viernes, 16 de octubre de 2020

Crítica: She Dies Tomorrow

ASTINUS NOS HABLA SOBRE UNA DE LAS PROPUESTAS MÁS CONTROVERTIDAS DE ESTE SITGES, RELATO EXISTENCIALISTA SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE


La certidumbre de la vida y la muerte ha sido un tema que siempre ha traído consigo una reflexión profunda sobre lo que somos o aspiramos a ser. Desde el existencialismo de Sartre al pesimismo más cruento de Emil Cioran, ha estado presente constantemente en nuestro pensamiento. Siendo el arte un reflejo de este, no es de extrañar que el cine se haya preocupado por mostrarnos cómo afrontamos nuestra propia mortalidad y enfrentamos lo que haya (o no) detrás de ella. 


“Es interesante observar como la película desmenuza momentos muy intensos en lo visual con otros vinculados al guion” 


Esta premisa es la base sobre la que se construye “She dies tomorrow” (2020). Todo comienza cuando una de las protagonistas siente que va a morir al día siguiente. A partir de ahí, y como si de un virus se tratase (muy actual en este contexto pandémico), cada persona que interactúa con ella es “contagiada” por ese pensamiento, adentrándose igualmente en la firme creencia de que dejará de existir al día siguiente. 

Afrontar esta cuestión no es tan fácil como parece. Se tiende a caer en el drama melancólico, el optimismo recalcitrante del “qué buena vida he tenido” o la búsqueda incierta del más allá y lo que este significará para las personas. Aquí aterrizamos en un análisis más exploratorio de las actitudes cotidianas que podríamos tomar de cara a tal fin máximo, el último de todos. Los personajes no se mueven por grandes destinos; de un momento a otro, se dan cuenta de qué será el final, y pasan por todo un duelo inmediato que le lleva rápidamente a la aceptación desde las situaciones más modestas (comprar una urna de incineración, por ejemplo) hasta las más afectivas (echar en cara los problemas de una relación). Es interesante observar como la película desmenuza momentos muy intensos en lo visual con otros vinculados al guion, al intercambio de diálogos que dicen poco, pero, a su vez, quieren decir mucho. 


“el juego de luces azul y rojo van avisándonos de las desavenencias de los protagonistas por comprender su propia mortalidad” 


La mente detrás de esta historia es Amy Seimetz, quien no tiene mucho recorrido en esto de la dirección aunque ha estado presente en capítulos de una de las series más brillantes de los últimos años, “Atlanta”, donde comedia y drama se conjugan maravillosamente. Seimetz elige, así, centrarse en generar ambientes a partir del sentir de los personajes, y lo cuenta con mucho color y cierta creatividad. Son elementos interesantes, incluso sin que exista un final lo suficientemente contundente para convencer

La película transcurre en dos dimensiones bien diferenciadas: una, la real, basada en las conversaciones entre los diferentes personajes; la otra, onírica, plasmada en la mescolanza entre rojo y azul, intensa y centrada en la experiencia sensorial, en aquello que estos personajes “ven”. El uso de los colores como espacio visual y transicional entre ambos momentos recordará, inevitablemente, a Gaspar Noé, especialmente a “Clímax” (2018). En la película del director francés música y onirismo se daban la mano con un estilo único. El tono similar de depresión y desesperanza también conduce a Lars Von Trier y “Melancolía” (2011), sobre todo cuando la película dialoga con la ideal de lo trascendental y acompaña las visiones con esos vibratos de música clásica que ofrecen cierta sensación de grandiosidad a los instantes que los protagonistas experimentan. El fatalismo también está representado en los momentos más conversacionales, el aterrizaje a lo cotidiano, donde el croma gris y los silencios desde planos fijos llevan a paralelismos con “A ghost story” (2017) en ese sentir desalmado de una vida trascendente, efímera y cuyo destino brutal parece ser inevitable. En ese marco de sensaciones, el juego de luces azul y rojo van avisándonos de las desavenencias de los protagonistas por comprender su propia mortalidad


“She dies tomorrow no es una película para cualquiera ni para cualquier momento. Exige paciencia y reflexión posterior en torno a lo que se ha visto” 


En ese reiterado sentir finito la película se muestra con soltura pero no termina de encajar en un final oportuno, quizás incluso más prosaico, que hubiese dejado con un sabor de boca más agradecido. A veces, lo experimental no tiene por qué ser inasumible para todos los espectadores, por mucho que nos cuenten lo contrario. Aquí la sensación será agridulce, y termina por dejar aparcado un cierre que podría haber dado mucho más de sí. Lo mismo pasará con las interpretaciones, que en algún momento se quedan cortas, salvando al dúo Kate Lyn Sheil (“The Sacrament”, “V/H/S”) y Jane Adams (“Twin Peaks”), con actuaciones mucho más creíbles y acompasadas con el tono de la película. 

Aunque es difícil definirla en un género concreto, la película es más aterradora cuando se adentra en la dimensión real, discernible, en los encuentros y diálogos (la escena del cumpleaños es brutal), y también sucede así con el apartado técnico. Los planos fijos acrecientan las sensaciones más empáticas cuando vemos a los protagonistas moverse, observamos aquello que dicen y, especialmente, aquello que sentirán ante su final. No sucede lo mismo con ese espacio más experimental, que no será en pocas ocasiones donde no conduzca a algo entendible y tampoco resulte especialmente bello desde lo cinematográfico. En este sentido, cuanto más humana es la película, más puntos gana. 

En definitiva, “She dies tomorrow” no es una película para cualquiera ni para cualquier momento. Exige paciencia y reflexión posterior en torno a lo que se ha visto; no se experimenta desde el instante, sino desde el momento inmediatamente después. Justo lo que su argumento combate: ¿Qué haremos si sabemos que moriremos al día siguiente? Aún no siendo apta para todos los públicos y teniendo un final algo descalabrado, merece la pena si nos adentramos con ganas en ella.


4 comentarios:

El Rector dijo...

Astinus, dejando de lado tus interesantes reflexiones y conclusiones sobre el fondo de la película (a las que uno puede llegar o no), yo voy a ser muy duro con esta ¿película? Sitges nos guarda todos los años alguna de estas propuestas "inclasificables" por decirlo de alguna manera, entiendo, que en un intento curioso, de desmarcarse del género o de acercarse a otro tipo de público, o de cine, supuestamente más reconocido que el propio fantástico.

Vaya por delante que la película me parece una soberana tomadura de pelo. Que sí, que se pueden sacar todas las lecturas del mundo, si uno quiere (esto vale para casi cualquier película), pero lo que ofrece "She Dies Tomorrow" es una experiencia aburrida, sin sentido y, ahora sí, pretenciosa. Lo siento, pero para mí, el cine, es otra cosa. Cuatro filtros de colores, diálogos absurdos, y hora y media reiterando sobre lo mismo... igual para un corto, te lo compro. Así no. Aquí no.

Y para rematar la gracia, se le concede un premio, con todo lo bueno que hemos tenido en esta edición. Es para que uno se plantee la credibilidad de un festival tan importante como este. En fin. No sigo, que me enciendo :)

Saludos.

Andrea Catástrofe dijo...

Demasiado teórica... mero eufemismo de mi parte.

La verdad es que me decepcionó, aburrió y no me gustó. Y es que esto siempre me ha pasado con el cine y con cualquier obra de arte, necesito que la mente que hay detrás, también haga su trabajo...

Lo sé, no puedo definir el interés del guionista/autor/director, y lo que quería mostrar, pero creo que hay estándares con los que se debe de cumplir... no hacerlo así, es un abuso que al menos conmigo no va. Es como decir que la obra “Comedian” de Maurizio Cattelan (el condenado plátano en la pared) es arte... y significa montones de cosas.

La muerte y el cómo afrontarla creo que era un tema que se podía desarrollar mejor. Comencé a ver la película de Amy Seimetz con entusiasmo (y sin leer mucho de ella), porque era algo “diferente”, esperaba algo experimental, un argumento más ingenioso (o mínimamente estructurado), de esas películas que al final no sabes si te gustó o no, quizá con bajos recursos pero creatividad, y nada de eso encontré.

Lo más interesante es tu reflexión y reseña (no así la película reseñada), y todas las películas que mencionas, las cuales jamás se me habría ocurrido mencionar como referencia para She Dies Tomorrow. Todas ellas me gustaron mucho, desde Climax a A ghost story. En comparación les vengo dando sin pensarmelo un 10 y a She Dies Tomorrow un 1, y ganas no me faltan de divagar con otros números imaginarios que las distancien más.

Astinus dijo...

Rector - Tienes razón, y algo habré visto yo de más cuando la crítica ha sido bastante dura con ella; siempre, en estos casos, pienso que mi óptica es la errónea. Puede que incluso fuese un ejercicio igualmente pretencioso por mi parte vislumbrar en esta tantos razonamientos para que, cuanto menos, funcionase como film. Pero ya te digo: veo luego las críticas y está claro que no congenian, así que remar a contracorriente, a veces, no es más que ver lo que no hay. Yo tenía las expectativas altas con la misma y quizás fui demasiado benevolente, no diré que no.

Andrea - Lo de las películas que has comentado me resulta interesante. Cuando las menciono es porque vi parte de estas en el filme. Pero, a veces, como indicaba El Rector, ver partes de estas es algo más personal que real, es decir: soy yo quién ve ecos de cosas que ni la propia directora vería. No lo sé. Pero, desde luego, está claro que no funcionó para el gran público (por mucho que se llevase ese premio) ni para la crítica.

Todavía queda, eso sí, el momento en que llegue a cines. Ahí veremos si todo va cuesta abajo y esta directora debe plantearse, dentro de que existen cosas interesantes, otras líneas.

Missterror dijo...

Ojalá Amy Seimetz hubiera viajada al futuro para leer tu crítica y luego volver a su tiempo para dirigir la película con un objetivo en la cabeza. Lamentablemente no ha sido así, y el experimento ha salido mal. Película aburridísima que no cuenta nada (y lo peor es que creo que ni se esfuerza por intentarlo).
No tengo nada en contra del cine experimental, todo lo contrario, por lo general invita a la reflexión y esto para mí siempre es un reto al que me apunto. En este caso, no hay nada sobre lo que reflexionar porque no hay ningún intento de provocar reacción alguna. Diálogos absurdos e instrascendentes, personajes anodinos, cuatro filtros de color y una composición musical que se repite hasta el hartazgo. No hay conexión, no hay fluidez, no hay empatía, no hay ganas de contar nada. Esta película es la nada.
También te digo, que tú has sabido ver algo que el resto no. Quizás pusiste más de tu parte y eso es bueno. No debes pensar que tú te equivocas, tu opinión es igual de acertada que la del resto. Las críticas son siempre subjetivas, y en la subjetividad no hay acierto o error, simplemente puntos de vista. El jurado joven del festival de Sitges opinó como tú, incluso le supo ver más virtudes, porque para pasar esta película por delante de algunos peliculones que se han visto, mucho a tenido que gustar.
No me imagino las opiniones que va a generar cuando se estrene en cines...

Un abrazo.

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