecho buenas películas de género cuando ha sabido integrarlas dentro de nuestra particular idiosincrasia cultural” 


De la misma forma que, a pesar de todo, existe buen rap en castellano (como lo hay en francés o italiano), lo que nos enseña esta curiosa realidad es que en todas las manifestaciones artísticas influyen una serie de condicionantes que, entre otros, pueden ser lingüísticos, sociológicos o culturales. Retomando el hilo de este argumentario, con el cine fantástico yo siempre he tenido una impresión muy parecida a lo que me pasa con el rap. Creo honestamente que, con excepciones, nuestra cinematografía sólo ha hecho buenas películas de género cuando ha sabido integrarlas dentro de nuestra particular idiosincrasia cultural. Hace poco tuve la ocasión de ver una maravilla de Eugenio Martín llamada “Una vela para el diablo” (1973). El gran acierto de esta película es que el director supo jugar con un imaginario referencialmente nuestro con el que creaba situaciones narrativamente muy potentes y, a la vez, muy cercanas. Eso es lo que pasa con, por poner sólo tres ejemplos muy lejanos entre sí, de películas tan interesantes como “El huerto del francés” (1977), “Memorias del ángel caído” (1997) o “Cerdita” (2022) En todas ellas se tocan temas muy presentes y habituales dentro del cine fantástico, pero se hace desde una perspectiva culturalmente próxima y eminentemente cañí (en el mejor sentido de la palabra) Y por ello funcionan. 

“La niña de la comunión” (2023) sería una película circunscrita en esa tradición de terror patrio ambientado en un entorno rural. Para nuestra sorpresa el bueno de Víctor García ha manufacturado un film que, con sus peros, resulta bastante más interesante de lo que uno pudiera pensar a priori. Debo reconocer que antes de su visionado partía con algunos prejuicios claros. No sólo a causa de su director, un hombre bregado en secuelas de bajísimo presupuesto (su “Hellraiser: Revelations” (2011) es infecta) y subproductos varios, sino también por culpa de un tráiler que parecía aglutinar todos los defectos de los que últimamente adolece el cine de terror español. ¿Y cuáles son estos? Pues intentar adoptar fórmulas ajenas en pro de ofrecer productos exportables que, a la postre, se quedan en una insulsa tierra de nadie. Como decía, este no es el caso de “La niña de la comunión” (2023), una película que si bien ha bebido de ciertos éxitos internacionales (“The ring” (2002) o la saga de “Annabelle” (2014) serían tal vez los más evidentes), no renuncia a mantener un punto de vista autóctono que le sienta la mar de bien.

El agradable sabor de boca que deja la película se debe a varios factores. Uno de ellos lo encontramos en la inteligente decisión de ambientarla en plenos años ochenta. Utilizar esta década permite integrar narrativamente ciertos elementos muy característicos de aquellos años (el consumo de éxtasis, la presencia de salones recreativos, las cabinas telefónicas, las revistas juveniles) y, gracias a ello, hacer avanzar y evolucionar la acción. En este sentido agradezco encarecidamente que los autores del guion no se hayan dejado llevar únicamente por el factor coyuntural (las modas mandan) y hayan renunciado a idealizar un periodo histórico que, tal como se aprecia en la película, era bastante menos glamuroso de lo que se nos muestra en “Stranger Things”. La ambientación es sencillamente excelente; y lo dice alguien que pasó parte de su adolescencia en los ochenta veraneando en un pueblo muy similar al de la película. 


“La historia no nos ofrece nada excesivamente novedoso, pero sí tiene la capacidad de estructurar de forma muy atractiva una trama muy manida dentro del cine de terror” 


El film nos explica las andanzas de una serie de jóvenes que buscan la explicación a las extrañas apariciones de una niña fantasmagórica que les acecha vestida de primera comunión. Todo ello parece estar relacionado con una niña que desapareció unos años atrás y de la que nadie en el pueblo parece querer hablar. 

La historia no nos ofrece nada excesivamente novedoso, pero sí tiene la capacidad de estructurar de forma muy atractiva una trama muy manida dentro del cine de terror y hacerlo, además, aportando algunos giros interesantes de guion que el espectador irá descubriendo poco a poco. El director sabe dosificar los instantes de terror y jugar con el suspense de forma acertada y precisa. Más que basarse en los consabidos jumpscares, que los tiene, Víctor García sabe generar una atmósfera malsana (la secuencia del baño) que provoca una continua sensación de inquietud en el espectador. Al realizador se le nota que se ha curtido en el difícil mercado del directo a vídeo y que se siente cómodo con el material con el que está trabajando. Así, aunque no hablemos de una película brillante, si podemos referirnos a ella como una propuesta efectiva que sabe hacer de la necesidad virtud y, dentro de la modestia, ofrecer un resultado la mar de satisfactorio. 


“el realizador ha hecho un esfuerzo para que los actores no se limiten únicamente a respetar las marcas y se nota que ha intentado dotar de algo de sustrato a los personajes a través de las interpretaciones” 


Por regla general suelo tener muchos problemas con los actores jóvenes españoles. Y ya no sólo por el sempiterno tema de la vocalización, sino porque resulta obvio que todos tienen unos referentes muy similares y se les notan a la legua los manierismos y tics interpretativos. En el caso de la película, el realizador ha hecho un esfuerzo para que los actores no se limiten únicamente a respetar las marcas y se nota que ha intentado dotar de algo de sustrato a los personajes a través de las interpretaciones. Si bien algunos son muy flojos, quiero destacar el caso de las dos chicas. Ambas resultan efectivas y, especialmente Aina Quiñones, cumplen a la perfección con lo que demanda una cinta de terror. Aunque ninguno de ellos tiene un perfil psicológico milimétricamente definido, al menos resultan creíbles.

Probablemente falte algo de presupuesto, algunos giros de guion están resueltos de forma muy basta (por no decir burda) y se echa de menos un poco más de visceralidad y en determinados momentos una mayor potencia visual. No es una película perfecta, pero sí es la demostración de que jugando con elementos propios de nuestra cultura se pueden manufacturar buenos productos de género sin caer en fórmulas que, con honrosas excepciones, nosotros gestionamos regular. Y si no que se lo digan al Alex de la Iglesia de “Veneciafrenia” (2021). Sin querer entrar en el terreno de los spoilers, diremos que el final es francamente original y deja la puerta abierta para posibles secuelas o precuelas (vaya usted a saber). Imagino que si la cinta funciona moderadamente bien en taquilla, como así parece que ha sido, y acaba gustando en plataformas, como así parece que será, seguramente tendremos más historias ambientadas en este universo. De momento nos tendremos que conformar con un título que puede representar un espejo, en cuanto a intenciones, en el que se puede reflejar el cine fantástico español. Mira por donde a lo mejor estamos ante el “Insidious” (2010) cañí.


8 comentarios:

DIOSNOSGUARDE dijo...

Hola Moloko, Me ha parecido muy flojita, más digestiva en su narrativa que trece exorcismos que me parece malísima, pero alejada de otras propuestas como Venus, Cerdita, etc. Si bien el carisma como dices de la cercanía de nuestras leyendas la acerca a nuestra cultura y eso es positivo. El nudo tiene buena pinta, pero el desenlace de la historia me parece poco original y soso.
Otra portada, y otro trailer de lo que pudo ser y no fue. Aún así se deja ver y tampoco es un aléjate, como la susodicha 13 exorcismos.

Saludos y que Dios nos Guarde.

El Rector dijo...

Pues yo me la puse con el culo apretado (la premisa me horrorizaba a priori por múltiples factores) y lo cierto es que resultó bastante menos tortuosa de lo esperado. La he disfrutado más, eso sí, desde su vertiente de drama juvenil que en todo lo que refiere al terror, que es donde más se le ven las costuras y donde ofrece curiosamente, sus momentos más descafeinados (el tramo final y la resolución me parecen bastante decepcionantes).

Coincido contigo Moloko en todo lo referente al reverso cañí del género patrio. Las mejores obras nacionales surgen siempre cuando se adscriben a esta corriente y fracasan cuando intentan mirarse en el espejo de cinematografías foráneas (en especial, la de USA). Ahora, igual la comparación con "Insidious" (a cualquier nivel) se me antoja pelín exagerada, jeje.

Saludos.

Ted dijo...

Victor García es Víctor García y su cine. Gallows Hill es su anterior trabajo. Aunque en persona no parece Victor García. Uno debe mirar la identificación. Vas al cine y ves su cine, acabas la peli o te cambias de sala, quizá te vas, pero vas y Victor García lo sabe y recompensa.

Mister Moloko dijo...

Diosnosguarde, no es muy difícil superar a "13 exorcismos" que es una película donde los elementos negativos superan, con mucho, a los pocos aciertos. Pones los ejemplos de "Cerdita" y "Venus" dos películas a las que, personalmente, les encontré varios problemas (especialmente a la segunda cuyo final no me gustó nada). A mi personalmente el final si me dejó satisfecho por lo sorprendente (aunque era obvio no lo vi venir en ningún momento) y por los interrogantes que abre.
Rector, yo también fui de los que se sorprendió (en positivo) por la propuesta. Creo que está muy bien llevada toda la trama juvenil (que era, entre otras muchas cosas, de lo que adolecía una propuesta como la serie "Feria") y que resulta creíble. Sinceramente considero que le falta algo de presupuesto, le sobran decisiones de guion muy discutibles (la trama en casa del cura) y hubiera agradecido algo más de gore. Pero, con sus defectos, creo que se logra un buen equilibrio. Lo de "Insidious" es una boutade... pero no te voy a negar que me imagino un universo desarrollado a partir de algunas ideas que plantea la película que me resulta interesante.
Ted, Víctor García es un autor muy irregular que se ha movido siempre en productos de serie B y que creo que aquí resulta lo mejor de la función. Se nota que se siente cómodo con el material (refleja una época que conoce) y le sabe dar esa perspectiva cañí que es, con diferencia, lo que más me ha gustado de la película.
Saaludos

Ted dijo...

Míster Moloko, Victor García es un ejemplo de director. El, este director, sabe disimular y hacerte ver Moloko. Te gusta su cine y te deja seguir. Si algo no has visto es porque has visto mal. Prefiero su anterior trabajo. Yo soy crítico y lo cursi no es para mi, ni las vacas sagradas ni el perdón a los ateos.

Krueger dijo...

Coincido con la crítica y la mayoría de comentarios. Lo mejor de La Niña de la Comunión, que personalmente disfruté mucho más de lo previsto, es como añade a una fórmula de probada solvencia un aire costumbrista y cañí que desde luego da a la propuesta un carácter propio. Fantástico ese personaje pastillero, con pinta de sharpero y porreta, recién salido de la ruta. Para mí, una muy agradable sorpresa, aunque se le vean las influencias, po aquí y por allá, de forma muy evidente.

Saludos!

Mister Moloko dijo...

Hola a todos
Ted, disculpa que no te conteste pero entender lo que me quieres decir. De todas maneras, sobre gustos...
Krueger creo que el mayor acierto de la película es, como tu dices, el costumbrismo cañí con el que juega. Las influencias están, pero creo que el acierto es integrarlas a nuestra idiosincrasia y que funcionen. Y el pastillero es brutal. Pues no he visto yo especímenes de esos en aquellas míticas salas recreativas...
Saludos

LUCIFERNOSGUARDE dijo...

No es gran cosa aunque la nota no me parece desproporcionada. Viene a ser una película de terror para toda la familia basada en unos años en que muchos se perdieron en el infierno del jaco... La MDMA (extasis) también andaba por ahí liberando a las personas de los demonios del odio y la "guerra" como si de la guadaña luminosa de Dante se tratase sin más Virgilo que sus propios padres... Aunque aquí el peligro no es la noche, ni la satanizada droga, ni meterse en el coche de un extraño... Aquí el peligro está relacionado con la iglesia...

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